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miércoles, 7 de marzo de 2018

A modo de simple recuerdo


En Extremadura hemos quedado para “los descartes” de la baraja nacional que juegan otras comunidades y otros políticos, al parecer (y no quiero hacer juicios de valor, más que por los resultados) más avispados que los nuestros. El sufrido ciudadano extremeño, o el cacereño al menos, que paga iguales impuestos que sus convecinos de otras comunidades, que ve que se le acerca (como en una película de miedo) el fantasma de Hacienda acogotándole año tras año, cuando él tiene mucho menor poder adquisitivo, comprueba con desilusión que en otras comunidades más agraciadas que la nuestra comienza a hablarse ya de la concesión de canales privados de televisión, bajo las normas que sean —que eso no importa— mientras en nuestra comunidad seguimos en el paleolítico de la televisión, sin que los equipos que nos gobiernan levanten una sola voz de protesta por ello. Es curioso que los que han tenido que levantar la voz hayan sido los industriales del ramo de reparación de estos aparatos, para no cometer la “estafa” de seguirlos arreglando, cuando todo lo que tienen es que aquí no llega “señal” suficiente de televisión.
Menos señal y en peores condiciones
Mire usted —nos decía uno de ellos—, aquí llega menos señal y en peores condiciones que la que debe llegar al interior de las más intrincadas selvas amazónicas.”
Pero no es sólo eso, es que nuestros gestores (si los tenemos) no se ocupan más que de “chorradas” (y perdonen la frase), sin que aún hayan logrado todavía que se instale el centro de televisión de Extremadura, siendo la nuestra una de las pocas comunidades que carecen de él y una de las primeras que comenzó a gestionarlo.
Que se dejan de empecinamientos particulares
No queremos hablar de la RENFE y otros abandonos, sino recordar a los que mandan en Extremadura que se dejen de empecinamientos particulares y hagan algo positivo por la comunidad que les dio el mando y el sueldo que disfrutan.
Diario HOY, 7 de noviembre de 1987

martes, 13 de febrero de 2018

Poner puertas al campo


Creo yo que este retraso en consentir canales privados de televisión está dando lugar a un crecimiento raro de lo que son las comunicaciones o las noticias e imágenes. Viene sucediendo que con eso de no tener una apertura de la televisión hacia compañías o sociedades que no sean el propio Estado y la administración, en estos tiempos en los que la técnica evoluciona a marchas forzadas, es como tratar de poner puertas al campo, o presa a un torrente que crece por momentos. Y el asunto no se lo achaco a un partido político determinado, ya que aquí ha venido pasando como en el cuento de los del peral, esos que iban a llamar a los que estaban cogiendo peras y se quedaban allí…
Quiero decir que, en otros países hay un canal del Estado, y otros diversos de compañías o particulares que ofrecen una variada gama de programas que, por aquello de la ley comercial de la oferta y la demanda, se estimulan para ser cada cual la cadena que más televidentes tenga, realizando programas a cual mejores. En nuestro país las cosas van por otro lado y los partidos de oposición hablan, cuando están en ella, de consentir esa apertura televisiva olvidándose, cuando llegan al poder, de lo que han dicho. Pero eso no para el progreso y como la técnica evoluciona a marchas forzadas, ahora se están ofreciendo canales diversos de otros países, por vía satélite y mediante unas antenas especiales que están proliferando en todos los edificios y que, mediante un desembolso, uno puede ver canales de Inglaterra, Francia, Italia, Suiza y un montón de sitios más, que nos están llegando mucho antes de lo que debieran haber llegado las televisiones de casa que en algún momento florecieron y se las segó de golpe (recuerdo por ejemplo, TV Coria y alguna otra).
En Cáceres el fenómeno de las antenas parabólicas es ya habitual, con la ventaja para los más pequeños de que pueden practicar diversos idiomas, puesto que en estos casos estas televisiones del mundo entero llegan con más nitidez que la propia… En fin, yo creo que la cerrazón a consentir compañías privadas de televisión ha sido un tratar de poner puertas al campo.
Diario HOY, 26 de marzo de 1987

martes, 23 de enero de 2018

Como en la "tele"


Muchas veces se ha hablado del impacto psicológico y aun físico que la televisión puede causar en los que en principio llamamos “teleadictos” y luego dejamos de llamárselo, porque todos nos convertimos un poco en viciosos de la televisión y nos tragamos lo que quieran ponernos. Lo que habría que saber es el impacto que a la larga, tanto en lo físico como en lo mental, o psicológico, produce en nosotros la “tele” o algunas de las cosas que se pasan por ella.
Ahora hay mucho joven que convence a los padres de que, para estudiar, necesita tener la “tele” encendida y aun otros llegan a más, porque además de todo eso se ponen unos cascos con música en “casette” a tope, mientras tienen la “tele” enfrente —encendida, claro— y el libro abajo abierto por alguna página, afirmando a sus progenitores que de no ser así, no son capaces de aprender ni una línea. Yo dudo de todos estos sistemas y lo que hubiera querido tener, en mis buenos tiempos, es unos padres tan ingenuos como los que ahora andan al uso.
Pero aparte de eso, hay algo que querría decir de esas series de sobremesa que han comenzado ahora a ponernos en sustitución de “Falcon Crest” cuya acción veíamos lejana, porque no en todas las familias hay una Ángela Channing ni una “pasta” tan a barullo como allí. Me refiero al “Halcón callejero” en la que se cuentan las aventuras de Hasse Match, montado en una motocicleta excepcional que salta, brinca, tiene rayo láser y persigue a los ladrones. Es un poco parecido a “El Trueno Azul” que se pasó el pasado año y que contaba lo mismo de un helicóptero, pero como motocicleta de “trial” tienen todos o caso todos los chavales jóvenes, es más fácil creerse un Hasse Match y hacer burradas sobre el ciclomotor en el que, dicho sea de paso, ya hacían algunas sin haber visto la serie televisada.
Diario HOY, 26 de junio de 1986

domingo, 7 de enero de 2018

"Los maridos también lloran"


No hay unas estadísticas fiables dado que es el primer día, pero se llegará a ellas y de momento, solo hacemos un avance de las mismas: en Cáceres, a cuenta de ese primer día de televisión matinal, el total de amas de casa teleadictas que se estiman en más del 75 por ciento de la población femenina cacereña, ha tenido broncas familiares ya que las labores y atenciones caseras, que son muchas dicho sea de paso, se han quedado por hacer a cuenta del Telecalviño, sibilinamente elegido para lograr que se sienten ante la pequeña pantalla y no pestañeen hasta que el marido o los hijos entren en casa reclamando eso de: “¿Pero qué pasa, es que hoy no se come aquí?”
Más de 75.000 camas estaban por hacer al mediodía de ayer a cuenta del novelón: “Los ricos también lloran”, mejicano y lacrimoso que más no cabe; se estiman en unas 25.000 cestas de la compra que no se hicieron en los mercados, arreglándose todos con unos huevos fritos, por atender a la “cesta de la compra” televisiva que es sumamente interesante. Cuando las amas de casa esperaban levantar cabeza, en el momento de ofrecer la “repe” de “Estudio Estadio”, se hizo el recuerdo de que, al terminar, comenzaría la serie “Dinastía” que tantos buenos ratos nos han hecho pasar a todos, con las maldades de la familia Carrington, y ¿cómo podría perderse nadie tan interesante serie?. Total que, si los programas de radio acompañaban y distraían sin mayores perturbaciones, los de la tele matinal atentan directamente al equilibrio familiar. Carlo que lo de ayer era por novedad, aunque lo malo es que se adquiera la drogavisión tan de mañana y acabemos con un serial propia que puede titularse: “Los maridos también lloran”.
Diario HOY, 14 de enero de 1986

jueves, 30 de noviembre de 2017

El vídeo como recurso


Es curioso saber que estos años atrás ese invento televisivo llamado “vídeo” con el que uno se puede preparar su propia programación, se vende más bien poco ya que es caro, viene cargado por ser de importación y las gentes preferían los programas directos y baratos que nos servía televisión. Pues bien este año, según me confiesa un amigo que se dedica al a venta de estos “chismes”, hay mucha más demanda de ellos de la que esperaban, hasta el punto de que los posibles clientes tienen que esperar turno para hacerse de su vídeo propio, en cuyo gasto no suele repararse.
Para mí, esta promoción del vídeo se debe mucho a la pobrísima, sectaria y poco imaginativa programación de nuestra Televisión Española, que no sé si intencionadamente está ayudando a estos vendedores a colocar vídeos que sustituyan esos raquíticos y reiterativos programas que nos sirve la televisión nacional de los que una gran mayoría de aficionados está, como suele decirse, “hasta el coco”. Pasa que, muchas de estas familias, prefieren poner los que les gusta y elegir de la programación nacional de televisión sólo algunas cositas aprovechables, sustituyendo el resto por el paso del vídeo elegido de antemano.
Por si ustedes lo dudan, elijan un día cualquiera de la semana y analicen la programación de Televisión Española. Por ejemplo, el último martes —a partir de la hora de más escucha— se nos ofreció, tras el telediario, “El hombre y la tierra”, un buen programa que ve la gente con gusto, pero que es ya repetido de otras veces. Tras ello, el capítulo de “Mariana Pineda”, destrozado en su papel principal por la que antes se llamaba Marisol y ahora Pepa Flores, a continuación “En Portada”, que en este caso tuvo algo curioso como fueron “Los diarios del Ché”. Si se pasan a la segunda cadena tienen las dos horas y media con “los peluchos”, o sea, “La edad de oro” que es siempre mismo molinillo. Como ven no hay más que refugiarse en el vídeo como recurso.
Diario HOY, 14 de diciembre de 1984

martes, 28 de noviembre de 2017

El fútbol y la información


Yo no acabo de explicarme la posición de los responsables del fútbol nacional ante las negativas a que se retransmitan o se televisen los partidos.
Viene esto a cuento de que el partido entre el Anderlecht y el Real Madrid, que se anunció iba a ser retransmitido por televisión, con autorización de la televisión belga, no pudo retransmitirse por la negativa de la Federación española de Fútbol, con lo que un gran número de aficionados españoles se ahorraron el sufrimiento de ver perder al equipo español nada menos que por tres goles.
Lo que no me explico es la posición absurda de los dirigentes de nuestro fútbol a esas retransmisiones, porque olvidan que la popularidad que hoy día tiene ese deporte de masas se debe en gran medida a los medios informativos que lo han divulgado hasta la saciedad entre el gran público, popularidad que puede perderse nada más que los medios informativos le “pongan la proa” en beneficio de cualquier otro deporte, como puede ser el baloncesto, cuyas últimas retransmisiones son una muestra de lo que digo. Esa misma posición se vio resentida en las quinielas y nuestros altos futboleros olvidan que la popularidad se pierde o se gana porque los medios informativos hacen o quitan afición a cualquier deporte, según el tratamiento y la atención que le presten. Cierto que el fútbol tiene aún la máxima popularidad entre nuestro público, pero el mantenimiento de esa popularidad necesita de divulgación porque si no el fútbol quedará —quizás como debería estar— como un deporte más entre otros muchos. No habrá quien niegue que ese “fútbol hasta en la sopa” de los medios informativos y los resultados de las quinielas son los que más han contribuido a popularizarlo y no lo que se hace en las propias canchas. Yo no sé si esto se lo han pensado nuestros inteligentes futboleros.
Diario HOY, 30 de noviembre de 1984

lunes, 27 de noviembre de 2017

El castillo de irás y no volverás


Como no nos duelen prendas, cuando la Televisión acierta, también lo decimos, y acierto nos parece un reportaje pasado en el espacio “En portada”, original de la Televisión Francesa, en el que se daban detalles de jóvenes franceses, apresados y condenados en cárceles de Tailandia, por consumo y tráfico de drogas en aquél país. Se hablaba de la ruta de la droga y de cómo más de 5.000 jóvenes franceses pasan por la India, camino de Tailandia en busca de ella, cómo están “enganchados” y cómo terminan su vida en un verdadero basurero humano, del que no hay regreso, o bien en alguna cárcel tercermundista tailandesa, cargados de cadenas y con condenas que oscilan entre los veinte años y cadena perpetua. No hace mucho se habló también de algunos españoles que, por el mismo motivo, se eternizan en esas cárceles.
El reportaje era estremecedor y buena cosa hubiera sido que a los muchos jóvenes que aquí, en nuestro Cáceres, se inician en el consumo de drogas, están ya “enganchados” en la heroína y juegan a este juego terrible del mundo de la droga, se les pusieran reportajes de este tipo, para que vieran reflejados en ellos su final. Rememorando cuentos infantiles, a mí ese mundo se me antojaba el del “Castillo de Irás y no volverás”, porque los que se inician —aunque sea por juego— no suelen regresar.
Ahora que aquí hay alguna inquietud sobre ello, que en el Haza de la Concepción funciona la institución “El Patriarca” para tratar de salvar a algunos, que en familias cacereñas conocidas hay “enganchados” y traficantes que pueden no saber el final que les espera, estos reportajes desgarradores y realistas podrían ser aleccionadores para ellos.
Que al menos, nuestros jóvenes, los que aquí se inician en ese juego terrible,  no vaya a ciegas y sepan que no hay posible regreso, que la droga es ese castillo de “irás y no volverás” cuyos primeros pasos es mejor no iniciarlos.
Diario HOY, 22 de noviembre de 1984

Domingos televisivos


La gente se queja, y con razón, de la programación televisiva, sobre todo la dominical que cada vez empeora más a marchas forzadas. De una televisión de entretenimiento, que es lo que pide la mayoría, hemos pasado a unos tremendos latazos televisivos que, mucha parte de esa mayoría, termina por cerrar el aparato. “Es lo que hay que hacer cuando no gusta”, dicen algunos jefes de televisión, y es lo que hace la gente, aunque esta gente echa de menos el que haya otras emisoras que, al ofrecer otro tipo de programas, estimularía a la televisión estatal a hacer mejores los suyos.
Por o ir más lejos, en sentido negativo, la programación del pasado domingo (domingo invernal y desapacible en el que se consume más televisión) puede ser un ejemplo de ello. En la hora de mayor demanda televisiva había en la primera cadena “Estudio estadio”,  con partidos internacionales que pueden interesar a una minoría —mayoritaria— pero no a la generalidad. Uno buscaba la segunda cadena y allí nos colocaron una película húngara, “Días fríos”, con subtítulos y en blanco y negro, que no había quien se tragara. Puede que fuera muy buena para cuatro técnicos sofisticados —que los hay— pero para la mayoría de telespectadores fue una tabarra de campeonato.
Puede que Televisión esté a ahorrar y estas películas le cuesten poco, pero la pérdida de escucha creo que no compensa el ahorro.
Al lado, nos enteramos que Televisión ha recibido ingresos por venta de sus programas y comercialización de productos de ella, que superan los 646 millones de pesetas, doble que el año pasado. Nos parece muy bien, pero algo de ese dinero podría emplearse en lograr programas mas atractivos para los propios españoles. Luego está el desequilibrio: sabemos más pormenores de lo que sucede en Nicaragua que en nuestro propio país y tampoco esto es cosa encomiable.
Diario HOY, 20 de noviembre de 1984

martes, 21 de noviembre de 2017

La pequeña gestión también cuenta


En lo de las gestiones municipales, nuestro Ayuntamiento tiene arranques de caballo andaluz y paradas de borrico manchego y ahora, en lo que a la recepción de la televisión en la ciudad se refiere, estamos en una de esas paradas. Cierto es que los ayuntamientos cambian y unos gestionan mejor que otros, pero para el vecino estas cosas no cuentan, sino el que algo que estaba bien antes ahora no lo está y no hay forma de arreglarlo, por mucho que se proteste.
Viene lo dicho a cuento de que hace veintitantos días, en la parte baja de la ciudad no puede verse el segundo canal de televisión, para el que se instaló el poste repetidor de “Peñarredonda”, que con el Ayuntamiento anterior funcionó a las mil maravillas y que con el actual no funciona. “Bueno, ¿pero eso será cosa de televisión?”, dirá alguno. En efecto, es cosa de televisión el arreglarlo, pero el gestor ante Televisión es el Ayuntamiento, que es el que debe informar allí de que eso no funciona; de no ser así, malamente se enterará Televisión y malamente se ocupará de arreglarlo.
Con el Ayuntamiento anterior todas estas cosas se subsanaron, porque había un concejal encargado de recibir esas quejas del vecindario y él (que tenía unos números de teléfonos directos con el Ente) daba un telefonazo diciendo lo que ocurría y al día siguiente venía un técnico de Madrid a arreglar la deficiencia. Tan es así, que se habló de nombrar un conservador local, pero Televisión prefirió este sistema del telefonazo que dio magníficos resultados durante el periodo que aquel Ayuntamiento tuvo el mando de la cosa pública local. Ahora, según tenemos entendido, no existe tal concejal encargado de estas gestiones y hasta se han perdido los números de teléfono que él utilizaba.
Como ven, son pequeñas cositas que se abandonan y que producen el cabreo de una parte de la ciudad que no sabe a quién dirigirse.
Diario HOY, 11 de septiembre de 1984

jueves, 16 de noviembre de 2017

La primera televisión que se vio en Cáceres


Como detalle curioso para la pequeña historia local les diré al que no lo sepa, que la primera televisión que se vio en Cáceres no fue precisamente la española, sino la portuguesa, porque en esta técnica de la televisión se nos adelantaron nuestros hermanos lusitanos, allá por los años cincuenta. Cierto que en Madrid y alrededores comenzaría a verse antes la española, pero en nuestra provincia y en nuestra ciudad, la primera que comenzó a entrar fue la televisión portuguesa, que estaba también en sus comienzos.
Los primeros que comenzaron a recibirla, como ensayo de laboratorio, fueron los técnicos de radio que había en Cáceres. Uno de ellos, persona muy inquieta en estas cuestiones, fue Luis Alonso, al que comercialmente se le conocía como “Alonso Radio”, que ya ha fallecido, y que en un tallercito que tenía en la calle Moret montó un artilugio a modo de antena en el tejado y por uno de aquellos primeros armatostes que fueron los primeros televisores recibía dicha televisión portuguesa
Aquello era todo un espectáculo y el propio Alonso me invitó en una ocasión a presenciar, con otros amigos, una de las primeras sesiones televisivas de las que llegaban a Cáceres. Conste que la cosa no era lo fácil que es ahora. Recuerdo que uno de sus ayudantes, Emiliano, tuvo que encaramarse al tejado de la casa para orientar la antena y, así  todo, aquello llegaba con “mucha nieve” y muchas rayas, pero llegaba por primera vez la televisión a Cáceres, creo que a través de la emisora de Coimbra. Ni que decir tiene que el programa era un verdadero rollo, ya que se trataba de un concierto de piano en el que se venía un primer plano de las manos del panista, luego salió una deslavazada comedia en portugués y pare usted de contar, pero nos fuimos tan contentos a casa diciéndonos: “¡Lo que son los inventos!”
Diario HOY, 9 de agosto de 1984

La saturación


A los programadores de Televisión Española los ha venido Dios a ver con esto de la Olimpiada de los Ángeles. Nada de ingeniarse en hacer programas amenos para el verano, sino que con conectar con Los Ángeles tienen resuelta la papeleta, a la que agregan —entre conexión y diferido— alguna peliculilla de dibujos animados, y pare usted de contar.
Con ello, aunque uno sea amante del deporte, tras  de tres o cuatro horas de Olimpiada de Los Ángeles, acaba tan saturado de los Juegos Olímpicos que busca otra distracción que no sea la “tele”, porque tampoco vale el decir: “Me voy a la segunda cadena”, porque resulta que en ella, tras de haber grabado en “vídeo” lo de la primera nos lo vuelven a dar, con lo que la programación de las dos cadenas oficiales es a base de la Olimpiada, con lo que los habituales televidentes —al menos aquí en Cáceres— acaban cerrando la televisión y dedicándose a algo más ameno.
Conste que no tengo nada contra las olimpiadas, pero por saturación pienso que vamos a acabar odiándolas, porque tampoco cabe decir que como España está haciendo muy buen papel la cosa tenga más interés para nosotros. Los españoles participantes, aparte de Samaranch, están haciendo un papel más bien discretito —como era de esperar— y son los que menos salen.
No digo yo que algunas partes de las transmisiones dejen de ser interesantes, pero la saturación no es buena por mucho que a uno le gusten los Juegos Olímpicos. Ya comenzó la mentalización antes de ellas con el programa “De Olimpia a Los Ángeles”; ahora son las retransmisiones de horas y horas de competición, y después tendremos durante todo el verano los comentarios sobre lo sucedido, las opiniones, etc., etc.
En fin, lo que les digo, que para los programadores la cosa viene de “perillas”, pero el espectador está hasta el gorro de los Juegos Olímpicos.
Diario HOY, 2 de agosto de 1984

domingo, 12 de noviembre de 2017

Fútbol y toros

El jueves fue un día completo de fútbol, como en la época franquista, y no queremos hacer aquí la fácil demagogia que se hacía entonces cuando se afirmaba que el fútbol era algo así como el opio del pueblo, que se ponía para que nos olvidáramos de otras cosas.
Nada hay nuevo bajo el sol, y esa es una tónica que no se puede incardinar a una forma de gobierno. Lo que sí decimos es que fue una tarde completa de retransmisiones deportivas de interés, en las que también los cacereños —aficionados o no, que eso es lo de menos— estuvimos pendientes de la pequeña pantalla, donde se nos sirvió en principio la confrontación entre Alemania Federal y Portugal, y más tarde la de España – Rumanía.
Viendo ambas, pensaba yo que éramos como los “sufridores” de aquel programa; “Un, dos, tres”, televisivo, que hemos tenido hasta hace poco. No hicimos más que pasar sustos con la flojísima selección española y envidia de la selección portuguesa ya que nuestros vecinos salieron como suele decirse “a comerse el mundo”, y si no se lo comieron no fue por falta de ganas. Parecía que aquel antiguo dicho de “la furia española” se había convertido en la “furia portuguesa”, en un trastrueque peninsular, de que en esta parte no queda ni el recuerdo.
A uno, lo único que no le gustó de esa selección fue el uniforme, rojo y vede, con el que parecían loros, pero lo demás se lo envidiamos porque la nuestra era de pena, pensando sobre todo que tiene muchos más medios —y más mimo— que la selección portuguesa.
Veo la cosa desde fuera, porque no soy comentarista deportivo, pero con esto de nuestros futbolistas nos está pasando como las ganaderías bravas, que están perdiendo casta al tratar de hacer un fútbol de laboratorio, en el que nuestros futbolistas se caen, como nuestros toros, abren la boca a la primera carrera y  llegan agotados a la suerte suprema que es la del gol.
¿Por qué no se nombra a Victorino entrenador de la selección?
Diario HOY, 16 de junio de 1984