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jueves, 4 de enero de 2018

La urbanización de los polígonos


Sin ánimo de entrar en lo que pudiéramos llamar detalles, sino más bien generalizando, creo yo que los vecinos del polígono “Moctezuma” hacen bien en no aceptar que el alumbrado público, que debería entrar con la urbanización del polígono, así como otros aspectos de esa urbanización, tenga que arreglarse a sus expensas cuando, es de suponer, que sus viviendas se vendieron más caras, y se las “entraron por los ojos”, entre otras cosas, por la magnífica urbanización en la que iban a ubicarse. Como da la casualidad que en ese polígono hubo muchos olvidos, como fueron los de las conducciones telefónicas, las aceras que se hundían, y el tendido de alumbrado eléctrico que no tiene las características ni la profundidad que debiera tener, llueve sobre mojado, aunque al parecer hay por ahí un aval depositado por Ferrovial, la constructora, para responder, de esas cosas, pero ahora tendrían que adelantar este dinero los vecinos porque si no el Ayuntamiento no se haría cargo de ese alumbrado, No voy a entrar en detalles —como digo al principio— y no sé exactamente si en lo que preciso pueda o no haber algún error, pero lo que sí quiero decir es que es demasiado frecuente el que las urbanizaciones de los polígonos dejan mucho que desear.
Lo cierto hasta ahora ha sido que las constructoras están a hacer el negocio de vender los pisos que es lo lucrativo, y para cumplir o hacerlos apetecibles, se monta su urbanización que vendría bien como decorado para un teatro, pero no para usarla. Es una urbanización de truco con la que, si traga el Ayuntamiento y la hace suya, se han quitado la responsabilidad de encima y los arreglos y modificaciones no correrán ya por cuenta de ellos, importándoles un pimiento si el que la arregla posteriormente es la comunidad de propietarios o quien sea. Lo malo de esto es que, siendo tan frecuente este “timo” puede seguir dándose.
Diario HOY, 14 de diciembre de 1985

sábado, 30 de diciembre de 2017

"Tente mientras inauguro"


Manuel Veiga confesaba que más de un centenar de depuradoras de aguas residuales en otras tantas localidades cacereñas llevaban sin funcionar más de cinco años y muchas de ellas, por el desuso, no volverán a funcionar nunca. Uno, que tiene el defecto de darle vueltas a las cosas, se paró a pensar el que aquello había sido una verdadera estafa a cada uno de los pueblos donde cada una de las depuradoras están instaladas, pero como se da el caso de que la instalación funcionaba en su día, no hay estafa en ese sentido, sino en el de que como es caro el mantenimiento por la electricidad que gastan se empeña a los ya empeñados ayuntamientos si es que la ponen en marcha.
¿Qué salida les queda a estos ayuntamientos?. Pues exclusivamente la de Abundio, aquel que vendió el coche para comprar la gasolina. Todo ello pensando que esas depuradoras pudieran venderse para comprar la energía eléctrica. Pero así y todo, el engaño al vecindario queda palmario, y no es de este ni de aquel tiempo, es de la tremenda picaresca española, sobe todo en cuanto a la política y los políticos se refiere, en la que podía emplearse un remedio de la frase de Diógenes, que con su linterna trataba de encontrar un hombre… pero agregando en este caso: honrado.
Parece que muchos de estos políticos se interesan más por el hecho de la inauguración y apuntarse el tanto que por servir al pueblo. Es un poco el “tente mientras cobro” que aquí podríamos traducir por “tente mientras  inauguro”, y no hay derecho a esto, porque el padecimiento queda después para el pueblo usuario que se sintió manipulado en la inauguración. ¿Otros ejemplos de cosas que no funcionan y fueron bombo y platillo de su tiempo?, el Edificio Múltiple, escaso en ascensores y con tal cantidad de defectos que en invierno empeña a la administración por el coste de la calefacción y en verano por el de la refrigeración, si se encendieran una y otra.
Esperemos que esta mentalidad política cambie, para bien de todos.
Diario HOY, 23 de octubre de 1985

domingo, 17 de diciembre de 2017

Cobrar es lo que importa


En estas cosas de las elecciones parece ser que se lo toman más en serio los electores que los elegidos. Lo digo porque en los casos en que los partidos de los elegidos les retiran a estos su confianza, ellos siguen tan ricamente ostentando el cargo y, lo que es más útil, cobrando por él lo acordado. Esto no parece serio. Habría que comenzar preguntándose qué es lo que elegimos los que votamos, si a la idea y programa que cada partido representa o al hombre que está en las listas. Esta es la diferencia de las listas abiertas a las de grupo o partidos, y creo yo que en esa filosofía y su aplicación radica la sustitución y baja, o la permanencia del hombre a que su partido le retira la confianza.
Si los actuales concejales —ya que me voy a referir a casos concretos— han sido elegidos en listas cerradas, parece lo lógico que cuando su partido los expulsa, o les retira la confianza, el interesado debe dejar su escaño a otro que le siga en esa lista, porque a él no se le eligió a título personal, sino por el partido que representa. Eso de pasar a grupos mixtos, etc., a mí, personalmente, me parecen cosas poco serias que pueden valer en las lecciones abiertas, pero no en las cerradas.
Este puede ser el caso de José Blanco en la Diputación y en el Ayuntamiento, por expulsión de su partido, aunque como Pepe Blanco no ostentaba más cargo en ambas corporaciones que el de elegido de número, el caso puede explicarse. El caso incomprensible es el de Julio Antonio Sánchez Buenadicha, que aunque su partido le ha dado de baja, el sigue siendo teniente de alcalde, delegado y concejal y recibiendo los emolumentos extras, como si aquí no hubiera pasado nada, y sin dar una explicación de su actitud. Si él entró a ser todo eso en lista cerrada y por ser de Extremadura Unida, no es explicable que lo siga cobrando cuando deja de ser de su partido.
La cosa tiene un nombre, pero no me atrevo a decirlo.
Diario HOY, 31 de mayo de 1985

lunes, 4 de diciembre de 2017

Explicar lo inexplicable


Me ha preocupado siempre la contradicción que existe entre ser hombre de partido, y la actitud a tomar cuando ese partido obra en contra de los intereses de la propia ciudad o provincia donde uno vive. ¿Qué debe ponerse encima, la defensa de los intereses propios de esa ciudad, provincia o región, o lo decretado por el partido, aunque le perjudique a este? Dicho de otro modo: ¿Qué está antes, la defensa del territorio donde uno vive y desarrolla su vida o los “decretos” del partido aunque sean atrocidades que atentan contra ella? Este no saber a qué carta quedarme, me ha hecho rechazar siempre el pertenecer a partido ninguno y ser sólo ciudadano de a pie con libertad para defender lo que yo creo justo, sin que nadie me imponga “andaderas”, aún reconociendo que yo pueda equivocarme.
Sobre todo esto, me ha hecho meditar, de nuevo, la carta que el secretario provincial de organización del PSOE, Federico Suárez, dirige a los militantes de su partido en Hervás, en la que intenta convencerles de que “la supresión del ferrocarril era necesaria para la economía general del pueblo” y poco menos que echa la culpa a la derecha de las manifestaciones en contra de esta supresión. Difícil lo tiene el señor Suárez, y aún su partido, para convencer a los ciudadanos cacereños, sean o no de su partido, de que el suprimirnos el ferrocarril es un “bien general para la economía del pueblo” —¿de qué pueblo?— ¿Es que el ciudadano de Hervás, Plasencia o Cáceres no cuenta como tal pueblo y tiene unos derechos adquiridos de utilización de un ferrocarril, bien que le suprime de un plumazo la Administración socialista?
Pasa que se ha entrado en tiempo electoral y asusta el perder votos, pero van a tener que rizar el rizo para explicarnos a los cacereños, por muy socialistas y disciplinados que seamos, que con suprimirnos el ferrocarril nos han hecho un favor y que la culpa la tiene la derecha.
Diario HOY, 19 de enero de 1985

Los niños mendigos


Yo no sé qué habrá legislado al respecto, pero hay ahora una proliferación de niños gitanos pidiendo por los establecimientos hasta bien entrada la madrugada. Son niños en edad escolar que se dedican a la mendicidad obligados por sus mayores, al menos es lo que ellos cuentan, no sé si para mover más a la caridad o porque el asunto sea cierto, porque de los gitanos, que han hecho oficio de la mendicidad, hay que esperarlo todo. Es más, en Cáceres hay una gitana que pide en un carrito, que suele ir “al corte”, llevada en coche por sus hijos o familiares que, al concluir su jornada de mendiga, suelen retirarla del mismo modo.
No digo que no padezcan necesidades, y muy lejos de mi intención está el restarle clientela, sino que reconozco que han sabido montar por métodos más modernos este sistema de mendicidad del que viven.
Pero volviendo a los niños gitanos, que son los que en realidad me preocupan, por verlos hasta altas horas de la noche de bar en bar, o refugiados a última hora en alguna sala de fiestas, huyendo del frío de la madrugada, lo tremendo es que son niños en edad escolar y que ellos mismos cuentan el dinero que les falta para poder volver a casa, ya que de no llevar una determinada cantidad, impuesta por los padres, no les dejarán entrar en ella. Esto lo saben muchos cacereños, que charlan con ellos y que, en más de una ocasión, les completan la cantidad fijada por el padre, para que puedan regresar al hogar.
Uno llega a preguntarse: ¿puede haber padres tan desalmados como para exigirles esto?, o bien, ¿es una añagaza de los propios gitanillos para mover más a la caridad? Cierto que en todo esto se lucha con el analfabetismo de los padres, pero es cierto también que los gitanos suelen ser muy familiares.
De todos modos, pienso que alguien debería encargarse de averiguar si existe realmente esta forma de explotación y poner coto a ella.
Diario HOY, 17 de enero de 1985

domingo, 3 de diciembre de 2017

Gramática parda


La gramática parda de nuestras gentes, tomada muchas veces de nuestras mejores novelas picarescas clásicas, como la “Historia de la vida del Buscón”, de Quevedo, aconsejaban aquello de “Hijo mío, tú arrímate siempre a la gente rica, porque aunque no te den nada, al menos no te quitarán lo poco que tienes, como suele hacer la gente progre si a ellos te juntas”. Desgarrador es el consejo pero sabio y cierto y aún de actualidad también en la política. Habría que hacer una trasposición de términos, pero hecha ésta, las cosas encajan a maravillas. Si identificamos los “ricos” del refrán con la derecha y los “pobres” con la izquierda, y el ente a que se aconseja es nuestra propia región, veremos que el refrán se ha cumplido. No es que la derecha nos haya dado mucho, pero al menos no se atrevió a quitarnos las poquitas cosas que tenia la región más pobre de España. Ha sido la izquierda, la Administración socialista, la que nos ha quitado el obsoleto, renqueante y viejo tren que teníamos pero que, bueno o malo, era el único que disfrutábamos. La derecha no se hubiera atrevido a hacerlo, porque la izquierda ahora en el poder, la hubiera puesto a parir echándole en cara que ello era un expolio a la región más pobre y más necesitada de ayuda, no por defendernos, sino para hacer la pascua a los otros y tener algo más que echarles en cara. Tristemente así es la vida y los peores en sus decisiones suelen ser los “ricos nuevos” que no quieren ya conocer ni defender a los más necesitados, porque quizás les recuerden sus malos tiempos.
Tampoco son generosos como el bandido de los romances, que existe sólo en los romances, aquí se le quita al pobre para dar más al rico, dígase lo que se diga.
Diario HOY, 11 de enero de 1985

sábado, 2 de diciembre de 2017

El cuento de las cuentas


Ya de una forma oficial, el domiciliar las cuentas y pagar a través de ellas, nos va a costar los cuartos. Esta fue una operación a largo alcance de las entidades bancarias. La aceptamos porque nos era más cómodo, no era obligación domiciliarlas y nos salía gratis, pero la entidad bancaria trabajaba gratis de momento y aparentemente, para convencer al incauto de la apertura de una cuenta por propia comodidad. Pero el banco trabajaba para el futuro (el suyo, claro) y tenía que convencer a todos los que tenían recibos que cobrar de que el nuevo sistema era el mejor. Los que tenían recibos que cobrar tragaron porque se ahorraban un cobrador y un tanto por ciento que pagar. Es más, los que tenían “mando”, como los ayuntamiento, presionaron a sus administrados para que domiciliaran las cuentas: “O las domicilia usted —parecían decir— o viene a pagarlas personalmente, o le echamos a la ejecutiva” (como si la ejecutiva fuera un perro que se azuza o “apicha”, como se dice por aquí). Total, que cuando todos tragamos, el banco se dijo, (la gran banca, que es la que tiene más barbas), “Ya están todos en el garlito y ahora vamos a cobrarles por los servicios, y si no quieren que vuelvan a los métodos antiguos”, y se frotaron las manos cuyos huesos trepidaron como castañuelas, porque la gran banca tiene unas manos muy largas y afiladas, y hasta echaron una risita cacareante, como el avaro de las obras de Molière.
¿Qué nos queda que hacer a los administrados, a los hombres de la calle?, pues nada más que lo que yo intento hacer: convertir todo esto en un cuento triste de Navidad o Reyes, y no volver a fiarnos del que dice que nos hará las cosas gratuitas, o que nos dará duros a cuatro pesetas. Es la larga historia del timo consentido, pero así es la vida, hermano, resignación.
Diario HOY, 6 de enero de 1985

jueves, 30 de noviembre de 2017

La gasolina y su precio


No lo decimos nosotros, sino un estudio hecho por el Comité de Energía de la CEOE sobre los precios de consumo petrolífero en Europa, que llega a la conclusión de que la gasolina súper española es la más cara del continente. Esto se ha dicho más de una vez, pero los responsables de nuestra Administración nos han contado la “mentira piadosa” de que tal cosa no es así, porque Francia e Italia pagan una gasolina más cara que la nuestra, “trampa” en la que cae cualquier porque, en efecto, si damos a la gasolina española el precio base de 100, en Francia el precio se convierte en 103 y en Italia en 125, pero esto es “trampa”, si tenemos en cuenta que la gasolina súper española tiene sólo 96 octanos, mientras que la francesa tiene 98 y la italiana 99, octanajes que implican mayor rendimiento para estas últimas aunque aparentemente —solo aparentemente— son más caras que la nuestra.
Estas razones podrían justificar, según la lógica, el que de momento no hubiese una nueva subida de la gasolina, como lo podría justificar la tendencia a la baja de los crudos y aun la apreciación de la peseta frente al dólar últimamente —razón que no podría servir de pretexto, como sirvió otras veces—. Pero todo esto es la lógica que nuestra Administración suele desconocer, o al menos la ha venido desconociendo hasta el momento, aparte de tenerla sin cuidado los estudios de Energía de la CEOE, porque a nuestra Administración lo único que parece importarle es recoger dinero, sin tener que justificar nada ante los ilusos españoles que seguiremos pagando la monopolística gasolina, de la CAMPSA, mientras “el cuerpo y la bolsa aguanten”, aunque tengamos el pataleo al menos, de poder decirlo.
Diario HOY, 19 de diciembre de 1984

sábado, 25 de noviembre de 2017

La fábrica de microordenadores


Tengo que confesar que con la industrialización en Extremadura me venía ocurriendo como con el cuento del lobo, que tantas veces se ha dicho que llegaba que, cuando realmente llega, uno no pasa a creerlo. Uno se hace escéptico y confieso que con escepticismo, por no decir con cierta escama, veía yo la compra de esa fábrica de microordenadores “Dragón” a Inglaterra, que nuestras autoridades nos presentaban como una ganga. En mi fuero interno me decía: “Estos ingleses nos han largado cuatro chismes inservibles y obsoletos y se han llevado los cuartos, porque los negocios, y más los de ordenadores, no hay quien los entienda.”
Pero mire usted por donde, en una revista especializada y entendida en esto, como es “Actualidad Económica”, número de octubre, leo con el consiguiente asombro: “Dragones por dos reales. A fines de octubre saldrán de Cáceres los primeros microordenadores “Dragón”. Eurohard, la empresa fabricante, ha importado a precio de ganga una fábrica completa desde Inglaterra para producirlos en España.”
Conste que todo esto lo sabía yo, pero lo que no sabía son otros muchos detalles que se dan en la información en la que se catalogaba de ciencia ficción la operación llevada a cabo por Eduardo Merigó y en la que la firma española ha sabido aprovechar una magnífica ocasión, adquiriendo como ganga —así se cataloga— esta fábrica en la que se traen 10.000 microordenadores importados y otros 30.000 en componentes, teniendo la fábrica, que se cataloga como la primera empresa extremeña de alta tecnología, capacidad de producción de diez mil microordenadores al mes, entrando Eurohard en pleno ritmo a mediados del próximo año.
Otros muchos detalles más se dan en eta información de tipo técnico, en los que no voy a entrar, sino para decir que vistos en una revista especializada, a mí, al menos, me han traído una tranquilidad que no tenía anteriormente.
Diario HOY, 4 de noviembre de 1984

NOTA.- La aventura de Eurohard y los ordenadores Dragón duró poco más de un año ya que doce meses después de publicarse este artículo dimitió el presidente de la sociedad, Eduardo Merigó, ante la debacle comercial y económica que se avecinaba: el 20 de noviembre del 85 el Banco Exterior presentó un embargo, por más de 200 millones de pesetas, contra la empresa. En la primavera siguiente (1986) se produjo la suspensión de pagos y la hecatombe.
En definitiva: que Fernando no andaba descaminado al mostrarse escéptico, pese al referido artículo de “Actualidad Económica”. (Nota de Teófilo Amores).

viernes, 24 de noviembre de 2017

El arte de no decir nada


Tengo la creencia de que los tecnócratas, hace ya muchos gobiernos, fueron los que embarullaron los lenguajes políticos de entonces. Se trataba de no decir nada, pero con muchas palabras sonoras que embarullaran un poco al oyente que se quedaba con la duda de que aquello podía tener algún contenido, que él no llegaba a alcanzar, por desconocimiento de algunos términos del discurso.
Era exactamente lo contrario de lo que predicaba nuestro señor don Quijote, cuando decía aquello de: “Sencillez, hermano Sancho, que toda afectación es mala”.
Este embarullamiento técnico de decir, pero no decir, ha continuado y hasta podríamos afirmar que ha formado escuela en nuestros hombres públicos. Ejemplo de ello podría ser esta frase, que acabo de inventarme: “Llegaremos a solucionar los problemas cuando las estructuras patógenas, reconvertidas con una estricta honradez, pangan coto al inflacionismo arbitrario que en el devenir del tiempo hemos venido acumulando por esa falta de ideales empíricos que ha llevado al decaimiento total de la región.
Hay que abordar los problemas en su origen, estudiar las causas, matizar y sanear, cuando sea preciso, sin que nos tiemble la mano. En esta línea estaremos siempre en el servicio de la patria”, (o de la provincia, o de la región, que para el caso es lo mismo).
¿Ven ustedes lo bien que suena todo esto, aunque la frase en sí no diga nada claro?. Pues bien, este es el arte de no decir nada, del que parece que están contagiados desde entonces nuestros hombres públicos. Esto a la larga, pienso yo, que puede volverse contra ellos mismos, porque en el arte de no decir nada, pero con muchas palaras y con gracia, el único que fue un verdadero maestro fue Mario Moreno “Cantinflas”, que consiguió hacerse millonario con el invento. No digo que no lleguen a hacerse millonarios algunos de nuestros hombres públicos, pero no por ese sistema del que solo son unos malos imitadores del genial actor mejicano. ¿Será que no tienen nada que decir?.
Diario HOY, 24 de octubre de 1984

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Yo no lo entiendo


Con blandenguería no se soluciona la delincuencia y de un tiempo a esta parte estamos asistiendo a lo que nosotros pensamos que es una blandenguería de este tipo, mientras no se nos demuestre lo contrario. Resulta que ahora en las notas que nos facilita el Gobierno Civil, sobre asuntos delictivos importantes no se nos proporcionan más que las iniciales de los delincuentes, aunque sean delincuentes habituales con un largo historial a sus espaldas, pero sí se nos proporcionan los datos completos de los perjudicados.
Antes, esto de las iniciales, se hacía sólo con los menores con un deseo lógico de no avergonzarlos públicamente en lo que podía ser su primer incidente con la policía y en alguna ocasión realizado por inmadurez y en espera de su reforma. Ahora comienza a hacerse también con los delincuentes maduros y habituales.
Por no ir más lejos se nos proporcionó el atraco a una anciana en su domicilio, doña Andrea Núñez Ramos, de 82 años, a las que dos desalmados, tras forzar la puerta del piso, la amordazaron, la arrastraron al interior del domicilio “de forma hostil y agresiva” —dice la nota oficial— y la robaron, aparte de amenazarla si decía algo a la Policía, Pues bien, de estos dos desalmados se dan solo las iniciales; R.J.C. y M.AG.C., aunque se agrega que “el primero parece ser un delincuente habitual, detenido en varias ocasiones por atraco a mano armada y tráfico y consumo de drogas”. Pensamos que la avergonzada es la anciana, cuyo nombre se da, mientras se silencia el de los desalmados atracadores y nos preguntamos: ¿A dónde conduce esta beatería blandengue de nuestras autoridades responsables?, para no poder sacar, al menos, sus nombres a la vergüenza pública, sabiendo que son reiterados delincuentes que carecen de vergüenza alguna, a juzgar por los delitos que cometen.
Yo confieso que no acabo de entenderlo.
Diario HOY, 11 de octubre de 1984

domingo, 19 de noviembre de 2017

Una atrocidad arquitectónica


Lo comentan los cacereños y de allí lo recogemos: “Si la restauración del Palacio de los Duques de Valencia la hubiera hecho un particular, en vez de la Diputación, a estas horas estarían paradas las obras”. Por nuestra parte creemos que al comentario le sobra razón, porque estamos hartos de ver las que aquí se han armado con edificios menos monumentales, y enclavados en otras zonas, de los que podría ser ejemplo la “Casa de la Chicuela”. Ya hemos dicho lo que viene sucediendo con ese palacio, comprado por la Diputación, que acometió su restauración, convirtiendo lo que eran dos alturas en cuatro, por diversos retranqueos,  haciendo desaparecer los bellos patios de bóvedas que contenía y conservando del antiguo sólo la portada y los escudos. Ya era sospechoso el que se dijera que los muros laterales se  habían caído al tratar de restaurarlo, porque ello ha dado pie a montar esas alturas de más que tiene el edificio.
Pero no vamos a entrar en detalles, sino en lo que dice el pueblo, que es cierto. Si un particular trata de restaurarlo y hace alguna de las atrocidades arquitectónicas que ha hecho la Diputación, se hubieran echado encima: Bellas Artes, la Comisión de Monumentos, los colegios profesionales de estos asuntos, etc., etc. Precisamente, el poco precio a que se venden estos palacios radica en que, al estar en una zona monumental, teóricamente no se puede variar un clavo de ellos, aunque la teoría falla cuando se trata de un organismo de tanto peso como la Diputación, lo que sin duda es una injusticia porque esos organismos son los más obligados a conservar el patrimonio que es de todos y cumplir las normas que en muchas ocasiones ellos mismos han dictado.
No es ejemplar este  comportamiento y, aunque sabemos que no se nos hará caso alguno, tenemos que recoger lo que el pueblo dice, con toda la razón.
Diario HOY, 29 de agosto de 1984