(Incluida en el libro “Ventanas
a la Ciudad”)

Este hecho, del que han sucedido un montón de ellos a lo largo de los
años, viene a demostrar que nuestra amurallada ciudad medieval tenía un montón
de galerías y puertas de escape que siguen ignoradas de todos, así como tenían
también galerías los palacios del entorno. Por recordar algunas comenzaremos a
decir que, según la tradición, la toma definitiva de Cáceres que hizo Alfonso
IX de León fue precisamente por un pasadizo, cuyo arranque se conoce y se
enseña; pero además de ésta, hay un montón de galerías más que han ido apareciendo
al realizar diversas obras que vienen a demostrar que nuestra ciudad era un
recinto militar con muchísimas galerías y puertas de escape que permanecen
enterradas o destruidas. En la Huerta del Conde existe la “Cueva de la Rana”, que al decir de algunos —y sin que nadie la haya
recorrido en su totalidad— era una de las salidas subterráneas de Cáceres.
Cuando hace años se hicieron obras en la Plaza Mayor se cortó otra galería que,
bajo la Torre de Bujaco, continuaba hacia el centro de la ciudad antigua; se
especuló con que podría ser una comunicación entre el Palacio Episcopal de la
época del obispo Galarza con la torre de Galarza en la Concepción, pero se
cerró sin que nadie llegara a recorrerla. Al arreglar el tejado de la
Concatedral apareció una escalera de caracol que llegaba a él desde no se sabía
dónde, porque el resto estaba cegado, pero se pensó que pudiera ser entrada a
algún otro pasadizo. En las obras del “Foro
de los Balbos” apareció una especie de puerta de escape como salida de la
muralla, que también se cegó; otra puerta excusada se cegó en el actual palacio
del Comendador, cuando las obras de adaptación para sede de la Delegación de
Información y Turismo. La mayoría de estas galerías subterráneas estaban
encaladas y en buen estado en algunos tramos. La misma designación de un
palacio como “Casa de los Trucos”
parece ser que indica algún artilugio de escape del propio palacio... En fin,
que en el subsuelo permanece enterrado y guardando celosamente su misterio, una
red de galerías que no conocemos, ni llegaremos a conocer, de un Cáceres
desconocido que es sin duda otro asombro más para los propios cacereños.
Diario HOY, 24 de marzo de 1981
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