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domingo, 4 de marzo de 2018

Retraso de una semana

Yo como aficionado a la caza, no como cazador, porque cazadores sólo son los furtivos, según decía el “padre” de “Juan Lobón”, Luis Berenguer, como aficionado, digo, envidio a las provincias con legislaciones cinegéticas menos “avanzadas” que la nuestra, que siguen manteniendo los clásicos calendarios de salidas de veda y no se han sumado aún a las “modernidades” que en nuestra Comunidad se vienen imponiendo de retrasar, cuanto más mejor, la apertura de la temporada. Digo esto porque, en la mayoría de las provincias españolas la veda de las especies menores salió ya el domingo pasado y los cazadores de otras regiones nos llevan una semana de ventaja en esto de ejercitar el deporte cinegético, pasear el campo, estirar las piernas y ensanchar los pulmones, que es en lo que se nos está quedando la caza en nuestra Comunidad. No por falta de ella, sino por sobra de cotos, “pegas” y burocracias, que nos presentan como unas avanzadas legislaciones los que ahora manejan ese tango. Hasta nos han impuesto el tener que solicitar permisos para cazar en los terrenos libres.
Envidia me dan a mi los cazadores de otras regiones que siguen por el método clásico y se vienen divirtiendo desde hace más de una semana. Yo no sé el porqué la veda no se abre aquí, como antes, el segundo domingo de octubre. Ni creo que nadie me lo vaya a explicar —aquí no se explica nada— pero me imagino que el director general de Medio Ambiente, que es quien en nuestra Comunidad maneja estas cosas, se ha dicho: “Si abrimos el día once, tienen ese domingo y el lunes 12, que también es fiesta, para matar caza y un “atracón”, tras de la dieta a que los tenemos sometidos, no puede ser bueno. Nada, que se abra el día 18 y tenemos menos problemas”. Tras ello imagino, el director general de vedas y papeleos (¿no es ese el nombre?) se habrá quedado tan ancho.
Diario HOY, 14 de octubre de 1987

viernes, 9 de febrero de 2018

A propósito de exámenes


A la grey cazadora todo se le está viniendo encima. Por si fuera poco la falta de caza, las restricciones de ejercer el deporte cinegético y las cada día más numerosas especies protegidas, se empeñan ahora en examinar a los cazadores para concederles la licencia. El asunto está aprobado y solamente cabe esperar a que la norma empiece a aplicarse. Yo no sé qué es lo que mueve esta nueva moda que se ha tratado de explicar un poco a medias, diciendo que hay cazadores que al no conocer bien las especies protegidas y las no protegidas pueden disparar por error sobre estas últimas, cada vez más numerosas, y no sobre las poquitas que van quedando para ejercitarse en el deporte cinegético. La mayoría de los cazadores piensan que se trata de una “sacaliña” más por la que te cobrarán un buen pico, ya que nuestros actuales gobernantes tienen un tremendo afán recaudatorio, como puede demostrarse con la creación de esa nueva lotería con que nos amenazan, en un país donde el juego de tipo oficial y el consentido nos tienen a punto de saturación. De no ser eso, no se explica el afán de complicación burocrática en los asuntos cinegéticos en los que, hoy en día si quieres salir al campo realmente documentado, tienes que llevar otro morral con los papeles.
En fin, que el asunto no ha caído bien entre los cazadores, que no reciben más que  pegas de la Administración. Hay quien nos ha dicho que el asunto de la caza es delicado y no puede consentirse que salga al campo un cazador sin estar examinado a conciencia. Pues bien, para convencernos de eso diríamos que los que realmente necesitan examen son los políticos, cuyo “deporte” es bastante más peligroso que el de la caza y hasta puede tener peores consecuencias para el futuro de la nación que el equivocarse de pajarito. Pedimos que los que intenten ir en una lista sean rigurosamente examinados por un tribunal popular de cazadores.
Diario HOY, 8 de febrero de 1987

domingo, 4 de febrero de 2018

Extremadura, adelantada en el teléfono


Posiblemente, la mayoría de los extremeños desconocen que la primera línea rural de teléfonos que funcionó en España, funcionó precisamente en Extremadura a iniciativas de un extremeño particular, llamado don Rodrigo Sánchez Arjona, natural de Fregenal de la Sierra, al que sus convecinos llamaban “el brujo”, por ser un hombre adelantado a su época. Además, los días 27 y 28 del presente mes se cumple el 106 aniversario de las pruebas que dicho señor hizo desde su finca “Los Mimbres”, en Fregenal, logrando hablar por primera vez — por una improvisada línea telefónica— con Sevilla y Cádiz, a través del recién inventado aparato telefónico de Grahan  Bell, algunos de cuyos ejemplares había logrado comprar en París.
El hecho, sucintamente, ocurrió del siguiente modo: El descubrimiento del teléfono era reciente en el mundo y este terrateniente extremeño lo conocía por sus estancias en París y por ser uno de los ilustrados progresistas del siglo XIX. El 19 de marzo pidió permiso al Gobierno para instalar lo que sería la primera línea telefónica española de ocho kilómetros entre su finca y su casa de Fregenal. El invento funcionó a las mil maravillas, razón por la cual pidió al Gobierno le dejaran utilizar, para unas pruebas de mayor alcalde, las líneas telegráficas entre Fregenal, Sevilla y Cádiz,. Don Rodrigo enganchó su línea con los hilos de telégrafo, y los días 27 y 28 de diciembre de 1880 logró hablar, respectivamente, con Sevilla y con Cádiz, salvando una distancia de 150 kilómetros y siendo la primera vez que esto sucedía en España.
Lo positivo de estas pruebas le llevó a pedir permiso al Gobierno para unir mediante una línea telefónica los nueve pueblos del partido de Fregenal y posteriormente ampliar la línea a Almendralejo y Villafranca de los Barros, pero la envidia y mala fe logró una resistencia oficial a la concesión, con lo que en aquella zona no hubo teléfonos hasta treinta y tres años después.
Diario HOY, 17 de diciembre de 1986

jueves, 1 de febrero de 2018

Gracias por la gestión


A veces uno está a punto de perder la poca fe que le va quedando en la administración y la alta burocracia a todos los niveles. Pienso que hay organismos que tienen que modificar su trato y orientación e el mismo sentido que se ha modificado el estar en una democracia orgánica —a la que ahora se llama dictadura— o una democracia a secas. Quedan algunos organismos y personas rezagadas, pero la evolución se va consiguiendo poco a poco. Prueba de lo que decimos puede ser lo difícil que se nos puso el que nos atendieran a la petición ciudadana de ampliación del plazo de cobro de la contribución territorial urbana, que al fin ha sido prorrogada por el Ministerio de Hacienda. Nos consta que gestiones en ese sentido han hecho el actual delegado del Ministerio en Cáceres, y el alcalde de la ciudad, que las anunció a la prensa. Ambas gestiones han dado un resultado positivo y no es cosa ahora de investigar cual de las dos gestiones surtió mejor efecto, o si lo fueron ambas conjuntamente. El contribuyente se dice aquello de “hágase el milagro y hágalo el diablo” y el milagro, que se veía tan difícil, de prórroga del plazo hasta el final de este mes, se ha conseguido y el contribuyente está agradecido a todos los gestores, porque se dice además que era de justicia que así fuera.
Pero hay algo que debería recalcarse, aun a  pesar de este júbilo, y es que las cosas en general deben hacerse, para otra ocasión, con más cabeza. No puede permitirse que los recibos vengan plagados de errores y se de un plazo de un mes escaso para cobrar algo así como 23.000 recibos, en una oficina recaudatoria que no tiene capacidad para atender más de un centenar de ellos diarios o al máximo dos centenares, porque si se echan cuentas a ese ritmo hacen falta cien días para poder atender a todos. De todos modos, gracias a ambos gestores.
Diario HOY, 16 de noviembre de 1986

jueves, 18 de enero de 2018

No hay enemigo pequeño


Desde que en el siglo pasado Mariano José de Larra escribiera su famoso artículo titulado “Vuelva usted mañana” no hemos progresado gran cosa en eso de aligerar la burocracia. Es más, yo estoy por pensar y decir que la hemos ido complicando más de lo que nunca pudo ni imaginar el propio Larra y estoy por afirmar que el pistoletazo con que se quitó la vida se lo hubiera dado antes si, a la burocracia central, que él criticaba, se hubiera unido en su época la burocracia autonómica que nosotros venimos padeciendo.
Exageración y broma aparte, lo que sí tenemos que afirmar es que las autonomías, que surgieron con el signo de evitar la burocracia de Madrid, han venido a complicar más las cosas y a echar una albarda sobre otra en detrimento del ciudadano que en el mejor de los casos se aguanta por mucho Defensor del Pueblo que haya y que, piensa, estará ocupado en cosas mayores, sin poder ocuparse de estas pequeñas puñeterías. Pero no son tan pequeñas; hace unos días, en la sección de “Cartas a HOY”, un estudiante nos contaba el caso de que para sacar un permiso de armas y dado que estudia en Cáceres, aunque su residencia habitual es Badajoz, fue al Centro Oficial Médico de Cáceres, donde pagó las 3.200 pesetas que cuesta el certificado y cuando lo adjuntó, la Guardia Civil le dijo que el certificado tenía que ser extendido en su provincia, y que éste no valía.
Oiga, ¿es que estos centros oficiales no sirven al menos para el territorio regional?, ¿o que los médicos de una provincia son menos médicos que los de otra?. Bien, pues este caso es diario y a todos los niveles. Un industrial de Cáceres que piensa montar un restaurante para estudiantes se nos quejaba ayer amargamente porque tras pedir préstamos, cuyos intereses corren, puede destriparle la operación que tenía calculada al milímetro, la parsimonia de unos funcionarios intermedios que tienen que tramitarle no sé qué permiso, que está concedido de antemano, pero que ellos tienen que plasmar en un papel con pólizas y lo harán cuando les venga en gana, teniéndoles al fresco el que este contribuyente se arruine esperando ese certificado.
Como ven, una chinita aquí, al mecanismo burocrático y otra allá, pueden enfriar los buenos deseos de cualquiera. En fin, que no hay enemigo pequeño y la burocracia cada día nos crea más.
Diario HOY, 6 de mayo de 1986

domingo, 24 de diciembre de 2017

La puerta sigue cerrada


Yo recuerdo, porque los he vivido, los tiempos en que para preguntar cualquier cosa, por nimia que fuera, en un organismo oficial, tenías que pedir permiso a la delegación de Información y Turismo y ésta, a su vez, en muchos casos, tenía que pedir ese mismo permiso a Madrid, si estimaban que el asunto era delicado.
Total, que cuando te llegaba la respuesta, la pregunta estaba ya obsoleta y ni la pregunta ni la respuesta le importaba ya un “pito” a nadie, Como habrán adivinado, me estoy refiriendo a la labor diaria que como periodista nos toca hacer a los profesionales de cualquier medio, que en muchos casos nos solemos tropezar con el muro del silencio o con el portazo.
Ni que decir tiene que me estoy refiriendo a la época de la dictadura, y hay que reconocer que con la “ley Fraga” que llegó por entonces, algo mejoró ésta cerrazón a dar cualquier  tipo de información oficial sin medirla y pesarla, como era obligado entonces. Desde esa ley en adelante ya dependió todo de “los miedos” de cada gobernador de turno.
Si el gobernador era miedoso y temía le volara el sillón por un enfado de los de “arriba”, estabas perdido y había que hacer las preguntas hasta por escrito y aguardar turno.
Pensamos que todo este “centralismo” de Madrid se había ido al garete con la llegada de la democracia y aún, más todavía, con la llegada de la autonomía. Pues amigos, hay que decir que nos equivocamos, el centralismo se ha trasladado ahora a Mérida y la cerrazón allí es más grande que lo fuera en la antigua capital de España. Si usted quiere un simple dato del turismo que pase por Cáceres, que antes te lo daba la oficina local, tiene que telefonear o escribir a Mérida, a Felipe Rodríguez, Jefe del Gabinete de la Consejería de Turismo que, suponemos tendrá que preguntarle al señor Torres, si da o no los datos y éste a su vez, a sus superiores.
¿Y lo de las puertas abiertas?, pues mire, es que como hace tanto calor, si se abren se nos escapa todo el aire acondicionado.
Diario HOY, 14 de agosto de 1985

domingo, 26 de noviembre de 2017

Los "hombres pararrayos"


Como “político – contemplativo”, designación con la que me he definido más de una vez, como autor de estas “ventanas”, que se reducen a ver y contar lo que pasa alrededor, sin intervenir en ello, tengo que decir que el hombre más contestado entre los cargos que existen en la provincia, del que más colectivos han pedido el cese, es el director provincial del Insalud, Antonio Mancha Álvarez-Estrada. Conste que respeto profundamente a la persona, pero algo debe andar mal en su gestión, cuando es el cargo provincial del que más número de gentes y colectivos se vienen quejando y pidiendo la dimisión y el cese, una y otra vez sin que, que todo hay que decirlo, esas peticiones hasta el momento hayan tenido repercusión alguna. Cierto también que el señor Mancha, con razón o sin ella (que en esto no entro, como no entro en las razones de esas peticiones), contesta una y otra vez en escritos y cartas a los periódicos, que se han hecho habituales, y que por ello ya no suelen llamar la atención a nadie.
El pedir la dimisión del señor Mancha es ya lo habitual, como es habitual el contar diversas anécdotas de la forma de llevar esa misma gestión: las largas antesalas, las reuniones en las que —dicen— no habla más que él solo, sin dejar de meter baza a nadie, o en las que se sale, con tecnicismos, de lo que se le plantea en un “comecocos” al interlocutor —como se dice ahora—, es, al parecer, lo habitual de esa misma gestión que se critica. Yo, salvando las diferencias, le comparo un poco a nivel provincial con el ministro Morán, del que se cuentan anécdotas y se piden dimisiones continuas. No es que sean vidas paralelas, pero coinciden los dos en el “cabreo” continuado de colectivos y, tengo para mí, que se suelen mantener como “hombres – pararrayos” que sirven para descargar la electricidad estática de esto colectivos, función que también debe reconocérseles.
Diario HOY, 13 de noviembre de 1984

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Yo no lo entiendo


Con blandenguería no se soluciona la delincuencia y de un tiempo a esta parte estamos asistiendo a lo que nosotros pensamos que es una blandenguería de este tipo, mientras no se nos demuestre lo contrario. Resulta que ahora en las notas que nos facilita el Gobierno Civil, sobre asuntos delictivos importantes no se nos proporcionan más que las iniciales de los delincuentes, aunque sean delincuentes habituales con un largo historial a sus espaldas, pero sí se nos proporcionan los datos completos de los perjudicados.
Antes, esto de las iniciales, se hacía sólo con los menores con un deseo lógico de no avergonzarlos públicamente en lo que podía ser su primer incidente con la policía y en alguna ocasión realizado por inmadurez y en espera de su reforma. Ahora comienza a hacerse también con los delincuentes maduros y habituales.
Por no ir más lejos se nos proporcionó el atraco a una anciana en su domicilio, doña Andrea Núñez Ramos, de 82 años, a las que dos desalmados, tras forzar la puerta del piso, la amordazaron, la arrastraron al interior del domicilio “de forma hostil y agresiva” —dice la nota oficial— y la robaron, aparte de amenazarla si decía algo a la Policía, Pues bien, de estos dos desalmados se dan solo las iniciales; R.J.C. y M.AG.C., aunque se agrega que “el primero parece ser un delincuente habitual, detenido en varias ocasiones por atraco a mano armada y tráfico y consumo de drogas”. Pensamos que la avergonzada es la anciana, cuyo nombre se da, mientras se silencia el de los desalmados atracadores y nos preguntamos: ¿A dónde conduce esta beatería blandengue de nuestras autoridades responsables?, para no poder sacar, al menos, sus nombres a la vergüenza pública, sabiendo que son reiterados delincuentes que carecen de vergüenza alguna, a juzgar por los delitos que cometen.
Yo confieso que no acabo de entenderlo.
Diario HOY, 11 de octubre de 1984

miércoles, 8 de noviembre de 2017

La ley del embudo


Aparte de que la administración socialista hable tanto del cambio y propiciarlo, lo que sigue siendo verdad es que una cosa es predicar y otra dar trigo, porque precisamente la administración a todos los niveles, siendo la primera que debería dar ejemplo, viene aplicando la llamada “ley del embudo”, con la parte ancha para su lado y la estrecha para el de los demás, siendo ella la menos propicia para cambiar cuando es la que debería dar ejemplo.
A nivel nacional hay noticias que parecen insólitas. Recordamos una reciente de un industrial valenciano, al que su ayuntamiento le ha embargado por unos pequeños débitos de unos miles de pesetas, cuando el propio ayuntamiento que le embarga debe al industrial casi cinco millones de pesetas, que no hay forma de que éste cobre. Precisamente, en declaraciones que el industrial hizo, dijo que al no pagar esas tasas trataba de resarcirse de algún modo del mucho dinero que le deben y que no es capaz de cobrar. Pues bien, estas cosas que trascienden como noticias nacionales se dan también en el terreno local y provincial porque parece que esto es un mal administrativo que no hay quien arregle. Un montón de casos conocemos de industriales de nuestro entorno —sobre todo de la construcción— a los que se les deben cifras sustanciosas, que cobran mal y tarde, aunque se los pasa a la ejecutiva por alguna gabela que ellos deben a sus deudores. Un caso palmario y reciente es el de la Asociación de Empresarios de Ambulancias de nuestra provincia a los que el INSALUD les debe de cuarenta a cincuenta millones de pesetas, sin que sean capaces de cobrárselas, aunque a ellos se les exigen puntualmente sus débitos a la Seguridad Social, recargándoselos con un 20 por ciento si se retrasan. En definitiva, que es la Administración la que debe dar ejemplo y no seguir con la ley del embudo.
Diario HOY, 22 de mayo de 1984

domingo, 22 de octubre de 2017

Las buenas palabras


Nuestro alcalde actual es un hombre ponderado y de buenas palabras e igual que él, por ese mimetismo lógico que adoptan las corporaciones con quien las preside, lo es también nuestro Ayuntamiento actual que suscita los problemas, les da muchas vueltas y finalmente acaba no metiéndoles el diente y dejándolo todo para más adelante.
Como índice de esto, vamos a analizar algunos de los problemas suscitados.
El problema de los lecheros, ¿se ha resuelto? No, pero se ha logrado “cabrear” al gremio y aun a algunos consumidores que se solidarizan con ellos, a los que se les había dicho que se buscarían soluciones que no acaban de encontrarse.
Otro problema a resolver, de los suscitados por el señor Vázquez, fue el de sacar los establos de las vacas de la ciudad, asunto encomiable que comenzó con el anterior Ayuntamiento pero que por lo que sea —porque un polígono ganadero no se improvisa, porque no hay dinero, etc.— sigue sin resolverse hace dos años o más.
Los proyectos presentados por el señor Machuca, otro concejal con experiencia, siguen también todos en el aire: la patrulla de protección ciudadana, la nueva circulación, la falta de aparcamientos, la policía de barrios, etc., etc.
Veamos ahora el del mercado franco, que se traslada de lugar sin que se diga de una forma clara para qué. También es una moción de Vázquez Navedo, concejal drástico en sus decisiones, en la que ha tenido que mediar el alcalde para darle cierta flexibilidad y un montón de buenas palaras a los que les inquietaba el tema. Se toma la decisión de traslado a la avenida de Portugal que no complace a aquellos vecinos; tampoco complace a los industriales de Camino Llano; tampoco a los consumidores y amas de casa, que ven una maniobra para suprimirlo; tampoco al comercio establecido, porque no se suprime; tampoco a los vendedores del mercadillo… ¿Entonces, qué es lo que se gana en el traslado, de no ser “cabrear” a todos sin beneficio para nadie?, a no ser que sea lo de suprimir la placa de “fundador” que tiene el gobernador anterior que allí lo puso.
Vamos ahora con la “amenaza” a los bingos, salas de fiesta y otros lugares públicos a los que se dice que como ninguno cumple el reglamento, o se adaptan o se cierra. Cabría preguntarse porqué hubo negligencia anterior en concederlos o dejarlos abrir sin ellos. Habrá conversaciones, idas y venidas, más declaraciones, etc., etc., y posiblemente, ninguna solución más que la del “cabreo” general de este gremio.
Otro problema que preocupó mucho fue el de la sequía, pero ese lo solucionó Dios enviando la lluvia.
Entonces cabe preguntarse ¿Qué es lo que soluciona el Ayuntamiento, aparte de dar buenas palabras? ¿Es que no hay otros problemas que tengan inmediata solución?  Porque, oiga, para reunirse a subir impuestos y darle hilo a la cometa, no se necesitan tantas idas y venidas.
Diario HOY, 10 de enero de 1984

miércoles, 4 de octubre de 2017

Celuloide rancio


Yo no sé si todo el “celuloide rancio” que nos está sirviendo Televisión Española en la actualidad tiene algo que ver con los modos y modas socialistas que impone nuestra actual administración.
No debe gastarse mucho nuestra Televisión en todos esos filmes que la mayoría de ellos están hechos entre los años 31 al 36 y que al ser copias de copias, y ser ya malos en origen, nos emborronan la pantalla pequeña casi todas las noches. Yo no sé si esto se hace para que se vea lo que se ha avanzado en cine, porque esa “Hermana San Sulpicio”, “La nobleza baturra” y otras lindezas de Imperio Argentina, Miguel Ligero y otras viejas glorias están hechas una pena y no digamos nada de la ancianidad de otros filmes extranjeros de la misma quinta, como podría ser “El sueño de una noche de verano”, que se remonta al año 35, y otras lindezas por el estilo.
No parece sino que alguien de los que programa estos bodrios, se le paró el reloj fílmico en los años anteriores de la guerra civil, y quiere darnos aquellos ciclos completos en los que no faltarán las películas de Angelillo como aquellas de “El negro que tenía el alma blanca”, “El niño de las monjas”, etc., etc.
Hay quien piensa, y no sin razón, que ello se hace para complacer a los que permanecieron cuarenta años fuera de España, sustentando su imaginación con las últimas películas y canciones que se hicieron antes de marcharse, cantando aquello de: “Mi jaca, galopa y corta el viento…”, o “Soy un pobre presidiario…”, o “Cuando vuelvas de la siega…”, etc., etc.
Si ello se hace como remembranza de los tiempos idos, con una o dos películas de este tipo hubiera habido bastante, porque da la casualidad que fuera o dentro de España el tiempo siguió corriendo y hay que complacer a todos, a los que se fueron a los que se quedaron, porque está bien complacer a los de la quinta de Dolores Ibarruri, “La Pasionaria”, que posiblemente no pudo ver estas películas durante sus años de exilio en Rusia, pero hay otros también de izquierda, más jóvenes, que se quedaron hasta en el Frente de Juventudes, cuya imaginación y recuerdos también hay que alimentar, con otras cosas de menor ancianidad.
No hacerlo así es dar un salto en el vacío, olvidando otra parte importante de lo que pudiéramos llamar conciliación de las dos Españas.
Algún cacereño nos suscitaba este tema, parando más mientes en el “celuloide rancio” que en otros programas que también suelen tener el mismo signo, para llegar a afirmarnos que los socialistas, ahora en el poder, no llegarán a modos democráticos reales, hasta que puedan ver, por ejemplo: “Franco, ese hombre” en la pequeña pantalla, sin accidentarse y sin que se les corte la digestión de la cena.
Cuando esto suceda, habremos alcanzado una madurez que ahora, triste es confesarlo, nos viene faltando.
Diario HOY, 22 de junio de 1983

jueves, 28 de septiembre de 2017

Olvidos administrativos


En Cáceres ha habido edificios que se han perdido a cuenta de la burocracia y otros que estuvieron a punto de perderse. Entre los primeros, recordaremos como ejemplo de lo que no debió ocurrir, el Sanatorio Antituberculoso de la Montaña, enclavado en el Portanchito y hoy en ruinas. Este edificio quedó acabado y dotado a raíz del comienzo de la guerra civil y fue entregado o requisado para destinarlo a hospital de oficiales. Como tal funcionó y, terminada la guerra, por aquello de que había pasado de ministerio y otras pegas burocráticas, se dejó arruinar sin poder ser útil a nadie.
Entre los segundos figuró la actual Escuela de Magisterio, también requisada como hospital y que costó Dios y ayuda el que volviera a ser de nuevo Escuela de magisterio, consiguiendo la reversión a su primitiva función muchos años después de terminada la guerra.
Las circunstancias eran otras y había una guerra de por medio, por lo que estas pérdidas, o semipérdidas, tienen alguna justificación, que no podríamos encontrar ahora en algunos edificios oficiales que están también abandonados, sin cumplir función alguna, mientras la Administración en otras ramas busca edificios para instalaciones diversas, sin encontrarlos y “cargando el mocho” —como suele decirse— al Ayuntamiento o a la Diputación. Y al menos esta última ha dado a manos llenas, mientras la Administración general deja arruinarse los suyos sin acordarse de ellos.
La Universidad ha venido buscando un edificio para la Escuela de Informática, y la propia Universidad está buscando otro para que comience en Cáceres el próximo curso de la Facultad de Veterinaria, mientras se construye la nueva en terrenos cedidos por la Diputación. Pues bien, mientras tanto está cerrado el edificio antiguo de Correos que, un poco adecentado podría muy bien servir para cualquiera de esas funciones, lográndose al par que no se llegara a la ruina total del mismo.
Otros casos hay de edificios readaptados y concluidos que tampoco tienen función, como el antiguo Instituto e Higiene, del que en alguna ocasión nos hemos ocupado y del que parece se ha olvidado también el Ministerio correspondiente.
En fin, que si la Administración centralizada tiene estos olvidos, no es lógico que los herede también la descentralizada, digo yo.
Diario HOY, 11 de mayo de 1983