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domingo, 14 de enero de 2018

Sólo con calificación de "presunto


Lo que se ha dado en llamar, por no ponerle un más feo nombre, el tráfico de influencias municipales, en el que se trata de aclarar una presunta manipulación de poder o intereses, al menos sigue sin estar claro. Fíjense que le llamamos “presunto” (como llaman al jamón en Portugal) porque lo que se ha pedido es aclaración y por tanto puede haber habido tráfico de influencias (enjuague en idioma coloquial) o puede no haberlo habido, cosa que no sabremos hasta que no se aclaren esos informes que se pidieron al alcalde y que el alcalde encargó a otro compañero de su grupo, PSOE, en un pleno celebrado hace ya tiempo.
En el pleno último municipal, celebrado en la Diputación, el grupo mayoritario de la oposición, a través de su portavoz, Saponi, volvió a solicitar de nuevo al alcalde informes sobre esas supuestas irregularidades a las que se llama tráfico de influencia, y el alcalde pasó la pelota (o la patata caliente) a su compañero de grupo Alfonso Ambrosio que, como concejal encargado de personal, es el que tiene la obligación de aclarar cuanto de feo —o bonito— haya en este asunto y decir si eso que piadosamente lo llaman presunto tráfico de influencias ha sido cierto, o se ha tratado simplemente de un infundio, cosa que habría de aclararse cuanto antes, porque las cosas que no se aclaran llegan a pudrirse y acaban oliendo peor de lo que  deberían haber olido de airearlas a tiempo. Alfonso Ambrosio, hombre inteligente, se ha tomado el asunto con mucha calma, pero la calma es mala en estas cosas sobre todo para un partido que presume de 100 años de honestidad, en la que yo creo, pero que como en el caso de la mujer del César, hay que demostrar cuantas veces haga falta, ya que importa tanto ser honesto como parecerlo, y los retrasos en aclarar lo que el pueblo comienza a llamar “presunto” enjuague, no huelen precisamente a rosas.
Diario HOY, 18 de marzo de 1986

jueves, 30 de noviembre de 2017

El ingenio y los plenos


Voy a referirme, aunque sólo sea de pasada, a la salida de “pata de banco” de Antonio Hurtado Ricafort, en el ultimo pleno municipal, provocando la suspensión de la mitad del mismo por un defecto de forma. Cabe preguntarse qué intención le movía a ello y qué aspecto práctico se sacaba de dicha suspensión, sino era retrasar una serie de asuntos que ya llevan bastante retraso de por sí, y que tuvieron que quedar esperando para otro pleno.
Descartada esta parte, sólo queda el personalismo y el poder presumir de haber sido el “retrasante” ante sus propios amigos.
Digo esto, porque si nos fijamos en la letra menuda de la ley hay muchos motivos para provocar suspensiones en cualquier pleno de cualquier entidad, aunque ello no conduzca a nada práctico, que es sobre lo que quiero poner énfasis.
Por ejemplo, cualquier concejal puede invalidad un pleno, porque la citación y orden del día que les llega no es original, sino fotocopia; porque no lleve la firma original del alcalde, sino la fotocopiada y por otras muchas cosas más, en las que ningún concejal para miente, porque estimo que todos, los de cualquier grupo, están a trabajar en común por la ciudad y el vecindario a quien representa y tienen que aceptar estas evoluciones cotidianas que no se hacen para molestarlos, sino para agilizar las citaciones que, hechas una por una, harían perder más tiempo y ya se pierde bastante en la burocracia de cualquier asunto.
Conste, no obstante, que yo me divierto muchísimo con las salidas de Hurtado Ricarfort en los diversos plenos, como me divierto con las gracias y el ingenio en la broma de otros muchos amigos, pero creo que en esta ocasión se ha pasado y tengo que decirlo con toda sinceridad. Existe el peligro de que los plenos municipales se conviertan en un juego de ingenio personalista y, sinceramente, no hemos elegido a nuestros ediles para divertirnos con sus gracias, sin o para que hagan algo práctico por la ciudad, y de no hacerlo nos están defraudando, por mucha gracia que tengan sus salidas.
Diario HOY, 16 de diciembre de 1984

martes, 21 de noviembre de 2017

La pequeña gestión también cuenta


En lo de las gestiones municipales, nuestro Ayuntamiento tiene arranques de caballo andaluz y paradas de borrico manchego y ahora, en lo que a la recepción de la televisión en la ciudad se refiere, estamos en una de esas paradas. Cierto es que los ayuntamientos cambian y unos gestionan mejor que otros, pero para el vecino estas cosas no cuentan, sino el que algo que estaba bien antes ahora no lo está y no hay forma de arreglarlo, por mucho que se proteste.
Viene lo dicho a cuento de que hace veintitantos días, en la parte baja de la ciudad no puede verse el segundo canal de televisión, para el que se instaló el poste repetidor de “Peñarredonda”, que con el Ayuntamiento anterior funcionó a las mil maravillas y que con el actual no funciona. “Bueno, ¿pero eso será cosa de televisión?”, dirá alguno. En efecto, es cosa de televisión el arreglarlo, pero el gestor ante Televisión es el Ayuntamiento, que es el que debe informar allí de que eso no funciona; de no ser así, malamente se enterará Televisión y malamente se ocupará de arreglarlo.
Con el Ayuntamiento anterior todas estas cosas se subsanaron, porque había un concejal encargado de recibir esas quejas del vecindario y él (que tenía unos números de teléfonos directos con el Ente) daba un telefonazo diciendo lo que ocurría y al día siguiente venía un técnico de Madrid a arreglar la deficiencia. Tan es así, que se habló de nombrar un conservador local, pero Televisión prefirió este sistema del telefonazo que dio magníficos resultados durante el periodo que aquel Ayuntamiento tuvo el mando de la cosa pública local. Ahora, según tenemos entendido, no existe tal concejal encargado de estas gestiones y hasta se han perdido los números de teléfono que él utilizaba.
Como ven, son pequeñas cositas que se abandonan y que producen el cabreo de una parte de la ciudad que no sabe a quién dirigirse.
Diario HOY, 11 de septiembre de 1984

martes, 17 de octubre de 2017

Un difícil camino a recorrer


Como suele decirse, los socialistas están como “Pedro con la guitarra” con el poder. Es cosa lógica, porque en muy raras ocasiones lo tuvieron, pero el mantenimiento del mismo puede llegar a emborrachar y aun a no saber qué hacer con él, ni en qué medida utilizarlo.
Existe el dicho popular de: “cuando los míos lleguen al poder, ya veremos”. Y los suyos llegaron, con el tremendo peligro de que del uso puede pasarse al abuso y tirar por tierra el slogan, tan utilizado en las elecciones de: “Socialismo, cien años de honestidad”, lo que es fácil mantener cuando se está en la oposición, pero más difícil cuando se tienen en la mano todos los hilos del mando, para hacer lo que a uno le venga en gana y la tentación de utilizarlos sin medida, por la dictadura aplastante de los votos, que es otra tentación para que nadie nos pida cuentas.
Ya en lo local y provincial salió aquello de exigir el carné, más o menos veladamente para todo. El deseo del “colocar primero a los nuestros” sin pensar  si al hacerlo se atropellan otros derechos. El último pleno de la Diputación puso de manifiesto algunos de estos extremos: la acusación directa del alcalde de Plasencia; la de hacer un reparto del “Plan adicional” pensando más en el color de los ayuntamientos a que va, que en las necesidades de cada municipio y, como justificación —que esto es lo peor—, cuando la oposición se lo echa en cara, responde: “también la corporación anterior lo hacía”, tratando de justificar con una falta de honestidad anterior —si la hubo—, otra falta de honestidad propia: el invitar a los actos de organismos públicos sólo a las “autoridades de la cuerda”, etc.
Los diez millones de votos que los llevaron al poder, pensaba uno que eran para que gobernaran en bien de todos y no sólo en beneficio propio y de unos cuantos con carné de antes o de ahora, porque también hay allegados de última hora.
Diario HOY, 25 de noviembre de 1983

domingo, 15 de octubre de 2017

“Primun vivere…”


Al próximo pleno municipal de Cáceres, del día 11, se lleva una propuesta para declarara a Cáceres zona no nuclear. Según me entero, hay ya siete ayuntamientos cacereños que han hecho la tal declaración: Alcuéscar, Riolobos, Malpartida de Cáceres, Montehermoso, Aldeacentenera, Arroyo de la Luz y Pinofranqueado.
Yo, como ignorante de estas cosas que se suelen poner en moda en el mundo entero, quisiera que alguien me explicara qué se saca, prácticamente, de tal declaración. Vamos, para entendernos, ¿qué saca el vecino de a pie de que una institución municipal declare a su territorio no nuclear, cuando no son ellos los que manejan ese “tanto”?, ¿han bajado acaso los garbanzos, en esas siete localidades cacereñas, tras la declaración, o más bien han seguido con sus mismos problemas cuotidianos, que son en los que debe entender el Ayuntamiento, aunque se hayan quedado, tras la declaración, tan anchos y tan panchos?
Tras lo dicho, puede que se me considere hombre de pocas miras, que se me diga que hay que entrar en las corrientes idealísticas del mundo y sumarse al coro internacional que pide esto y lo otro, pero es que pienso yo que antes de todo eso lo que hay es que arreglar otras cosas más próximas, resolver los problemas que tenemos entre manos, los que afectan al vecindario y luego, tras de tenerlos resueltos, aplicar las ideologías o las corrientes mundiales que son aspectos más remotos aunque sean muy bonitos y “vistan muy bien”. Porque hacerlo al revés puede tomarse como un distraer el personal para que no se ocupe de lo cuotidiano.
A la primera República española se la representó con un loro, porque todo lo que hizo fue hablar  —muy bien y con altas ideas— sin resolver lo próximo y lo que debía tener entre manos y ahora estamos corriendo el mismo peligro, por dejar los problemas próximos y dedicarnos a montar filosofías, sin resolver lo nuestro.
Está bien que salgamos, por ejemplo al paso de la carrera armamentista, pero no debemos esperar gran cosa práctica de nuestra declaración, porque las dos grandes potencias que rigen el mundo tienen fábricas de armas de las que viven muchos de sus ciudadanos y, por mucho que digan, van a seguir con ellas, y lo que es peor, montarán guerras para el consumo de estos productos donde les venga en gana. ¿Por qué no dedicarnos a lo nuestro?
Diario HOY, 9 de noviembre de 1983

lunes, 25 de septiembre de 2017

Falta de imaginación en las fiestas


Dos acontecimientos hemos comenzado ya a vivir en Cáceres, y ambos coincidentes. Dos fiestas: una de ellas las patronales de San Jorge, con un amplio programa de festejos que se ha hecho público, y otra fiesta, porque en cierto modo también lo es, la campaña electoral de cada partido y agrupación para las próximas elecciones.
En el programa de la primera fiesta, la de San Jorge, se han introducido diversas novedades como pueden ser el primer concurso para jóvenes instrumentistas, y hasta el “Festival Rock Ciudad de Cáceres”, que se hará en el Auditorio al aire libre del complejo de San Francisco, a inaugurar con este espectáculo, y que aparte de que dará el latazo padre a los enfermos de la Residencia de la Seguridad Social constituye sin duda una novedad.
Pero yo creo que nuestra comisión de festejos se ha quedado corta y ha sacado menor rentabilidad de la que podía haber sacado a los festejos, si hubiera conjugado una celebración con otra. Conste que no les voy a tildar de falta de imaginación, aunque podría hacerlo, porque quizás ellos no han caído en el caso y yo debería habérselo sugerido antes de tirar el programa.
En fin, voy a explicarlo. Resulta que como coinciden las fiestas patronales con la campaña electoral, podrían haberse conjugado ambas cosas y, sin más gastos por parte municipal, se hubiera montado una fiesta más completa dándoles ocasiones muy rentables a los diversos partidos que se presentan a las elecciones y ocasión al pueblo de atender ambas cosas sin distraer tiempo de una a otra.
Por ejemplo, en eso del “Concurso de dragones”, si aparte del concurso de las barriadas se hubiera dado ocasión a cada partido de montar el suyo propio, en otra especie de concurso paralelo, hubiéramos tenido más “dragones”: del PSOE, de AP, de Extremadura Unida, de los Independientes, etc. Para completar la idea, podría haberse puesto sobre cada dragón una especie de silla de montar, sobre la que iría el líder de cada partido, con un megáfono, realizando una especie de mitin callejero —también con premios— para que por el aplauso popular se distinguiera el mejor, como suele hacerse en los concursos de charlatanes de otras localidades, dicho sea sin ánimo de llamar charlatanes a los líderes, sino por poner un ejemplo. En fin, que la cosa hubiera sido más original y rentable para todos… ¿No ven cómo ha habido falta de imaginación en la Comisión de Festejos?.
Diario HOY, 20 de abril de 1983

sábado, 23 de septiembre de 2017

El navajeo político


La cosa está en el comentario de la calle que no tenemos más remedio que entrar en ella. Me refiero al caso ocurrido con el actual alcalde de Cáceres, Manuel Domínguez, apeado a última hora de las listas de A.P., que él suponía iba a encabezar y, además, en una “operación” hecha con escasos minutos de la hora de cierre de esas listas, con lo que se le imposibilitaba el presentarse por cualquier otra. El suceso es la comidilla de la calle.
La operación, para algunos comentaristas de ella, ha sido completa, porque no sólo no se le tacha de una lista, sino que hecha a ultima hora, e imposibilitándole ir en otras, se tacha de las elecciones un “verdadero enemigo” que podría haber arrastrado votos hacia la lista en que hubiera ido.
Nosotros no queremos entrar a juzgar este juego de la política que a unos puede parecer sucio, pero a otros no tanto porque, como ellos suelen decir, completando un refrán clásico: “En amor, en la guerra y en política todo es válido con tal de salir adelante”. Lo que sí decimos es que este juego, popularmente, se suele llamar “navajeo político” y los políticos experimentados, los que suelen vivir de estas cosas, lo ven muy lógico, aunque el hombre de la calle no lo ve tan lógico ya que entraña otro código ético del que el hombre de la calle suele regirse.
Hay algo que tenemos que reconocer, si no todos, muchos cacereños, y es que Manuel Domínguez Lucero —y lo decimos porque ahora sí que esto no puede tacharse de electoralismo— tiene una labor positiva realizada como alcalde durante estos años en Cáceres. Habrá tenido sus fallos, pero a mi modo de ver y al de muchos convecinos, han sido más los aciertos que los desaciertos en ella. Este bagaje de cosas podía aportar apetencia de votos hacia la lista en la que su nombre fuera y aún “distraer” votos de otras formaciones en las que no fuera. Tras esta jugada se queda en la cuneta y A.P. sabrá, tras los resultados de las elecciones, si hizo o no bien en quitárselo de encima. Son accidentes de ese código que rige el “navajeo” político que no acabamos de entender los ciudadanos de a pie. Lo que sí queda claro es que Manuel Domínguez, hombre válido y con una labor hecha, no tiene el “colmillo lo suficientemente retorcido” como para seguir en la política o en esta clase de política. Valga esto como “réquiem” por su provocada marcha.
Diario HOY, 3 de abril de 1983

miércoles, 9 de agosto de 2017

Nuestras futuras guardias


Yo no sé si en las oposiciones que habrá a guardias municipales femeninos se exigirá que sean buenas y guapas mozas, pero podemos asegurar que si esto no se exige en el programa de oposiciones, lo habrá por añadidura entre las cacereñas que en número de más de sesenta se vienen preparando para ser guardias municipales en Cáceres, dentro de la Academia que fundara nuestro buen amigo don Manuel Moreno, de la que ya hemos hablado más de una vez, porque se da el caso de que este centro de enseñanza trabaja hace años por puro altruismo y sin exigir un duro a nadie.
El jueves mismo pasaron por el segundo programa de Televisión la policía española, dentro del ciclo de Fernando Fernán Gómez, titulada: “Sólo para hombres”, que con cierta gracia recoge los incidentes que a principios de siglo se armaron, porque una mujer solicitó trabajar en el entonces Ministerio de Fomento. De entonces acá, digan lo que digan las feministas, la mujer ha alcanzado lo que pudiéramos llamar “su mayoría de edad social” y ahora no puede extrañarnos que las muchachas cacereñas aspiren a un puesto de guardias municipales y las veamos, dentro de poco, dirigiendo el tráfico de la ciudad.
Se da el caso de que es tanto el interés de las féminas cacereñas  por alcanzar uno de estos puestos, que la propia dirección de la Academia tiene el problema de la falta de espacio para admitir a todas las que quieren opositar a guardias. Se ha llegado a decir, que no es sólo por las plazas convocadas ahora por nuestro Ayuntamiento, sino que muchas de estas chicas se vienen preparando con vistas al cuerpo femenino de la Guardia Civil, de cuya creación se viene hablando como inmediata.
Satisface ver el deseo de nuestras mujeres por trabajar y, como decimos al principio, se trata de un plantel de mozas, guapas y bien plantadas, aunque uno no se atreve a insistir sobre el tema, no sea que le tachen de “machista” y, cuando alcancen su puesto, le lluevan multas a porrillo… por lo que, “punto en boca” y cuidado con los piropos.
Diario HOY, 3 de abril de 1982

jueves, 29 de junio de 2017

Señor alcalde, “pis”

El tema es, si ustedes quieren, nimio pero habrá que tratarlo porque ha llegado hasta la “ventana” y no es nuestra sección de las que rechace temas ciudadanos que puedan importar a un sector. A decir verdad, hay un poco de razón en suscitarlo, porque existe un contrasentido en nuestro Ayuntamiento que es obligar a los ciudadanos a hacer algo y no darle los medios para realizarlo. Tienen ustedes, por no ir más allá, el tema de las papeleras: mucho decir que hay que mantener limpia la ciudad, que no hay que tirar papeles en el suelo, que es asombroso el poco civismo de ver una ciudad sucia cuando los ciudadanos —estos mismos ciudadanos de ahora— fueron limpios no hace tanto tiempo… A todo esto cabe preguntar: “¿Pero dónde tiramos los papeles si no hay papeleras?” Porque las que hay son tan pocas y tan distanciadas unas de otras que hay que recorrer media ciudad para encontrar una sana, y claro, el ciudadano sale a hacer sus cosas pero no a buscar con lupa —como un nuevo Diógenes “papeleril”— alguna de las papeleras que restan.
Otro tanto diríamos de lo de la “grúa” que se nos lleva los coches, y que la recomendación que nos hace el Ayuntamiento es que los pongamos en los aparcamientos autorizados, cuando saben de sobra que todos están saturados. El que viene a hacer una gestión a Cáceres no va a hacerla con el coche puesto, como si fuera un traje, y tendrá que dejarlo en algún sitio. Si este sitio no se encuentra, porque no hay aparcamientos, no le queda otra que “jugársela” con la grúa.
Pues bien, esto mismo ocurre —y es lo que será objeto de nuestro comentario— con los urinarios. Los pocos que había se han ido suprimiendo: el de san Juan, el de la calle San José, el que había en la parte alta de Cánovas, etc., y sólo quedan el del parque de Calvo Sotelo y el del Ayuntamiento por la calle Defensores del Alcázar, pero se da el caso de que hace más de un mes este último está cerrado, y el de Calvo Sotelo abre intermitentemente, pero siempre está cerrado cuando el usuario lo necesita… “¿Qué ha pasado aquí?”, se preguntaba un vecino en un bar donde se hablaba del tema. “Es que como don Manuel, el alcalde, se ha ido a La Roche – Sur – Yon, a lo mejor se ha llevado las llaves”, respondió el listo de turno Se habló de que si luego uno hace el “pis” donde le apetece, a lo peor llega el guardia y te multa, porque no va a ir uno al Ayuntamiento diciendo: “Don Manuel, que me hago el “pis”, ábrame usted el urinario”…, y mucho menos puede pensarse en una manifestación de “miccionantes” (vulgo meones) reclamando las llaves al alcalde, en fin, que es para pensarlo.
Diario HOY, 13 de mayo de 1981



NOTA.- La foto de los urinarios de la calle San José, a cuya puerta aparece la que fue encargada de los mismos y empleada del Ayuntamiento Dña. Emilia Rubio Vázquez, ha sido facilitada por su bisnieta Dña. Esperanza Cruz Fuentes.
Las dos fotos de los urinarios de la Plaza Mayor (la primera, con los urinarios al pie de la escalinata del Ayuntamiento y la segunda con urinarios donde actualmente está la oficina de turismo) han sido facilitadas por D. Luis Montes Quijada.

martes, 27 de junio de 2017

¡Ojo con la grúa, que no trabaja gratis!


Una cosa que está causando impacto en la ciudad es la aparición de la grúa municipal para retirada de vehículos. Es un servicio antipático, sobre todo si a uno “le toca la china”, pero en general todos los cacereños reconocemos la necesidad de este servicio por aquello de: “dar al peatón o que es del peatón y al vehículo lo que es del vehículo y los automovilistas”, justo es reconocerlo, nos estábamos pasando.
Por si alguno duda de que la grúa se mueve, les damos las cifras de vehículos recogidos hasta el mediodía de ayer, que hemos tomado de la Policía Municipal. El primer día de grúa, o sea el viernes pasado, entre la mañana y la tarde se retiraron un total de diez vehículos de distinto tipo mal aparcados; el sábado, en todo el día, se retiraron cinco y ayer lunes, hasta el mediodía se habían retirado cuatro. No hubo grúa el domingo, pero nos aclaró el señor Machuca, que no todos los domingos será igual ya que un día a la semana los que prestan este servicio descansarán pero no se dirá qué día van a hacerlo para evitar que “los listos” —que los hay— se aprovechen.
Habrá quien piense que algunos de los vehículos que se retiran, por esas razones del “amiguismo”, etcétera, no van a pagar su parte, pero resulta que como una cosa es llamar a la puerta y otra levantarse a abrir, vamos a aclarar para todos algo que deben conocer: puede que las multas se reduzcan o se retiren (no lo afirmamos, sino que lo suponemos) pero hay algo que el Ayuntamiento no puede retirar y es el pago de cada servicio o intervención de la grúa, o sea su trabajo, ya que éste es un servicio “arrendado” que cobra por cada intervención. Por ello, y aparte de que en otras secciones les damos más detalles, sepan que cada vez que la grúa interviene y retira un turismo —valga un ejemplo— tienen que cobrar 2.000 pesetas por el servicio, más un almacenaje diario de 250 pesetas por día, hasta que lo retire su dueño del “parque municipal”. Esto es lo que pudiéramos llamar fijo, que o tiene nada que ver con multa que se le imponga por la sanción cometida.
Para entendernos, que si a usted la retiran el coche, de momento, tiene que pagar las 2.000 “pelas” del servicio, más 250 por día de almacenaje, ello aparte de la multa que le puedan imponer, que puede que hasta sea “discutible” o “recurrible”, pero de las 2.000 “pelas” no hay quien le libre. ¿Enterado?, pues ¡ojo, que los de la “grúa” no trabajan gratis!.
Diario HOY, 28 de abril de 1981

domingo, 25 de junio de 2017

Cabezarrubia y las prestaciones personales


Alguno de los que leyó una de estas “ventanas” referidas a la “Fiesta del Árbol” y cómo había surgido en Cáceres, me ha aportado algunos detalles de aquel entonces y me ha pedido algunos datos más sobre el decidido apoyo que los ayuntamientos cacereños pasados y el propio vecindario prestaron a la repoblación forestal. Las “Fiestas del Árbol” se hacían en Cáceres cuando era alcalde don Antonio Canales, que personalmente solía presidirlas. Y por el sistema “festero-escolar” del que hablábamos, fueron implantados los jardines de la plaza de Italia, que entonces se llamaba “Peña Redonda” y ahora se va a llamar del Alcalde Canales; el “Perejil”, que hoy se llama Delicias; “El Triángulo”, que hoy se llama Plaza de América o Cruz de los Caídos, y algún otro punto de la ciudad. Pero posteriormente a aquello, quizá en plena guerra civil o poco tiempo después de ella, se hicieron en los alrededores de la ciudad algunas repoblaciones más de arbolado —siguiendo la idea que había implantado el alcalde Canales— pero orientándola de forma distinta. Toda la repoblación del Cerro de Cabezarrubia, que hoy es un frondoso pinar, se hizo entonces.
En aquel entonces Cabezarrubia era un cerro pelado de mucho suelo calizo, un verdadero pedregal, en el que solo había saltamontes y alacranes; pues bien, entonces se impusieron al vecindario —creo que a los cabezas de familia— unas “prestaciones personales” que consistían en ir unas jornadas a plantar pinos a “Cabezarrubia” o a “El Rodeo”. Como suele suceder en estas cosas, el que teniendo dinero no quería cavar hoyas de pino, pagaba una cantidad y se libraba del compromiso (se decía que esa cantidad se destinaba a dar jornales para el mismo fin), pero lo cierto y verdad es que lo “cacereño y patriótico” —que entonces andaban así las cosas, unidas— era ir a cavar y plantar pinos en el lugar que a cada cual le correspondía. Por ese sistema se plantaron los pinos de “Cabezarrubia”, que sí arraigaron, y se plantaron otros muchísimos más en todo “El Rodeo”, que no arraigaron porque el ganado se los comía y se tuvo menos cuidado con ellos. La idea fue bonita, aunque creo que excepto lo conseguido en “Cabezarrubia”, contra todo pronóstico, poco más se consiguió; pero mereció la pena el intento y hay que decir que aunque a muchos les caían mal aquellas “prestaciones personales”, con ellas se consiguió una concienciación de la importancia del árbol para todos, de la que ahora carecemos, Hoy es el ICONA, o algún otro organismo el que hace todo, más técnicamente, es cierto, pero de forma bastante menos personal que aquella.
Diario HOY, 9 de abril de 1981

domingo, 18 de junio de 2017

El misterio del sonómetro


Para mi que a Machuca, el concejal delegado de Tráfico, le quitaron el sonómetro —diga él lo que diga, y aunque lo desmintiera— cuando le robaron en su coche. Llegó a decirnos que entre lo robado no estaba el famosísimo sonómetro y que del coche le habían quitado un instrumento de otras medidas que él tiene que hacer en su vida profesional, dedicada a la electrónica, pero —aquí, entre nosotros, y sin que esto trascienda— yo tengo para mí que lo que se llevaron los “cacos” fue el aludido sonómetro.
¿Qué por qué digo esto y por qué soy tan mal pensado? Pues no sólo por el refrán de “piensa mal y acertarás”, sino porque tras de todo el “fusquin” que se armó antes de adquirir dicho instrumento de medida de ruidos excesivos de los vehículos, tras de habernos mentalizado a todos que las motocicletas y velomotores nada más se pusiera en marcha el sonómetro iban a dejar de levantarnos dolores de cabeza, tras de decirnos que se multará fuertemente a los ruidosos y tras de aprobar una ordenanza para aplicar esas multas, publicar los niveles de decibelios permitidos (que creo que es como se llama), etc., no hemos vuelto a saber nada del instrumento ni de su oportuna aplicación al mejoramiento del tráfico ciudadano.
Hasta recordarán ustedes que hubo unos “ensayos” generales en los que con dicho sonómetro se hacían las oportunas mediciones, se paraba a los vehículos ruidosos y se les advertía que, aunque de momento no se los multaba porque aquello era un ensayo-advertencia, se atuvieran a las consecuencias para el futuro… Pero el futuro ha llegado y el sonómetro brilla por su usencia, por lo que yo creo que aquí ha habido algún caso de robo o secuestro del instrumento, porque si no tras de tanta preparación no es lógico que “haya desaparecido por el foro” sin que hayamos vuelto a oír hablar del mismo.
Como esto es una democracia, cada cual puede pensar lo que quiera, y por esa misma razón —aunque yo piense así— me decía otro cacereño amigo que para él no había habido tal robo, y razonaba.
Si lo del sonómetro no se ha aplicado por lo que tú dices, habría que pensar que también le habían robado a Machuca los planos de la nueva ordenación del tráfico y hasta la misma grúa, porque, oye, es lo tocante a tráfico están las cosas peor que estaban…
Como ven, hay opiniones para todos los gustos, pero lo del robo del sonómetro a mí no hay quien me lo quite de la cabeza.
Diario HOY, 22 de febrero de 1981