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miércoles, 24 de enero de 2018

Con la mosca en la oreja


A mí y a otros muchos cacereños que, como yo, nos encontrábamos ayer escuchando Radio Popular de Cáceres, en el programa nacional que realiza en cadena llamado “Protagonistas”, nos extrañó grandemente que durante una entrevista telefónica que hacía el locutor a la gobernadora de Álava, Alicia Izaguirre, refiriéndose a los disturbios vividos en Vitoria durante las fiestas de la Virgen Blanca, en los que al fondo —como en casi todo lo del País Vasco— estaba el terrorismo como protagonista, la entrevista se cortara una y otra vez en las preguntas más interesantes y cuando esperabas enterarte de algunos aspectos que parecían delicados. Tras los silencios volvía la voz del locutor o la gobernadora, pero ya en otra parte de la entrevista, sin que nadie pidiera disculpas a los oyentes, ni por parte de Radio Popular de Cáceres (de quien podrían provenir los cortes), ni por parte del programa nacional, que pudiera ser el que los hacía, porque en alguna ocasión se puso música, para continuar a renglón seguido con otra parte de la entrevista a la gobernadora Izaguirre.
Como quiera que los cortes fueron muy inoportunos nadie los justificó ni pidió disculpas por ellos, y el tema era —como todos los del terrorismo— vidrioso, a la gente que como yo los padeció, les ha dado por decir que esos cortes eran cosa de la censura que ha vuelto, como en los mejores tiempos del franquismo. Yo no sé si nos comienzan a hacer los dedos huéspedes, o es que tenemos la mosca tras la oreja, pero de todos modos merecería que la emisora, o la cadena de emisoras, los aclarara aunque sólo sea por aquello de la libertad de prensa y la falta de censura de la que ahora presumimos, con toda razón… ¿o no?
Diario HOY, 12 de agosto de 1986

sábado, 16 de diciembre de 2017

Aunque se lo lleve el viento


La diferencia entre la errata de periódico y la de los medios audiovisuales, principalmente las radios, es que la primera queda impresa y puede mostrarse y la segunda no, porque se ha diluido en el aire y sólo ha quedado en los oídos de la escucha del momento, con lo que la demostración es más problemática, aunque es posible que la hayan percibido más personas que la primera. Esta razón me la daba, hace años, Evaristo Acevedo, autor de las “Enciclopedias del Despiste Nacional”, en las que recogía sólo las erratas de periódicos y no las de las emisoras, por la razón apuntada. Entonces para poder publicar esos libros, la censura exigía el original de dichas erratas y aunque él sabía y contaba muchas ocurridas en emisoras nacionales, no las insertaba en sus publicaciones.
Esto no quita para que, habiendo muchas muy sabrosas ocurridas a locutores y guionistas de la radio, se narren más bien en tertulia que con ánimo de censura, porque la errata es piedra en la que tropezamos todos los profesionales de la información de cualquier medio.
Aclarado esto, tengo que decir que considero pecado venial cualquier errata, porque nunca suele ser voluntaria, aunque pienso que muchas veces el error se produce —y eso no es errata— por ignorancia y atrevimiento a hablar de cosas de las que no se entiende. Por ejemplo, el miércoles día 22, en el “Diario hablado de Radio Nacional” de las ocho de la tarde, un locutor dijo, poco más o menos, que “autoridades de España y Portugal, se reunirán en la localidad fronteriza de Alcántara de la provincia de Badajoz, en los próximos días”. ¿A quién le ponemos un cero en geografía? ¿Al redactor del diario hablado?, ¿al locutor que improvisó sobre la marcha? Sucedió así y no podré demostrarlo, pero no somos una región tan remota como para  ignorar que Alcántara pertenece a la provincia de Cáceres, sin que ello tenga mayor trascendencia.
Diario HOY, 24 de mayo de 1985

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Se nos marcha "Polito"


(Incluida en el libro “Ventanas a la Ciudad”)

Yo no quisiera que esto pasara desapercibido a los cacereños: La noche del viernes, los compañeros de radio de Cayetano Polo Garrudo, “Polito”, viejos y nuevos, porque muchos —como es mi caso— estamos ahora en otros medios de información, nos reunimos para despedir a “Polito”, que pasa a la reserva de la jubilación un poco anticipadamente.
Con su marcha se cierra un capítulo grande de la radio profesional en Cáceres, ya que él y muchos de los compañeros allí reunidos fueron los pioneros de la radiodifusión cacereña en aquella primera emisora que hubo de hacer camino al andar, porque no había precedentes ni escuelas de radiodifusión entonces, aunque aquella primera Radio Cáceres (que luego ha recibido otros nombres) fue una verdadera escuela de profesionales de los que Polito fue la estrella popular y entrañable en el Cáceres de entonces. Su humanidad, su ingenio en la improvisación, su simpatía, su popularidad, supieron granjearse todo el cariño que Cáceres sabe volcar en sus cosas entrañables. Para muchos, la radio fue “Polito” y “Polito” supo ser el profesional generoso y popular que Cáceres demandaba. Tras él, todo un equipo de gentes entusiasmadas supieron hacer también profesionalismo a golpe de improvisación, creando esos vínculos entrañables de compañerismo que el tiempo no ha podido romper y de los que aún no se ha contado la historia.
Las campañas en favor de cualquier necesitado, las de Navidad, las agotadoras en favor de Valencia asolada por la inundación, fueron ejemplo de ello en los que Cáceres participó de forma generosa; pero la estrella de todo ello fue este profesional que se nos marcha ahora y en el que hubo que personificar la Cruz de la Orden Civil de Beneficencia, que mereció su ejemplo y el de sus compañeros.
Diario HOY, 7 de octubre de 1984

NOTA.- Cayetano Polo Garrudo, “Polito”, falleció en 1995, once años después de escribirse esta "Ventana" (nota de Teófilo Amores).

martes, 14 de noviembre de 2017

Ojalá me equivoque


(Incluida en el libro “Ventanas a la Ciudad”)
Allá por los años 50, se creó en Cáceres la primera emisora, tras un corto período de funcionamiento de la antigua “Radio Falange” durante la Guerra Civil. Me refiero a la primera “Radio Cáceres”, de la que es continuadora la actual “Radiocadena”. Aquella primera emisora se creó en solitario, aunque después se oficializara y se pasara a una cadena nacional, pero todo ello tuvo una serie de avatares que no se han contado —porque entonces había menos libertad para contar las cosas— y algunos de cuyos aspectos voy a contar ahora, por haberlos vivido directamente.
La operación la inició la provincia a través del entonces gobernador civil, don Antonio Rueda que, con fondos que tenía del “Movimiento” y con la promesa de que se integraría en una cadena nacional de radiodifusión después, pagó una alta cifra a una industria, de fuera de Cáceres, que fabricaba estos instrumentos. Se montó lo que había costado tan caro y se puso en manos de unos técnicos locales que acabaron informando de que aquello había sido un engaño porque estaba preparado para el tente mientras cobro ya que estaba realizado con material de desecho que tras unas cuantas horas de emisión, se averiaba continuamente, costando un ojo de la cara la sustitución del viejo material por otro nuevo, con lo que el gobernador, que se sintió engañado, decidió el cierre.
No se produjo éste, porque el equipo de gentes que entraron a trabajar en esta emisora tomaron sobre sí y a su cargo el hacerla funcionar, no cobrando sus sueldos y empleando éstos y todo lo que se ganaba en publicidad con grandes sacrificios y aun con aportaciones económicas y créditos personales de ellos mismos. Fue una machada —de la que no se ha hablado— pero a la que se debe el que la emisora funcionara hasta que años después una cadena nacional se hiciera cargo de la misma, apuntándose el tanto político otras personas que no habían hecho más que dejar hacer a los que realmente se sacrificaron entonces.
Yo viví aquello y, quizás, tenga una deformación por cosas parecidas que aquí han ocurrido en asuntos que parecían verse claros. Por ello, sin quererlo, cuando se habla de la compra a Inglaterra de la fábrica de microordenadores, me acuerdo de la Radio, aunque desearía equivocarme, al menos en esta ocasión.
Diario HOY, 19 de julio de 1984