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martes, 6 de marzo de 2018

La ley del embudo


En España tenemos por costumbre el admitir que todas las administraciones que nos gobiernan y nos han gobernado son menores de edad y, los menores de edad, no suelen asumir sus compromisos o si lo hacen, será, como dice el refrán, “tarde, mal y nunca”. Ahora resulta que los jefes de los silos del SENPA le han ganado a la Administración unos pleitos por los que la dueña de las ventanillas está obligada a pagar a esos trabajadores algo así como 300 millones de pesetas. Pero no los paga, aunque la sentencia es del año 1979, y la Audiencia Territorial la declaró incumplida en el 1987, Cerca de 90 personas están esperando ese dinero y la Administración sigue remoloneando para no hacerlo efectivo.
Debemos llegar a la conclusión de que nuestras administraciones suelen ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Si un contribuyente, pongamos a la Lola Flores (que es un caso sonado), deja de pagar a la Hacienda, se le embarga y se la persigue hasta que paga, o va a la cárcel. Pero si la Administración (en la que se incluye también Hacienda) pierde un pleito y una sentencia la obliga a pagar 300 millones, puede estarse años sin pagarlo y sin que suceda nada. No quiero defender a Lola Flores (que pienso que , como los demás, debió pagar a su tiempo), pero sí decir que el ejemplo debe comenzar por la propia Administración. Y no suele ser muy ejemplar, que digamos, el perder ante la justicia oficial y propia, con condena a un pago, que se ignora durante años.
Si la caridad bien entendida comienza por uno mismo, la justicia bien entendida también ha de comenzar por la propia Administración, si es que hay ley. El hacer lo contrario, es simplemente aplicar la ley del embudo.
Diario HOY, 30 de octubre de 1987

sábado, 3 de marzo de 2018

Comentando dos noticias


Dos noticias ocurridas últimamente han llamado mi atención y la de algunos de mis convecinos; de una forma diversa pero que suscitan comentarios.
La primera, que se invertirán 3.000 millones de pesetas en una factoría de ordenadores en Cáceres. Se da el nombre de la firma comercial que lo pretende, la multinacional Firts Computer, que ha elegido Cáceres —se dice— por su proximidad geográfica con Portugal. Se dice también que empleará a 100 trabajadores y uno, que vivió aquellos días de “campanas al vuelo” de la instalación en Cáceres de la fábrica de microordenadores que nos vendió Inglaterra y que se llamaría “Eurohard”, y que además, ha comprobado posteriormente los resultados de esa instalación, lo primero que se pregunta es: “¿Oiga, no será algo parecido?”, o, imitando a Pedrito Ruiz, se dice; “¡No me lo puedo creer!”. En fin, yo no discuto que lo de la nueva factoría pueda ser cierto y tan de “caramelo” como nos lo pintan, pero por aquello del gato escaldado, estoy dispuesto a no “tocar” campana ninguna, hasta que esta fábrica lleve hechas y colocadas las primeras 50.000 unidades y asegurados los primeros cien puestos de trabajo.
La segunda noticia es de tipo cinegético. Escuetamente dice: “La Junta gestionará las monterías de “Valero” y uno, que no acaba de explicarse el gran interés de la Junta en la expropiación de ese famoso coto de reses, se da un palmetazo en la frente y se dice: “¡Acabáramos!, ya está explicado el interés. Algún compromiso que tenía Rodríguez Ibarra de llevar a algún amiguete a buen coto y, mejor coto que “Valero” no va a encontrar otro”.
También dice el refrán eso de “piensa mal y acertarás”,  posiblemente este no es más que un mal pensamiento, porque si los verdaderos propietarios no daban más que dos monterías al año, no creemos que Juan Carlos se pase el número y, con sólo dos monterías, a muy poca gente se la pueda llevar al huerto; perdón, al coto.
Diario HOY, 2 de octubre de 1987

martes, 27 de febrero de 2018

Puertas y ventanas


Por privilegio de la edad, uno ha tenido ocasión de vivir profesionalmente la denostada dictadura y la liberadora democracia y tiene ocasión sobrada de comparar lo que las libertades de información fueron y son en la actualidad. Sin género de dudas, ahora tenemos los informadores mucha más libertad que teníamos entonces, y a nuestros políticos actuales, a todos los niveles, se les llena la boca de decir eso de que  nuestra política será una política de puertas y ventanas abiertas”. Lo malo es que, nada más que se sientan en el sillón del despacho comienzan a pensar de otro modo, quizás porque con las puertas y ventanas abiertas se puede uno agarrar algún catarro, nada más que se descuida, y comienza a entreabrir solo las puertas y las ventanas, cuando no las cierra del todo.
Antes, los delegados de ministerios tenían prohibido hacer declaraciones sin que se lo autorizara el ministro, pero el ministro estaba lejos y la orden no se cumplía del todo; ahora con la  autonomía y la democracia es otra cosa; uno va a un departamento de la junta, a cualquier oficina de Cáceres a pedir el más mínimo dato y no te lo niegan, pero te dicen que tienen que solicitarlo a Mérida, porque si no el consejero, o el  director general de turno, se pone por allí arriba y puede echar a la calle al funcionario. Ello quiere decir que hemos ganado 240 kilómetros, porque a Mérida hay 60 kilómetros y a Madrid 300.
Pero no es lo peor eso, lo peor son los lugares en que nos centralizan la información, diciendo que es para darnos facilidades pero es más bien para manipularla haciendo desaparecer datos y nombres que no interesan dar, por la razón que sea, como por ejemplo: “En Moraleja han robado una tienda de electrodomésticos”, o “Fulano de Tal denuncia que han apalancado el escaparate de una tienda de su hermano”. Ni que decir tiene que el elemento oficial no te da un dato más, con lo que la política de puertas y ventanas está tanto o más cerrada que anteriormente.
Diario HOY, 2 de septiembre de 1987

lunes, 26 de febrero de 2018

Otros expolios


Hemos venido hablando de una serie de expolios que se le han hecho a Cáceres, como por ejemplo la marcha de las industrias corcheras, los lavaderos de lana y las fábricas de paños, que se llevaron a Cataluña cuando aquí comenzaban a ser rentables, y no podemos olvidar otra serie de expolios que nos ha hecho y nos viene haciendo la Administración sin que casi nos enteremos y sin que podamos hacer nada, porque nos lo hacen a “hechos consumados”.
No sólo vamos a referirnos al cierre de ferrocarriles, precisamente en nuestra provincia y en líneas tan importantes y tradicionales en utilización como son las de Plasencia hacia el norte, con la injusticia de ocurrir en una provincia como la nuestra, que tiene tanta necesidad de comunicaciones para salir del secular atraso en que gobiernos de todo tipo y  color la colocaron. Ahora el expolio se refiere a las obras públicas, al MOPU (Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo) que secularmente tuvo aquí siempre una amplia representación. Pues bien, en el malabarismo de pases a las autonomías y otros ajustes, la Jefatura de Carreteras de Cáceres que tenía entre otros edificios un palacio en la plaza de Los Golfines, desapareció pasando a depender de la Jefatura de Demarcación de Badajoz, sin que uno desee entrar a analizar razones de este malabarismo que se va llevando las cosas de aquí a Badajoz o a Mérida (aunque lo de Mérida sería más explicable por ser la capital de Extremadura).
Pero no es eso sólo, sino que en el catálogo de organismos autónomos de este Ministerio, que acaba de publicarse, Cáceres queda peor de lo que estaba, ya que aquí existía una Sección Departamento de la Confederación Hidrográfica del Tajo, como la de Toledo y Madrid, ya que el Tajo pasa por estas provincias. Pues bien, las de Toledo y Madrid continúan, pero la de Cáceres desaparece dejando sólo unos puestos de trabajo, sin Jefatura de sección y al cargo de lo que llaman “Asesor Técnico” que pasa a  serlo (bajando de categoría) el antiguo jefe de sección del Ministerio.
Diario HOY, 22 de agosto de 1987

domingo, 25 de febrero de 2018

A la caza de papeles


Como resulta que el sábado sale —dicho sea con todas las reservas— la veda de la tórtola, los cazadores modestos se están proveyendo de papeles, que es lo único que nos ofrecen los administradores actuales del deporte cinegético, papeles y más papeles, y ahora es el Ayuntamiento de Cáceres, y en otros diversos, donde mediante una fotocopia de la licencia y otra del DNI, le dan a uno un papel que le autoriza a cazar en los terrenos libres del término municipal y en los, libres también, de los términos colindantes al del lugar de residencia del cazador solicitante. Suelen ofrecer también una lista de los términos colindantes con el del lugar, para que el cazador esté bien informado.
Hay que decir, en lo que al Ayuntamiento de Cáceres se refiere, que los funcionarios que llevan este asunto derrochan paciencia y simpatía, porque no todos los que allí se acercan a  solicitar este permiso, que por cierto se da gratuitamente, son amables con los funcionarios y suelen descargar el mal humor y las iras de lo mal que están trazadas las cosas cinegéticas sobre estos funcionarios que, aparte de no tener culpa alguna, cumplen con su deber como mejor saben.
Presenciamos el caso de uno que protestaba porque tenía que hacer las fotocopias exigidas “de su bolsillo” y los funcionarios hubieron de decirle que ellos no eran los que legislaban. En fin, no es este el caso. El caso es que en esos terrenos libres no suele haber un bicho, porque ni la Consejería, ni nadie, se ha encargado de repoblar de caza esos lugares (y creemos que ningunos otros), cuando eso hubiera sido lo lógico, si es que se intenta promocionar un deporte. Lo que sí ha hecho la Consejería de unos años a esta parte, es cargarnos el morral de permisos y papeles, por lo que lo recomendado es que, como no habrá un bicho en lo libre, puede usted tirar de morral, echar al aire los papeles y liarse a tiros con ellos.
Diario HOY, 20 de agosto de 1987

martes, 13 de febrero de 2018

Poner puertas al campo


Creo yo que este retraso en consentir canales privados de televisión está dando lugar a un crecimiento raro de lo que son las comunicaciones o las noticias e imágenes. Viene sucediendo que con eso de no tener una apertura de la televisión hacia compañías o sociedades que no sean el propio Estado y la administración, en estos tiempos en los que la técnica evoluciona a marchas forzadas, es como tratar de poner puertas al campo, o presa a un torrente que crece por momentos. Y el asunto no se lo achaco a un partido político determinado, ya que aquí ha venido pasando como en el cuento de los del peral, esos que iban a llamar a los que estaban cogiendo peras y se quedaban allí…
Quiero decir que, en otros países hay un canal del Estado, y otros diversos de compañías o particulares que ofrecen una variada gama de programas que, por aquello de la ley comercial de la oferta y la demanda, se estimulan para ser cada cual la cadena que más televidentes tenga, realizando programas a cual mejores. En nuestro país las cosas van por otro lado y los partidos de oposición hablan, cuando están en ella, de consentir esa apertura televisiva olvidándose, cuando llegan al poder, de lo que han dicho. Pero eso no para el progreso y como la técnica evoluciona a marchas forzadas, ahora se están ofreciendo canales diversos de otros países, por vía satélite y mediante unas antenas especiales que están proliferando en todos los edificios y que, mediante un desembolso, uno puede ver canales de Inglaterra, Francia, Italia, Suiza y un montón de sitios más, que nos están llegando mucho antes de lo que debieran haber llegado las televisiones de casa que en algún momento florecieron y se las segó de golpe (recuerdo por ejemplo, TV Coria y alguna otra).
En Cáceres el fenómeno de las antenas parabólicas es ya habitual, con la ventaja para los más pequeños de que pueden practicar diversos idiomas, puesto que en estos casos estas televisiones del mundo entero llegan con más nitidez que la propia… En fin, yo creo que la cerrazón a consentir compañías privadas de televisión ha sido un tratar de poner puertas al campo.
Diario HOY, 26 de marzo de 1987

jueves, 1 de febrero de 2018

Gracias por la gestión


A veces uno está a punto de perder la poca fe que le va quedando en la administración y la alta burocracia a todos los niveles. Pienso que hay organismos que tienen que modificar su trato y orientación e el mismo sentido que se ha modificado el estar en una democracia orgánica —a la que ahora se llama dictadura— o una democracia a secas. Quedan algunos organismos y personas rezagadas, pero la evolución se va consiguiendo poco a poco. Prueba de lo que decimos puede ser lo difícil que se nos puso el que nos atendieran a la petición ciudadana de ampliación del plazo de cobro de la contribución territorial urbana, que al fin ha sido prorrogada por el Ministerio de Hacienda. Nos consta que gestiones en ese sentido han hecho el actual delegado del Ministerio en Cáceres, y el alcalde de la ciudad, que las anunció a la prensa. Ambas gestiones han dado un resultado positivo y no es cosa ahora de investigar cual de las dos gestiones surtió mejor efecto, o si lo fueron ambas conjuntamente. El contribuyente se dice aquello de “hágase el milagro y hágalo el diablo” y el milagro, que se veía tan difícil, de prórroga del plazo hasta el final de este mes, se ha conseguido y el contribuyente está agradecido a todos los gestores, porque se dice además que era de justicia que así fuera.
Pero hay algo que debería recalcarse, aun a  pesar de este júbilo, y es que las cosas en general deben hacerse, para otra ocasión, con más cabeza. No puede permitirse que los recibos vengan plagados de errores y se de un plazo de un mes escaso para cobrar algo así como 23.000 recibos, en una oficina recaudatoria que no tiene capacidad para atender más de un centenar de ellos diarios o al máximo dos centenares, porque si se echan cuentas a ese ritmo hacen falta cien días para poder atender a todos. De todos modos, gracias a ambos gestores.
Diario HOY, 16 de noviembre de 1986

Un bulo sobre otro


Como aficionado a la caza, no como cazador, porque cazadores, como decía Luis Berenguer, sólo son los que hacen profesión de ella y por tanto los “corsarios”; como aficionado, decía, tengo que agradecer profundamente a la Consejería de Obras Públicas, Urbanismo y Medio Ambiente de nuestra Junta (cajón de sastre  donde han metido al deporte cinegético) y por tanto a Eugenio Álvarez, y a su “vicario” o director general en ese mundillo, Jesús Garzón, los desvelos que se están tomando por aclarar si las aves de paso o migratorias tienen algún nivel de contaminación radiactiva, al haber pasado por el norte de Europa, donde la estación soviética de Chernobyl produjo altos índices de radiactividad. El bulo de que las palomas y otras aves migratorias podían haberse contaminado, y al consumirlas nosotros contaminarnos también, estaba lanzado y estas autoridades nuestras han querido saber la verdad, encargando un profundo estudio a la Facultad de Veterinaria. El resultado —que ha publicado ya nuestro periódico— es que “todos esos pájaros son totalmente inocuos desde el punto de vista radiológico”. El estudio ha sido muy pormenorizado en palomas, estorninos, tordos y tórtolas y todos han dado resultados negativos, aunque  pesar de ello, los recoveros de estas aves siguen sin querer comercializarlas.
Negocio aparte, yo tengo que decir que ya esperaba este resultado, porque al lado de un rumor ha surgido otro, que es que “algún ecologista, con el fin de que no se cacen esos “bichos”, ha lanzado el rumor, para ver si en ese río revuelto se consigue alguna veda o prohibición más”. Ni afirmo ni niego que así sea, pero lo que sí digo es que, a poco que se pare uno a pensar que esos animales han tenido que recorrer, volando, para llegar a Extremadura, más de tres mil kilómetros, acabará sacando la consecuencia de que no pueden venir enfermos o contaminados, porque se hubieran quedado por el camino. Así de fácil.
Diario HOY, 13 de noviembre de 1986

sábado, 27 de enero de 2018

Los timos industriales


Yo no sé si los extremeños en general, y los cacereños en particular, somos un poco el “gato escaldado que huye del agua fría”, en cuanto a lo de la industrialización y sus “paraísos” se refiere. Ahora, los vecinos de Aldeanueva del Camino, temen que una industria que allí se ha instalado, a la que han prestado su dinero y hasta le han proporcionado locales, en espera de la creación a cambio de algunos puestos de trabajo, pueda ser un fraude.
En la capital ha habido ya, a lo largo de los años, varias cosas de este tipo: que si de transformación de granitos; que si exportación de fresas o tomates; que si de fabricación de ordenadores, o de “paté” de ocas; en fin, ha habido una serie de ilusiones que se han venido abajo, o bien por ser un timo industrial, o porque sus promotores se equivocaron, que ello ha dado lugar a que nos convirtamos en el gato del refrán que huye de los promotores que le ofrecen duros a cuatro pesetas, aunque en algunos casos —pocos— pudieran ser ciertos esos malabarismos.
Ya saben ustedes que los timos se dan, por la apetencia de dinero que el timador tiene, que le lleva a creer en el cuento que los timadores ponen ante su vista. Con nuestros deseos de industrialización y soluciones para los pueblos, hay una apetencia igual que manipulan esos otros timadores industriales —que los hay— y que nos pintan nuestro futuro de color de rosas, para llevarse los “cuartos” de las ayudas, subvenciones y buena voluntad del pueblo timado.
Lo que yo pienso es que en Extremadura en general y en Cáceres en particular, hemos sido objeto de suficientes timos industriales como para que alguien (yo no sabría decir quién), se ocupara de hilar más estrecho en todo esto y pedir más garantías a los que vienen a redimirnos industrialmente y luego sólo vienen a llevarse los pocos “cuartos” con que contamos.
Diario HOY, 2 de septiembre de 1986

viernes, 26 de enero de 2018

No paso a creerlo


Yo no sé cómo diría esto sin herir a nadie.
Pienso que en lo de las expropiaciones que ha realizado la Junta de Extremadura y las sentencias dadas sobre ellas, por la Audiencia Territorial, hay falta de sensatez y sobra de demagogia por parte de muchos de los que opinan sobre ellas, se llaman autoridades constitucionales y se toman un berrinche nada más que se les indica que deben hacer bien las cosas, porque si no pueden parecer y ser un abuso de autoridad y, ante la ley y la Constitución, todos los españoles somos lo mismo, seamos autoridades o “pichichis”, listos o ignorantes y ricos o pobres. No puede decirse que “la justicia de la razón a los ricos, para quitársela a los pobres”, porque eso es demagogia, sino que la justicia da la razón con arreglo a la ley que todos respetamos —o debemos respetar— al que la tiene (desde el presidente de la Junta, por muy socialista que sea, al último extremeño, por muy rico y de derechas que sea).
Como no puede —o no debe— decirse en un mitin, por persona que aspira a representarnos en organismos legalmente constituidos y que respetamos todos los españoles, de izquierdas o de derechas, “que tal o cual partido es tan magnífico que no sólo expropia las fincas a los ricos, sino a sus mujeres….”. Eso es una pura demagogia que indica una falta de formación en quien lo dice y desacredita al partido que tal gente tiene. Yo no quiero creer, me resisto a creer, lo que estoy leyendo y oyendo porque yo me imagino a unas autoridades con una mayor formación que las que eso dicen y hacen, que saben respetar las reglas del juego de la democracia, la Constitución, que ampara a ricos y pobres por igual, aunque nos “caigan gordos”, y que respetan la decisión de los tribunales, porque son nuestros tribunales democráticos, y son ellas las primeras que deben dar ejemplo respetándolos, por muchos berrinches que les acarreen.
Diario HOY, 28 de agosto de 1986

"La sartén y su mango"


Ya no valen las condenas que estamos hartos de hacer todos. El hombre del pueblo, el de a pie, como usted y como yo, porque no tenemos “la sartén por el mango”, puede que no tengamos a otra cosa a que recurrir que a la condena de unos hechos en los que no podemos intervenir directamente de otro modo, pero a los que tienen “la sartén por el mango” no les podemos consentir que se queden solo en la condena de los hechos, de palabra,, sin mover un solo dedo en otro sentido, ni buscar otras soluciones, porque el tener “el mango de la sartén” ha obligado siempre a utilizarla, para eso le hemos dado “la sartén” con sus respectivo mango, para que la utilicen y se dejen de hacer, por comodidad o por no saber utilizarla, lo que solo podemos hacer usted o yo, que no tenemos “sartén” ninguna. Si no la saben utilizar, que dejen “la sartén” a otros que sepan hacer mejor uso de ella.
Como ustedes pueden imaginar me estoy refiriendo a los incendios forestales en los que las  autoridades —los de “la sartén”— aparte de arbitrar unos medios profesionales (bomberos, aviones, etc.) que hacen lo que pueden, no acaban de tomar actitud ninguna en lo que es la raíz de este asunto: erradicarlos, evitarlos (con sanciones ejemplares a los pirómanos, o como sea, ellos sabrán, que tienen los hilos del tinglado).
No es ya de recibo —ni en esto ni en lo del terrorismo— ceñirse sólo a lo que hacemos los ciudadanos de a pie: la condena verbal. Puede esa condena acallar la conciencia del político, pero visto está que no sirve para nada. Pensamos que los políticos fueron elegidos, no sólo para la prebenda, sino para mojarse con algo más que condenando los hechos. ¿Cómo habrá que decirles: “Oiga, que usted está ahí para solucionar cosas, aunque esa sea la parte fea de la política”?.
Diario HOY, 26 de agosto de 1986

miércoles, 24 de enero de 2018

El furtivismo y los permisos


Aparte de que habré de preguntarle su opinión a los entendidos, tengo que comenzar diciendo que soy un cazador de a pie (quiero decir que no ostento cargo ni en federaciones ni asociaciones) y quiero dar la mía, a la decisión de la Junta de Extremadura, insertada en un decreto, de exigir autorización para poder cazar en los llamados “terrenos libres”.
Las primeras opiniones expresadas a través de la explicación del decreto que hacen los entendidos (y que me perdone de nuevo mi buen amigo Garzón) no las comparto. Se dice: “La Junta declara la guerra a los furtivos”, como si a los furtivos, que ya de por sí van indocumentados, les importara el llevar o no un papel más. A los furtivos no se les erradica complicando la burocracia, sino creando la suficiente guardería que no puede suplir la abundante burocracia ya existente, que dicho sea de paso, los furtivos se pasan por debajo del sobaco (¿ustedes me entienden?).
También se afirma que será un freno para los cazadores foráneos (los vascos y sevillanos, para hablar claro) que entran en todos los sitios, cotos y no cotos, y lo tiran todo aún en veda. Yo tampoco creo que esos permisos sean freno para esos cazadores desaprensivos, puesto que (salvando algunos casos) son igualmente furtivos con dinero, a los que no les importa tener que pagar un poco más en multas (si es que las hubiera) sin que les pare permiso de clase alguna.
Entonces, ¿para qué va a servir ese tipo de permisos?, pues para encarecer más la caza al cazador pobre y cumplidor, que tendrá que pagar algo (lo que sea) por salir con su escopeta a los esquilmados terrenos libres, únicos lugares a los que antes tenía acceso por no contar con posibles para pagar un coto, y a los que tendrá que dejar de ir (de no hacerse furtivo) porque la burocracia, el papeleo (y posiblemente el caciqueo local) se los va a poner por las nueves.
Puede que yo esté equivocado, pero honradamente digo lo que pienso.
Diario HOY, 6 de agosto de 1986