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sábado, 3 de marzo de 2018

Otra vez los "grecos" de Talaverilla


Yo me felicito y felicito a Felipe Gutiérrez Llerena, director general del Patrimonio Cultural de la Junta, que en los Coloquios Históricos de Extremadura, clausurados en Mérida, ha anunciado la “inmediata adopción de iniciativas para recuperar los cuadros del Greco procedentes del retablo de la iglesia de Talavera la Vieja, que actualmente se encuentran depositados en el Palacio-Museo de Santa Cruz, de Toledo”, agregando en su declaración que desea “sean restituidos al patrimonio artístico de Extremadura, al que pertenecen”.
Como da la casualidad que uno vivió aquellos momentos en que los cuadros de este pueblo cacereño sumergido en las aguas de Valdecañas fueron llevados a  Toledo, y las posteriores e infructuosas gestiones que se hicieron para rescatarlos, por si de algo sirve voy, sucintamente, a recordarlo. No en todos sus detalles porque sería prolijo y porque alguna vez más me he referido a ellos, pero sí a aclarar cosas que, posiblemente, se desconocen.
Los cuadros se tenían en Navalmoral de la Mata, para enviarlos a restaurar y, aprovechando que estaba en esa localidad el entonces gobernador civil de la provincia, que desconocía pormenores de todo el asunto, se le presentó un fraile que, en nombre del arzobispo de Toledo, solicitó los cuadros. El gobernador autorizó el que se los dieran y los cuadros se fueron a Toledo sin posibilidad de regreso. Alfonso Díaz de Bustamante, entonces alcalde de Cáceres, gestionó cuanto pudo para recuperarlos, pero todo fue inútil. La teoría del arzobispo, en cierto modo lógica, es que los cuadros pertenecían a una iglesia del obispado de Toledo, por lo que el mencionado obispado era el único propietario de los mismos.
No sé si Gutiérrez Llerena y la Junta tienen algún nuevo argumento de recuperación, pero ese es el muro con el que choca toda gestión. Digo más, que si alguna vez ocurriera algo parecido en Guadalupe, también ese territorio es de Toledo y no de ninguna diócesis extremeña, aunque esté enclavado en Extremadura.
Diario HOY, 29 de septiembre de 1987

NOTA.- Otras dos ventanas sobre el mismo tema:

jueves, 1 de marzo de 2018

Está bien, pero sin pasarse


Yo me felicito y felicito a don Jesús Garzón por lograr declarar al embalse de Cornalvo parque natral y porque en él no sólo hay terrenos de municipios de Badajoz, sino de varios municipios de Cáceres, que quedarán a salvo dela especulación y contaminación de los seres humanos, como ocurrió en Proserpina. Como ocurre en Valdesalor, agrego yo, y en otros muchos sitios donde el ciudadano bípedo va a disfrutar a su aire, sin ocuparse de que pueda molestar a los bichitos, —es más, me complace saber que entre tantos bichos como se citan en las informaciones sobre el suceso, hay un “sapo portero ibérico” que yo me lo imagino como un bran batracio con cachimba y gorra de galones, casi igual a algún portero bípedo que hubo en algún centro sanitario cacereño. En realidad se trata de un error. El oficio del sapo es otro, No es portero, sino partero.
Si gentes como nosotros hubieran logrado vivir en la época de los dinosaurios y grandes bichos, ahora serían los grandes bichos los que nos estuvieran protegiendo a nosotros y, en justa correspondencia, ahora debemos hacer lo mismo con los pocos bichos que están quedando, aunque en esto de la protección, como uno se embale, acaba teniendo bichos por todos lados, por molestos que sean. Es más, pienso que si hubiera habido tanto ecologista cuando se inventó el DDT, a estas horas estábamos rascándonos los piojos por el método antiguo. En fin, no es que esté uno en contra de que haya más parques naturales porque, en definitiva, Extremadura por haber sido un gran latifundio en manos de muy pocos, ha sido casi un parque natural toda ella.
Diario HOY, 18 de septiembre de 1987

miércoles, 28 de febrero de 2018

Gastar en lo importante


Poco a poco vamos logrando una concienciación extremeña, lo que se llama sentirnos más de una región conjunta, que de las dos provincias que la integran, pero nuestros esfuerzos y nuestro dinero nos está costando. Bajo ese punto de vista veo yo estos “Días de Extremadura” que se han realizado hasta el momento, en los que nuestra autonomía y nuestros ayuntamientos no escatiman un duro en cuanto sea sumar gentes al festejo.
Esto viene pasando con la preparación del próximo en Trujillo en el que, si la Junta no ha escatimado en gastar en propaganda y programación de los mismos, los ayuntamientos tampoco escatiman en proporcionar viaje gratuito a cuantos lo soliciten, porque lo importante es que haya mucha gente en Trujillo el día ese y que lo pasen bien. Esta segunda parte es también importante, porque aunque la convivencia de gentes de las dos provincias sea lo primordial, también lo es el que se sientan a gusto y el que el número no desborde el grato estar y que, a la hora de regresar, no se quedan colgados, como pasó a algún grupo en Guadalupe el pasado año. Pensamos que esto ha sido experiencia para esta ocasión y que se habrán tomado las medidas para que los autobuses que los llevan no regresen de vacío o casi vacío, dejando a sus primitivos viajeros en la estacada.
Está bien el empleo de este dinero, que es dinero de los ciudadanos, administrado por la Junta o por los ayuntamientos y los ciudadanos debemos apoyar el que todo ello sirva para fortalecer ese espíritu regional, que aún tenemos muy débil, pero debemos exigir una buena organización, que también es importante en estas cosas. Cierto que hay ciudadanos que, pagándoles el viaje y un bocadillo, se apuntan a un bombardeo, pero lo que importa es que la organización sepa convencerles allí de lo importante que es la extremeñidad, mucho más que viajar gratuitamente.
Diario HOY, 5 de septiembre de 1987

martes, 27 de febrero de 2018

La pereza veraniega


El Ayuntamiento de Cáceres logró al fin 16 autocares, de los 27 que quería reunir para llevar gente a Trujillo el día 8, que es el “Día de Extremadura”. Ya se lo contamos a ustedes, como les contamos las dificultades para recabarlos, puesto que no lograban encontrar más que seis y, lo que son las cosas, nada más que en el periódico dijimos que estaban buscando autocares en provincias limítrofes (como era cierto), comenzaron a aparecer autocares aquí y allí y lograron los 16 de que les hablamos al principio y, si insisten en querer más, más que les proporcionan, lo que puede demostrar que muchas veces nuestros gestores, o nuestras empresas se dejan coger por la pereza mental, y más en estas fechas agosteñas, y lo que antes les sale por la boca es la frase de: “no tenemos más autocares”, pero nada más que ven que otras empresas foráneas pueden hacer “su agosto”, se espabilan rápidamente y te buscan hasta  la aguja del pajar si hiciera falta, porque el contratar una veintena de autobuses a 20.000 pesetas la tirada, no es cosa de todos los días, por muchas perezas mentales que nos traiga el verano.
Todo arreglado
En fin, con ello decimos que la cosa por esa parte está solucionada, aunque han comenzado a surgir otros temores que esperamos no se confirmen y es que, las asociaciones vecinales, cuando se les preguntó si necesitaban autocar, todas dijeron que sí, pero ahora con los calores y las vacaciones, muchas de ellas están con la misma pereza veraniega de que les hablamos y no saben si tendrán gente para llevarlos, o si van a poder utilizarlos o no. Como pueden ver, es una nueva zozobra para los que en el municipio llevan estas cosas porque sería una triste gracia que, tras lograr conseguir 16 autocares, que no ha sido nada fácil, encontrarse con que no hay gente para ocuparlos.
Diario HOY, 29 de agosto de 1987

lunes, 26 de febrero de 2018

No son fechas idóneas


Dicho sea con todos los respetos regionales, el “Día de Extremadura” instituido en un 8 de septiembre, es cierto que tiene connotaciones históricas indudables, pero creo que las fechas están mal elegidas. Nos pasa con esta celebración como con la feria de septiembre de Cáceres, que siempre nos toma de sorpresa porque la gente prolonga sus vacaciones y no hay tiempo material de hacer una buena organización de una y otra cosa. Septiembre, para muchos, suele ser el mes del “rabo vacacional”, en el que vacacionan los que no tuvieron tiempo de hacerlo antes pero así y todo y aun contando con que esto no fuera cierto, sucede que para organizar bien algo que comienza en los primeros días de septiembre hay que estar trabajando en ello en agosto, mes en el que no se encuentra a nadie o a casi nadie y en el que nadie o casi nadie se toma las cosas en serio. Este año, el “Día de Extremadura” va a ser en Trujillo y nuestro Ayuntamiento prometió a las asociaciones de vecinos —que son veinticuatro— buscarles autocar para poder ir y venir a la fiesta. Lo mismo hizo con los hogares de pensionistas, que son tres más, con lo que la promesa se traduce en 27 autocares que hay que contratar ya, sin esperar más tiempo. Ayer, el alcalde en funciones, porque el titular está vacacionando, andaba a vueltas porque no lograba encontrar más que seis autocares y los prometidos eran 27. No crean que estos autocares hacen el viaje gratis, porque cada uno le valdrá al Ayuntamiento 20.000 pesetas, pero no se encuentran porque están con turismo o excursiones contratadas previamente.
Comenzaron a buscarse autocares por las provincias limítrofes y hasta se pensó que contratar un autocar no es lo mismo que contratar veinte, y que el precio podría ser algo más bajo, dado el número, pero las fechas no son oportunas para nada. Es posible que se encuentren 27 autocares y hasta más baratos, pero en agosto nadie quiere comprometerse.
De ahí que yo diga que las fechas no son idóneas.
Diario HOY, 28 de agosto de 1987

sábado, 17 de febrero de 2018

¿Tendremos que llamar a Alfonso IX?


En nuestra región suelen suceder cosas insólitas en todo tiempo. Precisamente esa noticia que nos llegaba ayer a Cáceres desde la provincia “hermana” Badajoz (entrecomillo hermana, por lo que después se dirá) a la que quiere incorporar como suya no sé qué nuevo emirato andalusí me pareció dar una vuelta hacia atrás a la moviola de la historia, en una especie de túnel del tiempo que uno no sabe si tomar a pitorreo o en serio porque, si lo pensamos bien esto de las autonomías regionales, aunque con otro nombre, son algo así como los antiguos reinos de taifas que suponíamos superados pero que, como la historia es una especie de noria de canjilones, nos han vuelto a aparecer en la actualidad, si no como microscópicos reinos moros, sí como microscópicas nacionalidades que, como aquellos, pueden provocar si no nos andamos con ojo, una nueva “reconquista” no sé de qué signo.
El entrecomillado de “hermana” refiriéndome a  Badajoz lo hago por no saber si al prosperar la petición andalusí, nuestra entrañable Badajoz se  nos va a convertir en provincia “hermana” reivindicada por Marruecos a la que tengamos que ir a “socorrer” con las tropas cristianas y leonesas de Alfonso IX, ya que todo eso me parece una parrafada más de los espectáculos de “luz y sonido” que estamos viviendo en Cáceres con motivo de las Fiestas Medievales.
Esto me recuerda que, en tiempos, en una revista de principios de siglo, la gran mente que fue Mario Roso de Luna decía que el futuro de Extremadura estaba en unirnos a Portugal, porque en tiempos fuimos la cabeza de la Lusitania y por una parte, Portugal estaba “descabezada” sin nosotros y, por otra, nosotros no pintábamos nada en el concierto regional español en el que éramos extraños y ningún gobierno central nos hacía caso.
Recojo el impacto que en Cáceres ha tenido la noticia, para pensar que estas cosas nos atañen a todos que, a trancas y barrancas, vamos logrando una conciencia regional extremeña, contra la que atentan esas payasadas “andalusíes” y otras por el estilo.
Diario HOY, 7 de mayo de 1987

jueves, 15 de febrero de 2018

La ciudad del etcétera

Decía Narciso Maderal, un gran periodista de su época, fundador de un periódico de Cáceres llamado “El Nuevo Día”, que nuestra región y nuestra ciudad, en lo que al concierto nacional se refiere, eran la región y la ciudad del etcétera, porque cuando se hablaba de regiones españolas se citaba, por ejemplo: Andalucía, Cataluña, Galicia, etcétera… Y en ese etcétera quedaba incluida Extremadura; como nuestra ciudad quedaba incluida en el etcétera de una larga lista en la que se solían citar otras ciudades, pro no la nuestra. Esto sucedía a principios de siglo, que es cuando Narciso Maderal vivía y escribía entre nosotros y, en cierto modo sigue ocurriendo ahora, aunque yo diría que más que la ciudad del etcétera (y la región, claro), nuestra ciudad y nuestra región, en la actualidad se han convertido en la ciudad y región de los sustitutos, porque cualquier acontecimiento que aquí suceda, por grande que sea, no será suficiente para arrancar la molestia de un viaje al “preboste” de turno de la especialidad —ministro o personaje— que mandará a un sustituto en su representación, sin pararse a pensar en la importancia del acontecimiento de lo que aquí se organice sino, haciéndose la composición mental siguiente: “Siendo en Cáceres, o en Extremadura donde se organiza, no puede ser muy trascendente”. Lo malo de estas cosas es que las circunstancias han variado, y Extremadura y Cáceres tienen capacidad para organizar cosas realmente trascendentes, con lo que el que se equivoca es el “preboste” de turno.
Viene todo esto a cuento de que, no hace mucho, se organizó en Cáceres el “I Congreso Internacional de Historia de la Lengua Española”, que concentró aquí a catedráticos de todas las universidades del mundo, pero no fue capaz de arrancar de Madrid al ministro del ramo, cosa que extrañaba al propio representante de la Universidad Nacional de Taiwan, que había venido de la propia China. Lo mismo diríamos de la reunión que viene celebrando en Cáceres la Comisión de Cultura de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa.
Diario HOY, 8 de abril de 1987

miércoles, 14 de febrero de 2018

Un invento de los romanos


Las generalizaciones siempre son odiosas, peligrosas y hasta demagógicas y nuestra pobreza no radica tanto en lo material como en lo imaginativo. Tenemos falta de imaginación para afrontar nuestros propios problemas y aún falta de formación para ver que lo que es aplicable en otros sitios, no lo es en nuestro propio terreno, al menos todas las veces. No hace mucho leía un escrito del profesor don Antonio Floriano, muerto ya, en el que daba una serie de explicaciones sobre el origen y el porqué de los latifundios extremeños, o de muchos de ellos, que se crearon así por necesidad, desde la época romana. No defendía el profesor Floriano de quién había de ser el latifundio, sino el que hay tierras que no tiene otra forma de explotación que esa y que la “dehesa” no es una forma caprichosa surgida en Extremadura para atesorar riquezas y extensiones de terreno, sino que hay tierras que, por pobres, no tienen otro sistema de explotación y dejarían de ser riqueza para nadie, si se las parcelara. Llega a decir: “Sin ganas de hacer demagogia de ningún tipo, la dehesa no tiene más explotación que la tradicional, porque díganme ustedes qué se sacaría de parcelar los Riveros de Montoya”.
Esto lo desconocen muchos de nuestros “salvadores” actuales de dentro y fuera de la región y suponen que la riqueza de muchas de nuestras tierras de secano, de la mayoría, es igual que la de las mejores tierras de Andalucía, donde posiblemente la parcelación pueda dar de comer a muchas familias, lo que no sucede en la mayoría de las tierras del secarral de Cáceres, cuya única explotación tradicional tuvo que ser por extensión porque no había otro modo de vivir de ellas, haciendo un todo en el que un poco de ganado extensivo otro poco de siembra rotativa, algún huerto en el mejor sitio, los pastos y poco más, podían proporcionar un “pasar” a varias familias, siempre que se explotara conjuntamente, porque si se despiezaba parcelándolo, de cada parcela no podía vivir nadie. La mayoría de nuestras dehesas de secano son como un coche que tiene un valor, poco o mucho, mientras “rueda” conjuntamente, pero que deja de tenerlo si a uno se le da el volante, a otro la carrocería, a otro las ruedas, etc. No hay nada por inventar y ese invento de la dehesa lo hicieron los romanos.
Diario HOY, 29 de marzo de 1987

jueves, 25 de enero de 2018

El racismo gitano


Hace ya muchísimos años vivió en Cáceres un gitano llamado “El Alfiler”, cuyos descendientes viven aún aquí, y fue un gitano bueno y equilibrado al que apreciaban todos los cacereños, pero que quiso romper los moldes racistas o tradicionales de su raza.
El Alfiler” logró un solar en la trocha de la montaña y comenzó él mismo a hacerse una casita, trabajando duro como albañil y transportando los materiales que conseguía con un par de burritos, Él era tratante de ganado, cargo admitido por el sanedrín de los gitanos, pero a la par quiso autoconstruirse una casa y se convirtió en albañil autónomo con gran disgusto de  los de su raza, que le repudiaron y aún llegaron a atentar contra él descerrajándole un tiro con un pistolón que, afortunadamente, no le hizo daño. Ellos decían que, por tradición, “a un gitano le está prohibido trabajar y que era un desprestigio para todos los calés el que “El Alfiler” se hubiera puesto a ello porque, como era un gitano importante, daba mal ejemplo a todos los gitanos”.
Como puede verse, los gitanos tienen sus estrictas leyes tradicionales que han de respetar y llegan a jugarse la vida si no lo hacen. Ellos admiten las leyes payas, mientras no vayan en contra de las suyas, pero nuestras leyes no les obligan en nada, por lo que las razones de su no integración en la sociedad radican en su propio racismo, no en el nuestro.
Nosotros podemos llegar a ver al gitano como uno de nosotros, pero el gitano nos verá siempre como payos que tratamos de imponerles unas leyes no deseables para los gitanos. Son ellos los racistas y los que no desean integrarse en nuestra sociedad ni en ninguna otra, y por mucho que diga Ramírez Heredia o algún otro gitano—descafeinado, ese racismo es el que les ha ayudado a pervivir durante siglos y no van a dejarlo ahora.
Diario HOY, 17 de agosto de 1986

domingo, 21 de enero de 2018

Sólo somos un número

Yo no sé cómo se plantearán los partidos de implantación nacional las actuales elecciones. Posiblemente nos vean como un simple número de votos que se pueden conseguir o no y el esfuerzo se hará en función de los votos que pueda aportar el territorio regional o provincial. Desde luego, el número de habitantes debe contar para esto y nuestra provincia, con unos 400.000 y tan extensa e incómoda, no debe ser plato de gusto para el recorrido de las grandes figuras nacionales.
Creo yo que esto del número de habitantes, visto en función de votos potenciales, sirve de rasero para medir muchas de las cosas que nos han venido sucediendo. Lo del ferrocarril, sin ir más lejos. Puestos a quitar algunos tramos de ferrocarril, ¿de dónde los quitarán?, pues sin duda de la provincia y región donde haya menor número de habitantes, no ya por la rentabilidad o no de la línea, sino porque si el “cabreo” regional llega a mucho en Extremadura, lo más que se le puede restar al partido del gobierno que esto realice, son 400.000 votos en Cáceres y 600.000 en Badajoz, que si comenzamos a excluir a los que no pueden votar por edad u otras circunstancias, se quedan en menos de la mitad de esos números por lo que para ese partido el “cabreo” aquí tendrá menos trascendencia que el que sucedería en regiones más pobladas. Dicho esto, comencemos a explicarnos por qué algunos de estos partidos, en cuanto a sus líderes principales, evitan el venir a vernos en estas circunstancias, por lo que es más digno de agradecimiento el que vengan otras cabezas principales como Fraga o Roca, que son los números unos que nos han visitado, hasta el momento.
Los demás partidos, dicho sea con perdón, sólo nos han mandado “comodines” y “descartes” de sus barajas nacionales, dignos también de agradecimiento, pero menos.
Diario HOY, 10 de junio de 1986

martes, 9 de enero de 2018

Sobre los "grecos" de Talavera la Vieja


El 18 de marzo de 1983 publicaba yo en este mismo periódico y en esta misma sección de “Ventana a la ciudad”, una titulada: “La historia de “los grecos” de Talavera la Vieja”, que no coincide en todo con la versión que Carlos Zeda ofrecía ayer en nuestro periódico bajo el título: “Piden la devolución a Extremadura de tres cuadros de el Greco”. La versión que el autor da, para mí, es curiosa y desconocida, ya que parte de 1927, pero el final de ella en la que dice que esos lienzos fueron llevados a Madrid en el 59 para su restauración, no coincide con la versión última que yo conozco, que viví directamente, y que —por si completa su historia— narré entonces y volveré a narrar sucintamente ahora. Puede que hasta no sea la misa historia porque él habla de tres “grecos” y yo conozco sólo lo sucedido a dos, procedentes de Talavera la Vieja.
Para mí es válida toda la primera parte de la historia pero no el final que fue el que yo narré entonces. En síntesis, ese final es el siguiente: los cuadros se tenían en Navalmoral de la Mata para llevárselos a restaurar y, como el pueblo de Talavera quedaría inundado, se pensó instalarlos en algún museo en Cáceres. Era entonces gobernador civil de Cáceres Alfonso Izarra, que se desplazó a Navalmoral con motivo de no sé qué fiestas. Estando allí se presentó un fraile que venía de parte del museo de restauración de Toledo (o así dijo él) y que hizo ver al gobernador que mejor era que él llevara los cuatros a mano, que enviarlos de otro modo, razones por las que Izarra autorizó al fraile a llevárselos. Y no volvieron a Cáceres, por más gestiones que se hicieron, quedando en un museo toledano. Esto no pudo suceder en 1959 porque Izarra fue gobernador en Cáceres del 1964 al 1967.
Posteriormente, siendo alcalde de Cáceres Alfonso Díaz de Bustamante, se interesó por la devolución de los cuadros a través de Gratiniano Nieto, pero el Arzobispo de Toledo le hizo ver que Talavera la Vieja pertenecía a su diócesis y por tanto los cuadros deberían quedar en Toledo y no en Cáceres que era diócesis distinta. Como consolación, Gratiniano consiguió que se enviara a Cáceres el “Jesús”, obra de la escuela de El Greco, y otros diversos cuadros de relativo valor, que fueron la base para hacer el “Museo del Mono”. Esta es “mi historia”, vivida por mí, y que cuento, no por enmendar planas a nadie, sino por aclarar la verdad.
Diario HOY, 28 de enero de 1986

sábado, 6 de enero de 2018

La autonomía "gorotuné"


Entre las muchas cosas buenas o malas, que nos han llamado a los extremeños, figura una muy poco conocida por nosotros mismos, ya que está tomada del lenguaje secreto de los gitanos, lengua que ellos emplean para que los payos —que somos el resto de la humanidad no gitana— no nos enteremos de lo que dicen. Me refiero a cómo nos designan a los extremeños con el término: “gorotunés”.
Para los gitanos un extremeño de cualquiera de las dos provincias es un gorotuné, sin que podamos nosotros aclarar de donde viene esa designación para lo extremeño, dentro del idioma secreto de los gitanos que, al parecer, son restos de un idioma común que tuvieron todas las tribus gitanas del mundo, porque el gitano es un pueblo errante y sin patria, mucho más errante y sin patria que los judíos, y como ellos, unidos por unos vínculos y leyes que el rechazo general han ido fortaleciendo con el tiempo. El judío reivindicaba su patria y la consiguió a trancas y barrancas, pero el gitano no reivindicaba patria ninguna, aunque pudiera reivindicar Egipto, de donde ellos creen que proceden, que es el significado de gitano (por egiptano).
Pero no es ese nuestro tema, sino el saber por qué los gitanos nos llaman a los extremeños gorotunés, cosa que confieso desconocer por completo. Hay otras designaciones que nos han dado, como las de: bellotero y mangurrino de las que más o menos conocemos el origen. De la primera no hay que explicarlo, y la segunda era una designación que en el argot angloportugués de las tropas inglesas que nos ayudaron en la Guerra de la Independencia, que estaban de guarnición en la frontera, daban a los extremeños en general, como “hombres que crían cerdos” (como “barman” es hombre que rige un bar), pero ni una ni otra me agrada tanto como “gorotuné”, por lo que propondría se nos designara: “Autonomía gorotuné”, que no suena mal del todo.
Diario HOY, 31 de diciembre de 1985