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miércoles, 14 de febrero de 2018

Un invento de los romanos


Las generalizaciones siempre son odiosas, peligrosas y hasta demagógicas y nuestra pobreza no radica tanto en lo material como en lo imaginativo. Tenemos falta de imaginación para afrontar nuestros propios problemas y aún falta de formación para ver que lo que es aplicable en otros sitios, no lo es en nuestro propio terreno, al menos todas las veces. No hace mucho leía un escrito del profesor don Antonio Floriano, muerto ya, en el que daba una serie de explicaciones sobre el origen y el porqué de los latifundios extremeños, o de muchos de ellos, que se crearon así por necesidad, desde la época romana. No defendía el profesor Floriano de quién había de ser el latifundio, sino el que hay tierras que no tiene otra forma de explotación que esa y que la “dehesa” no es una forma caprichosa surgida en Extremadura para atesorar riquezas y extensiones de terreno, sino que hay tierras que, por pobres, no tienen otro sistema de explotación y dejarían de ser riqueza para nadie, si se las parcelara. Llega a decir: “Sin ganas de hacer demagogia de ningún tipo, la dehesa no tiene más explotación que la tradicional, porque díganme ustedes qué se sacaría de parcelar los Riveros de Montoya”.
Esto lo desconocen muchos de nuestros “salvadores” actuales de dentro y fuera de la región y suponen que la riqueza de muchas de nuestras tierras de secano, de la mayoría, es igual que la de las mejores tierras de Andalucía, donde posiblemente la parcelación pueda dar de comer a muchas familias, lo que no sucede en la mayoría de las tierras del secarral de Cáceres, cuya única explotación tradicional tuvo que ser por extensión porque no había otro modo de vivir de ellas, haciendo un todo en el que un poco de ganado extensivo otro poco de siembra rotativa, algún huerto en el mejor sitio, los pastos y poco más, podían proporcionar un “pasar” a varias familias, siempre que se explotara conjuntamente, porque si se despiezaba parcelándolo, de cada parcela no podía vivir nadie. La mayoría de nuestras dehesas de secano son como un coche que tiene un valor, poco o mucho, mientras “rueda” conjuntamente, pero que deja de tenerlo si a uno se le da el volante, a otro la carrocería, a otro las ruedas, etc. No hay nada por inventar y ese invento de la dehesa lo hicieron los romanos.
Diario HOY, 29 de marzo de 1987

jueves, 25 de enero de 2018

Hay que formar "capitanes"


Tengo la obligación de justificarme con los lectores de esta sección, porque en la ultima “ventana”, en la del martes, titulada “Hacer algo, pero pronto”, salió un error de esos que producen los “electroduendes” en las redacciones de los periódicos, por el que desaparecieron dos líneas del escrito y vine a decir lo contrario de lo que quería decir. Para que se den cuenta de este curioso malabarismo, y para justificarme sin echar culpas a nadie, porque estas cosas suceden sin que se sepa cómo, voy a ponerles el párrafo, en él figurará entre paréntesis la parte escamoteada, con lo que verán el cómo a veces, por una errata, se dice lo contrario de lo que se quiere decir.
El contenido total se refería a los incendios forestales y a la repoblaciones en nuestro país y decía: “España está a la cabeza del mundo en el número de hectáreas forestales (arrasadas por los incendios, y en la cola del número de hectáreas) que se repueblan cada año”. Como podrán comprobar, si quitan lo que va entre los paréntesis —como sucedió— queda lo contrario de lo que quería decir. Aclarado todo, vamos a otro asunto.
Me complace que un grupo industrial francés se interese por una de nuestras industrias en quiebra como es CONALSA y, sin echar las campanas al vuelo, por aquello del “gato escaldado...” (recuerden la industria de transformación del granito, los “dragones”, la de las fresas, etc) me agradaría que CONALSA se salvara, por aquello de “hágase el milagro y hágalo el diablo”, pero habría que pensar en serio en qué es lo que nos falla en Extremadura, donde las industrias en las que más ilusión pusimos se nos vienen abajo. Hay quién dice que nos falta “capitanes de empresa” y que muchos de los que aquí han venido como tales “capitanes”, no tenían categoría ni de “cabos furrieles”. Yo no lo sé, pero habría que pensar en alguna “academia” que nos forme “capitanes  a nuestros jóvenes.
Diario HOY, 20 de agosto de 1986

lunes, 22 de enero de 2018

Confieso que no lo entiendo


Este conflicto que mantienen los ciegos integrados en la ONCE con la actual Administración me ha hecho meditar algo que se viene observando a todos los niveles, cual es el que la actual Administración, por las razones que sea, trata de modificar lo que funciona bien, haciéndolo funcionar peor, en vez de tratar de crear nuevas cosas que funcionen.
Yo viví los tiempos en que los ciegos eran mendigos que malvivían de la limosna, o de tocar algún instrumento por las esquinas (como comienzan a hacer ahora muchas familias de videntes) acogiéndose a la caridad ajena. No sé quién inventó lo de la lotería de los ciegos, ni me importa, lo que sí digo es que fue la redención de los invidentes que quedaron convertidos en dignísimos vendedores de lotería y el Estado, que hubiera tenido que terminar acogiéndoles en algún asilo o pasándoles algún socorro, se vio liberado convirtiéndoles en trabajadores.
Ahora parece ser que la Administración, o el Gobierno, o quien sea, tiene “celos” de lo bien que viven los ciegos y les está discutiendo esas migajas, porque resulta que otras rifas dudosamente benéficas están “resentidas” por las preferencias que los españoles tenemos en el “cupón de los ciegos”. Podría esto explicarse de muchos modos, entre otras cosas porque un ciego se ve que lo es y otras rifas estatales, bingos y máquinas tragaperras, carecen o tienen más escondido el “tirón” benéfico, pero no vamos a explicar más que lo lerdo que hay que ser para desarreglar siempre lo que funciona, sin crear nada nuevo. Un ejemplo en lo local, podría ser la cantidad de intentos de modificar el mercado franco que se hace un día a la semana y mal o bien funciona al gusto de la gente, poniendo como pretexto el daño a la industria establecida cuando la misma Administración autoriza un zoco diario en los sitios más céntricos sin la justificación siquiera del paro, ya que la mayoría de los vendedores del mismo son marroquíes, senegaleses, suramericanos, etc.
En fin, yo no lo entiendo.
Diario HOY, 15 de junio de 1986

NOTA.- La ONCE se creó en diciembre de 1938 y el primer sorteo tuvo lugar en mayo de 1939.
En enero de 1982 los afiliados a la ONCE eligieron, por primera vez, a sus representantes (antes los dirigentes eran puestos por el Gobierno).
Hasta finales de 1983 los sorteos eran provinciales, sobre números de tres cifras. En enero de 1984 comenzaron los sorteos de ámbito nacional con números de cuatro cifras. Fue el gran despegue de la ONCE. (Nota de Teófilo Amores).

jueves, 7 de diciembre de 2017

Entender al pueblo llano


Lo malo de las herencias es que se terminan y hay que arbitrar otras fuentes de ingresos, porque no se puede ir por la vida sólo de heredero. Tan se no gastan las herencias que la renta per cápita de los españoles de pocos años a esta parte se nos ha convertido en la mitad de lo que era y, como suele decirse en la Bolsa, seguimos con tendencia a la baja. Porque, dicho sea de paso, lo que nos importa a los hombres de la calle, partidos y tendencias políticas aparte, es que nuestro poder adquisitivo no vaya disminuyendo, nuestra cesta de la compra no esté cada vez más cara y  con menos artículos de los que tenía, nuestro puesto de trabajo no este más inseguro porque cada vez se cierran más industrias, y no se abren ningunas; que cada vez nos suben más los impuestos, sin darnos opción a enjugar nuestro déficit particular por aquello de las incompatibilidades —en muchos casos—, porque aumenta el paro, porque se nos engaña en todo, aun en esto y, porque dígase lo que se quiera, vamos a marchas forzadas a la España de la alpargata de la que salimos hace años, por las razones que fuera —que no deseamos nos expliquen porque muchos las vivimos— y los políticos de ahora no saben más que destruir sin crear, lo que no puede más que llevarnos todo lo cuesta abajo que ahora vamos y sin horizontes halagüeños para los que formamos el pueblo y no tenemos cargos políticos de los que sacar alguna renta.
Sé que contarles esto a políticos bien pagados, a todos los niveles, es un poco tontería,  porque uno mide por uno mismo y a ellos el nivel les ha aumentado, casi a cambio de nada, por lo que habrá que esperar a que se les termine “el chollo” —si es que logramos que se les termine— para que comiencen a entender al pueblo llano y sus angustias.
Diario HOY, 14 de febrero de 1985

domingo, 3 de diciembre de 2017

Todo va muy bien… ¿o no?


Nuestra actual Administración, a todos los niveles, se nos parece mucho a ese personaje femenino que salen en el concurso “Un, dos, tres” de TVE y que suele tener la muletilla de decir: “¡Todo va bien, todo va bien!... ¿o no?”, agregando su duda final a la afirmación rotunda que hace al principio.
A niveles nacionales se nos dice ahora que las estadísticas que se dieron de los “enganchados” en la heroína no son fiables y que en España habrá sólo entre unos 15 a 20.000 heroinómanos. Es más, el fiscal especialista en el tema, José Jiménez Villarejo, en entrevista que se le hacía en televisión, a la pregunta que se le formuló de que si estos heroinómanos, para proporcionarse dinero para su propia droga diaria, podían convertirse en delincuentes, respondió diciendo “que no todos, aunque algunos se hacen traficantes,…” En fin que “todo va muy bien… ¿o no?”.
A niveles municipales sigue nuestro Ayuntamiento “estudiando” los asuntos, sin meterles el diente, mientras los vecinos de la barriada del Perú van en masa a ver al alcalde porque la mierda (y perdonen el vocablo, pero es cierto) el pozo negro que tienen, ya que no se les resuelve lo del colector, se les mete en casa, o los parados de Aldea norte van también a protestar porque allí se hacen viviendas en las que no se les acoge como obreros, etc. En fin que “todo va muy bien.. ¿o no?”
A niveles provinciales lo del hospital y su reestructuración sigue tampoco sin resolverse del todo, pero “todo va muy bien… ¿o no?”
A nivel nacional la Renfe resolvió su déficit quitando el ferrocarril a Extremadura, a la que queda aislada, pero “todo va muy bien… ¿o no?”.
En fin, que como en el chiste “más leer las noticias oficiales y menos fiarse de las que se producen fuera de la propia administración”, porque “todo va muy bien… ¿o no?”
Diario HOY, 16 de enero de 1985

jueves, 26 de octubre de 2017

El triunfalismo económico


Yo creo que el triunfalismo es a la larga un mal negocio para los que nos gobiernan, porque suele ser una venda que se pone para ocultar la realidad de las cosas y que acaba cegando al mismo que intenta ponérsela a los demás, apartándole los pies del suelo cuando más falta hace que los tenga. No digo yo que sea pesimista, porque el pesimismo es el otro extremo de la cuerda, pero es la realidad la única que te da el punto medio y el utilizar el triunfalismo es no querer ver la realidad de cada momento.
Digo esto, porque ese triunfalismo viene siendo ya habitual aun en las cosas más nimias de cada momento. Por ejemplo, hace unos días, nuestra televisión echaba las campanas al vuelo de este triunfalismo, porque resulta que, en relación al dólar, nuestra peseta había ganado algún punto —momentáneamente—, no recuerdo la cifra exacta, pero si el dólar estaba a 151 pesetas, resulta que se había puesto a 150, con lo que el comentarista del momento hacía su comentario alrededor de la repercusión positiva que el asunto tenía. Pues bien, veamos como termómetro de lo que va a pasar con esta equiparación, los presupuestos que han hecho las multinacionales para el año 1984. Porque los representantes de las filiales españolas de transnacionales USA no están dispuestos a pillarse los dedos, por lo que en los presupuestos para 1984, ya aprobados por sus respectivas centrales, un montón de estas compañías han valorado el dólar a 220 pesetas y otro gran montón de ellas lo valoran, para ese mismo periodo, a 200 pesetas. Visto desde aquí, puede parecernos exagerada esa cifra para 1984, pero estas mismas compañías valoraron a 150 pesetas el dólar para 1983 y a 125 para 1982, y acertaron plenamente en lo que entonces nos parecían negros pronósticos. Cierto que esas compañías apuestan sobre seguro, pero, por lo pasado, tenemos que decir que tienen más los pies en el suelo.
Diario HOY, 5 de febrero de 1984

domingo, 15 de octubre de 2017

Un susto tras otro


Donde no hay fariña, todo se vuelven riñas”, dice un viejo refrán castellano que muchos temen comience a cumplirse ya, porque la “fariña” se nos va acabando a todos los niveles y el “bolsillo” nacional, el suyo y el mío que son los que a usted y a mi nos importan, porque es nuestro “termómetro” de medir cómo va la economía nacional comienza a estar más agotado de lo que esperábamos de la gestión administrativa de los que ahora nos gobiernan. No podía ser de otro modo porque, recurriendo de nuevo a los refranes que son la experiencia del pueblo, está ese otro que dice: “Donde se saca y no se entra… etc.”, en fin que no se ha inventado todavía nada que pueda sustituir a la llamada “cuenta de la vieja”, que es saber que donde no ingresan más que dos, si nos gastamos cuatro, la cuenta final será desastrosa, y eso reza también a los niveles nacionales, donde venimos gastando lo que se tenía ahorrado de tiempos atrás, sin encontrar un sistema de reponer esos ahorros.
Viene esto a cuento de las subidas de todo tipo, la mayor presión fiscal —sobre los mismos contribuyentes— y todo ese panorama que nos está empobreciendo a marchas forzadas para hacernos volver a la España de la alpargata como nos temíamos muchos de los que veíamos aumentar gastos, sin ocuparnos de los ingresos.
La conversación entre los funcionarios, que andan soliviantados, es el tema de las pensiones máximas, sobre todo en los casos en los que éstos han venido cotizando durante cuarenta años para obtener una mayor pensión y ahora se les dice que tienen que ajustarse a esos baremos. ¿Y qué ha pasado con lo que nosotros cotizamos de más en todos esos años?, se pregunta. ¿Se nos va a devolver ese dinero o se nos va a decir que se ha esfumado sin más?
Esto es lo que está en la calle, y no entro más en el tema porque supongo que los que tendrán que entrar en él son ellos, que conocen más detalles, pero esta es la conversación cotidiana… Para “endulzarla” —por aquello del “mal de muchos”— está la anunciada subida e la gasolina, que el ministro Boyer —que es el duro del equipo— ha anunciado ya y que la tenemos encima como una felicitación de Pascuas y Navidad que nos hace el nuevo Gobierno. ¿Padece usted del corazón?, pues tómeselo con calma, porque de aquí a fin de año todavía nos darán nuevos sustos.
Diario HOY, 12 de noviembre de 1983

lunes, 18 de septiembre de 2017

Lo que dice la gente


Es un tema de conversación en la calle de Cáceres y no vamos a evitarlo. Nos referimos a la expropiación por el Estado del grupo “Rumasa”, que nos ha sorprendido a todos los españoles y también a los cacereños, que también somos españoles y también tenemos capacidad de asombro.
Ha habido y hay opiniones para todos los gustos, unas a favor de la expropiación y otras en contra, aunque la verdad es que el que comenta esto y posiblemente muchos de los que expresan estas opiniones no sepamos una palabra de finanzas, pero valgan como muestra de lo que por ahí se dice. Según un jurista el Gobierno socialista ha dado un primer paso a la nacionalización de empresas, un poco precipitado y quizás como globo sonda, pero con intención de nacionalizar, basándose en esos débitos de “Rumasa”, como si las empresas o entidades del Estado lo tuvieran todo saldado, por aquello de dar ejemplo. Pero ahí está el Ayuntamiento socialista de Madrid debiendo cinco mil millones de pesetas a la Seguridad Social, o un montón de empresas estatales como esas de Málaga que no pagan a sus obreros desde el pasado enero. En definitiva, según él, que el Gobierno no tiene las manos limpias en este sentido como para tirar la primera piedra, si es que la piedra se tira por eso sólo.
Para otros el asunto ha sido el 23-F económico y conmemorativo del Gobierno socialista como “contragolpe” al otro.
Lo que sí ha causado asombro es la repentina y sigilosa decisión del Gobierno, porque hay quien sigue resistiéndose a creer que estas cosas puedan suceder en España, sin medir, como quien dice, los aspectos negativos de medidas como ésta.
Los asombrados olvidan que en España desde siempre han ocurrido las cosas más peregrinas, imprevistas y a veces de fatales consecuencias que imaginar se puede. Ejemplo histórico de ello puede ser la desamortización de los bienes del clero, de Mendizábal, que creó peores situaciones de las que trató de resolver.
Para otros la nacionalización de “Rumasa” es una especie de pulso sobre las nacionalizaciones de otras empresas. Hay cierto temor por aquello de “las barbas de tu vecino” y también porque el señor Boyer puede levantarse otro día con los “pantalones a cuadros”. ¿No queríamos cambio? Pues que le pregunten a Ruiz Mateos si lo ha habido o no.
Diario HOY, 26 de febrero de 1983

jueves, 14 de septiembre de 2017

La historia del pluriempleo


Ahora que las nuevas modas y los nuevos modos impuestos por el socialismo tienden a la suspensión del pluriempleo, creo que conviene decir que el tal pluriempleo surgió como una necesidad para sacar adelante las familias, que no podían vivir con el escaso sueldo que percibían en un solo puesto de trabajo, más que como una acaparación de los puestos de trabajo existentes con la aviesa intención de no dejar paso a los que venían detrás.
Era un poco lo del albañil y sus chapuzas, en horas fuera de las obligadas del primer empleo, para allegar unas pesetas más al escaso jornal que se percibía por ese empleo principal. Implicaba este pluriempleo ganas de trabajar y en la mayoría de los casos el “machacarse”, el padre de familia, no teniendo descanso o prescindiendo del asueto y aun de la convivencia familiar a la que tenía derecho.
Esto, qué duda cabe pudo solucionarse de otro modo, por ejemplo ganando lo suficiente en un solo empleo como para poder sacar la familia adelante, pero como esto no era posible entonces —porque aquí siempre nos hemos movido en la escasez— la Administración hubo de trabar tácitamente con ello y hasta dar facilidades para realizar ese pluriempleo, ya que no podía pagar ella ni obligar a las empresas a pagar un solo sueldo digno y suficiente. Por tanto, las administraciones —al menos las pasadas— eligieron ese segundo camino de tolerancia a no poder elegir el primero de sueldos y jornales únicos y suficientes. ¿Que en esa tolerancia hubo algunos abusos?, claro porque en una tolerancia general siempre hay listos que se llevan el “mogollón”, pero la mayoría de los pluriempleos tenían que sudar bien sudado sus distintos puestos de trabajo para que la familia no pasara necesidades.
Yo no sé si el sistema es bueno o malo, pero con él se salió del subdesarrollo a nivel nacional, nos pusimos en el puesto noveno de las naciones industrializadas y tuvieron coche y piso propio muchos  que no habían soñado en tenerlo nunca, ni habían conocido que sus padres y abuelos los tuvieran. Estos son resultados y no teorías y a nivel totalmente local. Ahora volvemos a filosofar en cuál debe ser primero, el huevo o la gallina, y posiblemente la actual Administración se va a asacar de la manga el dar sueldo y jornal suficiente y único a cada familia, aunque no sepamos de dónde ha de sacarlo, esto sólo se puede solucionar creando nuevos puestos de trabajo o repartiendo miseria.
Diario HOY, 23 de enero de 1983

lunes, 11 de septiembre de 2017

Las apreturas del señor Ordóñez


Uno que, como usted o como yo, gana un sueldito de nada (si lo gana) y trabaja lo suyo, se queda patidifuso, confuso e hipnotizado cuando oye decir al señor Fernández Ordóñez, Presidente del Banco Exterior de España, que voluntariamente se ha rebajado el sueldo a ocho millones de pesetas al año para darnos un ejemplo de “apretarse el cinturón”, y cuando se entera que el anterior presidente de ese banco cobraba nada menos que dieciséis millones de pesetas, cifra que para usted y para mi nos haría felices para toda la vida si nos cayera en una quiniela, aun incluso la de ocho millones del “cinturón apretado” del señor Fernández Ordóñez, que debe tener una cintura de órdago, como debió tenerla su antecesor.
La cosa se suscitó en una entrevista en Televisión Española, que, dicho sea de paso, se nos ha puesto muy roja (y no es que a mi me moleste el color, sino el monocolor).
Cuando el hombre de la calle como yo, que no suele llegarle la sal al agua, se le habla de esas cifras le hacen los ojos “chiribitas” y supone que el que de cinco millones para arriba dice que se “aprieta el cinturón” es un cachondo —perdón por la palabreja— o nos toma a los demás el pelo.
Es más, muy seriamente este “calvo de oro” (permítanme que le llame así) agregó algo como que este rebajarse el sueldo era un compromiso que había adquirido con el Partido Socialista en la campaña electoral y que lo hacía como ejemplo que se iba a seguir en ese organismo, el Banco Exterior, con el resto de los funcionarios… A mi escuchando esto me asaltó la duda de si la medida de rebajarse el sueldo a la mitad, ese gesto que nos presentaban como generoso y ejemplar llegaría también a sueldos de menor cuantía; por ejemplo, al funcionario —conserje, botones, etc.— que gana alrededor de las cuarenta mil pesetas al mes y que, siguiendo el ejemplo del jefe, tienen que rebajárselo a las veinte mil “pelas” mondas y lirondas… Porque, oiga, si yo estuviera en esas circunstancias y ganara, no digo ya lo ocho millones del señor Fernández, sino simplemente cuatro, no tendría a menos en quedármelo en dos milloncejos, pero con sueldos que no llegan a las cien mil la cosa es para pensárselo.
En fin, que para mi y para otros españoles de a pie es privativo y casi pecado el decir que se ganan sólo ocho millones de pesetas, aunque sea pecado doble el ganar dieciséis. Y, además, que las gentes que ganan ese dinero no pueden ni apretarse el cinturón porque, a mi modo de ver, lo que usan son tirantes.
Diario HOY, 8 de enero de 1983

domingo, 10 de septiembre de 2017

El incomprensible mundo de las finanzas


Tengo que comenzar diciendo que yo no entiendo una palabra de finanzas, ni de las razones que mueven todo ese mundo, de las inversiones, tantos por cientos, subidas y bajadas de la bolsa, amortizaciones, etc., etc.
Tengo para mi, aunque a lo mejor me equivoco, que la moral que mueve ese mundo de las finanzas es distinta de la que mueve las relaciones normales del hombre de la calle. No digo que una sea mejor que la otra, sino que son códigos distintos y lo que para mi puede ser bueno o normal, en el mundo de las finanzas podría supoer un fracaso técnico en la gestión de esos hombres —a los que yo admiro tanto por no entenderlos— tienen entre sus manos.
Aclarada esa supina ignorancia mía, paso a contar lo que a mi particularmente me ha suscitado todo ese lío armado alrededor de la noticia de la intervención por el Banco de España de la Caja de Ahorros de Cáceres. Se dice en las notas dadas que viene “motivada por una concentración de riesgos en muy pocas personas y que, en cierta medida, podría hacer peligrar su pasivo (el de la Caja), que alcanza en estos momentos 24.000 millones de pesetas”. Se agrega también que afectaba a unos créditos dados a la empresa CONALSA, de Coria, que entre otras cosas sufrió una riada y da de comer, en sus puestos de trabajo, a un montón de familias cacereñas.
Yo deduzco de todo esto —aparte de que haya otros préstamos o créditos no cobrados dentro del código estricto que rige las finanzas—, dicho en frase llana, para que yo y otros como yo lo entiendan, que lo que ha pasado es que la Caja ha puesto por encima de su función estrictamente financiera su función social y, para entendernos, no ha apretado las clavijas de devolución de este y algunos préstamos más del mismo tipo, a unas empresas cacereñas que andaban en dificultades, quizás por entender que éstas lograrían solucionarlas dándoles un mayor margen para cumplir, quizás —digo yo— por pensar en que apretarlas, provocando su cierre, aumentaría el ya alarmante pro que en la provincia existe
De ser así las cosas, como yo imagino, saltándome a la torera el código financiero, quiero felicitar a la  Caja de Cáceres por lo hecho, y hacerme la composición de lugar siguiente: Si yo, sin un duro, perdono a mis acreedores o les renuevo la confianza, por aquello del Padrenuestro… ¿por qué no puede hacerlo la Caja, con 24.000 millones?
Diario HOY, 31 de diciembre de 1982

martes, 5 de septiembre de 2017

A esparragazo limpio


De lo que se ha dado en llamar “la guerra de los espárragos” tiene la culpa Televisión Española que admitió sólo a los cultivadores navarros en una emisión para hablar de las bondades de los espárragos y en ausencia de los únicos cultivadores que pueden hacerles sombra a aquéllos, que son los de Extremadura, se puso a nuestros puntiagudos productos como “chupa de dómine” sin que el producto pudiera defenderse porque faltaban los productores de este lado.
Pero el asombro llega a más, ya que  en los informes que ha dado la Diputación Provincial cacereña, sobre el tema, resulta que la mayoría de los espárragos que envasan los navarros se cultivan aquí, y también por navarros, que son los que vinieron a enseñar a los nuestros este cultivo. Para que ustedes lo entiendan, que no se puede imaginar una lucha de campesinos de Navarra y Extremadura, cada cual espárrago en mano, a modo de florete, tratando de emular las hazañas de los Tres Mosqueteros, porque resulta que los dos contendientes serían navarros, ya que nosotros lo único que hemos hecho es poner la tierra.
No es el primer caso en que sucede esto. Si ustedes recuerdan la llamada “guerra del arroz”, en la que desde los cotos arroceros establecidos se hizo una guerra comercial al arroz producido en nuestra tierra, se daba un caso similar, ya que los que vinieron a “enseñarnos a cultivar” y aún a establecerse aquí como cultivadores fueron maestros arroceros valencianos, que lograron producir más cantidad y mejor calidad del que producían en su tierra, aunque los envasadores de allí hicieran la guerra al que no podían envasar ellos.
Un caso parecido era el de la cereza, que se cultiva aquí y se envasa en Sevilla, Murcia, o el de las aceitunas, que se producen aquí y se envasan en Sevilla, o el del pimentón que se exporta a Murcia donde en mucha parte se comercializa mezclado con el suyo; o el del tabaco, que se produce aquí y se manufactura en otro lado.
Yo no sé cómo pueden romperse estas exclusivas comerciales con las regiones que tienen tradición en ellas, porque “la guerra” más se refiere a eso que al propio producto. Dicho de otro modo, que no le vale a usted cultivar mejor, si no deja que el margen comercial del envasado y la venta se la llevan otros que son los que han trazado un verdadero monopolio en la manufactura y distribución, contra el que no le sirve luchar, por lo que yo pienso que lo que nos hace falta que nos manden son “maestros en canales productivos”.
Diario HOY, 23 de noviembre de 1982