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miércoles, 28 de febrero de 2018

Otra vez el "Ruta de la Plata"


Dese luego, esto que voy a comentar, es hablar sólo por rumores que, de muy buena gana, quisiéramos ver confirmados. Como todos los cacereños sabemos nuestro ferrocarril “Ruta de la Plata”, que seguía una línea antigua y lógica, por la que nos vino la trashumancia y la cultura en su día, cuando los romanos andaban por nuestros pagos, nos lo quedaron partido y yugulado las administraciones socialistas que nos disfrutamos, que cerraron a cal y canto, en lo que a nuestra provincia se refiere, desde Plasencia para arriba. No han servido argumentaciones de ningún tipo y la única que ha prevalecido es que la línea no era rentable, precisamente en la autonomía más pobre de las españolas, en la que un gobierno socialista, por social, debería haberse volcado (por eso recalco lo de administración socialista).
En fin, no queremos remover la herida, si no más bien tratar al menos, de imaginar posibles soluciones.
En tiempos, en la legislatura anterior, para tratar de que el ferrocarril no muriera en Plasencia y que llegara al menos a Salamanca, nuestra autonomía se puso al habla con la de Castilla-León, para ver (se nos dijo) si entre lo que pudiera pagar una y otra, la RENFE quedaba complacida y continuaba con el tren, pero no pudo ser porque la autonomía de Castilla-León (socialista, creo) no mostró interés en pagar la parte que le correspondía de esta línea.
Ahora la administración de la autonomía Catilla-León, ha pasado a manos de AP que, parece, sí está interesada en que el “Ruta de la Plata” vuelva a pasar por su territorio, y sólo hace falta el acuerdo con la autonomía extremeña que es de esperar siga con ganas de que el caso se solucione. Lo único malo que ven algunos de los propagadores de este interés es que , si la autonomía socialista extremeña no lo arregla con la autonomía socialista castellana, no es fácil que quiera arreglarlo con la autonomía de AP de Castilla-León puesto que sería dejarlos apuntarse un tanto.
Veremos qué es lo que pasa.
Diario HOY, 6 de septiembre de 1987

sábado, 17 de febrero de 2018

¿Nos querrán tomar el pelo?


Cuando la Administración central ha querido negarnos alguna mejora a Extremadura, ha tenido la rara habilidad de enzarzarnos a las dos provincias en la posesión de ella para, basándose en esas disquisiciones, decirnos cargados de razones: “¿No veis?, no podemos haceros la mejora (la que fuera), porque no queremos contribuir a una “guerra” regional entre las dos provincias.” Con lo que la mejora que fuera se le adjudicaba a otra región, que es de lo que se trataba y a nosotros se nos quedaba “burlados” con el engaño, pero contentos en el fondo, porque íntimamente nos decíamos: “Tienen razón, la culpa es nuestra porque siempre estamos a la greña entre Badajoz y Cáceres.”
Comienzo yo a sospechar que lo que quieren hacernos ahora a cuenta el ferrocarril es algo parecido, aunque para mí, personalmente, el “engaño” no va a funcionar. Digo esto, porque si no no se explica que un consejero de Transportes de la Junta y un tal señor Corsini, de la RENFE, digan algo así como que: “La línea férrea internacional Madrid-Lisboa pasará por Extremadura, concretamente por Badajoz”, porque la línea internacional Madrid-Lisboa pasa por Extremadura, concretamente por Cáceres, desde que en 1881 vinieran a inaugurarla los dos reyes peninsulares que había entonces: Luis I de Portugal y Alfonso XII de España. Esa mejora, que fue la inauguración del ferrocarril internacional Madrid-Lisboa, lleva pasando por Extremadura concretamente por Cáceres, nada menos que un siglo y seis años y continúa pasando todos los días en un sentido y en otro con un tren que todos conocen como el “Lusitania Expreso”.
Si lo que se quiere decir, por parte de RENFE y del consejero, es que ese ferrocarril va a pasar ahora por Badajoz, dígase más sencillamente que lo quitarán de Cáceres para ponerlo por Badajoz, lo que no supone mejora alguna, sobre todo para Cáceres, que es la Extremadura alta.
Diario HOY, 1 de mayo de 1987

miércoles, 14 de febrero de 2018

Salirse por la tangente


Si alguna autonomía o región ha sido maltratada y olvidada por la RENFE, esa ha sido Extremadura, único territorio al que la compañía de ferrocarriles llamada RENFE, en manos el Gobierno socialista, ha sido capaz de suprimirle los trenes de viajeros más importantes para su desarrollo y la comunicación de sus gentes, pretextando que son servicios públicos no rentables, como si los servicios públicos que se ponen en el territorio más pobre el país tuvieran que ser rentables. A Extremadura nos han suprimido uno de los ferrocarriles más lógicos de los que circulaban por nuestro territorio, como eran los trenes conocidos como “Ruta de la Plata”, por seguir la línea férrea que cruza el país de sur a norte, paralela a la frontera portuguesa y a la antigua carretera conocida por “Ruta de la Plata”, de la que toma el nombre, que hicieron, con la lógica que los caracterizaba, los propios romanos, antes de que en nuestra nación surgiera el centralismo que hacía (y en el caso de Extremadura hace) pasar todos los trenes y servicios importantes del país por Madrid capital del Reino.
Es de risa la respuesta que el Gobierno le ha dado al diputado del PDP por Badajoz, señor Uribarri, que preguntaba por estas cosas que, por interesar tanto a a Cáceres como a Badajoz, vamos a recoger y comentar brevemente. Como resulta que el diputado preguntaba que “por cuántos kilómetros ya no pasan trenes”, el Gobierno, saliéndose por la tangente, le responde que no se ha suprimido ni un solo kilómetro de recorrido porque, en efecto, las vías no se han levantado y los trenes de mercancías continúan pasando por ellas, aunque no los de viajeros —esto último lo aclaramos nosotros… porque son servicios y no vías los que se ha suprimido, los servicios de viajeros, que son los que nos interesan a todos para estar comunicados con el resto de España.
También es de risa el “calendario” de antigüedad que le da de los pocos trenes de viajeros que por aquí circulan: el “Lusitania”, un tren internacional, es el único “nuevo” porque es de los años 80, como lo es un automotor; el resto de los otros cinco servicios de viajeros son tan obsoletos, que alguno es de los años cuarenta.
Diario HOY, 1 de abril de 1987

viernes, 2 de febrero de 2018

Sólo a título recordatorio


Ya es hora de que algún partido político comience a preocuparse por lo que va a pasar en el futuro con las comunicaciones de la provincia cacereña, porque en el fondo todos los cacereños de a pie, los hombres de la calle que no pertenecemos ninguno, o que pertenecemos a los partidos más variados, nos lo estamos preguntando “in mente”, aunque la pregunta la hacemos de otro modo: ¿qué hacen nuestros políticos por el futuro de las comunicaciones en Cáceres?, para terminar contestándonos que más bien hacen poco.
Por esta razón es más llamativo el que el CDS convoque una rueda de prensa en la que un geógrafo, con datos en la mano, apunte el peligro que tenemos de quedarnos aislados de las grandes vías que se trazan para el futuro, en las que quieren “meter cuchara” todas las comunidades y todos los políticos de los más variados lugares de nuestra geografía. Cierto que lo más cómodo para algunos, que renuncian a la lucha antes de comenzarla es hacer lo que la zorra de la fábula, que veía inalcanzables las uvas y se justificaba diciendo: “no las quiero, porque están verdes”. Pues creo que así de verdes están para nuestra región muchas de las cosas de las que ni quieren hablar nuestros políticos de turno.
No obstante, yo tengo que aplaudir las últimas gestiones que está haciendo el presidente de nuestra Comunidad, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, entrevistándose hasta con el ministro de Transportes, para gestionar las comunicaciones ferroviarias con Badajoz, y hasta digo que debería hacer más presión en todo lo que pueda beneficiar a Badajoz, aunque agregando, a título recordatorio, que es presidente de toda Extremadura, y esa Extremadura está también formada por la provincia de Cáceres, por donde pasa un ferrocarril internacional, del que también quisiéramos saber su futuro.
Diario HOY, 27 de noviembre de 1986

NOTA.- Al texto original escrito por Fernando para esta Ventana, le fue suprimido el final, ya que la Ventana terminaba así: “…del que también quisiéramos saber su futuro y verle preocupado, igualmente, por el resto de las comunicaciones de esta parte de Extremadura, de la que también es presidente, aunque a veces parece olvidarlo.”

Se trata de una constante


A mí no me preocupa sólo que nos quiten el ferrocarril, sino el que en nuestra región nos lo quitan todo y con cualquier régimen. Nada más que un gobierno, del signo y régimen que sea, se proponga quitar algo a Extremadura, ¡zas!, se lo quita impunemente, sin que aquí pase nada ni haya una abierta oposición, porque si la hay, alguien se encargará de acallarla, mientras que el resto de los que hoy poblamos Extremadura lo veremos como la cosa más natural del mundo, porque no sabemos a quién recurrir o, lo que es peor, porque sabiéndolo, al que le encarguemos nuestro recurso estamos convencidos que de antemano lo tiene perdido. Sucedió con el trasvase del Tajo; ha vuelto a suceder con la supresión de trenes que nos son imprescindibles para nuestra comunicación y desarrollo  volverá a suceder en cualquier momento del futuro: en unas ocasiones nos echarán por delante la solidaridad con los demás; en otras la poca rentabilidad de nuestras secularmente esquilmadas tierras y en todas ellas diremos: “Sí, Buana, tienen ustedes razón”. La constante será la misma, con dictadura, república, monarquía o gobiernos de cualquier tipo y color.
Recuerdo que, antes del expolio del ferrocarril, ya en democracia, hablaba con un amigo demócrata y socialista, del trasvase del Tajo, ocurrido en la época del régimen de Franco y me decía: “Eso ahora con los socialistas no podría haber ocurrido entonces no teníais una Junta de Extremadura, que pudiera defender con uñas y dientes a la región, era una dictadura y como tal actuó en contra de Extremadura y a favor del poder central como ocurre siempre”.
Ahora, cuando ha sucedido lo del ferrocarril, en cuya defensa sigue actuando casi en solitario el alcalde de Plasencia y nuestros teóricos defensores han vuelto a decir: “Sí, Buana, tienen ustedes razón”, pienso si mi amigo el demócrata y socialista seguirá pensando lo que decía entonces.
Diario HOY, 22 de noviembre de 1986

domingo, 28 de enero de 2018

Una promoción que puede ser negativa


Desde luego, nosotros, en la cosa del tren, tenemos el santo de espaldas. No se trata de recordar viejas heridas, de supresión de trenes y olvidos de líneas que nosotros creíamos vitales para todos, como eran las de Plasencia hacia el norte, y luego no son vitales más que para nosotros. No, no se trata de que aquí, en nuestra tierra, tengamos trenes y líneas inacabadas como la sinfonía de Schubert, cual esa de Guadalupe, con sus estaciones y vías, pero que no funcionó nunca. Lo que se trata es que aquí, en la cuestión del tren, tenemos la suerte en contra cuando menos piensa uno, cuando se trata de un viaje de promoción turística, es que la máquina se averíe y tengan que pasar tres  hora de espera los periodistas invitados al acto y las gentes que les acompañaban.
Mal principio, o lo que dice el pueblo; “al primer tapón, zurrapa”. Pero no queda ahí la cosa, ya que una vez llegados a la estación de Cáceres, el grupo de invitados se acercó al autobús que les esperaba para ser trasladados a San Francisco, el autobús dijo que tampoco funcionaba y los invitados tuvieron que esperar otra media hora a que les enviaran otro.
Ciertamente, no hubo suerte en el viaje inaugural y no se les puede pedir a los periodistas que padecieron el viaje que hablen bien del tren, como hizo el director general de Turismo de la Junta. Que hablen bien de los demás, pero del tren que llegó con retraso y del autobús que no funcionó, no pueden decir más que lo que sucedió, que es lo que sucede casi todos los días.
Diario HOY, 16 de septiembre de 1986

martes, 23 de enero de 2018

Un asunto de letras gordas


Me parece a mí que aquí estamos jugando a lo que dicen que juegan los actores, a que cada cual salga con las letras más gordas en los carteles anunciadores de la función, y si no “no juegan”. Dicho esto de otro modo: se pone por delante de la función a cumplir —por lo que podrían ser recordados en la Historia— los deseos efímeros de protagonismo y el salir en los carteles en letras gordas, para que el vecino de al lado “que dijo de mí que yo era un piernas, se entere de lo importante que soy ahora”. No sé si es o no es este el caso que está a punto de ocurrir con el tren “Ciudad Monumental de Cáceres”, que se pretendía financiaran RENFE, Diputación y Consejería de Turismo, del que ahora el consejero y cacereño de pura boca que es José Luis Torres, dice que no está muy decidido a patrocinar “debido al escaso tiempo transcurrido desde la recepción del informe por la Consejería de Turismo, Transporte y Telecomunicaciones”. No parece si no que José Luis tarda menos tiempo en aceptar la suspensión de trenes que en decidirse a crearlos, aunque otros le ayudan a ello, o precisamente porque el asunto no se le ha ocurrido a él, porque no cabe pensar otra cosa.
Creo que un consejero de Turismo, al que durante su mandato le han suprimido unas de las líneas más importantes de trenes de Extremadura, le han escamotado —de una forma u otra— la única línea aérea que había en la región y cuyo funcionamiento sigue en el “ya veremos”, no debería poner la más mínima pega a la creación de algo que a Transportes y Turismo se refiera y se pretenda crear en la región. Si José Luis Torres no lo ve así, es porque el humo del puro lo tiene obnubilado o por lo de las letras gordas y el cartel que decimos al principio. Aprecio a José Luis y por ello, desearía que su gestión tuviera más consistencia de futuro.
Diario HOY, 1 de julio de 1986

martes, 2 de enero de 2018

Los accesos a la estación


En este Cáceres de nuestros quebrantos las cosas suceden siempre igual: que las infraestructuras son las que se quedan para lo último, lo que es tanto como decir que comenzamos la casa por el tejado, o que teniendo la casa se nos olvida el tejado, comparación que también cabe en este caso.
Resulta que la flamante Estación de Autobuses la tenemos hecha por el Ministerio de Obras Púbicas y ahora tenemos problemas con los accesos a ella, tanto de vehículos como de peatones, hasta el punto de que, terminada ya la estación, es ahora cuando nuestro Ayuntamiento termina un proyecto que se envía a la Junta de Extremadura (donde ahora tienen que ir estas cosas) para que la Junta le de el visto bueno y, en su caso, se comiencen a trazar esos accesos que —exagerando un poco— estarán terminados cuando la Estación esté vieja. Falta la coordinación de la que siempre nos hemos venido quejando, pero lo que yo no sé es si esa falta de coordinación es sólo municipal o es a todos los niveles. Hartos estamos de ver una calle recién pavimentada, que luego hay que levantar de nuevo porque se olvidó meter un cable en ella y otras cosas por el estilo, para que nos extrañe el que tengamos una Estación hecha y poco menos que haya que ir a ella por el aire.
No he visto el proyecto de los accesos a la Estación, pero cuando vimos que se trazaba tan cerca de la del ferrocarril, todos los cacereños pensamos que entre una y otra habría una gran avenida, para los que tenían que enlazar los dos medios de transporte y para comodidad del usuario, aparte, claro es, de que en las inmediaciones se habrían imaginado y trazado unos magníficos y suficientes aparcamientos para los turismos particulares, taxis y otros vehículos que van a dejar o recoger viajeros a la misma, subsanando el problema de falta de aparcamientos que tiene la Estación actual, Pues no señor, en nada de esto se ha pensado y si se ha pensado, al menos sigue en proyecto todavía.
Diario HOY, 20 de noviembre de 1985

miércoles, 27 de diciembre de 2017

La soga en casa del ahorcado


Yo sé que una cosa no tiene la culpa de lo otro, pero hay coincidencias que pueden resultar ofensivas o, al menos, inoportunas y éste puede ser el caso de la exposición “Iberoamérica en tren”, que ayer comenzó su andadura por Plasencia. Esto, que puede tomarse como una deferencia, según se mire, puede tomarse también por lo contrario, dado el caso de que a Plasencia la RENFE, le ha quedado sin el tren que la unía con Salamanca y el norte de España (como nos ha dejado al resto de la región) y aunque este tren esté promocionado por otras entidades y personas, las “heridas” de la RENFE son tan recientes, que mejor hubiera sido promocionar la exposición en otra clase de vehículo —aunque hubiera sido en carro— que llevarla en tren y comenzar por Plasencia, que ha de ver en esto un restregarle otro tren por la nariz ciudadana, mientras se le niega el que solicita.
Entender esto es cuestión de sensibilidad. Porque llevar un tren, no ya a Plasencia, sino a cualquier punto de Extremadura en las actuales circunstancias es como nombrar la soga en casa del ahorcado. Yo tengo que decir que el alcalde placentino ha sido consecuente con su forma de pensar y hasta ha sido hospitalario no montando el numerito.
Dicho esto, agrego que yo, personalmente, tengo gran curiosidad por ver el tren y lo que contiene, como espero que la tengan otros muchos cacereños que esperamos recibir el “Ibertrén” —que es como le llama la gente del pueblo—, en Cáceres capital el próximo sábado 5, día en que tiene anunciada su llegada. Agrego, además, que no culpo al Instituto de Cooperación Iberoamericana ni a la Comisión Nacional del V Centenario del Descubrimiento de América, de que la RENFE nos haya quitado trenes en Extremadura, pero alguien debería haberles informado de nuestra sensibilidad en cuanto a trenes se refiere.
En fin, que venir en tren a Extremadura es como nombrar la soga en casa del ahorcado, nada más.
Diario HOY, 3 de octubre de 1985

miércoles, 6 de diciembre de 2017

La seriedad de la Renfe


Desde el pasado día uno se han puesto una serie de automotores entre Cáceres-Mérida y Mérida-Zafra, que en cierto modo vienen a enjugar en algo la falta de otros trenes de viajeros en la región como los suprimidos en las líneas que afectan al Norte de la provincia de Cáceres. Los servicios que ahora se ponen entre Mérida y Zafra afectan también a líneas cerradas y, según nos dice, los paga la Junta de Extremadura. Cosa que nos parece bien, porque la Junta debe defender las cosas que interesan a los extremeños de uno u otro sitio. Sólo querríamos puntualizar que algo similar debería hacer también la Junta con la parte Norte de la región donde el problema es más peliagudo, entre otras razones porque parece ser falta la voluntad de resolverlo.
Pero de todos modos hay asuntos en la RENFE, respecto a nuestra región que no se nos pueden achacar a nosotros, sino a la incuria y el abandono que la propia Renfe ha tenido, y tiene, en las línea extremeñas.
Ayer publicaba nuestro periódico, en su sección “Cartas a HOY”, una de María Dolores Martín Pérez, que contaba la odisea sufrida en el Lusitania Exprés —tren internacional— en su desplazamiento de Cáceres a Madrid, viaje de cinco horas y media y de madrugada, sin calefacción de ningún tipo y con la cafetería cerrada hasta unos minutos antes de llegar a Madrid y esto sucedía ahora, hace unos días, y tras la supresión de otros trenes extremeños, por falta de rentabilidad. “Oiga usted, señora RENFE, ¿es que el pedir que viajemos en esos trenes que ustedes nos tienen en nuestra región, es suponer que los extremeños tenemos madera de mártires?, porque aunque regalaran el billete, después de un viajecito como cuenta María Dolores Martín, es como para no volver a subir al tren en toda su vida.”
Más seriedad, señores.
Diario HOY, 3 de febrero de 1985

lunes, 4 de diciembre de 2017

Explicar lo inexplicable


Me ha preocupado siempre la contradicción que existe entre ser hombre de partido, y la actitud a tomar cuando ese partido obra en contra de los intereses de la propia ciudad o provincia donde uno vive. ¿Qué debe ponerse encima, la defensa de los intereses propios de esa ciudad, provincia o región, o lo decretado por el partido, aunque le perjudique a este? Dicho de otro modo: ¿Qué está antes, la defensa del territorio donde uno vive y desarrolla su vida o los “decretos” del partido aunque sean atrocidades que atentan contra ella? Este no saber a qué carta quedarme, me ha hecho rechazar siempre el pertenecer a partido ninguno y ser sólo ciudadano de a pie con libertad para defender lo que yo creo justo, sin que nadie me imponga “andaderas”, aún reconociendo que yo pueda equivocarme.
Sobre todo esto, me ha hecho meditar, de nuevo, la carta que el secretario provincial de organización del PSOE, Federico Suárez, dirige a los militantes de su partido en Hervás, en la que intenta convencerles de que “la supresión del ferrocarril era necesaria para la economía general del pueblo” y poco menos que echa la culpa a la derecha de las manifestaciones en contra de esta supresión. Difícil lo tiene el señor Suárez, y aún su partido, para convencer a los ciudadanos cacereños, sean o no de su partido, de que el suprimirnos el ferrocarril es un “bien general para la economía del pueblo” —¿de qué pueblo?— ¿Es que el ciudadano de Hervás, Plasencia o Cáceres no cuenta como tal pueblo y tiene unos derechos adquiridos de utilización de un ferrocarril, bien que le suprime de un plumazo la Administración socialista?
Pasa que se ha entrado en tiempo electoral y asusta el perder votos, pero van a tener que rizar el rizo para explicarnos a los cacereños, por muy socialistas y disciplinados que seamos, que con suprimirnos el ferrocarril nos han hecho un favor y que la culpa la tiene la derecha.
Diario HOY, 19 de enero de 1985

domingo, 3 de diciembre de 2017

Hablar con datos históricos


Tanto las ofensas como los halagos no debemos olvidarlos y en cualquier caso es bueno conocer la historia de lo que se nos da o se nos quita, para valorar lo que se nos hace en el transcurso de la historia.
Cáceres es la provincia a la que la administración socialista ha quitado más tramos de ferrocarril (cerrado de momento a los viajeros). El ferrocarril Plasencia – Astorga llevaba 89 años funcionando y no fue fácil su gestación ni su puesta en marcha. Nuestros gestores del siglo pasado comenzaron a pedir el ferrocarril que una ley de 1870 plasmó en una orden en la que se creaba la línea Mérida a Salamanca; pero como las dos secciones primeras de este ferrocarril estaban ya construidas, o sea la línea Mérida a Cáceres y Cáceres a Malpartida de Plasencia, se sustituyó por una disposición ministerial de 1882, en la que se autorizaba el tramo de Malpartida de Plasencia a Salamanca para continuar a Zamora y Astorga. Todo ello se aprobó en 1884 y fue construido e inaugurado todo el tramo en 21 de julio de 1896 en que comienza a funcionar la línea Plasencia – Astorga que, ahora de un plumazo, nos suprime la administración socialista.
No vamos a entrar en rentabilidad social del ferrocarril en esos 89 años fue mucha y ésta se ha ignorado a la hora de suprimirlo. Por nuestra parte creemos que no es justo suprimir de un plumazo y sin escuchar razones, 89 años de servicio, porque lo fácil es suprimir o destruir y lo difícil es construir y aun tener la suficiente imaginación como para hacer rentable una línea que, justo es decirlo, nadie se había encargado de modernizar, cuando en los negocios —y esto lo era— hay que invertir antes para obtener rentabilidades.
Creemos que casi cien años de ferrocarril no pueden suprimirse de un plumazo, o es un irresponsable quien lo hace, si encima dentro de nada nos va a pedir los votos.
Diario HOY, 9 de enero de 1985