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miércoles, 14 de febrero de 2018

Un invento de los romanos


Las generalizaciones siempre son odiosas, peligrosas y hasta demagógicas y nuestra pobreza no radica tanto en lo material como en lo imaginativo. Tenemos falta de imaginación para afrontar nuestros propios problemas y aún falta de formación para ver que lo que es aplicable en otros sitios, no lo es en nuestro propio terreno, al menos todas las veces. No hace mucho leía un escrito del profesor don Antonio Floriano, muerto ya, en el que daba una serie de explicaciones sobre el origen y el porqué de los latifundios extremeños, o de muchos de ellos, que se crearon así por necesidad, desde la época romana. No defendía el profesor Floriano de quién había de ser el latifundio, sino el que hay tierras que no tiene otra forma de explotación que esa y que la “dehesa” no es una forma caprichosa surgida en Extremadura para atesorar riquezas y extensiones de terreno, sino que hay tierras que, por pobres, no tienen otro sistema de explotación y dejarían de ser riqueza para nadie, si se las parcelara. Llega a decir: “Sin ganas de hacer demagogia de ningún tipo, la dehesa no tiene más explotación que la tradicional, porque díganme ustedes qué se sacaría de parcelar los Riveros de Montoya”.
Esto lo desconocen muchos de nuestros “salvadores” actuales de dentro y fuera de la región y suponen que la riqueza de muchas de nuestras tierras de secano, de la mayoría, es igual que la de las mejores tierras de Andalucía, donde posiblemente la parcelación pueda dar de comer a muchas familias, lo que no sucede en la mayoría de las tierras del secarral de Cáceres, cuya única explotación tradicional tuvo que ser por extensión porque no había otro modo de vivir de ellas, haciendo un todo en el que un poco de ganado extensivo otro poco de siembra rotativa, algún huerto en el mejor sitio, los pastos y poco más, podían proporcionar un “pasar” a varias familias, siempre que se explotara conjuntamente, porque si se despiezaba parcelándolo, de cada parcela no podía vivir nadie. La mayoría de nuestras dehesas de secano son como un coche que tiene un valor, poco o mucho, mientras “rueda” conjuntamente, pero que deja de tenerlo si a uno se le da el volante, a otro la carrocería, a otro las ruedas, etc. No hay nada por inventar y ese invento de la dehesa lo hicieron los romanos.
Diario HOY, 29 de marzo de 1987

martes, 6 de febrero de 2018

Las importantes pequeñas cosas


En los ayuntamientos, como en las casas particulares, lo más deslucido, pero lo más importante para la calidad de vida de quien los habitan, es la conservación de las pequeñas cosas.  De las grandes cosas y proyectos ya hay quien se ocupe, porque esas gestiones son más lucidas y gratificantes en todos los sentidos que las pequeñas atenciones que producen mucho trabajo y poco lucimiento.
Viene esto a cuento de que casi tenemos en puertas unas elecciones municipales y habrá que sopesar todas estas pequeñas cosas que nos hacen grata o ingrata la vida y la estancia en la ciudad. Los grandes planes son los normales de todos los ayuntamientos de cualquier color, pero la atención diaria de tapar el bache de la calle, o el acerado que se hunde, o la tapadera que falta de una tragante, cosas que atentan contra la integridad física del ciudadano, que será el que vote, son las que hay que atender y las que ahora, todo hay que decirlo, están más desatendidas que nunca. No sabemos por qué se dará este fenómeno en nuestro actual Ayuntamiento en mayor medida que en ayuntamientos anteriores, si porque “no reparte juego” el alcalde o porque los ediles tienen tal desinterés por esas pequeñas cosas —que repetimos, no gratifican— que ni se ocupan de ellas y acaban diciéndose: “Que el alcalde se ocupe de todo.” Porque la verdad es que, en grandes proyectos, el Ayuntamiento ha llevado una importante gestión en muchos sentidos, pero se ha olvidado de esa función callejera y diaria de tener las calles sin baches, procurar las menos molestias al vecindario, atendiendo sus demandas; ocuparse del encendido de luces, que en muchos casos están apagadas, sin que el vecino sepa a quién protestar; tener a punto la ornamentación, que está totalmente olvidada. En fin, atender esas pequeñas cosas que no dan prestigio, pero que hacen más grata la vida al vecindario.
Diario HOY, 9 de enero de 1987

sábado, 3 de febrero de 2018

Poner "pegas" al futuro


Uno no acaba entendiendo cómo siendo nuestra tierra una tierra de sol, hacemos tan poco caso a la limpia energía solar, o fotovoltaica (que creo que es su nombre), cuando resulta casi gratuita, más limpia que ninguna y sin dependencia, más que de las horas de sol.
En un viaje que hice a Israel, una de las cosas que más me llamaron la atención es que todos los edificios de nueva planta, en su terraza superior, hay una serie de placas solares con unos depósitos tras ellas. Indagué sobre este asunto y me dijeron que allí, poco menos que se obliga —o al menos se recomienda— el empleo de este tipo de paneles solares, que se encargan de calentar el agua de esos grandes depósitos,  con lo que los habitantes de esos edificios tienen agua caliente gratuita, o a muy poco precio, ya que sospecho habrá un convenio entre los vecinos de cada uno de esos inmuebles para atender las  reparaciones que el sistema solar demande.
No logro entender cómo siendo esto una realidad en otros sitios aquí lo tenemos casi dado de lado y nuestra Junta, que anda a vueltas con otros tipos de energías más sucias (Valdecaballeros, Almaraz, etc.), no lo ha promocionado a gran escala para todo el territorio regional aún, tratando de instalar alguna estación como la que creo existe en Almería.
En lo local y provincial, creo que Cáceres fue una de las pioneras de la aplicación de esta energía, puesto que una granja de uno de nuestros pueblos de regadío comenzó a aplicarla, con indudables buenos resultados. En la capital surgieron también paneles en algunos edificios pero, tengo entendido que el Ayuntamiento, por un asunto de volúmenes en la edificación, comenzó a poner pegas a este tipo de energía, con lo que paró la iniciativa privada que había comenzado a utilizarla. Creo que todo ello es poner pegas al futuro, o al menos no querer verlo.
Diario HOY, 7 de diciembre de 1986

lunes, 29 de enero de 2018

Los derechos del peatón


Yo no sé si hay alguna ordenanza que sancione la ocupación abusiva de la vía pública, pero si no la hay debería haberla y, si la hay, debe aplicarse, porque ahora no se aplica en absoluto. Lo que voy a decir sobre esto no lo voy a decir por “fastidiar”, sino más bien en defensa propia y de los convecinos que, como yo, patean mucho la calle y padecen los abandonos oficiales a constructores de acerados y calzadas en los que uno puede romperse la crisma en cada momento. Pequeñas cosas que atentan contra los tobillos y la integridad de cuantos patean la calle, hay muchas, pero sólo voy a referirme a algunos abusos que llevan años atentando contra la integridad de los vecinos, sin que nadie se ocupe de hacer nada más que de poner el cartel, que ya produce risa, de: “Perdone las molestias”.
Vamos con algunos puntos, que más que puntos son lagunas insalvables.
La ocupación de la vía pública, que la constructora de la obra que se realiza en la Avenida de España, en los impares (exactamente por encima del cine Coliseum), es intolerable, porque el acerado ya no existe, puesto que se lo ha ido comiendo con andamios y artilugios, a los que últimamente han agregado montones de arena, máquinas, que en vez de cargar y descargar dentro de la obra lo hacen fuera en los espacios públicos, y el pasar por allí es jugarse el tipo, porque en el estrechísimo espacio que queda, hay baches, muñones de árboles cortados, alcorques de otros que desaparecieron, y una parada de taxis que parece se estrechan al acerado para impedir más el paso de los peatones. Aquello lleva años y años siendo el responsable de muchas piernas rotas, y nadie se ocupa de decir a la constructora que tiene que realizar un paso seguro y no ser un peligro para todos.
Otra muestra de ocupación abusiva de acerado y calzada la viene dando la constructora de la obra del célebre tubo, que no sólo ha cerrado al tráfico rodado la calle Soledad, sino que ha puesto sus hormigoneras, grava y arenas de tal modo que tampoco pueden pasar los peatones sin jugársela, porque lo ocupa todo sin que nadie le señale que el peatón tiene sus derechos.
Diario HOY, 4 de octubre de 1986

domingo, 28 de enero de 2018

La solución comienza con la plaza


Conocido ya el único y solitario cartel de toros que nos prepara, para la feria de Septiembre, el arrendatario de la plaza y empresario taurino, Joaquín Miranda (que iba a venir a “tragarse  el mundo y crear afición”, yo no sé si lo que está es tomando el pelo, no a los cacereños en general, sino a los aficionados al festejo que, si quieren toros en ferias, tienen que tragar por el único espectáculo que va a hacerse, aunque sea caro y malo, por que no habrá más nada donde elegir. “Si tuviéramos narices, me decía uno de estos sufridos aficionados, dejábamos sólo a Miranda y que fuera él, el que asistiera a su corrida, que la disfraza como concurso y es un saldo de ganaderías y casi de toreros. Pero no tenemos narices, y así nos va.”
Yo, la verdad, no sé a quien podríamos culpar de todo esto que parte de que la propietaria de la Plaza de Toros es una sociedad que puede arrendar la plaza a quien le parezca y hasta puede que lo que menos le importe es que se promocione o no el festejo taurino. Según se ha dicho, el contrato con Miranda se hizo porque fue el que más ofreció en la subasta púbica a que se sacó la plaza; que haya cumplido o no, es harina de otro costal. La propiedad dice que en cuanto al dinero a pagar, Miranda cumple religiosamente (será porque se santigua al dar los “cuartos”), aunque no cumple en el número de festejos prometidos en ese contrato que, en ese aspecto, no respetó desde el primer día. Pero la pregunta es que, si la propiedad está a gusto con Miranda, no será ella la que denuncie el contrato y el Ayuntamiento, en este concierto particular entre empresario y propietario, no “toca pito”, aunque debería buscar una solución porque la plaza de Cáceres se creó para dar espectáculos taurinos y no para tenerla cerrada. Es más, cuando el nuevo delegado de festejos dijo que estaba dispuesto a arrendar una portátil, nos dijimos: “por ahí puede haber algún asomo de salir de una situación incómoda para el aficionado”. Pero aquello quedó en palabras.
Diario HOY, 18 de septiembre de 1986

jueves, 25 de enero de 2018

Hay que formar "capitanes"


Tengo la obligación de justificarme con los lectores de esta sección, porque en la ultima “ventana”, en la del martes, titulada “Hacer algo, pero pronto”, salió un error de esos que producen los “electroduendes” en las redacciones de los periódicos, por el que desaparecieron dos líneas del escrito y vine a decir lo contrario de lo que quería decir. Para que se den cuenta de este curioso malabarismo, y para justificarme sin echar culpas a nadie, porque estas cosas suceden sin que se sepa cómo, voy a ponerles el párrafo, en él figurará entre paréntesis la parte escamoteada, con lo que verán el cómo a veces, por una errata, se dice lo contrario de lo que se quiere decir.
El contenido total se refería a los incendios forestales y a la repoblaciones en nuestro país y decía: “España está a la cabeza del mundo en el número de hectáreas forestales (arrasadas por los incendios, y en la cola del número de hectáreas) que se repueblan cada año”. Como podrán comprobar, si quitan lo que va entre los paréntesis —como sucedió— queda lo contrario de lo que quería decir. Aclarado todo, vamos a otro asunto.
Me complace que un grupo industrial francés se interese por una de nuestras industrias en quiebra como es CONALSA y, sin echar las campanas al vuelo, por aquello del “gato escaldado...” (recuerden la industria de transformación del granito, los “dragones”, la de las fresas, etc) me agradaría que CONALSA se salvara, por aquello de “hágase el milagro y hágalo el diablo”, pero habría que pensar en serio en qué es lo que nos falla en Extremadura, donde las industrias en las que más ilusión pusimos se nos vienen abajo. Hay quién dice que nos falta “capitanes de empresa” y que muchos de los que aquí han venido como tales “capitanes”, no tenían categoría ni de “cabos furrieles”. Yo no lo sé, pero habría que pensar en alguna “academia” que nos forme “capitanes  a nuestros jóvenes.
Diario HOY, 20 de agosto de 1986

jueves, 11 de enero de 2018

No hay enemigo pequeño


Hay problemas que parecen bobos, pero cuya solución requiere los más sofisticados métodos, y sin muchas garantías de éxito.
Uno de estos problemas es el de la aparición de topos. Sí, sí, de esos animalitos que hacen galerías en las huerta, jardines y cultivos, que son del tamaño de un ratón y que al dañar las raíces de las plantas lo destrozan todo, Pues bien, de esos animalitos tenemos una invasión en algunos jardines de Cáceres y no hay forma de acabar con ellos por los métodos corrientes de raticidas, ratoneras, etc., sencillamente porque como casi no salen a la superficie y su alimento son insectos y raíces, no hay forma de envenenarlos.
Se da el caso de que, según nos decía el jardinero municipal, en el jardín de la piscina de la barriada de San Jorge (antes Pinilla), no se atreven a sembrar el césped hasta que hayan sido capaces de desterrar la gran cantidad de topillos que tienen todo aquello minado. Se ha pensado en todo, y se ha pedido ayuda a todos sitios y, de la Facultad de Biológicas de Madrid, han enviado dos soluciones que al parecer son las únicas efectivas. La primera son unos cartuchos fumígeros que ha que entrar en cada una de las galerías de los topos y prenderles fuego pero, al parecer, si el terreno es húmedo no suelen ser efectivos, aparte de que son muy caros.
La otra solución es una sencillísima trampa de alambre, como el muelle de una pinza de ropa, cuyas puntas se entierran en la galería del topillo una vez montadas y éste, al marchar a ciegas por ella, la toca disparándola y quedando prisionero. La Facultad de Biológicas ha enviado un modelo, pero como harán falta muchas trampas más, habrá que pedirlas a Murcia, único lugar donde las fabrican, puesto que los murcianos son los únicos que defendiendo sus huertas han luchado con alguna eficacia contra el topo.
Para que vean lo difícil que es defenderse contra tan pequeños animales.
Diario HOY, 20 de febrero de 1986

"Las Anejas" cumplen 50 años


(Incluida en el libro “Ventanas a la Ciudad”)
Precisamente hoy, 14 de febrero, se cumplen los 50 años de las Escuelas Anejas a la Normal en el edificio que hoy siguen ocupando, que se pusieron en marcha un 14 de febrero de 1936. Muchos cacereños que hoy peinan canas y tienen nietos, niños y escolares entonces, acudieron a la inauguración de la que existe una de esas fotos históricas en la que la mayoría están sentados en la escalinata de la escuela, acompañados de sus maestros, de grata memoria y fama de sabios: don Tomás Lucas, don José Gabriel, don Luis Sánchez Gómez... y del mítico alcalde socialista de Cáceres, don Antonio Canales, que con sus bigotazos, se fotografió en medio de todos. A la mayoría de los niños se los ve con algo de lo que, como cosa señalada, se les regaló para que recordaran el día: un duro de plata, una cartilla de la Caja de Ahorros, un bollo y una pastilla de chocolate. Unos están con el duro en la mano, enseñándolo, o con la cartilla o el bollo, que se comieron una vez terminado el ceremonial fotográfico.
Las Anejas, como la propia Escuela Normal, eran lo más moderno y mejor dotado que imaginar se puede. Unas y otra se debían a una gestión personal del alcalde Canales con Marcelino Domingo, ministro de Instrucción Pública en la República, que le prometió, y cumplió, hacer en Cáceres, si se le proporcionaba solar, la mejor y más moderna Escuela Normal de España.
Antonio Canales, cacereño por encima de sus ideas, se dirigió a otra persona que compartía con él el mismo cacereñismo, don Fernando Valhondo, que fue el que proporcionó el solar sobre el que se construyó el edificio. La Escuela, con su Aneja, era en efecto de las mejor dotadas de España, con proyectores, laboratorios, modernísimo material en el que se habían desterrado los pupitres, ya que los escolares se sentaban en mesitas de cuatro, con sus propios cajones, libros, cuadernos y cuanto pudieran necesitar, que se daba gratuitamente. Una y otra fueron las mejores de España durante unos meses, porque en el mes de julio del mismo año estalló la Guerra Civil, y el edificio quedó requisado para hospital militar, perdiéndose todo el material que atesoraba.
Diario HOY, 14 de febrero de 1986

sábado, 23 de diciembre de 2017

El asunto de los festivales


En Cáceres capital hemos ido a menos hasta en la cosa de festivales. No es que estuvieran bien con otros gobiernos, o con gobiernos de otro color, porque a decir verdad, es desde la democracia para acá cuando se nos han puesto peor. Pero algunos de los gobiernos democráticos no socialistas intentaron, sin mucho éxito —que todo hay que decirlo— apuntalarlos al menos. Es desde el Gobierno socialista desde cuando la cosa se nos torció del todo. Yo tengo para mí que este olvido socialista de la capital, en cuanto a festivales es un poco de revancha, porque aquellos Festivales Folklóricos Hispanoamericanos, de grata recordación que se hacían en Cáceres y que comenzaron a tener fama en toda Hispanoamérica, como puedo atestiguar por haberlo comprobado desde Méjico, fueron idea y organización de don Blas Piñar, cuando era director del Instituto de Cultura Hispánica. Cierto que cuando él dejó dicho Instituto para dedicarse a otras cosas, los festivales comenzaron a hacer agua, como suele decirse, porque otros directores de ese Instituto no supieron orientarlos, o bien porque las circunstancias habían cambiado.
Cierto y verdad que como aquello dio dinero a Cáceres y a su hostelería, principalmente, hubo verdadero interés por parte de algunos alcaldes, presidentes de Diputación y aún gobernadores, por resucitarlos, pero por aquello de que nunca segundas partes fueron buenas, cuajar no cuajaron tanto como los otros, pero hubo orientaciones nuevas y nuevos intentos que trajeron a Cáceres capital espectáculos de teatro de categoría, algunos “Otoños musicales” de grata recordación y algún otro intento digno de destacarse. Fueron los socialistas los que dieron al traste con los espectáculos de categoría, y para todos, en la capital. No quiere esto decir que no se gasten sus buenas pesetas en movidas para la juventud (quizás porque electoramente pueden ser más rentables), pero han preferido atender a los pueblos —que se atienden con menos dinero—, lo que no nos parecería mal si no se hubiera olvidado totalmente a la capital. ¿Pudiera ser por lo de Blas Piñar?.
Diario HOY, 4 de agosto de 1985

domingo, 3 de diciembre de 2017

Todo va muy bien… ¿o no?


Nuestra actual Administración, a todos los niveles, se nos parece mucho a ese personaje femenino que salen en el concurso “Un, dos, tres” de TVE y que suele tener la muletilla de decir: “¡Todo va bien, todo va bien!... ¿o no?”, agregando su duda final a la afirmación rotunda que hace al principio.
A niveles nacionales se nos dice ahora que las estadísticas que se dieron de los “enganchados” en la heroína no son fiables y que en España habrá sólo entre unos 15 a 20.000 heroinómanos. Es más, el fiscal especialista en el tema, José Jiménez Villarejo, en entrevista que se le hacía en televisión, a la pregunta que se le formuló de que si estos heroinómanos, para proporcionarse dinero para su propia droga diaria, podían convertirse en delincuentes, respondió diciendo “que no todos, aunque algunos se hacen traficantes,…” En fin que “todo va muy bien… ¿o no?”.
A niveles municipales sigue nuestro Ayuntamiento “estudiando” los asuntos, sin meterles el diente, mientras los vecinos de la barriada del Perú van en masa a ver al alcalde porque la mierda (y perdonen el vocablo, pero es cierto) el pozo negro que tienen, ya que no se les resuelve lo del colector, se les mete en casa, o los parados de Aldea norte van también a protestar porque allí se hacen viviendas en las que no se les acoge como obreros, etc. En fin que “todo va muy bien.. ¿o no?”
A niveles provinciales lo del hospital y su reestructuración sigue tampoco sin resolverse del todo, pero “todo va muy bien… ¿o no?”
A nivel nacional la Renfe resolvió su déficit quitando el ferrocarril a Extremadura, a la que queda aislada, pero “todo va muy bien… ¿o no?”.
En fin, que como en el chiste “más leer las noticias oficiales y menos fiarse de las que se producen fuera de la propia administración”, porque “todo va muy bien… ¿o no?”
Diario HOY, 16 de enero de 1985

domingo, 26 de noviembre de 2017

A ver si ahora sale lo del camping


Esto de que “las cosas de palacio van para despacio”, que reza el refrán, es totalmente cierto sobre todo al chocarnos con la burocracia que es una forma de enredar la madeja que, no sé quien inventaría, pero que acaban enredándola de todos modos.
Viene esto a cuento porque resulta que hace ya muchos años, diversas asociaciones vienen reclamando un camping para Cáceres que sólo tuvo uno, en tiempos y de tipo particular, a las orillas del Tajo, que mal que bien, funcionó en su tiempo pero que dejó de funcionar haca ya muchos años. Cuando el “Club Caravaning Extremadura” se creó, fueron los miembros e este club los que continuaron la petición de dicha instalación que, dicho sea de paso, no requiere ni mucha obra ni mucha inversión. Se aducían muchas razones y entre ellas, ya casi recientemente, el que hay un tipo de turismo que nos visita que prefiere esas instalaciones y el que el mismo “Club Caravaning”, para sus acampados, o para tener sólo donde dejar sus caravanas, necesitaban una instalación de este tipo que, además, serviría para albergar las muchas caravanas que se instalan en las calles de Cáceres, lugar no idóneo para esto.
Estas razones las comprende cualquiera, pero el club mencionado no encontró en su visita a autoridades más que buenas palabas y promesas que se fueron olvidando. Se habló de instalarlo en diversos terrenos y por recordar sólo los últimos mencionados señalemos los del cuartillo, de la Diputación y los próximos al antiguo Sanatorio de la Montaña, pero también esto se quedó en palabras. No obstante, la última Permanente Municipal ha acordado buscar unos terrenos dentro de los de Patrimonio, lo que sin duda es un paso, aunque sea lento, para la consecución del fin propuesto.
Ya veremos si es ésta la última gestión.
Diario HOY, 14 de noviembre de 1984

sábado, 18 de noviembre de 2017

El desarrollo y la motorización


Ya no hay caballeros, porque el caballo, como medio para desplazarse, ha pasado a la historia, por lo que ahora, lo único que hay es: ciclistas, motoristas, automovilistas y peatones. Cierto que lo de caballeros se usaba en un sentido figurado, porque para tener caballo —lo que implicaba unos privilegios, entre otros el no pagar impuestos— obligaba a observar el “código moral” de la caballería en socorro de los demás, como hiciera ejemplarmente don Quijote.
Ahora los motorizados, y aún los peatones, no tenemos más código que el de la circulación que no siempre se cumple, con lo que llamar caballero a alguien es ya un “dicho obsoleto”, como diría un amigo mío socialista que emplea mucho esta palabra en sus discursos.
Lo que sí es verdad es que podemos medir el desarrollo de los pueblos a través de la motorización, o del grado de ella, de los ciudadanos del país. A uno le ha tocado vivir, en este país nuestro, las distintas etapas de ese desarrollo que puede marcar la subida del nivel de vida de los españoles. Primero fue la bicicleta, más tarde llegamos a la bicicleta con motor, después saltamos al “biscúter” y la motocicleta, más tarde al turismo utilitario del que el “600” fue un ejemplo, convirtiéndose el coche —ya  de diversas marcas y tipos— hasta en herramienta de trabajo como lo es hoy en día. Cierto que la moto deportiva ha quedado, pero más como lujo, como han quedado algunos de los vehículos que marcaron esa transición, por lo que podemos medir el desarrollo de otras naciones. Por ejemplo, en Cuba y los países comunistas, el máximo lujo que se permite el pueblo es la motocicleta con sidecar, por la que también pasamos nosotros por los años cincuenta, aunque no sepamos si van a poder llegar al utilitario. Como ven, la motorización también es una forma de medir el desarrollo de los pueblos y lo que hace falta es que nos mantengamos en la escala conseguida en esa motorización, lo que cada vez será más difícil, si sube de nuevo la gasolina.
Diario HOY, 21 de agosto de 1984