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miércoles, 7 de marzo de 2018

El "spaguetti" de Macarrón


(Incluida en el libro “Ventanas a la Ciudad”)
Hay que ver la cantidad de pólvora en salvas que gasta nuestro Ayuntamiento; dicho de otro modo: podríamos publicar  un tomo, tan grande como un número del Espasa, con la cantidad de asuntos aprobados en su día y de los cuales sobre todo si ha habido cambio de Corporación nunca más se supo.
Uno de estos temas manoseados hasta la saciedad fue el “museo de la Torre de Bujaco”. Un museo de la ciudad  que sería como la Torre de Londres cacereña, en el que se podrían contemplar los objetos verdaderamente importantes de la ciudad. Algo así como la sala de banderas que siempre hubo en el Ayuntamiento y en la que se expusieran, con ciertas seguridades, piezas realmente curiosas: Los Fueros y Privilegios dados por Alfonso IX de León a la ciudad; la llamada piedra fundacional romana de la Colonia Norba Cesarina que ahora figura empotrada en una de las paredes del despacho del alcalde;  el genio de la colonia, conocido por diosa Ceres; el pendón de San Jorge, que es la bandera militar más antigua de España, acompañada de otras tantas enseñas que ondearon sobre las tropas municipales cacereñas en las diversas guerras que intervinieron; la espada del general Ezponda y un montón de recuerdos más de la historia de la ciudad, ahora dispersos y que podrían verse de una sola vez.
La idea era bonita; lo malo fue que la seguridad y el decorado se encargaron a un tal Macarrón y aquello resultó un “spaguetti” que no hay quien trague. Ahora la Comisión de Gobierno ha decidido desistir  de la idea, sin más consultas y sin más explicaciones. Pienso yo, como simple vecino, que si una Corporación es heredera de otra y aquélla nos puso así la cabeza con el “museo del Bujaco”, ésta debiera explicar el porqué no lo hace, dando unas razones más convincentes que las de no haber parido ellos la idea.
Diario HOY, 5 de noviembre de 1987

Donde dije digo…


Donde dije digo tengo que poner Diego, pero es esta una rectificación que confieso hago con verdadero gusto: Las ocho hermanas de la Comunidad de “Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl” que hace un montón de años rigieron el colegio “La Inmaculada”, que desaparece por fusión con el hogar “Julián Murillo” no se marchan, sino que quedan como comunidad en dicho hogar.
La precisión nos la vinieron a hacer el director de la “Inmaculada”, Santos Benítez Floriano, y el director del “Julián Murillo”, Francisco Caballero Portillo, a los que agradecemos sus aclaraciones, porque lo cierto y verdad es que de no habérnoslo aclarado ellos no lo hubiéramos sabido, ya que en el pleno de la Diputación no se hizo mención especial a dicha comunidad, y como en otros centros dependientes de este organismo ya había habido despidos a otras comunidades, nosotros nos pusimos en lo peor.
En este caso, afortunadamente, la Diputación tiene un contrato colectivo con la Comunidad hasta el año 1993 y las monjas van a continuar en el nuevo colegio, como lo estaban ya en “La Inmaculada”. ejerciendo funciones educativas hasta ese año por lo menos, puesto que desde hace seis dirigen el centro profesional de la educación de laicos, estando las ocho hermanas incardinadas también en esa función educativa.
En la nueva instalación pasarán a ocupar una zona preparada especialmente para la comunidad en la que se encuentran francamente a gusto y contentas. Nos complace aclarar, en honor de la verdad, todos estos extremos, y como aquella “ventana” la titulamos “Llanto por un colegio”, diremos que han enjugado nuestro lloro, lo que nos agrada, y el llanto queda sólo para el abandono del edificio, pero sin ninguna lágrima —afortunadamente— por la marcha de la comunidad.
Diario HOY, 3 de noviembre de 1987

martes, 6 de marzo de 2018

Llanto por un colegio


(Incluida en el libro “Ventanas a la Ciudad”)
El Colegio de “La Inmaculada”, hogar-residencia que regían y rigen unas monjas ejemplares por cuyas maternales y amorosas manos han pasado generaciones y generaciones de niñas y niños que hoy las tienen como casi su única familia, va a desaparecer. Ya lo acordó ayer la Diputación Provincial, que es la que lo mantenía, y la casa de Los Perero, palacio de la ciudad monumental que ahora alberga a este colegio y a la comunidad que lo rige, va a quedar vacío para que la Diputación lo dedique a otros menesteres no decididos aún.
La Inmaculada” va a perder hasta el nombre aunque las personas que allí residen pasarán a engrosar el Hogar Infantil “Julián Murillo”, con instalaciones sin duda más modernas y capaces que el viejo palacio de la ciudad monumental, pero no sé yo si tan entrañables.
Posiblemente la vida actual va por otros derroteros y todo lo que no pueda medirse o pesarse, como puede ser el afecto de una comunidad religiosa o el amor vocacional al servicio de Dios y del prójimo, son cosas que resbalan. Es más fácil de controlar y nos pone menos nerviosos el que los trabajadores fichen a la entrada y a la salida y no anden mezclando afectos o vocaciones religiosas con labores puramente técnicas y profesionales.
Ya se dio el caso, casi igual, con las monjas que en tiempo pasado rigieron algunas de las atenciones del Hospital y que terminaron marchando, no sé si con el agradecimiento de los servicios prestados, reflejado en algún papel de oficio. Yo no sé si las hermanas de la Inmaculada, las que rigieron aquello, se van o no con pena, ni si alguien les ha pedido su opinión. Pero la mía, que doy sin que nadie me la pida, es que merecen al menos algo más que un oficio agradeciéndoles sus servicios.
Diario HOY, 31 de octubre de 1987

lunes, 5 de marzo de 2018

Dictadores de brocha y "spray"


Tenemos que hacer una campaña contra la intolerancia y tomarnos más en serio la democracia, librándola de los dictadores de brocha y “spray”, que ensucian la convivencia que tanto trabajo nos ha costado conseguir a todos. Resulta que ayer, que era el día en que la iglesia y la Diputación, que le tiene por patrono, festejan a san Pedro de Alcántara, apareció la estatua que de él hay en la Plaza de Santa María, embadurnada de pintura roja. Los pintores, presumiblemente, son los de siempre: un grupo, que no forman arriba de cuatro personas, que montan su exhibicionismo seudorrevolucionario a base de brocha y “spray”, porque no saben hacerse notar de otro modo. En esta España de libertades, conseguidas a pulso por todos, ellos no respetan la libertad ajena y buscan esos cauces de la pintada y la molestia a los demás, porque por los cauces legales y democráticos no son capaces de “comerse una rosca”, y siguen insistiendo en unas ideas desfasadas y anticuadas, en las que no creen ni ellos mismos.
La asignatura de la convivencia y el respeto a las ideas ajenas es muy difícil de aprender y mucho menos de aprobar y, poco a poco, y a trompicones, hemos ido avanzando en ella. Democracia es convivir con las ideas contrarias sin matarse unos a otros y aún sin pintar los símbolos contrarios, porque no los comportamos. Todo esto tiene unas reglas de juego que hay que aceptar y respetar, pero el que ni las acepta ni las respeta, es un dictador que no tiene cabida en el juego y no puede estar abusando continuamente de la paciencia de los demás y rompiendo siempre la baraja de la convivencia. Los nombres de esos tales los conocemos todos, y la democracia debe tener, y emplear, mecanismos de autodefensa para que cuatro “piernas”, que para más inri presumen de demócratas, no nos la estropeen.
Diario HOY, 20 de octubre de 1987

domingo, 4 de marzo de 2018

Una asociación cultural de Coria


Creo que el Cabildo Catedral de Coria-Cáceres ha dado un gran paso de apertura a los fieles, y no fieles, a todos, creando en Coria —cabecera de la sede episcopal— la “Asociación Cultural de Amigos de la Catedral de Coria” en la que, aparte de recibir unas cuotas de los que se inscriben en ella, van a involucrar en las necesidades, atenciones e historia de este bien cultural que es el templo más importante de la Diócesis, a un montón de personas que llegarán a conocer mejor el viejo templo y llegarán a amarlo más, ligándose a sus propias necesidades.
Si nos ponemos la mano en el corazón y nos preguntamos qué conozco yo de la catedral de Coria, cabecera de mi Diócesis, acabaremos reconociendo que conocemos más bien poco. Ya que, unas veces por lejanía y otras por la pereza, no son muchos los cacereños de cualquier punto de la provincia, y aún los diocesanos de Coria, que hayamos visto la catedral cauriense con detalle. Y, mucho menos, sepamos la historia de tan valiosa edificación. Por ejemplo, pocos sabemos que el claustro es una pieza casi única, del gótico severo del siglo XIV. En el relicario se conservan, entre otras reliquias de gran veneración y fervor tradicional, el Mantel de la Santa Cena; un “Lignum Crucis” y la Biblia que usó el patrono de la Diócesis y santo ejemplar que fue Pedro de Alcántara. O que su torre, caída durante el movimiento sísmico que asoló Lisboa, fue reconstruida en el siglo XVIII por Manuel de Lara Churriguera, el mismo arquitecto que realizó el Arco del Cristo, de Cáceres, o la fachada del Ayuntamiento de Salamanca. Esto sin citar que su archivo catedral posee uno de los fondos documentales más importantes de Extremadura. En fin, que hay que conocer mejor Coria y un paso importantes es la asociación cultural que acaba de crearse.
Diario HOY, 16 de octubre de 1987

NOTA.- La “Ventana” contiene un lapsus del que Fernando no se percató: al hablar de Manuel de Lara Churriguera lo refiere a la realización del Arco del Cristo de Cáceres, cuando en realidad se está refiriendo al Arco de la Estrella de Cáceres. (Nota de Teófilo Amores).

martes, 27 de febrero de 2018

Récord de visitantes en "Las Veletas"


Nuestro museo de “Las Veletas”, dedicado principalmente a la arqueología, artes y costumbres populares, está registrando el mayor número de visitantes de toda su historia. Nada más, ni nada menos que más de 14.000 personas le han girado visita desde el día uno al 28 de agosto, lo que quiere decir que en los días que faltan para completar el mes la cifra puede aumentarse considerablemente,
Llegar a las 14.000 personas visitantes en sólo veintiocho días es todo un récord, en el que no incluimos las 4.000 personas que en este tiempo visitaron el “Museo del Mono”, que tiene la sección de bellas artes de nuestro conjunto museístico.
Es curioso ver que “Las Veletas” está siendo cada día más visitado y que ello se debe, en mucha parte, a la labor del director del museo, Antonio Álvarez, que ha tenido el acierto de saber hacer amena y entretenida la visita al turista. Mucho tienen que ver también en ese despertar curiosidad, la cinco nuevas salas de arqueología remodeladas, en las que cualquiera, no versado, acaba enterándose de lo que es y lo que significa lo allí expuesto. Son las nuevas orientaciones de los museos que no son ya almacenes de piezas raras sino amenos escaparates en los que podemos ver y aprender como fue nuestro pasado.
Hay otra curiosidad en cuanto al museo, por las estadísticas que de él se llevan, sabemos que en el mes de mayo el mayor número de visitantes es de grupos de colegiales; el mes de junio es también de visitas de grupos, pero de la tercera edad y este mes de agosto, en el que se han desbordado las visitas el mayor número de visitantes es el de familias españolas que hacen turismo nacional; hay también un número de visitantes extranjeros que se mantiene estable, pero la importancia de nuestro turismo en agosto se debe a las familias de otras regiones que nos visitan.
Diario HOY, 30 de agosto de 1987

lunes, 26 de febrero de 2018

A vueltas con lo taurino


A lo taurino de las próximas ferias llegaremos tarde, como siempre, porque septiembre lo tenemos encima y la decisión de dónde se harán los espectáculos taurinos no está tomada, aunque se barajan varias soluciones que son de las que vamos a hablar, aunque luego posiblemente no se adoptará ninguna.
Lo primero que diremos para el que no lo sepa, es que el viejo coso taurino sigue siendo del empresario Joaquín Miranda hasta el mes de abril, en que cumple su contrato, por lo que cualquier solución de utilización de esa plaza en septiembre tiene que pasar por un acuerdo con el empresario. Pero ¿cómo está este asunto?. Es lo que se preguntarán muchos y a los que no podemos responder más que con rumores de tercera personas, porque a Miranda no hay quien lo localice.
Siguen los contactos
Por su parte, la propiedad de la plaza quedó en denunciar el contrato con el empresario y no sabemos si el trámite judicial se inició, pero lo que sí sabemos es que ese trámite, si se inició, no estará resuelto para septiembre. Ahora la propiedad parece que está pendiente de un nuevo contacto con Miranda en el que, mediante cesión de algo del débito, podría llegarse a conseguir que el empresario cediera anticipadamente la plaza.
Plaza alternativa
¿Y qué pasa con el Ayuntamiento? Pues que al parecer la gestión con Miranda no dio resultado y se están buscando otras soluciones que pudieran pasar por el arriendo de una buena plaza portátil a instalar en el Espíritu Santo. Ya es sospechoso que en los programas de festejos se incluyan una corrida y una novillada. Pero hay más, hay algo que sabemos de muy buena tinta y que se centra en la construcción de un nuevo, más amplio y moderno coso taurino, que pasaría a ser propiedad del Ayuntamiento y solventaría de una vez todos los problemas que con el viejo coso vienen sucediendo. Aunque, claro, esta solución no puede estar para las ferias de septiembre.
Diario HOY, 26 de agosto de 1987

jueves, 22 de febrero de 2018

Sólo dos palacios


No digo yo que el “Fuero de Cáceres” sea un libro de mesilla para los cacereños, pero sí que al menos una síntesis de él o algo de su contenido, debería ser conocido de todos, puesto que ese antiquísimo “Fuero” fue la ley que rigió los destinos de nuestra villa y su territorio que era tan extenso casi como la actual provincia. Digo villa, porque Cáceres, como Madrid, fue villa hasta 1881 en que, por una equivocación de Alfonso XII, se nos dio el título de ciudad, cuando a mi juicio hubiera sido más singular ser villa y capital de provincial, al igual que Madrid es villa y Corte.
Pero volvamos a lo nuestro. Pienso yo que, teniendo ahora una Facultad de Derecho, alguien de ella (y esto es sólo sugerencia) podría encargarse de hacer una divulgación “digesta” de ese “Fuero” en lo que pueda ser curioso para los cacereños actuales, sin terminologías técnicas y más bien contando curiosidades del mismo.
Para ir por delante, a título de curiosidad, diré que dicho “Fuero” dice, más o menos, que “En Cáceres sólo habrá dos palacios, el del Rey y el del Obispo”, cosa que, leída por los actuales cacereños no acaba entendiéndose porque a cada una de las casas de la ciudad monumental las llamamos actualmente palacios. Bien, voy a aclarar esta aparente contradicción diciendo que en la época en que el “Fuero” fue escrito la denominación de palacio sólo la recibían las casas que tenían concedido “derecho de asilo”, o sea, que el reo que allí se refugiaba, quedaba protegido de sus perseguidores. Esa denominación, y por tanto ese derecho, sólo lo tenían en Cáceres el Alcázar del Rey (desaparecido) y el Palacio Episcopal, que aún existe.
Como ven, en el “Fuero” hay muchas cosas curiosas que contar.
Diario HOY, 27 de junio de 1987

lunes, 19 de febrero de 2018

Una ciudad especial


Hay profesiones y oficios que se están perdiendo por la lógica evolución de los tiempos. Qué duda cabe que, de hacer un mueble de artesanía a hacerlo con máquinas hay un abismo, sobre todo en el precio final que este mueble tendrá y en el acabado del mismo que, de ser pieza única pasa a ser una más de una serie hecha como se hacen los churros, uno tras de otro. Sucede esto con los oficios artesanales principalmente, muchos de ellos perdidos para siempre. Pero ocurre que hay ciudades especiales que necesitan de estos oficios y de estos artesanos para poder seguir estando a punto. Yo no sé si ustedes han visto los albañiles acuáticos de Venecia, que son únicos de esa ciudad, porque le son necesarios hasta el punto de que Venecia, sin ellos, dejaría de ser la Venecia clásica que conocemos, para convertirse en un “pastiche” tipo decoración cinematográfica.
Bien, pues un poco de eso comienza a ocurrir con ciudades monumentales,  como la de Cáceres, donde en su recinto no sólo hay que utilizar materiales auténticos, sino artesanos para poner ese material, que sepan hacerlo por técnicas artesanales tradicionales. Ejemplo pudiera ser el revestir una pared, que azota el agua, con tejas árabes, en vez de planchas de uralita, o hacer unas rejerías de forja y no imitaciones, o labrar la cantería como supieron hacerlo en su tiempo Gil de Ontañón u otros maestros. Esto, que puede parecer una tontería, no lo es en absoluto. Podemos decirles que, no hace tanto, cuando hubo que empedrar una de las plazas del recinto monumental no se encontraban maestros empedradores y la técnica artesanal se había perdido totalmente, por lo que hubo que recurrir a algún viejo maestro jubilado, que indicó cómo debía hacerse. ¿Se sabría hacer ahora un escudo esgrafiado, como el que existe en la fachada del palacio de Hernando de Ovando?. Posiblemente no. Por ello nos parece de maravillas la labor que viene haciendo, de recuperación de técnicas y técnicos artesanos entre la juventud, la Escuela Taller de la Universidad Popular de Cáceres, porque con ella se cumplen dos finalidades: conservar técnicas que se van perdiendo o se han perdido y hacer un servicio a una ciudad monumental como la nuestra, que necesita de esos artesanos y esas técnicas para seguir estando viva.
Diario HOY, 27 de mayo de 1987

Conservar los monumentos


Dice el profesor Antonio Campesino, hombre preocupado por el urbanismo de Cáceres y que lo ha estudiado a fondo, que la mejor forma de conservar los viejos edificios de la ciudad monumental es devolverles el uso que tuvieron en su tiempo; o sea, dedicarlos a morada y habitación de los cacereños.
Coincidí con Antonio Campesino en una “mesa redonda” sobre estas cosas y me sorprendió la claridad de ideas que sobre el punto tiene, aunque estimo que muchas de estas ideas son difíciles de llevar a la práctica, pero nuestra vieja ciudad monumental no puede ni debe venírsenos abajo y máxime ahora que no es sólo patrimonio de los cacereños, sino del mundo entero. Es posible que por ello, ese inconcreto “mundo entero” pueda echarnos una mano llegado el caso, pero como la conservación del patrimonio, al igual que la caridad bien entendida, comienzan por uno mismo, tendremos que ser nosotros los de casa, los que demos el primer paso.
Volviendo al tema suscitado sobre la conservación de la ciudad monumental, la dificultad reside en que muchos de esos palacios tienen más de un centenar de habitaciones (el de Hernando de Ovando tiene 200) y ustedes me dirán cómo pueden habitarse y conservarse tantas habitaciones en un solo inmueble. Lo más fácil para la conservación es convertir algunos de esos palacios en museos pero, según el profesor Campesino, esa sería la muerte de la ciudad, que debe seguir conservando su vida, o la vida dentro de esos palacios, dándoles una función viva —valga la redundancia—. Por ello me complace el que la  Diputación haya comprado uno de estos enormes palacios para convertirlo en parte de ese parador u hostería que dentro del recinto se está construyendo. No importa el que ese inmueble esté algo alejado de lo que será núcleo principal del parador, sino que volverá a cumplir una función como la que tuvo, tener gente dentro que viven en él. Aunque sólo fuera por eso, habría que darle las gracias a la Diputación provincial… Aunque nos queden otros muchos palacios a los que darles función.
Diario HOY, 21 de mayo de 1987

jueves, 15 de febrero de 2018

Nuestros escasos monumentos


Con el proyecto municipal que existe, y que parece ser que ahora se tomará en serio, de reparar los pocos monumentos que hay en nuestra ciudad, me había propuesto darles alguna curiosidad de ellos ya que no son muchos, pero sí buenos.
Comencé por darles, en la “ventana” anterior, al del pasado domingo, algunas curiosidades del dedicado al líder liberal, don Juan Muñoz Chaves, obra de Mateo Inurria, que fue costeado por los liberales de Badajoz y Cáceres, pero la mayor curiosidad del mismo quedó excluida, ya que la “ventana” la redujeron por necesidades de ajuste y quedó fuera lo más curioso, que es que el monumento, que lleva los escudos de Badajoz y de Cáceres, por no saber en cuál de los dos capitales ubicarlo, hubo que sortearlo y le tocó a Cáceres, razón por la que figura en nuestro Paseo de Cánovas.
Del escultor hervasense, Enrique Pérez Comendador, tenemos tres esculturas: una de sus comienzos, con la imagen del poeta José María Gabriel y Galán, que está también en el Paseo de Cánovas; otra ecuestre de Hernán Cortés, que está recientemente instalada en la Plaza del Alférez Provisional, y que podríamos considerar póstuma, ya que la fundió y realizó su discípulo Capa, tras de haber muerto el artista. Pero la más curiosa de este escultor es la de su San Pedro de Alcántara, que figura ante una de las esquinas de la Concatedral de Santa María y que es, en realidad, un autorretrato —en cuanto al rostro se refiere— ya que el resto del cuerpo es imaginado. El que esto escribe, en sus funciones de periodista, cuando la inauguración de la estatua se realizaba, allá en los años sesenta, tuvo a bien preguntarle al autor si esa coincidencia era buscada por él a sabiendas, o si le había salido así. El artista me contestó: “Cierto que es mi autorretrato, pero el escultor debe siempre quedar algo propio en la obra, aunque como en este caso, sea su propio rostro”.
Por no alargar más esto, diremos que la fuente luminosa de Cánovas es obra del ingeniero y especialista Buigas.
Diario HOY, 7 de abril de 1987

Un monumento de Mateo Inurria


Ahora que se intenta reparar los monumentos cacereños, no muy abundantes, aunque sí de buenos autores la mayoría, convendría hablar de algunos de ellos puesto que, aunque alguna vez en esta sección nos hemos referido al conjunto y a algún detalle de los mismos, parece ser que hay cacereños que desconocen la autoría y circunstancias, sobre todo, del dedicado a don Juan Muñoz Cháves, que existe en el Paseo de Cánovas, al inicio del mismo, y ahora en un lugar muy recóndito,  puesto que debió ceder su primitivo sitio a la actual Fuente Luminosa, que es donde primitivamente y durante muchos años estuvo, con una verja a su alrededor, ya que se concibió, no para estar arrimado a un seto —como ahora—, sino para formar en el centro de una isleta del paseo, a la entrada del mismo.
Pues bien, ese monumento es obra del escultor cordobés arraigado después en Madrid, Mateo Inurria Lainosa, que vivió entre 1863 y 1924. La historia de este monumento es sumamente curiosa ya que está realizado con aportaciones de todos los afiliados y simpatizantes al Partido Liberal de Extremadura de su tiempo. Don Juan Muñoz Cháves fue, aparte de un ilustre hombre de toga, un líder del Partido Liberal de Extremadura, admirado por los liberales de Cáceres y Badajoz, que en su tiempo no tenían diferencias algunas y, curiosamente, tomaban conjuntamente sus decisiones sin contemplar para nada las barreras provinciales. Tan es así que, conjuntamente decidieron erigir un monumento a este destacado líder y convocaron un concurso entre escultores, que presentaron sus proyectos, adjudicándose la obra al presentado por el escultor Mateo Inurria que, dentro de su sencillez, tenía un gran simbolismo. Como puede verse, sobre un podio figura el busto en bronce del homenajeado, bajo él, un símbolo de la Ley, representado por una mujer desnuda, con un libro en las manos y a un lado y otro del monumento, los escudos de Cáceres y de Badajoz. Lo malo es que, una vez hecho el monumento surgió la duda de dónde ponerlo, si en Badajoz o en Cáceres, ya que liberales de ambas provincias lo habían costeado. Se recurrió al sorteo y el monumento le tocó a Cáceres, razón por la que está en nuestro paseo.
Diario HOY, 5 de abril de 1987

NOTA.- Por razones de espacio, esta “Ventana” salió incompleta, omitiéndose el párrafo en letra azul. (Nota de Teófilo Amores).