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martes, 27 de febrero de 2018

Robar la ilusión


Hay determinados robos cuya importancia no debería medirse por el botín conseguido por los ladrones, sino por el daño en ilusión hecho al robado. Robos que no tienen una importancia crematística grande, pero que sí la tiene en la desilusión del perjudicado.
La academia gratuita, conocida por “Obra Social Nuestra Señora del Carmen”, que ahora tiene su sede en un local cedido por la Consejería de Cultura, en el que antes estuviera la Jefatura Provincial del Movimiento, ha sido robada y destrozados sus muebles, esparcidos sus libros y revuelto y maltratado el material que utilizan. No es mucho lo robado, porque no tienen mucho: un magnetofón que tenían para las clases y alguna otra cosa de este tipo. “Estoy por cerrar definitivamente la academia”, nos decía su director y fundador Manolo Moreno, “porque estamos hartos de luchar en solitario, sin que nos presten ayuda.”
Para que ustedes se den una idea de lo que esta academia gratuita es y significa, les diremos que es la obra de Manuel Moreno y un grupo de profesores altruistas que, sin cobrar un duro a nadie, desde 1972 vienen preparando gente para oposiciones o reciclando (como se dice ahora) gratuitamente a quien los necesitan. En la actualidad cuentan con 225 alumnos que se preparan de auxiliares de clínica, guardias municipales, administrativos, cultura general y un montón de cosas más y se disponían a reanudar el interrumpido curso cuando, al ir al local, se dan cuenta de que les forzaron la puerta, les destrozaron los armarios y les robaron lo peor: la ilusión del altruismo. “Estoy harto de denunciar que en el zaguán del caserón, porque el resto está deshabitado, hay un refugio de drogadictos, y no nos hacen ni caso, por lo que todo esto se veía venir”, nos comenta el director de la academia, que reitera una y otra vez, que el seguir así es chocarse contra un muro. Lo malo es que esta academia acogía a los más necesitados y ha logrado colocar a muchos que, de otro modo, no hubieran tenido su oportunidad.
Diario HOY, 1 de septiembre de 1987

NOTA.- Fernando se había referido a la labor desarrollada por Manuel Moreno Vázquez otra “Ventana”, que puede consultarse AQUÍ.
La labor de Manuel Moreno, fue reconocida “oficialmente” por el Ayuntamiento de Cáceres al poner su nombre al Salón de Actos del mismo en las dependencias de la Policía Municipal.

viernes, 23 de febrero de 2018

Elegimos al alcalde 192


Acabamos de elegir al socialista Carlos Sánchez Polo alcalde de Cáceres. Yo voy a centrarme más en lo histórico de la elección de este nuevo alcalde. Será el tercer alcalde socialista de los que hemos tenido hasta el momento. El primero fue Antonio Canales González, histórico alcalde del año 1936, que acabó sus días, desgraciadamente, ante un pelotón de fusilamiento; el segundo alcalde socialista ha sido el que acaba de dejarlo, juan Iglesias Marcelo, que gobernó los destinos municipales desde 1983 a 1987, y el tercero lo es ya Carlos Sánchez Polo, que echa sobre sí el peso de una ciudad que tiene muchos siglos de existencia cuya lista de alcaldes se pierde en la primera mitad del siglo XIII. No tenemos la lista cierta de los alcaldes que rigieron nuestros destinos desde tal tiempo, pero sí la tenemos de los que nos rigieron desde el comienzo del siglo XVI, en que lo fue Juan Villafuerte, que rigió el municipio cacereño los años 1501 y 1502.
Cinco siglos de Concejo
Cuando entró Juan Iglesias como alcalde, echamos cuentas y llegamos a la conclusión de que él ha sido el alcalde número 191, de los que nos han regido desde entonces, cifra que no es corta si tenemos en cuenta que han pasado casi cinco siglos y que no contamos los que repitieron mandato. Según estas cuentas acabamos de elegir al alcalde número 192, de los que hemos tenido desde entones, cosa de la que debe tomar nota Carlos, para darse cuenta (parangonando a Napoleón) de que “des ese sillón”, el espíritu de casi 200 alcaldes le contemplan”.
Y para terminar, les daremos otra curiosidad, el nombre de los alcaldes cacereños que iniciaron siglo. Son éstos: Juan Medrano Molina, que inició el siglo XVII; Bartolomé Antonio Badarán de Orizalde que inició el siglo XVIII; Juan Miguel de Urriolaveitia, que inició el siglo XIX y Juan Jacobo de la Riva, que inició el siglo XX. A ver si Dios le da salud y votos a Carlos Sánchez Polo y es él el que inicia el siglo XXI. Por nuestra parte, bienvenido sea el alcalde número 192.
Diario HOY, 1 de julio de 1987

lunes, 19 de febrero de 2018

Del celador al policía


La Policía Municipal se nos ha convertido en algo muy serio que, echando la profesionalidad por delante, cada día ha ido asumiendo más funciones y haciéndosenos más imprescindible a los ciudadanos. Ellos lo saben así, y hasta han creado su Asociación Profesional de Policía Municipal de Extremadura que es la que acaba de realizar el IV Congreso Regional, en el que, simplemente, buscan el reconocimiento de esa misma profesionalidad y la conciencia de unidad, como tal cuerpo, en toda Extremadura. Yo creo que es algo que se han ganado a pulso los policías municipales y por mi parte, y creo que por parte de la mayoría de los ciudadanos, ya cuentan con ese reconocimiento
Digo esto, porque yo he llegado a conocer a aquella Policía Municipal antigua y entrañable que tenía el bellísimo nombre de “Celadores”, mucho más castellano y castizo que el que ahora tienen, aunque a decir verdad, los niños de mi tiempo, por aquello de que no nos dejaban jugar al balón en las calles, les conociéramos por los motes de: “guindillas” y “botes”, aunque en poblaciones donde todos nos tratábamos les conociéramos más por sus nombres de pila, apellidos o mote familiar: Galiche “El Bimba” o el señor Sevilla. A este último le conocí muy viejecito y los chavales estábamos continuamente preguntándole la hora, por verle sacar un original y enorme reloj de bolsillo, digno de un museo. Ese reloj y el de Alvarito Moruno, fueron los relojes más famosos del Cáceres de su tiempo.
Pero volvamos a lo nuestro, aquellos antiguos celadores se nos han convertido en verdaderos profesionales que no tienen nada que aprender de ninguna otra policía, porque ellos conocen mejor que nadie sus localidades, sus funciones de tráfico, vigilancia y protección lo saben hacer mejor que lo pueda hacer cualquier otro Cuerpo, de los muchos que ha habido y hay. Eso es lo que debemos reconocerles de una forma oficial, porque el pueblo ya se lo ha reconocido. Y lo único que habría que pedirles es que siguieran siendo tan amables como aquellos viejos celadores.
Diario HOY, 24 de mayo de 1987

sábado, 17 de febrero de 2018

Como reflexión y saludo


Hay gentes que están tocadas con el don de la popularidad y que, por mucho que suban en la escala de valores que la sociedad tiene establecida, seguirán siempre conectadas con el pueblo, que las seguirá viendo como algo suyo. Este es a mi juicio el caso de los académicos Camilo José Cela y Antonio Mingote que, por razones muy dispares pero coincidentes, han sabido revestirse de toda la dignidad que da la Academia, pero sin dejar ese tirón mágico de lo popular, ese lograr el querer y la admiración del hombre de la calle que es lo más difícil de lograr para cualquier hombre público. Los hombres del pueblo, entre los que me cuento, vemos las academias como algo mágico y distante, como una especie de “cielo” de la fama (quizá por ello los franceses llaman “inmortales” a sus académicos) donde el que llega se convierte en algo distante e intocable, que el pueblo admira, aunque no entienda del todo.
Posiblemente en lo que a los escritores se refiere la diferencia está en una escala que podrían formar los estilos, o imaginadas escuelas, en las que las viejas cabezas podrían ser Góngora, Cervantes y Quevedo, siendo Góngora el más distante del pueblo (que puede admirarle sin comprenderle) y Quevedo el más próximo a él, porque sabe genializar lo que el pueblo entiende y comparte.
Creo yo que este es el caso de ese “tirón” mágico que tiene nuestro académico Camilo José Cela, que ha  llegado a Cáceres para “pregonarnos”, de forma original, las “Fiestas medievales” que comienzan ahora. Es más, pienso que esos hombres que, como él, sigue admirando el pueblo están más cera de lo genial que los otros y no necesitan la artificiosidad ni la afectación con la que, los más vacíos, tratan de llenar sus carencias. Pienso yo que estas cosas hay que decirlas, cuando merece la pena hacerlo, como en este caso, porque en ellas radica el magisterio de las letras.
Vaya con ellas nuestra bienvenida para el pregonero.
Diario HOY, 30 de abril de 1987

Un recuerdo justo


Todo lo que podamos decir los cacereños la gestión, en su tiempo, del que fuera primer alcalde socialista de Cáceres, don Antonio Canales, es poco. Por ello, es agradable que ahora que las inquinas y diferencias se han serenado, se dedique una plaza a la memoria a este hombre que no tuvo más norte en su gestión que hacer todo el bien que pudo a nuestra ciudad. En el fondo, a todos los cacereños nos duele el que el pago que Canales recibió por su amor a Cáceres fuera un paredón de fusilamiento. Así de injustas son las guerras, y más las guerras civiles entre hermanos. No es momento de analizar culpas de nadie, porque la Historia ya ha juzgado a los que pudieron tener responsabilidades en aquellos momentos atroces de las armas, y porque Cristo nos dio el ejemplo de que el mayor favor a la Humanidad tiene como pago y contrapartida la muerte injusta. Pero no queremos remover viejas heridas que ya no solucionan nada, sino tener un recuerdo de gratitud, sin ponernos trágicos, al que fuera ese alcalde pequeño de talla y grande corazón que se llamó Antonio Canales, o “Bigote”, como cariñosamente le llamaban sus amigos y convecinos, porque usaba un bigote de grandes guías que le valió ese cariñoso remoquete.
Don Antonio Canales fue alcalde de Cáceres en dos ocasiones y en ambas se preocupó de trabajar a favor de su pueblo y de sus convecinos, sin mirar credos políticos o diferencias.
La primera fue del año 1931 al 1934, en que le sustituyó otro buen alcalde de Cáceres como fue don Antonio Silva Núñez, cuya preocupación principal fueron los jardines. Don Antonio Canales volvió a ser elegido alcalde en 1936, hasta la guerra civil, ya que el 20 de julio de 1936 fue sustituido por una Comisión Gestora que encabezaba don Manuel Plasencia, hasta que se nombró alcalde a don Luciano López Hidalgo, también en el año 1936. Prácticamente, don Antonio Canales “gobernó” el Ayuntamiento en un corto periodo, pero el suficiente como para hacerse querer de todos sus convecinos que ahora le hacen la justicia de dedicar una plaza a su memoria.
Diario HOY, 28 de abril de 1987

viernes, 16 de febrero de 2018

Cela y su "pregón" medieval


Los Festivales Medievales de Cáceres van a tener un “pregonero” excepcional de ellos, como es el académico y popularísimo escritor Camilo José Cela. Lo que no se ha dicho, ya que se tiene muy en secreto, es todo el montaje y prolegómenos que tendrá ese excepcional “pregón” que estará adaptado al ambiente medieval de las fiestas que pregonan y para la que, al parecer (ya que esto sigue siendo secreto), hay ya el visto bueno del propio Camilo, cuando por primera vez se lo propusieron dijo extrañado: “¿Pero están ustedes de cachondeo?” y luego, tras de las explicaciones, como en el fondo es un “cachondo”, aceptó el “protocolo” del pregón y hasta hizo alguna sugerencia al respecto. Preparen sus cámaras para el día 29 y ajusten sus “vídeos”, porque lo que verán es sensacional y único.
Ahora entremos en ese “secreto” para que tengan una ligera idea de todo lo que el día 29 se vivirá en Cáceres, con motivo de la “Fiestas Medievales”. A una hora no determinada aún del Palacio del “Carvajal”, donde estará alojado, saldrá Camilo José de Cela, vestido a la usanza medieval. En la puerta del Palacio le esperará un coche tirado por caballos blancos, con su cochero, servidores y escoltas, vestidas todas a la antigua usanza; unos maceros escoltarán el vehículo hipomóvil; habrá unos heraldos que, delante del coche, irán abriendo camino, como habrá una escolta de soldados medievales a pie y a caballo que le darán guardia. De esta forma, todo el cortejo medieval atravesará la ciudad para llegar al Complejo Cultural de San Francisco, donde serán recibidos con un protocolo que encaja en todo lo que venimos diciendo y donde el ingenioso escritor que es Camino José Cela pronunciará su pieza oratoria, su “pregón”, para, tras de ello, volverse del mismo podo al Palacio del “Carvajal”.
Como pueden ver, el comienzo del espectáculo bien que merece el estar para verlo.
Diario HOY, 22 de abril de 1987

miércoles, 14 de febrero de 2018

Don Manuel merece el monumento


Al igual que los vecinos de la plaza del Alcalde Canales quieren que se levante un monumento a la memoria del regidor municipal que de nombre a su plaza, cosa que me parece muy justa, los vecinos de la llamada Barriada del Doctor Llopis Ivorra andan pensando en levantar otro monumento similar al obispo que la fundó y al que da nombre. El propio presidente de dicha asociación me indicó que, nada más tengan un poco más madurada la idea, convocará una rueda de prensa para darlo a los cuatro vientos. Mientras esa maduración de la idea llega, creo que la noticia tiene un sabroso comentario, se materialice  o no la idea, porque pienso que Cáceres tiene una deuda con el que durante veintisiete años rigiera los destinos de la diócesis de Coria-Cáceres y me parece muy oportuno que, al menos la barriada que él fundara y lleva su nombre, se acuerde de ese prelado que hizo más por Cáceres y quiso más a Cáceres de lo que los propios cacereños de su tiempo pudieran pensar.
Por si ello puede servir como recordatorio de su labor, como todas, muy discutida en su tiempo, vamos a recordarle a grandes rasgos.
Don Manuel Llopis Ivorra tomó posesión de la diócesis de Coria el 11 de junio de 1950, durante su pontificado tuvo lugar la nueva designación de la diócesis que se convirtió en diócesis de Coria – Cáceres por decisión de la Santa Sede, adquiriendo Cáceres el honor de ser sede oficial del prelado, conjuntamente con Coria, convirtiéndose la iglesia arciprestal de Santa María en Concatedral, sufragando él mismo los gastos de transformación, con ampliación del presbiterio, instalación de mesa de altar, dependencias capitulares y nueva sillería del coro. Creó 21 nuevas parroquias y amplió las cuatro de la capital en cinco más: Fátima, San Pedro de Alcántara, Espíritu Santo, San José y San Blas. Creó muchas más cosas y entre ellas la Asociación Benéfica Constructora Virgen de Guadalupe, que realizó las casas que dieron lugar a esa barriada que lleva su nombre. Falleció el 1 de mayo de 1981 en Moncada (Valencia) y por expreso deseo suyo fue enterrado en Cáceres.
Diario HOY, 27 de marzo de 1987

miércoles, 7 de febrero de 2018

La sinceridad de Campón


Se ha iniciado la carrera para la consecución de posibles votos en las próximas elecciones municipales que, aunque no están aún tan cerca, tampoco están muy lejos. De aquí en adelante, los representantes de los distintos partidos se van a poner tan amables como puedan cara al posible votante. Es curioso saber que muchos de estos partidos van dándose cuenta de que, aparte de interesar convencer a la “parroquia” (los da casa, cuyo voto está casi asegurado), interesa mucho más convencer a los indecisos a los que hay que ganar hasta con zalemas, si son necesaria, Ahora, con la división del centro derecha, ese río revuelto de posibles votantes indecisos ha aumentado lo suyo. Lo oyes decir en la calle: “lo hacen mal los socialistas, pero desgraciadamente los vamos a tener eternamente, porque no hay “rueda de repuesto”. Cierto es también que algunas formaciones no ven el peligro de que la calle, el Juan español que les da los votos, es muy susceptible y no le suelen agradar esas luchas internas de los partidos, y los que los forman, por alcanzar la cabecera de lista, los primeros puestos, o el sillón. No es un espectáculo edificante para el ciudadano de a pie que lo menos que exige para dar su voto es un algo de idealismo, o remedo de él, no tanto descaro por alcanzar una prebenda,
Muchos de los actuales políticos me recuerdan al pintor cacereño Campón, que vivió en Madrid durante la II República y fundó un partido político, que se presentó a las elecciones y sacó un montón de votos, aunque no los suficiente. Se llamaba partido “Etiestético” y el único líder del mismo era Campón, que pronunciaba sus estrafalarios mítines encaramado a uno de los leones del Congreso y diciendo: “Dame el voto a mí para que salga diputado y pueda comer todos los días, sin ocuparme de más. Yo nos os prometo nada, pero no os engaño… y a vosotros ¿qué más os da?”.
Al menos Campón tenía la virtud de ser sincero.
Diario HOY, 18 de enero de 1987

La calabaza de Paniagua


En Cáceres, como posiblemente en otros sitios, de vez en cuando ocurren cosas verdaderamente curiosas. Yo creo que ya les conté cómo apareció en tiempos del alcalde Alfonso Díaz de Bustamante el “Libro de Becerro” municipal, que llevaba perdido un montón de años. En ese libro es donde están inscritas las propiedades de fincas municipales y según decía el historiador don Publio Hurtado, en su tiempo comenzaron a desaparecer hojas del libro y un buen día desapareció el libro completo, que llevaba perdido un montón de años hasta que al mencionado alcalde se lo devolvieron, a través de un sacerdote y en secreto de confesión, por lo que no hubo forma de averiguar quién fue el “secuestrador” del libro que, hasta pudo ser un antepasado de la persona que lo devolvió a su antiguo dueño.
Con el “Libro de Becerro” pudo haber hasta un interés crematístico en el robo, por ocultar las lindes de una finca o por cualquier otro motivo material y de intereses poco confesables, pero con lo que vamos a contarles ahora no caben más que “intereses” espirituales, religiosos o supersticiosos, si ustedes quieren. El caso es curioso. Como casi todos los cacereños saben, en el santuario de la Patrona, Nuestra Señora de la Montaña, se enseña la antigua cueva en la que vivió el eremita Francisco de Paniagua, que trajo su imagen y su vocación a Cáceres. En la pequeña cueva hay una serie de sencillos enseres de los que Paniagua se valía: escudillas, candiles, ollas y cántaros de barro y alguna que otra calabaza para agua de las que el bendito Paniagua utilizaba para litigar su sed cuando viajaba, porque, al decir de las biografías, pocas veces probaba el vino, Pues bien, una de esas calabazas había desaparecido misteriosamente de la cueva y, la verdad, nadie la echó en falta hasta que ahora, dieciocho años después, un devoto la ha devuelto a la Cofradía, ocultando su nombre y sin explicar por qué razón efectuó el robo.
Diario HOY, 15 de enero de 1987

viernes, 2 de febrero de 2018

El sentido del humor


Pienso yo que la vida se nos está volviendo muy seria. Nos hemos acostumbrado a marchar con cara de palo por ella y los responsables de la cosa pública han tomado un estilo de seriedad a todos los niveles y en todos los sectores, que nos está produciendo una úlcera, no en el estómago, sino en el alma —que es el sitio donde más daño pueden hacer las úlceras—. La “mala gaita” que suelen tener nuestros gobernantes se nos está contagiando a todos, porque ellos son los que suelen impartir la moda del estilo, y a ellos se los suele imitar en otros estamentos que están por bajo. No es que yo me oponga a que las cosas no sean serias, sino al destierro del humor y de la risa que esos “tíos cara de palo” nos están contagiando a todos.
Normalmente, la persona que no tiene sentido del humor es una persona incompleta. Así lo pensaban los griegos, que llegaron a tener la civilización democrática más importante de su tiempo y de otros muchos, solían condenar  al ostracismo (lo que ahora sería el destierro) a la persona a la que no se la había visto reír durante el año, con lo que lograban unas mentes sanas, porque las personas que no ríen, que no tienen sentido del humor, llevan alguna de esas úlceras de que hablamos en el alma y son realmente enfermos.
Por estas razones que doy, a mí me ha parecido  de perlas lo que vienen anunciando la Caja de Ahorros de Cáceres, que es un ciclo sobre “El humor intelectual” por el que pasarán, entre otros: Alfonso Ussía y Mingote, Como me parecen de perlas los espacios de humor —cada día más escasos— que tienen nuestros medios audiovisuales, entre los que podría citar el llamado “Estado de la nación”, con intervención de los humoristas del momento, que realiza la COPE. Lo que no me gusta es el título del ciclo, por lo de intelectual, porque pienso que el humor es de todos y lo de intelectual suena a demasiado serio.
Diario HOY, 23 de noviembre de 1986

martes, 30 de enero de 2018

Sólo una puntualización histórica


No con ánimo de enmendar planas a nadie, sino con el de poner las cosas en su sitio, tengo que salir —más que al paso— a completar la información que mi buen amigo Tomás Rabanal Brito tiene sobre las ayudas prestadas, por inundaciones a  Valencia, desde Extremadura.
Se trata de un artículo publicado, por este amigo y compañero, en otro periódico regional, en el que afirma que dos veces socorrió Extremadura a Valencia, señalando la ayuda que en 1879 hizo el filántropo cacereño José Muñoz Bajo de Menjíbar, natural de Cabezuela del Valle, y la prestada por Radio Badajoz, Emisora Sindical, que logró reunir la suma no despreciable de un millón de pesetas, ya que comparada con la dada por la Fundación March (dos millones) puede dar idea del enorme esfuerzo de aquella emisora, que recibió la medalla de oro de la ciudad levantina, que el autor del artículo (que se contó en los equipos de aquella emisora) tiene también concedida.
Todo lo dicho por Tomás Rabanal vale, pero lo que no vale es hablar de las ayudas de Extremadura, silenciando o desconociendo, la que la emisora “Radio Cáceres” (hoy Radiocadena), realizó con sus subastas en 1957, en las que, aparte de todo Cáceres, participó el autor de este artículo. Esta emisora realizó una intensa campaña de sólo veintitantos días, sin cerrar sus emisiones en las 24 horas, logrando recaudar para Valencia en metálico, más de dos millones de pesetas (igual que la Fundación aludida), terminando todo ello con un festival en “Gran Teatro” en el que participaron entre otros, Tip y Top y Niní Montián, que subastó sus joyas. Ello valió el que se diera la Medalla de Ayuda a Valencia a todos los que participamos en las subastas y la Cruz de Beneficencia a la emisora, que se personificó en el locutor de esas subastas Cayetano Polo “Polito”, que la lleva desde entonces.
Espero que Tomás Rabanal tome nota de ello para próximas ocasiones.
Diario HOY, 29 de octubre de 1986

viernes, 26 de enero de 2018

Agradecimiento tardío


Vamos a tener una forma de agradecimiento, aunque tardío, a la primera industria importante que se afincó en Cáceres, permaneciendo casi un siglo entre nosotros y marchándose después casi sin pena ni gloria. Me estoy refiriendo a la de las minas de fosfatos de Aldea Moret, que fue consecuencia del nacimiento de esa barriada y de otras muchas cosas positivas para Cáceres, entre las que podemos contar la traída del ferrocarril, que nos gestionó el presidente de la sociedad que explotaba las minas, don Segismundo Moret, que era al par ministro de Ultramar y de Hacienda, razón por la que la barriada minera lleva su nombre. Esta compañía minera, aparte de sacar su tajada —cosa que no puede discutir nadie— fue la primera industria grande que hubo en Cáceres, dando empleo a muchas familias y creando ese poblado de mineros que vivió de la explotación y transformación de los productos durante muchos años, casi un siglo. La compañía cambió muchas veces de nombre, pero los más conocidos últimamente fueron los de Unión Española de Explosivos y el que ahora, que ya se marchó de entre nosotros, tiene de “Explosivos Riotinto”.
La marcha de Cáceres fue quizás por una cabezonada de nuestras autoridades, aquí podría haber explotado otras cosas, y cuando se hizo el polígono industrial de Las Capellanías pidió que se le dieran los mismos beneficios que a las industrias que se instalaran en él, aunque siguiera en sus terrenos de Aldea Moret. La respuesta de nuestras autoridades fue negativa y la industria desmanteló todo lo suyo y se marchó. Ahora en ese poblado se levantará un monumento al minero cacereño y a esta industria, consistente en una vagoneta minera, puesta sobre unos railes y peana. Es curioso que para poder contar con la vagoneta ha habido que solicitarla a “Explosivos Riotinto” que la ha enviado desde Huelva, precisamente del tipo de las que se utilizaron entonces en Cáceres.
Diario HOY, 24 de agosto de 1986