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lunes, 19 de febrero de 2018

Una ciudad especial


Hay profesiones y oficios que se están perdiendo por la lógica evolución de los tiempos. Qué duda cabe que, de hacer un mueble de artesanía a hacerlo con máquinas hay un abismo, sobre todo en el precio final que este mueble tendrá y en el acabado del mismo que, de ser pieza única pasa a ser una más de una serie hecha como se hacen los churros, uno tras de otro. Sucede esto con los oficios artesanales principalmente, muchos de ellos perdidos para siempre. Pero ocurre que hay ciudades especiales que necesitan de estos oficios y de estos artesanos para poder seguir estando a punto. Yo no sé si ustedes han visto los albañiles acuáticos de Venecia, que son únicos de esa ciudad, porque le son necesarios hasta el punto de que Venecia, sin ellos, dejaría de ser la Venecia clásica que conocemos, para convertirse en un “pastiche” tipo decoración cinematográfica.
Bien, pues un poco de eso comienza a ocurrir con ciudades monumentales,  como la de Cáceres, donde en su recinto no sólo hay que utilizar materiales auténticos, sino artesanos para poner ese material, que sepan hacerlo por técnicas artesanales tradicionales. Ejemplo pudiera ser el revestir una pared, que azota el agua, con tejas árabes, en vez de planchas de uralita, o hacer unas rejerías de forja y no imitaciones, o labrar la cantería como supieron hacerlo en su tiempo Gil de Ontañón u otros maestros. Esto, que puede parecer una tontería, no lo es en absoluto. Podemos decirles que, no hace tanto, cuando hubo que empedrar una de las plazas del recinto monumental no se encontraban maestros empedradores y la técnica artesanal se había perdido totalmente, por lo que hubo que recurrir a algún viejo maestro jubilado, que indicó cómo debía hacerse. ¿Se sabría hacer ahora un escudo esgrafiado, como el que existe en la fachada del palacio de Hernando de Ovando?. Posiblemente no. Por ello nos parece de maravillas la labor que viene haciendo, de recuperación de técnicas y técnicos artesanos entre la juventud, la Escuela Taller de la Universidad Popular de Cáceres, porque con ella se cumplen dos finalidades: conservar técnicas que se van perdiendo o se han perdido y hacer un servicio a una ciudad monumental como la nuestra, que necesita de esos artesanos y esas técnicas para seguir estando viva.
Diario HOY, 27 de mayo de 1987

domingo, 11 de febrero de 2018

Que no se quede en palabras


Yo no sé si lograrán que la cosa se lleve a cabo, pero hay un precioso proyecto titulado “Cáceres 92”, para conmemorar de una forma estable y duradera —vamos, que deje huella futura— el V Centenario del Descubrimiento de América en nuestra ciudad.
Yo soy amigo más de estas celebraciones a las que podríamos llamar prácticas y de futuro, que a las que se quedan en pura palabrería de actos solemnes, juegos florales, discursos floridos, etcétera. Ciertamente no hemos tenido  mucho dinero en el pasado para dedicarlo a construcciones conmemorativas, como pudieron ser la “Plaza de la Provincias”, de Sevilla, construida para la Exposición del año 1929, o el “Pueblo Español”, de Barcelona, construido para otra importante exposición que allí se celebró. Posiblemente, las provincias pobres nos hemos tenido que conformar con los actos solemnes y los discursos floridos en los que, ciertamente (y más referido a América), a los extremeños nos ponían por todo lo alto, porque los políticos de todos los tiempos han tenido para sí, y cumplido, el refrán ese de: “de lo que lleva el viento, da sin tiento”… y el viento se llevó toda la palabrería de las conmemoraciones anteriores.
Del IV Centenario del Descubrimiento de América, que se celebró en Cáceres por todo lo alto, sólo quedaba una lápida conmemorativa en el salón de actos del Ayuntamiento de Cáceres, con algunos de los nombres de los cacereños que fueron a la conquista de América, y el libro de Publio Hurtado, que resultó premiado en un concurso, titulado: “Indianos cacereños”. Ahora, el Ayuntamiento y la Diputación tienen un proyecto conjunto para transformar el Parque del Rodeo en un complejo urbano que imite una variada tipología de viviendas singulares de la arquitectura popular de Extremadura y América. Esperemos que el proyecto se lleve a cabo y quede hasta, por lo menos, el VI Centenario.
Diario HOY, 4 de marzo de 1987

martes, 6 de febrero de 2018

El traspaso del Gran Teatro


El Gran Teatro de Cáceres, como ya les informamos, fue adquirido por la Junta de Extremadura y cedido al Ayuntamiento de Cáceres durante noventa y nueve años para que sea nuestro Municipio, y concretamente su Comisión de Cultura, la que se encargue de programar en el mismo los acontecimientos que sean dignos de ser albergados por tan veterano coliseo que tiene a sus espaldas un buen montón de la historia cacereña que alguna vez habrá que escribir. Ello aparte, suponemos que el teatro —como se dijo— entrará en una fase de remodelación y acondicionamiento para quedarlo como una “bombonera”, ya que de ese tipo de construcciones es nuestro Gran Teatro, que ha pasado por un montón de dueños y un montón de avatares; desde ser corral y barraca de cine, a ser el local más famoso de los carnavales cacereños —que nada tenían que ver con el teatro— porque su suelo era móvil a causa de un artilugio muy ingenioso, que lo ponía a la altura del escenario y permitía hacer de todo ello una magnífica pista de baile una vez almacenadas las butacas. Este dispositivo se perdió y hubo de dotarle de un suelo de cemento, según nos contó en tempos don Juan Pérez, uno de los empresarios y propietarios del local.
También el local fue durante los años de la guerra improvisado cuartel de tropas moras y un montón de cosas más, porque aquello varió muchas veces de empresario y de dueño. Ahora ha sucedido lo mismo y los cuatro empleados que llevan años trabajando en el Gran Teatro han cambiado también de empresario, aunque mientras se arreglan las cosas burocráticas llevan sin cobrar desde diciembre, precisamente en unas fechas propias para tener y gastar dinero. Ellos están preocupados porque sus emolumentos se les pongan al día, ya que no se come con buenas palabras.
Estamos seguros que la cosa se arreglará, como es de justicia, porque esas familias, como usted y como yo, comen todos los días.
Diario HOY, 8 de enero de 1987

martes, 23 de enero de 2018

"Hágase el milagro…"


La vida siempre es sorprendente y aunque sea un solo mes el que has dejado a los tuyos (posesivo que se refiere a tu gente, la de tu ciudad, la de tu entorno, la de tus afectos más o menos próximos, tus convecinos) al llegar te encuentras con algunas sorpresas de diversas valoraciones: el amigo entrañable que ha tenido un desprendimiento de retina (dolorosa); el que en un Ayuntamiento, tras restaurarlo, han tirado un mosaico a los escombros (desternillante), o el que las cosas municipales siguen sin sufrir el más mínimo avance por disquisiciones de unos y otros (desesperante). Las cosas son así, y así las acepta uno, que tras unas cortas vacaciones (las vacaciones siempre son cortas) vuelve a abrir la  ventana” para tratar de ponerse en comunicación con ustedes.
Entre las cosas que me han llamado la atención por su futura trascendencia es la designación de Cáceres como Patrimonio de la Humanidad, por parte de la UNESCO. Esto, al parecer, suscitó una moción del grupo socialista para un programa de acción especial, por este motivo, que fue aprobado por el pleno municipal, aunque los concejales del grupo popular no han quedado muy contentos y, a través de su portavoz, declaran que “la gloria se la han querido llevar los socialistas solamente aunque el alcalde presentara la moción como de todos”. A mí, esto (dicho sea con todo respeto al grupo popular) me parecen pataleos y rabietas a destiempo. Yo no sé si en España llegará el día en que el grupo de oposición aplauda al grupo gobernante por haber hecho bien algo, y a mí esto me lo parece o viceversa; porque de todos modos creo que, por mucho antagonismo que tengan los grupos, la nación y la propia ciudad debe estar por encima de ideologías, aunque sólo sea por atenernos al dicho: “Hágase el milagro y hágalo el diablo”.
Diario HOY, 2 de agosto de 1986

jueves, 11 de enero de 2018

"Las Anejas" cumplen 50 años


(Incluida en el libro “Ventanas a la Ciudad”)
Precisamente hoy, 14 de febrero, se cumplen los 50 años de las Escuelas Anejas a la Normal en el edificio que hoy siguen ocupando, que se pusieron en marcha un 14 de febrero de 1936. Muchos cacereños que hoy peinan canas y tienen nietos, niños y escolares entonces, acudieron a la inauguración de la que existe una de esas fotos históricas en la que la mayoría están sentados en la escalinata de la escuela, acompañados de sus maestros, de grata memoria y fama de sabios: don Tomás Lucas, don José Gabriel, don Luis Sánchez Gómez... y del mítico alcalde socialista de Cáceres, don Antonio Canales, que con sus bigotazos, se fotografió en medio de todos. A la mayoría de los niños se los ve con algo de lo que, como cosa señalada, se les regaló para que recordaran el día: un duro de plata, una cartilla de la Caja de Ahorros, un bollo y una pastilla de chocolate. Unos están con el duro en la mano, enseñándolo, o con la cartilla o el bollo, que se comieron una vez terminado el ceremonial fotográfico.
Las Anejas, como la propia Escuela Normal, eran lo más moderno y mejor dotado que imaginar se puede. Unas y otra se debían a una gestión personal del alcalde Canales con Marcelino Domingo, ministro de Instrucción Pública en la República, que le prometió, y cumplió, hacer en Cáceres, si se le proporcionaba solar, la mejor y más moderna Escuela Normal de España.
Antonio Canales, cacereño por encima de sus ideas, se dirigió a otra persona que compartía con él el mismo cacereñismo, don Fernando Valhondo, que fue el que proporcionó el solar sobre el que se construyó el edificio. La Escuela, con su Aneja, era en efecto de las mejor dotadas de España, con proyectores, laboratorios, modernísimo material en el que se habían desterrado los pupitres, ya que los escolares se sentaban en mesitas de cuatro, con sus propios cajones, libros, cuadernos y cuanto pudieran necesitar, que se daba gratuitamente. Una y otra fueron las mejores de España durante unos meses, porque en el mes de julio del mismo año estalló la Guerra Civil, y el edificio quedó requisado para hospital militar, perdiéndose todo el material que atesoraba.
Diario HOY, 14 de febrero de 1986

miércoles, 27 de diciembre de 2017

El Calerizo


Cuenta Simón Benito Boxoyo, sacerdote escritor cacereño, del siglo XVIII, que en las inmediaciones del lugar conocido por “El Marco”, en pleno Calerizo, en su tiempo, se abrió espontáneamente un socavón que se tragó una carreta que circulaba encima, con bueyes y todo.
Estos sucesos o parecidos han dado lugar en todo tiempo a que en el Calerizo cacereño surjan “soplados” —que es como le llamaban los caleros que explotaban aquello para extraer la cal viva— en los que desaparece cualquier cosa que se eche, aun los escombros, porque en su interior, al parecer, hay fuertes corrientes de agua que se los llevan. Por este mismo sistema, apareció un día lo que hoy es célebre “Cueva de Maltravieso”, lo mismo que otro día, en lo que era campo de fútbol del Espíritu Santo, aparecieron unos “soplados” en forma de simas profundas que aconsejaron el utilizarlo lo menos posible. Recuerdo que cuando se descubrió la Cueva de Maltravieso, la visitó el sabio profesor Hernández Pacheco, que aconsejó fuera demolida la primera cámara de ella, ya que estaba formada por calizas en descomposición y podría venirse abajo.
Para los que no lo sepan diremos que Cáceres está rodeado de un cinturón de calizas que forman rocas con aspecto de esponja que, en ocasiones, ceden dejando al descubierto simas profundas, razón ésta por lo que las construcciones en ese lugar tienen que ajustarse a unas normas dadas por le Ayuntamiento, lo que ya no sabemos es si la normativa se cumple siempre y si cumpliéndola desaparece realmente el peligro. Decimos todo esto a cuenta del socavón abierto en la calle de La Perdiz, del que el alcalde dice no hay peligro alguno para las viviendas próximas pero que de unos trece metros de profundidad que tenía ha alcanzado ya los ciento ochenta. No dudamos del bien hacer de los técnicos, pero pensamos que aquello merecía un estudio actualizado por los geólogos y, si no sirve para construir, dejarlo como zona verde, aunque el Ayuntamiento no tenga solares más que en ese sitio.
Diario HOY, 29 de septiembre de 1985

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Le digo a usted…

Foto: Paco Mangut
Hay cosas, gestiones o peticiones de algunos de nuestros actuales concejales que a uno le llaman la atención por insólitas. Si son cacereños sabrán —y si no se lo cuento yo— que desde tiempo inmemorial en la calle de Pintores (la calle peatonal de los comercios de Cáceres) algunos humildes cacereños, económicamente débiles, como ahora se dice, suelen vender productos que recogen ellos mismos por sus manos para ayudarse un poco, muy poco, en la economía familiar: espárragos trigueros, cardillos, poleo, criadillas de tierra, galápagos y alguna otra cosilla de esas que puede coger cualquiera en el campo porque todavía no son de nadie; queremos decir que son silvestres y no hay que sembrarlas. La economía de estos vendedores está rozando la pobreza, pero todavía tienen arrestos y “vergüenza torera” —como suele decirse— para no pedir a cambio de nada, sino ocupar parte del tiempo de su paro en buscar algo por el campo que ofrecer en venta, lo que es más digno que poner la mano con un cartel delante (cosa que ahora está de moda también) que diga: “Soy un parado, padre de tantos hijos, ayúdame…”; o soy una viuda, o una madre de familia. Se da también el caso de que en la calle de Pintores hay más mendigos de este tipo, portugueses incluidos, que dignos vendedores de pequeñas cosas.
Pues bien, en el último pleno el concejal socialista Vázquez Navedo pidió que se suprimieran estos puestos de venta porque había visto a un turista extranjero hacerles fotos y ello podría redundar en desprestigio de la ciudad.
¡Oiga, señor Navedo! ¿No nos desprestigian más los mendigos que usted y otros como usted no son capaces de quitarnos de encima? ¡Vaya una salida de un socialista…! Porque si por las fotos es, también deberíamos suprimir la Torre de Bujaco porque la fotografían los turistas…
Le digo a usted…
Diario HOY, 16 de abril de 1985

martes, 12 de diciembre de 2017

El "milagro" de Peña Redonda


Yo no sé si lo que voy a contar es una leyenda o es una tradición que recoge un hecho histórico. Todos los historiadores a los que he leído y narran el suceso, lo hacen con imprecisión de fechas y aún de nombres, pero algo de verdad debió haber cuando se ha venido recogiendo desde entonces. Vamos con los hechos: Las cofradías en la antigüedad, no eran sólo para hacer desfiles procesionales, sino prácticas piadosas entre las que se contaba el acompañar a los reos de muerte, portando sus cruces, hasta el lugar de la ejecución que, aquí en Cáceres, en 1586 —fecha a la que se refiere lo ocurrido— era la Peña Redonda.
A “garrote vil” se había condenado en aquel entonces a dos jóvenes a los que se llevaba a ejecutar acompañados por un Cristo de la parroquia de Santiago (que después recibiría el nombre de Cristo de los Milagros). Había el rumor de que se los condenaba injustamente y al tratar de hacerlo, por dos veces consecutivas, se quebraron los cordeles con los que se trataba de ajusticiarlo y saltaron los clavos de las manos del Cristo, que quedaron sueltas, “¡milagro!”, comenzaron a gritar los cacereños que presenciaban el hecho y aun los propios clérigos y religiosos. Tan evidente quedó el milagro que, dos moros —que entonces los había en Cáceres— y que presenciaban aquello cayeron de rodillas pidiendo ser bautizados, siendo posteriormente católicos verdaderamente cumplidores de la doctrina abrazada.
Ni que decir tiene que los dos reos fueron perdonados.
Diario HOY, 5 de abril de 1985

lunes, 11 de diciembre de 2017

Una cuestión ortográfica


Sea o no sea el Cáceres actual descendiente de la antigua colonia romana “Norba Cesarina”, cosa en la que no están de acuerdo los “sabios” que se dedican a estas cosas y de lo que hablamos, no hace mucho, en uno de estos espacios, lo cierto y verdad es que la palabra “Norba”, desde la época romana, se ha escrito siempre con “b”, como atestiguan los muchos documentos lapidarios (queremos decir de piedra) que sobre ella hablan; los más de ellos, escritos por los propios romanos. Con “b” estamos acostumbrados a verlo escrito los cacereños actuales, descendamos o no de ella —que eso es harina de otro costal— y nos duele la vista cuando lo vemos escrito con “v”, como ahora lo ha puesto el cartel luminoso de una cafetería que lleva el nombre de “Norba que, curiosamente, el resto de los carteles que la nombran —como los de su puerta— los tiene bien escritos Si fuera una simple errata del cartel, encargado a una firma comercial, la cosa pasaría, pero al parecer, y por lo que nos dicen ha habido intencionalidad por parte del “encargante” de que se ponga con uve, porque piensa que en la época roana no solía usarse la “b”.
Como de mantenerse el cartel puede inducir a un error ortográfico, cosa que es fea (aunque no sea ninguna tragedia porque peores cosas suceden en esta vida), remitimos a quien eso afirma a la llamada “piedra fundacional de Cáceres”, que se encuentra en el despacho de la alcaldía y se encontró antiguamente en la muralla. Está escrita por romanos de la época, o sea, el año 32 al 20 antes de Cristo, y dice en abreviatura latina: “L CORNELO BALBO IMP. C. NORB. CAESAR PATRONO”, que traducido es algo así como “La Colonia Norba Cesarina a su Patrono el general Lucio Cornelio Balbo”. Allí lo escribían con “b” y así lo escribimos nosotros, a no ser que con esto del cambio haya de hacerlo de otro modo.
Diario HOY, 29 de marzo de 1985

martes, 28 de noviembre de 2017

Los pequeños "misterios"


En nuestra provincia existen una gran cantidad de fortalezas, o ruinas de ellas, sin sobrenombre especial que se conocen sólo por el nombre de “El Castillo”, pero sin ningún “apellido” que les califique. El investigador local Publio Hurtado, que se ocupó mucho de estas cosas, señalaba algunos de los que él llegó a conocer con dicho escueto nombre. En la Sierra de Dios Padre, cerca de Villanueva de la Sierra y en el lugar que dicha villa tenía el cementerio, había unos restos, muy antiguos, que se conocían como el Castillo, pero con esa misma denominación existen otros en los términos de Alcántara, Piedras Albas, Guijo de Coria, Villa del Rey, Cabezabellosa, Pinofranqueado, Membrío, Cañamero, Jerte y Mata de Alcántara.
Ni que decir tiene que hay otras muchas fortalezas en las que a la designación castillo, se une otro nombre y aún se conocen los hechos históricos que, más o menos, sucedieron en ellos, pero éstos otros son los que pudiéramos llamar castillos sin historia, porque se ha perdido de ellos hasta la designación antigua que tuvieran.
Lo curioso del caso es que, en Cáceres capital, donde existen tantos palacios y fortalezas con nombre e historia, haya también uno de esos “misteriosos” castillos, de los que no nos ha llegado más que el nombre y del que los actuales cacereños desconocemos totalmente la historia. De éste al que hago referencia no queda más que el nombre en una calle. La calleja tortuosa y empinada que va desde la calle Parras a la Peña Redonda, donde todavía Publio Hurtado alcanzó a conocer unos viejos paredones, a los que la gente de su tiempo señalaba como “El Castillo”, sin que hasta el momento se haya logrado poner en pie la historia del mismo. ¿Qué hacía un castillo sin nombre en la proximidad de otros muchos con él? Este es uno de los pequeños “misterios locales” no desvelado aún.
Diario HOY, 25 de noviembre de 1984

sábado, 25 de noviembre de 2017

Algunas curiosidades del cementerio


Hoy, día de difuntos, parece oportuno el tratar de algunas curiosidades de nuestro cementerio, cuyos primeros enterramientos datan de 1844.
Las anotaciones de los primeros libros las llevaba el propio sepulturero, al que se le conocía por “El Tío Cantares”, ya que iba cantando salmos a la cabeza del cortejo fúnebre. Las anotaciones son imprecisas, pero curiosas, ya que aunque a veces no se registraba el segundo apellido del difunto, ni la fecha del fallecimiento, sí se anotaban la características de la caja o féretro y pueden leerse notas como ésta: “caja de pino sangrado, forrada de muselina blanca”, ya que al parecer el detalle de las telas y su valor indicaba la categoría del difunto.
Es curioso saber que por esos años, la media anual de fallecimientos solía estar en unos sesenta, lo que es alto para una población que no llegaría a los 16.000 habitantes, frente a los  cuatrocientos de nuestros días, con población mayor.
También es curioso saber que de las familias allí enterradas, han desaparecido de Cáceres sus descendientes en un total de un 20 por ciento, aunque hay familias que siguen haciendo sus enterramientos allí, desde 1800.
En los primeros patios puede verse un panteón solitario que ocupa el mismo centro de lo que fue cementerio antiguo, y precisamente en un cruce de sus avenidas. De él existe la leyenda de que es de los propietarios que cedieron el terreno, que se reservaron el derecho de ser enterrados en el centro del mismo. Es una leyenda oral que no consta en ningún sitio y de la que sólo hemos podido averiguar que allí está enterrada doña Ana Luna, sus sobrinos Álvaro y Pedro Sánchez del Pozo y don Anselmo Sánchez de León, de los que no hemos podido recabar más datos.
Anteriormente en Cáceres se enterraba en las iglesias y sus alrededores y, al parecer, muchas familias que tenían panteones en ellas se negaban a ser  enterrados en este nuevo lugar, por creerle una innovación modernista que no beneficiaba al difunto.
Diario HOY, 2 de noviembre de 1984

domingo, 5 de noviembre de 2017

Los "honores" municipales

Ahora a nuestro ayuntamiento, en el capítulo de honores, le ha dado por instruir expedientes de “hijos predilectos” y, en poco tiempo, tenemos tres títulos de este tipo casi seguidos: Enrique el Cojo, el Maestro Solano y Juan Ramón Marchena. Pero hay en este capítulo de los “honores” que señala un reglamento existente sobre ellos, otros muchos. Lo que pasa es que cada tiempo tiene sus modas y ahora ha entrado la de los “predilectos”, aunque en tiempos no muy lejanos hubo otros honores otorgados de los que nadie se acuerda. Por curiosidad vamos a reseñar algunos de ellos, los más llamativos, porque sería largo hacer mención de todos. Por ejemplo, nadie recuerda que hay otorgado el título de “alcalde honorario” al presidente de la “Asociación de Conquistadores de Bradentor” de Florida (Estados Unidos), que se concedió en 1962 para cualquier presidente de dicha asociación norteamericana mientras ésta existiera. En el capítulo de “medallas”, se crearon diez de oro, de las que se concedieron seis: a Franco, en 1944;  teniente coronel Joaquín González Martín, en 1943;  Jorge Vigón, en 1959; al prelado Llopis Ivorra, en 1961; a don José Camilo Alonso, en 1967; todos ellos han fallecido ya.
Medalla de plata se crearon 15, concediéndose sólo tres: a don Carlos Estévez Montagut, en 1961; a don Ángel Falero Pulido (funcionario municipal) en 1964 y a don Enrique de la Hoz, en 1967.
De las medallas de bronce se crearon 20 concediéndose sólo una a don Telesforo Morato Vinagre, que fue jardinero mayor, fallecido ya, en 1963.
Por aquel entonces se concedieron un total de 11 títulos de “hijos adoptivos” en los que sería largo mencionar a todos, pero ente los que figuran: don Blas Piñar, don José Luis de Arrese y don Gregorio Marañón Moya. Concejales honorarios se nombraron seis, la mayoría fallecidos, y alguos a título póstumo y perpetuo, como fue el caso de don Gabino Muriel Espadero, en 1969; siendo también concejales de honor: don Eleuterio Sánchez Manzano, don Álvaro Cavestany, don Manuel González Valcárcel, don José Luis Moris y don Pascual Lorenzo Ochando, También diremos que hubo nombramientos honorarios de “cronistas oficiales”, de los que creo sólo vive don Carlos Vallejo. Valga esto como curiosidad para los cacereños.
Diario HOY, 30 de abril de 1984