Mostrando entradas con la etiqueta Creencias y supersticiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Creencias y supersticiones. Mostrar todas las entradas

lunes, 22 de enero de 2018

Confieso que no lo entiendo


Este conflicto que mantienen los ciegos integrados en la ONCE con la actual Administración me ha hecho meditar algo que se viene observando a todos los niveles, cual es el que la actual Administración, por las razones que sea, trata de modificar lo que funciona bien, haciéndolo funcionar peor, en vez de tratar de crear nuevas cosas que funcionen.
Yo viví los tiempos en que los ciegos eran mendigos que malvivían de la limosna, o de tocar algún instrumento por las esquinas (como comienzan a hacer ahora muchas familias de videntes) acogiéndose a la caridad ajena. No sé quién inventó lo de la lotería de los ciegos, ni me importa, lo que sí digo es que fue la redención de los invidentes que quedaron convertidos en dignísimos vendedores de lotería y el Estado, que hubiera tenido que terminar acogiéndoles en algún asilo o pasándoles algún socorro, se vio liberado convirtiéndoles en trabajadores.
Ahora parece ser que la Administración, o el Gobierno, o quien sea, tiene “celos” de lo bien que viven los ciegos y les está discutiendo esas migajas, porque resulta que otras rifas dudosamente benéficas están “resentidas” por las preferencias que los españoles tenemos en el “cupón de los ciegos”. Podría esto explicarse de muchos modos, entre otras cosas porque un ciego se ve que lo es y otras rifas estatales, bingos y máquinas tragaperras, carecen o tienen más escondido el “tirón” benéfico, pero no vamos a explicar más que lo lerdo que hay que ser para desarreglar siempre lo que funciona, sin crear nada nuevo. Un ejemplo en lo local, podría ser la cantidad de intentos de modificar el mercado franco que se hace un día a la semana y mal o bien funciona al gusto de la gente, poniendo como pretexto el daño a la industria establecida cuando la misma Administración autoriza un zoco diario en los sitios más céntricos sin la justificación siquiera del paro, ya que la mayoría de los vendedores del mismo son marroquíes, senegaleses, suramericanos, etc.
En fin, yo no lo entiendo.
Diario HOY, 15 de junio de 1986

NOTA.- La ONCE se creó en diciembre de 1938 y el primer sorteo tuvo lugar en mayo de 1939.
En enero de 1982 los afiliados a la ONCE eligieron, por primera vez, a sus representantes (antes los dirigentes eran puestos por el Gobierno).
Hasta finales de 1983 los sorteos eran provinciales, sobre números de tres cifras. En enero de 1984 comenzaron los sorteos de ámbito nacional con números de cuatro cifras. Fue el gran despegue de la ONCE. (Nota de Teófilo Amores).

martes, 12 de diciembre de 2017

Aquí se explica todo


Hablábamos con un viejo refranista, queremos decir hombre de campo, que conoce los refranes y tiene fe en ellos, porque los refranes son la sabiduría del pueblo, y hablábamos precisamente de la lluvia que ha deslucido esta Semana Santa, a lo que nuestro interlocutor nos respondió: “En abril, aguas mil”, agregando como para justificar lo dicho: “Las aguas de abril todas caben en un barril, pero si el barril se quiebra, ni en la tierra”, y así nos siguió ensartando una serie de refranes que vienen a demostrar que el actual abril está dentro de la norma tradicional y meteorológica de lo que deben ser los abriles, por lo que aceptando lo dicho nos quejamos de que, así y todo, lo malo es que la lluvia ha deslucido la Semana Santa…
“Es que eso de mover los santos tiene su peligro —no dijo— porque como los santos, de antiguo, se movían sólo para pedirles lluvia cada vez que se los mueve, aunque sea para la Semana Santa, ellos creen que es para lo otro y nos largan lluvia creyendo que nos complacen”.
Lo decía tan convencido que no parecía sino que había estado charlando con toda la corte celestial. “San Pedro de Alcántara —continuó— que en esto de la lluvia tiene mucha mano, es al que recurren los demás santos para preguntarle: oye, Pedro, ¿por qué nos mueven? Y él, posiblemente porque ya está viejo, o por no complicarse la vida, les dice: es que quieren agua, y así nos pasan estas cosas. ¿Usted no sabe lo de las nubes?, nos preguntó y sin aguardar respuesta nos dijo: “San Pedro es el jefe de las nubes y según llegan les va preguntando dónde ha llovido y cada cual confiesa: por Valencia, por el País Vasco, por Cataluña, en fin, por lo que suena. San Pedro entonces dice; ¿Y quién se acordó de Extremadura? Pero como nadie pía, monta en cólera y dice: Pues venga, a cumplir todos con Extremadura. Y así nos llegan estas lluvias torrenciales”.
Diario HOY, 7 de abril de 1985

sábado, 9 de diciembre de 2017

La atracción de los brujos


El hombre siempre ha estado esperando el “retorno de los brujos”. Por muy ateo que se confiese un hombre, en el fondo de su conciencia cree en algo al margen y superior a él y hasta llega a suplir la idea de Dios por alguna idea supersticiosa, por los brujos de que hablamos. Pero es que aun siendo un hombre religioso, siempre queda un hueco para creer en las brujas y en sus brujerías, porque aunque no existan, “haberlas hailas”, como decía el gallego.  Y es que en el fondo de todos los hombres existe un poco de ingenuidad, quizás movida por la ambición, pero existe. Ello explica el que los ambiciosos sean objeto de timos; el que los más sensatos crean en promesas utópicas de partidos políticos y el que el más duro de corazón esté esperando siempre el “milagro”, venga de donde venga.
No es explicable, por ejemplo, que hombres de tan “pelo en pecho” como nuestros conquistadores creyeran que en América existía la “Fuente de la Juventud”. Yo he estado en Sacsahuaman, una fortaleza cerca de Cuzco, donde los soldados de nuestro paisano Pizarro se atiborraron de agua de su fuente, por creer que alcanzaban la eterna juventud y luego pagaron con los indios al ver que ésta no llegaba.
La magia y los milagros, si no han movido al mundo, han movido a los hombres que siempre esperamos llegar a conseguir esa varita mágica que nos sacará de nuestra miseria, sea en forma de “supermán” o sea en forma de quinielas, o de rezos a alguna deidad superior o por medio de los extraterrestres.
En fin, que todo este fondo de ingenuidad hacia lo trascendente, o lo que a nosotros nos lo parece, creo que es el causante de los éxitos que en Cáceres está teniendo esta Semana de Parapsicología organizada por el Centro de Estudios Parapsicológicos de Extremadura, que llena  cada noche de público el salón de la Caja de Ahorros. Cierto que son temas, hoy día, científicos pero nos parecen tan próximos a la brujería que uno siente esa atracción morbosa de que hablamos.
Diario HOY, 8 de marzo de 1985