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domingo, 4 de marzo de 2018

Retraso de una semana

Yo como aficionado a la caza, no como cazador, porque cazadores sólo son los furtivos, según decía el “padre” de “Juan Lobón”, Luis Berenguer, como aficionado, digo, envidio a las provincias con legislaciones cinegéticas menos “avanzadas” que la nuestra, que siguen manteniendo los clásicos calendarios de salidas de veda y no se han sumado aún a las “modernidades” que en nuestra Comunidad se vienen imponiendo de retrasar, cuanto más mejor, la apertura de la temporada. Digo esto porque, en la mayoría de las provincias españolas la veda de las especies menores salió ya el domingo pasado y los cazadores de otras regiones nos llevan una semana de ventaja en esto de ejercitar el deporte cinegético, pasear el campo, estirar las piernas y ensanchar los pulmones, que es en lo que se nos está quedando la caza en nuestra Comunidad. No por falta de ella, sino por sobra de cotos, “pegas” y burocracias, que nos presentan como unas avanzadas legislaciones los que ahora manejan ese tango. Hasta nos han impuesto el tener que solicitar permisos para cazar en los terrenos libres.
Envidia me dan a mi los cazadores de otras regiones que siguen por el método clásico y se vienen divirtiendo desde hace más de una semana. Yo no sé el porqué la veda no se abre aquí, como antes, el segundo domingo de octubre. Ni creo que nadie me lo vaya a explicar —aquí no se explica nada— pero me imagino que el director general de Medio Ambiente, que es quien en nuestra Comunidad maneja estas cosas, se ha dicho: “Si abrimos el día once, tienen ese domingo y el lunes 12, que también es fiesta, para matar caza y un “atracón”, tras de la dieta a que los tenemos sometidos, no puede ser bueno. Nada, que se abra el día 18 y tenemos menos problemas”. Tras ello imagino, el director general de vedas y papeleos (¿no es ese el nombre?) se habrá quedado tan ancho.
Diario HOY, 14 de octubre de 1987

Los ricos también lloran


Con la psicosis de expropiaciones que se ha despertado, después de que la Junta de Extremadura  iniciara los expedientes de expropiación de varias dehesas, sobre todo los de la finca “Valero”, no parece sino que el problema más importante que tenemos en Extremadura sea el de la expropiación de fincas a los pudientes, las exploten bien o mal, A mí, la sensación que me da todo esto, es la de que se ha despertado un deseo de acoso y derribo a los ricos, por simple hecho de serlo, sin que las fincas expropiadas sean más que el pretexto para ejercer ese deseo, sin importar si la expropiación va a repercutir en mejoras para el pueblo.
Como da la casualidad de que cada cual interpreta las cosas a su manera, han comenzado a surgir otros “Valeros”, y hasta otras insinuaciones al presidente de la Junta, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, para que expropie esto o aquello. Sin ir más lejos, un concejal cacereño de Extremadura Unida sugiere a la Junta que lo que debe expropiar no son fincas de rentabilidad más o menos dudosa, sino todas las centrales eléctricas de Extremadura, nucleares o hidroeléctricas, cuya rentabilidad está asegurada. Por su parte, el alcalde de Villanueva del Fresno, como diablo tentador, insinúa a la Junta que en su territorio hay fincas de la duquesa de Alba, que esas sí que son un bocado apetecible para una expropiación sonada, y pone como ejemplo el que ellos han iniciado el trámite de expropiación de un solar, a tan caracterizados propietarios.
A mí todo esto, lo digo con toda sinceridad, me parece un capítulo del serial titulado: “Los ricos también lloran”, que nos ha estado sirviendo nuestra televisión cada mañana, en el que quieren involucrar a Rodríguez Ibarra y a la Junta. Si las razones de estas expropiaciones tienen un fondo de razón y justicia, háganse; pero si sólo tienen las razones romancescas del bandido generoso, es mejor dedicarse a cosas más serias.
Diario HOY, 10 de octubre de 1987

sábado, 3 de marzo de 2018

Comentando dos noticias


Dos noticias ocurridas últimamente han llamado mi atención y la de algunos de mis convecinos; de una forma diversa pero que suscitan comentarios.
La primera, que se invertirán 3.000 millones de pesetas en una factoría de ordenadores en Cáceres. Se da el nombre de la firma comercial que lo pretende, la multinacional Firts Computer, que ha elegido Cáceres —se dice— por su proximidad geográfica con Portugal. Se dice también que empleará a 100 trabajadores y uno, que vivió aquellos días de “campanas al vuelo” de la instalación en Cáceres de la fábrica de microordenadores que nos vendió Inglaterra y que se llamaría “Eurohard”, y que además, ha comprobado posteriormente los resultados de esa instalación, lo primero que se pregunta es: “¿Oiga, no será algo parecido?”, o, imitando a Pedrito Ruiz, se dice; “¡No me lo puedo creer!”. En fin, yo no discuto que lo de la nueva factoría pueda ser cierto y tan de “caramelo” como nos lo pintan, pero por aquello del gato escaldado, estoy dispuesto a no “tocar” campana ninguna, hasta que esta fábrica lleve hechas y colocadas las primeras 50.000 unidades y asegurados los primeros cien puestos de trabajo.
La segunda noticia es de tipo cinegético. Escuetamente dice: “La Junta gestionará las monterías de “Valero” y uno, que no acaba de explicarse el gran interés de la Junta en la expropiación de ese famoso coto de reses, se da un palmetazo en la frente y se dice: “¡Acabáramos!, ya está explicado el interés. Algún compromiso que tenía Rodríguez Ibarra de llevar a algún amiguete a buen coto y, mejor coto que “Valero” no va a encontrar otro”.
También dice el refrán eso de “piensa mal y acertarás”,  posiblemente este no es más que un mal pensamiento, porque si los verdaderos propietarios no daban más que dos monterías al año, no creemos que Juan Carlos se pase el número y, con sólo dos monterías, a muy poca gente se la pueda llevar al huerto; perdón, al coto.
Diario HOY, 2 de octubre de 1987

sábado, 24 de febrero de 2018

Simple curiosidad


Yo tengo una tremenda curiosidad por saber en qué acabará lo de la expropiación de “Valero” y también de otras varias fincas que la Junta de Extremadura se ha empeñado en mejorar a cuenta del dinero de todos.
Mi curiosidad radica principalmente en el famoso coto “Valero”, un poco mítico para todos los cazadores, que más o menos sabemos —porque así nos lo han explicado— es una finca que su antiguo dueño, hace unas generaciones, dedicó a coto de caza porque era un secarral que no tenía otro aprovechamiento posible.
De antemano, al dar mi opinión tengo que confesar que no soy un entendido en fincas rústicas y tengo que creerme lo que algunos técnicos, entendidos en ellas, me han dicho, por lo que no puedo mantener una posición cerrada a ultranza, sin creer lo que me dicen unos y otros. De “Valero”, las varias opiniones que me han dado coinciden todas en lo que al principio digo, que esa finca no tiene más explotación lógica que dedicarla en su totalidad al aspecto cinegético, porque cualquier parcela que se desglosara de ella no sería rentable de por sí, ni suficiente para mantener a nadie y menos a una familia campesina, y de serlo (ya que hay una vega aprovechable) al cerrar ese  comedero” a las reses, éstas acabarían muriéndose de hambre con lo que la única dedicación de la finca nos la habríamos cargado.
Nuestra Junta, para expropiarla, se basa en la ley de fincas manifiestamente mejorables y creo que tendrá que demostrar esa mejora en los próximos diez años, y yo tengo esa tremenda curiosidad por ver qué hará la Junta para mejorar esos secarrales. No digo que no pueda hacerlo, pero me gustará verlo, no vaya a pasar como con las expropiaciones de la revolución portuguesa, que terminaron cargándose unas magníficas explotaciones ganaderas que eran modélicas y que aún no han podido rehacerse. Digo esto pensando en que se busca lo práctico y no el empecinamiento político, que sería lo peor que pudiera buscarse.
Diario HOY, 11 de agosto de 1987

NOTA.- La expropiación de la finca “Valero” fue recurrida ante los tribunales por sus propietarios. El Tribunal Supremo sentenció la improcedencia de la expropiación llevada a cabo por el gobierno socialista de Rodríguez Ibarra. (Nota de Teófilo Amores).

viernes, 16 de febrero de 2018

Un acierto que no evita otros


Ahora, con esta continua fiesta en que se nos ha convertido Cáceres, estamos viendo que nos hubiera venido muy bien esa hospedería de turismo de la que se puso la primera piedra y comenzaron las obras, aunque las obras no estén más que iniciadas. Personalmente pienso que ha sido uno de los aciertos positivos de la Junta de Extremadura y el propio presidente de la misma que se ha dado cuenta de que en Cáceres hacía falta ese parador por el que tanto se suspiró durante años, negado por el gobierno central, y otorgado por la Junta que, en esto como en otros problemas, sabe más de las necesidades de la propia región porque está a “pie de obra”, como suele decirse.
No está la hospedería en marcha, pero lo estará en los próximos festivales o en las próximas celebraciones de otros años que se hagan en este Cáceres que se nos ha convertido en patrimonio de todos. A mi modo de ver, tiene un doble acierto esa elección, al estar realizada la hospedería en unos palacios de la Ciudad Monumental, ya que se han conseguido unos alojamientos dignos y la rehabilitación de unos palacios que, de no darles un determinado uso, se nos deteriorarán, cuando la responsabilidad de todos, y máxime siendo patrimonio de la Humanidad, es que esos palacios no se hundan. Es más, tomando pie de ese acierto de la Junta, yo he llegado a imaginarme lo que sería esto, no sólo en ese palacio, sino en varios palacios más que podrían constituir algo así como lo constituido en el sur en el llamado “Hotel pueblo andaluz”, aunque éste fuera “Hotel medieval pueblo extremeño”. Digo esto porque como la hospedería en construcción es pequeña, el empeño podría intentarse con otros palacios más, que formaran una especie de complejo hotelero que, al par de ofrecer alojamiento digno y único, por el sitio, contribuirían a la conservación de varios amplios palacios que no pueden tener más que ese, u otro similar.
Diario HOY, 27 de abril de 1987

martes, 23 de enero de 2018

Un asunto de letras gordas


Me parece a mí que aquí estamos jugando a lo que dicen que juegan los actores, a que cada cual salga con las letras más gordas en los carteles anunciadores de la función, y si no “no juegan”. Dicho esto de otro modo: se pone por delante de la función a cumplir —por lo que podrían ser recordados en la Historia— los deseos efímeros de protagonismo y el salir en los carteles en letras gordas, para que el vecino de al lado “que dijo de mí que yo era un piernas, se entere de lo importante que soy ahora”. No sé si es o no es este el caso que está a punto de ocurrir con el tren “Ciudad Monumental de Cáceres”, que se pretendía financiaran RENFE, Diputación y Consejería de Turismo, del que ahora el consejero y cacereño de pura boca que es José Luis Torres, dice que no está muy decidido a patrocinar “debido al escaso tiempo transcurrido desde la recepción del informe por la Consejería de Turismo, Transporte y Telecomunicaciones”. No parece si no que José Luis tarda menos tiempo en aceptar la suspensión de trenes que en decidirse a crearlos, aunque otros le ayudan a ello, o precisamente porque el asunto no se le ha ocurrido a él, porque no cabe pensar otra cosa.
Creo que un consejero de Turismo, al que durante su mandato le han suprimido unas de las líneas más importantes de trenes de Extremadura, le han escamotado —de una forma u otra— la única línea aérea que había en la región y cuyo funcionamiento sigue en el “ya veremos”, no debería poner la más mínima pega a la creación de algo que a Transportes y Turismo se refiera y se pretenda crear en la región. Si José Luis Torres no lo ve así, es porque el humo del puro lo tiene obnubilado o por lo de las letras gordas y el cartel que decimos al principio. Aprecio a José Luis y por ello, desearía que su gestión tuviera más consistencia de futuro.
Diario HOY, 1 de julio de 1986

sábado, 20 de enero de 2018

La caza y la ecología


La Federación Provincial de Caza, quizás por haber hecho yo comentarios de las diferencias que en una asamblea tuvieron con el director general de Medio Ambiente de la Junta, al que tildaron de anticazador, me envían la réplica que su Federación Nacional, en asamblea, ha tomado contra las conclusiones de la CAME. Para que ustedes lo entienda, les diré que dicho movimiento ecologista — la CAME— ha presentado las conclusiones de su III Asamblea y por lo que respecta a la caza, ha llegado, entre otras, a las siguientes: “Denunciar la caza como actividad antideportiva y violenta, exigiendo además una moratoria indefinida hasta que se realicen estudios faunísticos. Prohibición de la caza en pasos de palomas, ya que con ello disminuyen también las aves rapaces. Prohibición de uso, fabricación y venta de cepos, lazos, ligas, venenos y redes. Aumento de las sanciones por infracciones de la Ley de Caza. Prohibición de practicar la cetrería con rapaces nacidas en libertad e inmediata declaración de especies protegidas para: la avutarda, sisón, alcaraván, ganga, ortega, tejón, gardina, gineta, comadreja, turón y lobo”.
La Asamblea General dela Federación Española de Caza sale al paso de esta pretensión del movimiento ecologista CAME, que es de origen holandés y tiene más un sentido político que científico. “Los cazadores hemos puesto tiempo, dinero y esfuerzo en mejorar la protección de las especies —dicen— y los movimientos anticaza no han puesto más que palabras.” Uno por uno rebaten los argumentos de la CAME con otros lógicos argumentos, en los que por largos no vamos a entrar. Lo que sí decimos es que los cazadores cacereños, en la célebre reunión, que tan mal sentó a la Junta, que amenazó con destituir a la Federación convocante, ya se adelantaron a decir bien claro que, poner un ecologista a organizar la caza era un desacierto, y todo esto del movimiento ecologista CAME parece venir a darles la razón.
Diario HOY, 3 de junio de 1986

Los estrictos principios democráticos


Me preocupa a mi personalmente, y creo que a muchas personas más, de las que formamos nuestro pueblo, las respuestas desproporcionadas que se nos da para muchas de las cosas que tenemos entre manos y que hemos de resolver pacífica y democráticamente, porque nuestros representantes —los de ahora y los que se elijan del mismo modo— los hemos elegido nosotros en democracia y hemos de esperar que con la Constitución en una mano y la democracia en la otra nos respondan a nuestras dudas y a nuestras aspiraciones —de manera informada por esas dos fuentes de que hablamos— y del mismo modo, cualquier petición que como pueblo hagamos deberá estar también dentro de esos cauces.
Viene esto a cuenta de la desaforada respuesta que, con amenaza de incoación de expediente, dio la Junta de Extremadura a los cazadores cacereños, reunidos en asamblea para protestar de aspectos legales de la caza y de la actuación de quien los lleva, basándose en que había presuntos indicios de manipulación por parte de la Federación que los representa. Pues bien, aún así —aunque los hubiera habido— no puede responderse con la amenaza por una simple sospecha, de una actuación que está dentro de las más estrictas normas constitucionales y democráticas que nos amparan. Lo de la Junta parecía una rabieta para defender a un director general que, según los cazadores a los que rige, lo viene haciendo muy mal. Si a los cazadores se los priva de opinar la gestión del que rige su deporte, lo que se está haciendo es cualquier cosa pero no democracia.
Desde luego ahora hay cosas que no se explican, como por ejemplo, a un representante de “Adenex” en una manifestación en la que en una pancarta se pide “goma-2 para Almaraz”. ¿A qué carta nos quedamos?, ¿a la democracia pacífica o a la de las medidas drásticas?.
Diario HOY, 27 de mayo de 1986

martes, 9 de enero de 2018

Pasarse de rosca


Con el deseo de querer hacerlo lo mejor posible, el director general de Medio Ambiente, Jesús Garzón, y los Consejos de Caza de las dos provincias, están complicando más las cosas con el asunto acordado de las restricciones de la época hábil de caza en Extremadura, que se nos achica a dos meses; las solicitudes para cazar aun en los terrenos libres; la restricción a tres cartuchos por repetidora, la autorización de cazar el perdigón, en terrenos libres, los mayores de 60 años.
Yo no quiero entrar en polémica con los que pienso que, de buena fe, creen que la forma de mantener las especies (porque son especialmente naturalistas) es irle cerrando la espita a los cazadores poniéndoles las cosas más difíciles cada temporada, burocratizando cada día más un deporte o afición que ellos no comparten o no entienden, sin pensar que para el cazador la afición es un ancestro y que lo más que puede pasar, si se le aprieta mucho en cuanto a restricciones, es que se le obligue a  ser furtivo, que es el estado más perfecto de la caza y su ejercicio, según confiesa Luis Berenguer.
Yo no sé si se ha contado con esos cazadores para todas las restricciones con las que la mayoría de los que yo he tratado no se muestran de acuerdo, por poco prácticas, no por ganas de enmendar planas a los que ahora tienen la sartén por el mango y creen que lo hacen muy bien (y que yo pienso, repito, que lo hacen de buena fe), sino porque esto de la caza para muchos aficionados llega a constituir algo vital hasta el punto de que remedando la frase de los antiguos marinos, dicen: “Cazar es necesario, vivir no es necesario”.
En cuanto a lo práctico pienso que no hay guardería suficiente en Extremadura, por mucha mano que echa la Guardia Civil, para mantener restricciones que a la mayoría de los Cazadores en ejercicio les parecen excesivas y absurdas, por no decir exóticas y que, además, obligarán sólo a los “cazadores de orden”, quiero decir a los que de buena fe tratan de cumplirlo, dejando libre el campo para los otros que acabarán siendo mayoría.
Opinar no es ofender y mi sincera opinión es ésta, sin tratar de ofender a nadie.
Diario HOY, 1 de febrero de 1986

domingo, 7 de enero de 2018

Ir para atrás *


Son, si se quiere, pequeñas cosas, pero sintomáticas. Acaba de cerrarse la sala de exposiciones que tenía la consejería de Cultura, heredada de una antigua escuela de la Sección Femenina, en la avenida del General Primo de Rivera, número 5, y que al ser un local arrendado, por las razone jurídicas que sea en las que no entramos, priva a Cáceres de una céntrica sala gratuita de exposiciones por la que han pasado numerosísimos artistas a exponer su obra, sin que les costara un duro, y a venderla si podían.
Había otra en una de las casas contiguas, en la que fueron los bajos de la antigua Radio Cáceres, que fue la más conocida y solicitada y que, según creemos, se cerró también para siempre, por lo que en Cáceres han quedado, en lugares céntricos, la sala “El Brocense” de la Diputación provincial; el salón de la Caja de Ahorros, en la calle Clavellina donde se hacen también algunas exposiciones, y las demás de tipo particular en las que se cobra, de algún modo, por exponer.
Quiere ello decir que de varias salas o galerías gratuitas para los posibles artistas que pudieran venir a ellas, sólo nos queda una, la del Brocense, que tiene colas de solicitudes y que, lógicamente, selecciona la obra a exponer, o bien otras galerías montadas como negocio que, por tanto, tienen menos demanda. Tengo entendido que en la que fue de la Diputación en los bajos de lo que fue Radio Cáceres, había solicitudes de exposición de unos años para otros y en ésta de Cultura, que acaba de cerrarse, sucedía tres cuartos de lo mismo.
Yo no sé si la Consejería de Cultura ha pensado en esto, o bien los que se dedican más o menos a lo cultural, como puede ser la concejalía especializada, pero lo cierto y verdad es que los artistas modestos que antes tenían sitio gratuito para exponer su obra se han quedado sin él a menos que se “retraten crematísticamente” y, culturalmente, creo que esto es ir para atrás, como los cangrejos.
Diario HOY, 11 de enero de 1986

* NOTA.- Esta “Ventana” apareció, por error del linotipista, con el título de “La Junta, interesada en el proyecto del Parador”, según deja constancia manuscrita Fernando en su archivo personal.

viernes, 5 de enero de 2018

El futuro Parador de Turismo


Surgió como de pasada en el último pleno de la Diputación provincial y parece ser que ello vino a desvelar un “secreto” que se esperaba hubiera anunciado “oficialmente” el presidente de la Junta de Extremadura, Rodríguez Ibarra, en su próxima visita a Cáceres. Era un secreto un poco a voces, porque aunque no se hubiera dicho oficialmente, casi todo Cáceres sabía que el palacio que la Diputación ha comprado en la calle del Olmo era para un parador que se haría a base de los colindantes de la Delegación de Cultura, el del Comendador de Alcuéscar, la Hostelería del Comendador y, posiblemente, otra casa más próxima en cuyo trato se ha estado, aunque no llegó a concretarse nada.
Esos inmuebles son ahora de la Junta y unidos a esta adquisición de la Diputación y a alguna otra que podría hacerse, formarían un complejo suficiente como para montar en él ese parador de turismo que Cáceres demanda desde hace muchos años y que hasta lo de ahora no ha sido nadie capaz de conseguir. Si la Junta de Extremadura lo logra nos habrá hecho un magnífico servicio, lo haya anunciado o no Juan Carlos Rodríguez Ibarra.
Los cacereños nos importa mucho que la gestión continúe y llegue a feliz término porque si Cáceres logra la designación de “Patrimonio de la Humanidad”, necesitará más alojamientos hoteleros y sobre todo, si uno de ellos, aunque sea de una treintena de habitaciones, está en el mismo corazón de la Ciudad Monumental le habrá dado vida al conjunto y ocasión, al turismo de élite, de alojarse dentro de una magnífica ciudad medieval conservada tal como estaba en su tiempo. Como aquí siempre solemos “jugar a la contra” habrá hoteleros establecidos a los que puede no caer del todo bien la noticia, por la competencia, pero estimamos que en Cáceres hay suficiente “materia prima” como para que todos vivan y se ofrezcan alojamientos de categorías diversas.
Diario HOY, 22 de diciembre de 1985

lunes, 1 de enero de 2018

Agradeciendo la visita


Desde luego en el aspecto industrial en Cáceres tenemos mala suerte. A trancas y barrancas logramos que se nos hiciera el polígono industrial de “Las Capellanías” y logramos que se vinieran a él algunas industrias, aunque bastantes menos de las que hubiéramos querido, porque las industrias dan trabajo y teniendo tanto parado, lógico es que se estimen las pocas o muchas que vinieron como empresas que dan de comer a algunas familias cacereñas, lo que es de agradecer por todos. Aunque, como una cosa es el deseo y otra lo que se logra, hemos de decir que Cáceres se quedó a medias entre lo agrícola, lo ganadero y ese pequeño cúmulo de industrias, que pueden contarse con los dedos de la mano, pero que están ahí en ese polígono dando trabajo a algunos cacereños y son las únicas que tenemos.
Hubo sueños que no llegaron a realizarse o no se realizaron del todo, como fueron aquellas del granito, o las de los microordendores, que se quedó más en “micro” que en ordenadores, o las de las fresas… En fin, sueños, pero las pocas que vinieron están ahí y las miramos como a las niñas de nuestros ojos. La mala suerte reside en que, siendo tan pocas y tan dispersas, un maldito minitornado nos las haya perjudicado a todas o casi todas hasta el punto de que para sustituir tienen que pedir ayuda. Por eso es de agradecer que el presidente de los extremeños, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, viniera a ver lo que había pasado y, al parecer no sólo a hacerse la foto sino a ofrecer ayuda, cosa que se agradece, por lo dicho anteriormente. A mí, personalmente, me agrada ver por aquí al presidente y que el presidente comience a ver Cáceres y lo cacereño como algo propio y no sólo como a “los mangurrinos” de la otra provincia, aunque para ello me permito recomendarle que, si viene como presidente de todos, no nos llama la “provincia hermana” como ha hecho en esta visita.
Diario HOY, 14 de noviembre de 1985