

“El Burgaño” y sus muchachos
se dedicaban a desvalijar los almacenes que tenía “Auxilio Social” y, como eran años de “gazuza”, vendían en el mercado negro el producto de sus robos.
Llegó a ser famoso y parece ser que el nombre de “El Burgaño”, por el que se le conocía, se debía a su facilidad de
escalada de cualquier edificio como si fuera una araña. Entonces no estábamos
tan americanizados, porque de haber vivido ahora, se le hubiera llamado el “spiderman”, pero los tiempos eran otros.
Sobre el “Burgaño” podría haberse
escrito un libro. A raíz de uno de estos robos fue denunciado por “El Sardina”, un componente de su banda,
y encarcelado. Según se cuenta, el “Burgaño”
prometió matar al “chivato” y como
solía ser hombre de pocas bromas, el “Sardina”
puso tierra de por medio y se “apuntó”
a lo que entonces estaba en moda: “La
División Azul”, marchando al frente de Rusia.
Salió el “Burgaño” de su
prisión, indagó su paradero, y se marchó también a mencionada tropa de
voluntarios en su busca. Parece ser que, por fortuna para “El Sardina”, no llegó a toparse con él porque le mandaron a otro
frente, pero la verdad es que el tal “Burgaño”
se encontró en la guerra como pez en el agua y llegó a hacer tal cúmulo de
heroicidades que se le concedió en dos ocasiones la Cruz de Hierro —aunque al
parecer por otras tropelías, hubo que retirárselas—.
Repatriada la División, el “Burgaño”
se quedó en el “maquis” francés,
donde también dicen hizo heroicidades y, más tarde, regresó a Cáceres donde no
tomó venganza del “Sardina” y donde
ya en el anonimato, murió de mala manera. De muchas de las heroicidades que
hizo en Rusia se hacían lenguas otros cacereños divisionarios que lo trataron y
con los que “El Burgaño”, por aquello
del paisanaje, se portó magníficamente. Uno de sus “deportes” era “cazar”
escuchas rusos y parece que ello le valió alguna de las condecoraciones que
ostentaba, aunque siguió siendo hombre poco disciplinado que hacía la guerra a
su manera. De todos modos su inicial vocación de delincuente le convirtió en
soldado heroico y ello es bueno decirlo, como sería bueno el recoger, de algún
modo, esa historia dispersa de su vida, que en cuatro pinceladas deslavazadas
hemos tratado de esbozar.
Diario HOY, 27 de marzo de 1981
NOTA.- Las fotos adjuntas a este post NO son del Burgaño ni del
Sardina.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.