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lunes, 5 de marzo de 2018

El uso y abuso de "ruedas"


No es que uno se niegue a atender a todo el mundo, pero de un tiempo a esta parte, hay un uso y abuso de los medios informativos de todo tipo, prensa y radiodifusión. Cualquier colectivo, por poco importante que sea, convoca una “rueda de prensa” para contar cualquier cosilla que no le interesa más que a él y cuatro amigos más. Y tras  ello, se queda tan fresco. No es que los que formamos este mundillo de la información, personalmente, nos quejemos de que se nos requiera a veces de cuatro o cinco sitios distintos  y a las mismas horas, sino que nos quejamos de que en muchos casos, esas “ruedas” no tienen contenido que interese a lectores y oyentes y se hubieran solucionado enviando una escueta nota a los medios, diciendo lo mismo que en la reunión y en menos palabras.
Yo no sé si decir esto puede entenderse como desaire por nuestra parte, porque los que somos una parte, aunque sea mínima, de estos medios, debemos estar complacidos de que se acuerden de nosotros, pero en definitiva son los “superiores” de cada medio los que valoran las informaciones que nos llegan y los que a veces dicen y comentan esto mismo que comentamos ahora. Pero en esto, como en todo por asuntos de la competencia de unos y otros (santa emulación, que diría un cursi), llegamos a lo de: “¿Quién le pone el cascabel al gato?”. Me explico: ¿Quién es el primer medio que se atreve a decir que va a valorar las “ruedas de prensa” y que no va a las que no considere interesantes, si el reto de los medios se precipitan por ir a todas? En fin, es un simple comentario, para señalar que hay abusos de “ruedas” que a veces se convocan para decir que va a venir un conferenciante; se vuelven a convocar cuando el conferenciante viene y tras de la marcha del mismo, “para medir las consecuencias de su conferencia”.
¿Ustedes lo entienden?
Diario HOY, 21 de octubre de 1987

lunes, 12 de febrero de 2018

El melón cerrado


Ayer nos referíamos a que el alcalde pedirá a Manuel Veiga, presidente de la Diputación, ayuda económica para poder poner en marcha de nuevo el reloj de las cuatro esferas de la torre de Peñarredonda, con lo que si Veiga da los cuartos, el reloj dará las horas. Pero sobre este punto, José María Saponi, concejal portavoz de la oposición y posible cabecera de lista de los próximos comicios por su partido, no sabemos si por comenzar a hacer méritos públicos, nos decía que lo de poner en marcha el mencionado reloj se lo habían pedido a él los vecinos de ese barrio, y él se lo había dicho al alcalde. En definitiva, el de la decisión tiene que ser el alcalde, y nos parece muy bien que tanto al alcalde como al portavoz de la oposición les preocupe poner el reloj en marcha porque, dicho sea de paso, hay muchos relojes parados en estos lares.
Dicho esto, pasemos a otro asunto que suscitamos más como información para todo que como protesta Se trata de los usos y abusos de las ruedas de prensa que convoca cualquiera que tiene muy poco o nada que decir, con lo que a los profesionales de la información nos traen corriendo de un lado para otro para comunicarnos, en muchos casos, cuatro vaciedades.
Puede argumentarse que los tontos somos nosotros por aceptar todas las que nos echan, pero lo cierto y verdad es que las “ruedas de prensa” suelen ser un “melón cerrado” que no sabe uno qué tiene dentro hasta que el melón se abre, sin que ello quite para que la mayoría de las veces el melón se convierta en pepino. Pero el abuso sufrido estos últimos tiempos es digno de tenerse en cuenta. Un colectivo, no diremos de momento cuál, nos viene llamando desde la semana pasada por teléfono para convocarnos en un determinado establecimiento a una rueda de prensa que nunca se realiza, porque suele faltar, por unas cosas u otras, el convocante. Uno no acierta a entender estas informalidades cuando en estas “ruedas” el que debe mostrar mayor interés es el convocante. Aquí, como en el cuento del lobo, puede ocurrir que ese colectivo, cuando en realidad tenga algo que decir, se encuentre con que no tiene informador que le escuche.
Diario HOY, 14 de marzo de 1987

domingo, 4 de febrero de 2018

Extremadura, adelantada en el teléfono


Posiblemente, la mayoría de los extremeños desconocen que la primera línea rural de teléfonos que funcionó en España, funcionó precisamente en Extremadura a iniciativas de un extremeño particular, llamado don Rodrigo Sánchez Arjona, natural de Fregenal de la Sierra, al que sus convecinos llamaban “el brujo”, por ser un hombre adelantado a su época. Además, los días 27 y 28 del presente mes se cumple el 106 aniversario de las pruebas que dicho señor hizo desde su finca “Los Mimbres”, en Fregenal, logrando hablar por primera vez — por una improvisada línea telefónica— con Sevilla y Cádiz, a través del recién inventado aparato telefónico de Grahan  Bell, algunos de cuyos ejemplares había logrado comprar en París.
El hecho, sucintamente, ocurrió del siguiente modo: El descubrimiento del teléfono era reciente en el mundo y este terrateniente extremeño lo conocía por sus estancias en París y por ser uno de los ilustrados progresistas del siglo XIX. El 19 de marzo pidió permiso al Gobierno para instalar lo que sería la primera línea telefónica española de ocho kilómetros entre su finca y su casa de Fregenal. El invento funcionó a las mil maravillas, razón por la cual pidió al Gobierno le dejaran utilizar, para unas pruebas de mayor alcalde, las líneas telegráficas entre Fregenal, Sevilla y Cádiz,. Don Rodrigo enganchó su línea con los hilos de telégrafo, y los días 27 y 28 de diciembre de 1880 logró hablar, respectivamente, con Sevilla y con Cádiz, salvando una distancia de 150 kilómetros y siendo la primera vez que esto sucedía en España.
Lo positivo de estas pruebas le llevó a pedir permiso al Gobierno para unir mediante una línea telefónica los nueve pueblos del partido de Fregenal y posteriormente ampliar la línea a Almendralejo y Villafranca de los Barros, pero la envidia y mala fe logró una resistencia oficial a la concesión, con lo que en aquella zona no hubo teléfonos hasta treinta y tres años después.
Diario HOY, 17 de diciembre de 1986

lunes, 8 de enero de 2018

"Fabricar" la noticia


La publicación que pasa a ser noticia, deja de ser información comercial que tiene que “pasar por taquilla”, esto es por la administración del medio informativo, a pagar,  pasa a ser novedad que se da gratuita y destacadamente. Un ejemplo puede servir para que lo entiendan ustedes mejor: la foto e información de una boda corriente, en revistas que publican “Ecos de Sociedad” suele costar un dinero al publicarlo; pero si la boda es de unos travestis —pongo por caso— la novedad del sucedido la convierte en noticia por la que los interesados no pagan. Otro ejemplo. las excelencias de un crecepelo marca “Tal”, pagarían dinero, pero el presentar esos mismos crecepelos en el momento de administrárselo a una piedra de mármol con resultados positivos, no pagaría, porque se ha convertido en noticia.
Esto, que es tan sencillo, no acaban de entenderlo a veces los políticos, que quieren convertir en noticia lo que no lo es y piensan que noticia para los informantes es cualquier nimiedad e intrascendencia que ellos digan, por tonta que sea, cuando la valoración de la noticia la hace el periodista en función del interés de la misma. Digo esto a cuenta de las tontísimas ruedas de prensa a las que se nos convoca, en las que lo que se dice no interesa más que al político de turno que lo dice y que debería pagar porque que se lo publicaran, puesto que lo que se pretende es protagonismo político y a veces electoral. Hay otras veces que la noticia se “fabrica” y entonces nosotros “tragamos”. Por ejemplo, a mí me han sonado los oídos que  el lunes llega Capa, el alumno de Pérez Comendador, a Cáceres; pues imagínense que, por ejemplo, el presidente de la Diputación, a quien viene a ver, se deja caer con él en un grupo de informantes, ¿no es lógico que se hable de ambos, puesto que Capa es noticia en función de los encargos que con la Diputación tiene? Ahí tienen una forma inteligente de “fabricación” de noticia, sin recurrir a la manida “rueda”.
Diario HOY, 18 de enero de 1986

sábado, 16 de diciembre de 2017

Aunque se lo lleve el viento


La diferencia entre la errata de periódico y la de los medios audiovisuales, principalmente las radios, es que la primera queda impresa y puede mostrarse y la segunda no, porque se ha diluido en el aire y sólo ha quedado en los oídos de la escucha del momento, con lo que la demostración es más problemática, aunque es posible que la hayan percibido más personas que la primera. Esta razón me la daba, hace años, Evaristo Acevedo, autor de las “Enciclopedias del Despiste Nacional”, en las que recogía sólo las erratas de periódicos y no las de las emisoras, por la razón apuntada. Entonces para poder publicar esos libros, la censura exigía el original de dichas erratas y aunque él sabía y contaba muchas ocurridas en emisoras nacionales, no las insertaba en sus publicaciones.
Esto no quita para que, habiendo muchas muy sabrosas ocurridas a locutores y guionistas de la radio, se narren más bien en tertulia que con ánimo de censura, porque la errata es piedra en la que tropezamos todos los profesionales de la información de cualquier medio.
Aclarado esto, tengo que decir que considero pecado venial cualquier errata, porque nunca suele ser voluntaria, aunque pienso que muchas veces el error se produce —y eso no es errata— por ignorancia y atrevimiento a hablar de cosas de las que no se entiende. Por ejemplo, el miércoles día 22, en el “Diario hablado de Radio Nacional” de las ocho de la tarde, un locutor dijo, poco más o menos, que “autoridades de España y Portugal, se reunirán en la localidad fronteriza de Alcántara de la provincia de Badajoz, en los próximos días”. ¿A quién le ponemos un cero en geografía? ¿Al redactor del diario hablado?, ¿al locutor que improvisó sobre la marcha? Sucedió así y no podré demostrarlo, pero no somos una región tan remota como para  ignorar que Alcántara pertenece a la provincia de Cáceres, sin que ello tenga mayor trascendencia.
Diario HOY, 24 de mayo de 1985

viernes, 29 de septiembre de 2017

La dictadura de los inmaduros


Está en la calle y discutiéndose el asunto de la “canción de las Vulpes” del que tengo que decir que yo no tengo más referencia que lo que de él se viene contando, porque yo no oí ni presencié la tal canción, pero por el repudio de una mayoría de gentes que me merecen el mayor respeto y no considero gazmoñas, tengo que considerar que ha sido un desgraciado asunto del que al menos, los autores del hecho, deberían estar arrepentidos.
Lejos de eso —y esto sí lo escuché—, Radio Nacional hizo una encuesta sobre el mismo, un poco dirigida, de la que podía deducirse que el no programar cosas de este tipo era un atentado a la libertad o un recorte de la misma, y con esto sí que no puedo estar de acuerdo.
Por encima de lo que pudiéramos llamar moral religiosa —de cualquier religión— existe una moral del buen gusto, de la que ahora carecen algunas minorías, una moral de lo grosero y lo zafio, que no se puede imponer a los otros que lo repudian, y que suelen ser mayoría, porque de hacerlo no se consigue la libertad,  sino dictadura del libertinaje, y eso ha ocurrido en todos los tiempos. Siempre ha habido y seguirá habiendo cosas que se cuentan en privado, o se hacen en privado, que de hacerlas o contarlas en público trasgreden esa norma de que hablamos causando el impacto negativo que ahora ha ocurrido.
Por poner un ejemplo, contaré que, en mi época de hombre de la radio, tuvimos un publicitario muy activo y que ganó mucho dinero, que tampoco diferenciaba muy bien esa línea que separa lo aceptable por la mayoría de lo que no lo es, simplemente por una inmadurez de su buen gusto. Pues bien, este hombre propuso que se diera un anuncio en el que el locutor eructaba ruidosamente y decía algo así: “¡Qué bien se come con morcillas de tal marca!”. Como saben, según el diccionario, eructar es “expeler con ruido por la boca los gases del estómago”. Ni que decir tiene que aquello no se autorizó, no porque lo prohibiera censura ninguna, sino porque lo prohibía el buen gusto de un medio de información que va a una mayoría, a la que aquello le hubiera parecido una guarrería.
Diario HOY, 19 de mayo de 1983

martes, 15 de agosto de 2017

Un recuerdo para nuestra primera emisora


(Incluida en el libro “Ventanas a la Ciudad”)
Ahora que las emisoras de radio comienzan a proliferar en nuestra ciudad como los hongos, al menos las de frecuencia modulada, es oportuno dedicar un recuerdo a la primera de las emisoras de radio que hubo en Cáceres de carácter comercial, aunque, como es lógico, era de onda media, ya que la FM aún no se había inventado.
Surgió en plena Guerra Civil y se llamó “Radio Falange de Cáceres”, estando instalada, tanto el emisor y antena como el único estudio que tenía, en la casa de la calle General Ezponda, cuyos balcones dan a la Plaza Mayor, que era de la Fundación Valhondo y que después se dedicó a Jefatura Provincial del Movimiento.
Según he oído contar, el emisor era regalo hecho al entonces jefe de la Falange de Cáceres, capitán Luna, por un banquero de Salamanca y su procedencia era de otra emisora que había funcionado en Guadalajara, con lo que quiero decir, que los “instrumentos” de emisión eran ya viejos. Fueron arreglados por el técnico Luis Alonso que actuó como jefe técnico de la misma y que hacía el milagro diario de que aquello se oyera en Cáceres al menos.
La primera locutora fue Jovita, esposa de Juan Palomar (ambos desaparecidos ya), que hacía también las funciones de control, ya que aquello era una especie de emisora  casera donde la locutora anunciaba y ponía los discos que tenía a mano. El primer director, aunque no el único, fue el desaparecido periodista Juan Milán, que realizaba unas charlas diarias siendo el resto de la programación a base de discos y alguna intervención esporádica de los políticos de entonces, amén de algún anuncio de casas comerciales cacereñas, más como ayuda económica a la emisora que otra cosa.
El micrófono era de carbón (un viejo sistema empleado entonces) que había que pegarse a la boca, porque si no, no se oía, y parecía una especie de grillera colgada de un soporte. Según decían, también tenía su historia puesto que era el que Manuel Azaña había empleado durante la época de la República, siendo jefe del Gobierno, en sus intervenciones.
Funcionó unos años, pero su viejo material se fue deteriorando y hubo que cerrar en la postguerra, porque no podía repararse, quedando Cáceres sin emisora unos años hasta que se instaló “Radio Cáceres”, de la que desciende la actual “Voz de Extremadura”, ahora Radio Cadena Española.
Diario HOY, 18 de mayo de 1982