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sábado, 20 de enero de 2018

Los ricos también sudan


Yo no voy a criticarle a Elías Romero Perino, el único acertante de la “loto”, paisano nuestro de Aldeanueva de la Vera, el que no quisiera “dar la cara” ante los informadores por haberle tocado los 200 millones de pesetas. Posiblemente usted o yo, en su caso (ojalá nos encontremos algún día) habríamos hecho lo mismo, lo que sí quiero comentar es su “mala suerte dentro de la buena suerte”. Voy a ver si soy capaz de explicarme.
Sin duda, el primer susto que sufrió surgió cuando supo su fortuna, y el segundo fue el producido por no saber dónde esconderse para que le dejaran en paz los periodistas y los familiares.
Estos últimos más pegajosos por ser él el millonario de la familia y al que se puede acudir en petición de dinero que, dicho sea de paso, no debe ser fácil obtener de Elías, cuando lió la que lió en el momento que Josefa, su esposa, le dijo que aquello eran “bienes gananciales” y a ella le correspondía la mitad. Este debió de ser otro “trago” para Elías que, estamos seguros, debe pensar que no gana para sustos desde que tienen en el banco tal pila de millones. La cosa con Josefa Muñoz Parrón, su mujer, se arregló tras de la agria disputa que enfrentó durante unos días a la familia de uno y otro y a los consejeros de ambas partes y, cuando se disponían a hacer una fiesta por todo lo alto el miércoles, surge una nueva zozobra, la del vasco que reclama la mitad del precio, Joaquín Aldanondo, un camionero de Guipúzcoa, que ahora se sale con que tiene un boleto premiado del mismo día.
Cierto que ese boleto tiene un error en el número del sorteo y cierto que la reclamación vasca está fuera del plazo de los once días que da el reglamento, pero si toma cartas en el asunto su autonomía y lo hace cuestión de honor, no sabemos qué sacaría nuestro paisano recurriendo a la defensa de Rodríguez Ibarra. En fin, que esto de ser rico trae sus disgustos y sudores aunque “los duelos con pan son menos” y con 200 millones hay para comprar muchos chuscos.
Diario HOY, 28 de mayo de 1986

jueves, 4 de enero de 2018

"En la duda, yo la viuda"


Ellas lo dicen un poco en broma, pero es cierto: “En la duda, yo la viuda” y, nada menos que cinco veces más viudas que viudos hay en Cáceres, donde las primeras llegan a las 3.000 y los segundos escasamente a los 631. Ellas, las mujeres, no quieren que se toque el tema y nos dan una larga cambiada diciéndonos aquello de: “Es que los hombres, nada más que enviudan, vuelven a casarse y nosotras no”, pero no hay nada más falso si usted estima que, caso de que el número de viudas y viudos en Cáceres fuera igual, sobre unos 3.000, y ahora se contabilizan 631 que siguen viudos, querría decir que 2.369 viudos se habían vuelto a casar, y la cifra es tan abultada que no hay quien se crea que tantos hombres han reincidido en el matrimonio.
Hay algo que tenemos que reconocer los hombres y es que de eso del “sexo débil”, nada. Yo no sé a quien, quizá allá por el siglo XVIII o antes, se le ocurrió tamaña sandez que no entraña veracidad ninguna, porque el sexo verdaderamente débil es el masculino, aunque nos cueste sonrojo confesarlo. Ellas, por constitución, son más vitales y la prueba es que naciendo más varones, terminan perviviendo más ellas y en mayor número, y al final de la meta llegan más mujeres que hombres que han ido muriéndose por el camino, de casi nada, porque convenga conmigo en que nosotros somos los delicados y ellas lo saben, aunque no quieran confesárnoslo nunca.
Si usted mira a su alrededor verá que hay asociaciones de viudas y no de viudos, lo que ya es sospechoso, pero llego a más, y como no me duelen prendas, diré que es cierto, ellas están hasta más preparadas para la vida que nosotros que, sin ellas, y esto hay que confesarlo sin sonrojos, no somos nadie. No quisiera hacer de esto una lucha de sexos, como hacen las feministas, sino reconocer una simple verdad sin empacho de clase alguna.
Diario HOY, 12 de diciembre de 1985

sábado, 2 de diciembre de 2017

Carta a los Reyes Magos


Como otros años, vamos a escribir la carta a los Reyes Magos, pidiéndoles algún regalito para nuestros concejales y políticos en general, porque nosotros sabemos que han sido buenos y se lo merecen. Esperemos que Melchor, Gaspar y Baltasar nos hagan caso.
Para nuestro alcalde solicitamos un densímetro (para medir la pureza de la leche); para el concejal de Policía, Machuca, un perro buscadrogas; para el señor Veiga un juego completo de “Doctor Cito”, para que lo aplique al Hospital; para Marcelino Cardalliaguet el “Libro Gordo de Petete”; para Miguel Ángel Rubio, concejal de Obras, una arquitectura; para Emilio Vázquez, de Consumo, un peso; para Juan Manuel García Agúndez, de Hacienda, una calculadora; para Luis Canalejo, unos tirantes; para Claudio Gómez, concejal de Cementerio, “La historia de muerto resucitado”; para Agustín García, de Ferias y Fiestas, una plaza de toros y un ordenador; para  Teodoro Casado, de Deportes, un balón; para José María Saponi, un megáfono; para José Blanco, el libro de  La historia interminable”; para Antonio Hurtado, un micrófono; para Juan Bazaga, concejal de Relaciones Internacionales, un diccionario de francés; para Antonio Sánchez Buenadicha, de Extremadura Unida, las “Aventuras de Roberto Alcázar y Pedrín”; para el concejal Alfonso Ambrosio, un “cartaplaje”; para la concejala de Jardines, María Ángeles Naranjo, un manual sobre cómo cuidar las plantas; para Filiberto Martín Blanco, de Alumbrado, luces.
No podemos olvidar a la Junta de Extremadura, para la que pedimos carbón, pero no de encina, sino de alcornoque y para todos los extremeños un tren “Ruta de la Plata”, pero eléctrico, y para el consejero de Transportes, señor Torres, que no debe olvidársenos, la “Orden Morán” al mérito en la gestión.
Para los administrados, si esto sigue así, el traje de “sufridores” del “Un, dos, tres”, pero con derecho a poder decir algún “taco” de ve en cuando. Finalmente, como hemos sido buenos, y nos ha ido como nos ha ido, el año 1985 prometemos ser muy malos.
Diario HOY, 5 de enero de 1985

martes, 14 de noviembre de 2017

Las actas de la corrida


Acaba de suceder con el alcalde de una localidad próxima, cuyo nombre voy a silenciar, pero el hecho es totalmente cierto. En las capeas del año pasado, un joven de otra localidad, resultó cogido de gravedad por el toro y se instruyó un expediente en el Gobierno Civil, que lleva su trámite y a cuenta de cual, no hace mucho, se ofició al alcalde del pueblo para que “enviara las actas de la corrida”. El alcalde miró con extrañeza el papel, ya que las actas (relación escrita de lo sucedido) lo tomó por “las astas” —con ese— o sea los cuernos del toro.
—“Yo lo que no entiendo —decía el actual alcalde— es como pasado un año, le tenga yo ahora que enviar al gobernador los cuernos del toro de la capea. Ya sabes —agregó— que disequé la cabeza y la tengo en el comedor de mi casa y sería una pena quedarla mocha, por ese capricho del gobernador, porque ¿para qué “narices” querrá el los cuernos?”
—“Yo no lo sé, dijo el compañero de concejalía, pero ya sabes que de la capital piden cosas muy raras, y esto de lo taurino tiene un reglamento y hasta tengo entendido que en la capital envían los cuernos a Madrid, tras de las corridas. De todos modos, tú debes consultar con el alcalde anterior que sabrá más de estas cosas.”
Total, que mi buen alcalde se hizo el encontradizo con el anterior alcalde que, por cierto, estaba charlando con el cura del pueblo, por lo que tampoco quiso ser muy explícito en cuanto a la consulta y le preguntó: “Oye, ¿cuándo tú eras alcalde, tenías que enviar las astas de los toros a Cáceres?” El alcalde saliente, por eso de la imprecisión coloquial de nuestro extremeño, debió entender “actas” y le contestó: “Sí, todos los años había que enviarlas”, con lo que sumió al alcalde en un mar de dudas. Total —se dijo— al gobernador debe serle igual recibir unos cuernos que otros, y encargó a alguien que le proporcionara, del matadero, unos cuernos viejos por no quedar descabalada la cabeza disecada del toro.
¿Ustedes se imaginan qué habrá dicho el gobernador cuando en contestación a sus oficios les hayan enviado un par de cuernos?
Diario HOY, 25 de julio de 1984

viernes, 3 de noviembre de 2017

Las animadoras


(Incluida en el libro “Ventanas a la Ciudad”)
Una historia no escrita del Cáceres de la guerra y de la postguerra, es la de sus cafés cantantes, o si ustedes quieren, de sus cafés con animadoras.
Yo llegué a conocer los cafés de animadoras, aunque no la de los cafés de orquesta, como era “El Viena”, que estuvo en la calle de Pintores, donde está hoy “Saldos Arias”, y que habitualmente, al menos en las ferias y fiestas, traía una orquesta de cuerda que hacía las delicias de los aficionados cacereños de aquel entonces que, mediante una nota y a través de un camarero, solían pedir sus piezas favoritas a los maestros que componían estos conjuntos y que llegaron a ser personas habituales y conocidas en nuestra ciudad, por la frecuencia de sus venidas.
La moda de los cafés de orquesta y de animadoras la impuso aquí el desaparecido “Café Jamec”, también situado en Pintores, por donde pasaron “El negro Arango”, variados conjuntos de ritmo de aquel entonces, y hasta el propio Antonio Machín, en sus primeros tiempos.
No obstante el historial más largo de orquestas y animadoras lo tuvo, por los años de postguerra, el también desaparecido “Café Avenida”, que estaba donde hoy está el Banco Popular. Por él pasó una larga lista de orquestas y animadoras que, algunas de ellas, fueron famosas posteriormente. Entre las orquestas, quizás la que más fama alcanzó aquí fue la titulada “Los Tigres”, y entre las muchas animadoras que por allí pasaron, merecen especial recuerdo Carmen Marlén, que hacía temporadas todos los años y llegó a alcanzar gran popularidad entre la gente joven de aquel entonces. También alcanzó gran fama de buena cantante “Loren Garci”, jovencísima y con una gran voz y cualidades para la canción lírica que deleitaba al respetable con fragmentos de zarzuela y que luego, andando el tiempo y tras cambiarse el nombre, llegaría a ser la hoy famosísima Pilar Lorengar. Ella, al parecer, no quiere recordar hoy, desde la fama, estos azarosos tiempos, pero su actual apellido artístico está formado por nombre y apellido: Lorenza García, y el Pilar le viene de su origen de mañica.
Diario HOY, 10 de abril de 1984

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Los ovnis y el Congreso


Yo me lo estaba temiendo nada más que se anunció la celebración en Cáceres del “Congreso Nacional de Parapsicología”, y para mí el hecho ha quedado confirmado con la noticia que ayer desde Trujillo, nos daba Maricarmen Moreno, por la que nos enteramos que los ovnis han hecho acto de presencia en Extremadura —según dice un trujillano— que los ha visto en los alrededores de Cáceres, en toda la comarca trujillana y también en Guadalupe. Agrega que no sólo él, sino otras personas han confirmado la presencia de estos extraños objetos, que son como autobuses de varios colores, que emitían destellos, y hasta se agrega que dicho fenómeno quedó sin corriente eléctrica a un automóvil y un camión que circulaban por el entorno. Es más, se dice que algunos trujillanos se quedaron sin suministro eléctrico al mediodía, sin saber a qué eran debidas las causas.
Para mí, la cosa está clarísima, esos ovnis, transportaban “marcianos” (con letra minúscula, no se los vaya a confundir con  mi compañero de redacción del mismo nombre) que de algún modo se han infiltrado en el Congreso de Parapsicología, porque de algún modo tenían que venir, y nada más lógico que emplearan sus vehículos preferidos, como son esos ovnis de que se habla. Además hay otro hecho coincidente, que es el quedar sin luz a un sector de Trujillo y hasta al pleno de la Diputación, que se celebraba en ese mismo momento y que el presidente, Veiga, justificó echando la culpa a Iberduero. Pues no señor, la culpa no es de Iberduero, sino de esos “marcianos” infiltrados, que son como duendecillos que les gusta hacer de las suyas, para hacerse notar.
Ustedes pueden tomar la cosa a broma, pero yo estoy por presentar una ponencia al Congreso, para que me aclaren si hay algo de cierto en todo esto, ya que ellos son los entendidos. Lo malo es que esos infiltrados suelen tomar otras apariencias y a lo mejor figuran como el congresista más inocente. Yo, desde luego, estoy alarmado.
Diario HOY, 26 de marzo de 1984

martes, 31 de octubre de 2017

La gallina astrológica


(Incluida en el libro “Ventanas a la Ciudad”)
No podemos olvidar que el hombre en sí tiene un fondo supersticioso y una inclinación a creer en las cosas supranormales a las que no encuentra explicación momentánea. Digo esto, porque esta ventana la escribo un martes y 13 y porque se anuncia la celebración en Cáceres de un Congreso de Parapsicología, por lo que parece oportuno que nos ocupemos de alguna de estas cosas que no ha acabado de aclarar la ciencia hasta el momento, pero que vienen a demostrar —al menos esto dicen los astrólogos y parapsicólogos—  que las cosas que suceden en el cielo pueden ser anuncio de las más nimias de la tierra.
Lo que voy a narrarles ocurrió en Cáceres por los años 1864 y posteriores, sobre finales del pasado siglo.
Vivía aquí un don Alonso Montoya Paredes que, además de ser abogado en ejercicio y persona de prestigio, ya que fue concejal y primer teniente de alcalde de nuestro municipio, tenía también otros negocios de granjero y poseía un corral de gallinas. Pues bien, una gallina negra de su corral comenzó a poner unos extraños huevos en cuya cáscara salían, como repujadas, extrañas figuras.
La primera y la que más llamó la atención al señor Montoya fue una estrella con rabo, que corrió de mano en mano entre los entendidos sin que se encontrara una explicación lógica. La gallina siguió poniendo otros huevos con extraños dibujos: un pan, una cadena, un barco, etc.
Coincidió todo esto con que a los pocos días de aparecer el extraño primer huevo apareció en el firmamento un cometa, por lo que nadie dudó de la relación del dibujo y el cometa.
Al parecer, en 1680 hubo otro precedente parecido en Roma, con motivo de la aparición de otro cometa, de lo que se ocuparon las crónicas de entonces puesto que también otra gallina puso un huevo con el dibujo del cometa en la cáscara, catalogándolo los sabios romanos de aquel entonces de prodigio científico sin precedentes.
Pero nuestros cacereños del siglo pasado no eran tan sabios y lo que hicieron en mayoría fue no volver a frecuentar la casa del abogado Montoya y aun no cruzar delante de ella sin santiguarse, por entender que todo era cosa del diablo o al menos de otro mundo, con el que no querían tener relación.
Diario HOY, 15 de marzo de 1984

jueves, 19 de octubre de 2017

El jardín romántico


Tras de haber leído los acuerdos sobre los grandes objetivos políticos de la Corporación Municipal, tras de la reunión del alcalde con los portavoces de los distintos grupos políticos, me ha llamado poderosamente la atención la construcción de un nuevo parque que se llamará de la Constitución y se realizará en las traseras del Complejo Cultural de San Francisco —precisamente por la Diputación— contando con unas zonas de esparcimiento, cafetería, parque infantil y jardín romántico, en la Rivera del Marco.
Me complace todo esto, pero estoy tremendamente intrigado por saber qué es eso de “jardín romántico”, porque el nombre es francamente bonito, y porque ya es hora de que los grupos políticos se preocupen un poco del romanticismo y no sólo de las cosas de tejas abajo. Suena bien esto de jardín romántico, pero no acabo de averiguar qué es lo que nuestros políticos, paridores de la idea y de la designación, entienden por romanticismo. ¿Será que se va a obligar a los poetas a montar cátedra en el mencionado jardín?, ¿será que se van a poner allí los bustos de nuestros poetas?, ¿será que se va a apropiar aquello para que las parejas se arrullen?, no lo sé, ni nadie me lo aclara.
Echando un poco la imaginación a volar, uno piensa en una inauguración de aquel jardín romántico, en la que nuestro alcalde y nuestro presidente de la Diputación, coronados de laurel y vistiendo clámides, encabezarían una procesión cívica, al son del sistro, la lira y el tambor, en la que figuraran, llevando todos el ritmo a estilo griego, los concejales y los diputados provinciales, coronados de pámpanos y seguidos de canéforas con cestos de flores a la cabeza. Puede que no nos remontemos a tan antiguos tiempos y todo se quede en una inauguración a sonetazo limpio en la que unos y otros se hablarán al menos en prosa poética para la que propongo como estribillo la siguiente cuarteta:
“Arreglemos los problemas
de nuestra gran población
y cantemos, por las buenas,
con romántica ilusión”.
No es muy bueno, pero podría valer.
Diario HOY, 13 de diciembre de 1983

No hay brujas, pero…


Yo no sé cómo hay gentes que se dedican aún a estas cosas, pero las hay y no tiene uno más remedio que aguantarlo. Me refiero a esas cartas que, de vez en cuando, recibes por correo, de forma anónima, en las que viene lo que solemos llamar “la cadena”.
Se trata de una carta en la que, el desocupado de turno, te dice que tienes que repetir para otras muchas personas, copiándola igual o haciendo fotocopia de ella, la misma carta, que tiene que continuar la cadena y que caso de romperla te pueden llover desgracias, con las que de forma velada te amenaza.
La última que he recibido tiene la originalidad de llevar una peseta “rubia” dentro, que la señala como la moneda de la suerte que te envían para que te quede con ella, teniendo tú que repetir la carta nueve veces y enviarla a otras tantas personas, adjuntando en cada una de ellas una peseta de tu propio bolsillo.
A Juan —dice como ejemplo— que se tomó la cosa a “pitorreo” le echaron de su cargo; a Luisa, que también rompió la cadena y tiró la carta al cesto de los papeles, se le quemó la cocina y estuvo a punto de quedar achicharrada en la casa. Sin embargo, a Pedro, que puntualmente hizo las copias y las envió, le felicitaron sus jefes y hasta le aumentaron el sueldo; Enrique, que hizo las copias pero se le olvidó echarlas a correos, se le llevó el coche la grúa, pero acordándose de las cartas las remitió y se encontró con la sorpresa de que los de la grúa le devolvieron el coche, le pidieron perdón, y hasta la tocó la lotería…” En fin, como ven, bobadas a las que no hay que hacer caso porque son pura superstición en la que no hay que creer, que indignan a personas medianamente sensatas.
Pero yo voy a remitir las cartas, por si acaso, y porque además, yo no soy una persona medianamente sensata.
Diario HOY, 10 de diciembre de 1983

lunes, 16 de octubre de 2017

Mi deformación filibustera


Cuando la locutora–presentadora de televisión dijo que aquel señor, subdirector general de impuestos del Ministerio de Hacienda, se llamaba Drake y Drake, yo  creí que era pitorreo y que el aludido iba a protestar por incluirle entre los piratas, corsarios y filibusteros, por una broma extraña de la locutora. Pero el aludido se quedó tan fresco, por lo que el asunto debía ser cierto.
Es más, mi amigo Juan que veía la televisión conmigo (y cuyo apellido silencio, no vaya a habar represalias) exclamó: “¡Dios nos asista, si el subdirector se llama Drake, el director general se llamará por lo menos Barbarroja!”
Pero lo de Drake era cierto y el señor, cuyo nombre de pila he olvidado (porque desde luego no se llamaba sir Francis), siguió tan tranquilo dándonos consejos a todos de cómo podríamos obtener la desgravación de nuestros impuestos, las clases de ellos que hay, etcétera, ya que el espacio que comento es el llamado “Encuentros en libertad”, el del lunes pasado, día 14, referida a economía.
La verdad es que uno tiene la deformación de las viejas historia de piratas que ha leído en su juventud y a muchos, como a mí, lo de Drake nos suena al famoso pirata inglés, Francisco Drake, que nos robó tanto a los españoles en nombre de Inglaterra, que su reina no tuvo más remedio que hacerle “sir” en agradecimiento.
Dicho esto, y haciendo un esfuerzo de voluntad, uno acaba pensando que habrá otros Drakes que no sean piratas, como el señor ese de la televisión, pero la verdad —y sin ánimo de ofenderle— no parece que el apellido le vaya mucho con el cargo (o a lo mejor sí, porque esto suele ser cuestión de opiniones) aunque en casos de estos debería estar permitido variárselo, como hizo el cardenal Siliceo, por no llamarse Guijarro, que era apellido que sonaba más duro.
En definitiva, que a mí y a mi amigo Juan nos dieron el susto, y que de lo que dijo el señor Drake —el televisivo— nos enteramos más bien poco, porque la imaginación se nos fue por el legendario mundo de la piratería, cuando el otro Drake, el inglés, andaba por los siete mares “poniendo las peras a cuarto” a los españoles de aquel entonces.
Diario HOY, 16 de noviembre de 1983

lunes, 25 de septiembre de 2017

Falta de imaginación en las fiestas


Dos acontecimientos hemos comenzado ya a vivir en Cáceres, y ambos coincidentes. Dos fiestas: una de ellas las patronales de San Jorge, con un amplio programa de festejos que se ha hecho público, y otra fiesta, porque en cierto modo también lo es, la campaña electoral de cada partido y agrupación para las próximas elecciones.
En el programa de la primera fiesta, la de San Jorge, se han introducido diversas novedades como pueden ser el primer concurso para jóvenes instrumentistas, y hasta el “Festival Rock Ciudad de Cáceres”, que se hará en el Auditorio al aire libre del complejo de San Francisco, a inaugurar con este espectáculo, y que aparte de que dará el latazo padre a los enfermos de la Residencia de la Seguridad Social constituye sin duda una novedad.
Pero yo creo que nuestra comisión de festejos se ha quedado corta y ha sacado menor rentabilidad de la que podía haber sacado a los festejos, si hubiera conjugado una celebración con otra. Conste que no les voy a tildar de falta de imaginación, aunque podría hacerlo, porque quizás ellos no han caído en el caso y yo debería habérselo sugerido antes de tirar el programa.
En fin, voy a explicarlo. Resulta que como coinciden las fiestas patronales con la campaña electoral, podrían haberse conjugado ambas cosas y, sin más gastos por parte municipal, se hubiera montado una fiesta más completa dándoles ocasiones muy rentables a los diversos partidos que se presentan a las elecciones y ocasión al pueblo de atender ambas cosas sin distraer tiempo de una a otra.
Por ejemplo, en eso del “Concurso de dragones”, si aparte del concurso de las barriadas se hubiera dado ocasión a cada partido de montar el suyo propio, en otra especie de concurso paralelo, hubiéramos tenido más “dragones”: del PSOE, de AP, de Extremadura Unida, de los Independientes, etc. Para completar la idea, podría haberse puesto sobre cada dragón una especie de silla de montar, sobre la que iría el líder de cada partido, con un megáfono, realizando una especie de mitin callejero —también con premios— para que por el aplauso popular se distinguiera el mejor, como suele hacerse en los concursos de charlatanes de otras localidades, dicho sea sin ánimo de llamar charlatanes a los líderes, sino por poner un ejemplo. En fin, que la cosa hubiera sido más original y rentable para todos… ¿No ven cómo ha habido falta de imaginación en la Comisión de Festejos?.
Diario HOY, 20 de abril de 1983

Un pueblo saludable


Con muy buena intención, los de la radio salieron a hacer una encuesta callejera sobre un tema, tan de actualidad y tan en candelero, como la energía nuclear. ¿qué piensa nuestro pueblo de las centrales nucleares? ¿Las quiere o las repudia? Porque hasta se había hablado de un referéndum, por aquello de la posible peligrosidad, las medidas de seguridad, etc., etc. El tema tiene “tela”, como suele decirse, y el locutor, ilusionado con él, se echó a la calle para abordar en directo a cuantos peatones se le pusieron a tiro.
—Por favor, señorita, es para la radio. ¿Me puede decir su opinión sobre las centrales nucleares?
—¿Es para la radio?... ¿Puedo saludar? Pepita, soy Choni, no olvides lo de la discoteca y salud a Antonio de mi parte.
—¿Pero qué opina sobre las centrales nucleares? —insistió el locutor.
—¡Ah, pues que sí, que lo que usted diga!... ¿Puedo seguir saludando?
Ni que decir tiene que el locutor cortó y se fue a pescar a otro ciudadano, maduro él, que pasaba por allí.
—Señor, ¿quiere decir algo de las centrales?
—Que estoy en contra. Yo he sido siempre del sindicato vertical y lo de las centrales me repatea.
—Si son las centrales nucleares —aclaró el locutor.
—Yo de política nada… pero, ¿puedo saludar? Y a continuación, “un saludo a Rafa y la partida, que me estarán escuchando”.
—Señora, por favor —insistió con otra el locutor—, ¿para usted son buenas o malas las centrales nucleares? ¿Cree usted que deberían cerrarse?
—Yo no sé, porque con toda esa cosa de los puestos de trabajo y como está el paro… Mire usted, un hijo mío lleva ya dos años parado, y el caso es que el pobre tiene ganas de trabajar… ¿Y en esto de ustedes no habría sitio? Porque él arregla las luces de casa, ¿sabe?... (Y sin más): “Pepito, que estoy viendo a ver si te coloco. Un saludo de mamá”…
—Usted parece estudiante —insistió con otro más el locutor—, ¿Puede darme su opinión sobre las centrales?
—Yo de eso paso… Si fuera de fútbol.. ¿Sabe usted cuál fue la primera alineación del Cacereño?... ¿Me deja que salude a la peña?
Aquí el locutor se echó a llorar y daba pena ver a un hombre tan grande y tan llorón… ¡Pero qué pueblo más saludable!
Diario HOY, 17 de abril de 1983