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jueves, 1 de febrero de 2018

Gracias por la gestión


A veces uno está a punto de perder la poca fe que le va quedando en la administración y la alta burocracia a todos los niveles. Pienso que hay organismos que tienen que modificar su trato y orientación e el mismo sentido que se ha modificado el estar en una democracia orgánica —a la que ahora se llama dictadura— o una democracia a secas. Quedan algunos organismos y personas rezagadas, pero la evolución se va consiguiendo poco a poco. Prueba de lo que decimos puede ser lo difícil que se nos puso el que nos atendieran a la petición ciudadana de ampliación del plazo de cobro de la contribución territorial urbana, que al fin ha sido prorrogada por el Ministerio de Hacienda. Nos consta que gestiones en ese sentido han hecho el actual delegado del Ministerio en Cáceres, y el alcalde de la ciudad, que las anunció a la prensa. Ambas gestiones han dado un resultado positivo y no es cosa ahora de investigar cual de las dos gestiones surtió mejor efecto, o si lo fueron ambas conjuntamente. El contribuyente se dice aquello de “hágase el milagro y hágalo el diablo” y el milagro, que se veía tan difícil, de prórroga del plazo hasta el final de este mes, se ha conseguido y el contribuyente está agradecido a todos los gestores, porque se dice además que era de justicia que así fuera.
Pero hay algo que debería recalcarse, aun a  pesar de este júbilo, y es que las cosas en general deben hacerse, para otra ocasión, con más cabeza. No puede permitirse que los recibos vengan plagados de errores y se de un plazo de un mes escaso para cobrar algo así como 23.000 recibos, en una oficina recaudatoria que no tiene capacidad para atender más de un centenar de ellos diarios o al máximo dos centenares, porque si se echan cuentas a ese ritmo hacen falta cien días para poder atender a todos. De todos modos, gracias a ambos gestores.
Diario HOY, 16 de noviembre de 1986

lunes, 29 de enero de 2018

Con azúcar está peor


Por lo que a uno le afecta y por la repercusión que tiene o puede tener en lo local y provincial, no tengo más remedio que referirme a las manifestaciones hechas al Congreso por el ministro de Sanidad, Julián García Vargas, que mostró su satisfacción por la subida de las tasas para las bebidas alcohólicas en un 45 por ciento y para el tabaco en un 15 por ciento, por lo que pueden representar en la mejora de la salud de los españoles.
El ministro está preocupado por mejorar nuestra salud aunque sea dañando nuestro bolsillo, hasta el punto de que, sospechosamente, señala que por la bajada de la gasolina, la mejora de las autopistas y la importación de coches más potentes, teme un aumento de tasas de muerte en las carreteras, por lo que, estamos seguros, la solución que buscará el tema será recomendar que la gasolina suba, no se importen coches potentes y no se arreglen las carreteras. Desde luego, si comenzamos a sacarle punta a las declaraciones de este ministro, uno acaba pensando que lo único que lo salva es su parecido con Groucho Marx, y que lo que ha hecho ante el Congreso es una actuación, para hacer reír a sus compañeros.
Traduzcamos lo dicho o insinuado por esta lumbrera ministerial a lo local y provincial: ¿Para qué va a servir la protesta de todos los vecinos de la zona de Valencia de Alcántara, en petición de que arreglen su infame carretera?; aplicando el criterio de García Vargas, es mejor no arreglarla porque se podrá correr más y podrá haber más muertes que las que hay ahora en que no hay más remedio que marchar despacito; ¿para la salud? Es mejor ir en burro, no beber más que agua y dejar de fumar, si es que con el criterio de éste y otros ministros en la subida de impuestos nos queda dinero para comprar agua y burro.
Les digo a ustedes que estas justificaciones con azúcar están peor.
Diario HOY, 30 de septiembre de 1986

jueves, 25 de enero de 2018

¡Vaya con Dios el monopolio!

Parece ser que se confirma que la cacereñísima familia Sánchez deja la representación de “Tabacalera S.A.”, que ha venido ostentando desde hace un siglo, siendo posiblemente la representación más antigua del monopolio incardinada en una misma familia. Ayer mismo, Clemente Sánchez, que es el que ahora la regenta, recibía a dos inspectores de Tabacalera para ver la forma de rescisión del contrato, que debe tener sus muchos inconvenientes, porque a lo largo de un siglo de ser el monopolio en la provincia se deben haber manejado, ganado e invertido muchos millones de pesetas.
Esto ha sucedido ya, al parecer, en otras provincias españolas en las que el monopolio, al dejar de serlo, por nuestra entrada en la CEE, se convertirá en una compañía más que explotará, aparte del tabaco, en lo que parece ser será una firma más —como en Canarias— otros muchos productos, enviando un empleado como representante a cada provincia. En fin, que el monopolio desaparece, y esto tiene aspectos positivos —a la larga— y negativos de momento, sobre todo para los cultivadores de tabaco, que si ahora quedarán libres para poder cultivar cuantas plantas quieran y venderlas al mejor postor, no tienen asegurada la cosecha por un monopolio que, aunque no les dejaba poner un grano más y les compraba al precio que quería, era un cliente fijo que aseguraba unos ingresos. Ahora se pondrá más difícil la cosa y habrá que hacer cooperativas para defender los precios, etc. La que no tiene que agradecerle gran cosa al monopolio es nuestra provincia que, habiendo sido la que más y mejor tabaco le proporcionaba a Tabacalera, y deseando tener una manufactura de cigarrillos aquí, no ha llegado a conseguirlo.
¡Vaya con Dios el monopolio!.
Diario HOY, 21 de agosto de 1986

domingo, 7 de enero de 2018

Si lo sé no entro


Si en alguna ocasión abogué sobre que para esto de entrar en la CEE debería haberse hecho un referéndum, tras enterarnos de lo que nos supondría lo de ser europeos de la Comunidad (porque del continente geográfico ya lo éramos) no tengo más que reiterarme en lo que entonces dije: para el hombre de la calle, por darnos en el bolsillo y puede que por atentar contra nuestras costumbre, era preferible ese referéndum que el que piensa hacerse sobre permanencia en la OTAN.
No sé si han leído eso que dice el presidente de la Asociación de Empresarios de Hostelería, sobre que si se aplican los módulos publicados por el Ministerio de Hacienda, en el sistema simplificado del IVA, a los bares familiares y modestos que existen en todos y cada uno  de nuestros pueblos, tendrán que cerrar alrededor de 1.800 establecimientos que, calculados a ojo de buen cubero, existen en nuestro territorio. No vale decir que el negocio se lleva en ratos de ocio, como ayuda, y por los familiares, ya que se paga por barra, mesa y hasta por las moscas que pueda tener el bar que, además tienen que estar vacunadas contra no sé qué, porque Hacienda no se pierde nada. A mayor número de moscas sobre cada mesa, mayor número de pesetas a pagar. De los tragaperras no quiero contarles, por lo visto en el sistema de módulos que es el simplificado (¿cómo será el otro?), pagarán hasta los acordes musicales que las tales maquinitas lancen, a tanto por acorde y habrá unos inspectores – músicos que tomarán nota de todo ello. Quizás esto sea un poco exagerado, pero si miran el Boletín Oficial donde viene, la sensación que uno saca es que Hacienda nos cobrará el IVA hasta por mirar el Boletín.
Ya ven ustedes cómo es la razón de por qué en Europa no hay tabernas y lo que se bebe se bebe en casa y sin que se entere nadie. Si la picaresca española no encuentra salida para esto, se acabó la vida social del bar que era mucha y positiva. No sé yo si eso será bueno para algunos, pero no debe serlo para la mayoría y como en Europa, tendremos que ser serios y abstemios, España dejará de ser diferente y entraremos de golpe en el rebaño.
Diario HOY, 16 de enero de 1986

El "Chocolomo"


Uno debe saber con quién se gasta los cuartos, o para mejor decir, dónde se gasta los cuartos. Esto es en definitiva lo que nos ha venido a decir la Administración en su campaña televisiva sobre la mala o buena aplicación del IVA. “Usted compare precios, y consuma en el establecimiento en el que no le roben a cuenta del IVA”, porque nosotros nos lavamos las manos ya que estamos en una nación de libre mercado. Esto según lo entendíamos los consumidores, aunque no se dijera, porque es lo que por lógica se desprende de lo dicho anteriormente. Luego había una velada amenaza a los precios disparados diciéndose algo así como que la Administración podría hacer importación de productos más baratos, para regulación del mercado. En fin, esas promesas que no suelen cumplirse y que quedan al ciudadano tan perplejo que acaba pensando: “¡Toma, pues para ese viaje no necesito yo las alforjas de la Administración!”, como no las necesito para que el presidente de una asociación de consumidores de Cáceres me salga con que lo de criticar el IVA es una campaña electoralista de la oposición cara a las próximas elecciones.
Yo no sé si es una torpeza en la negociación de la entrada urgente en Europa, para que el PSOE se apuntara el tanto de ello en la próxima campaña electoral, ni tengo tela e juicio para afirmar esto, pero lo que sí sé es que la falta de explicaciones y la aplicación de ese impuesto, por muy europeo que sea, se le puede volver en contra al partido gubernamental en las elecciones con las que las urgencias, si las hubo, pueden convertirse en un tiro por la culata. Pero volviendo a lo local: los bares han subido, algunos, hasta el 20 por ciento de sus consumiciones y alguno, al que le preguntamos: “¿Esta subida es por el IVA?”, nos respondió: “No, nosotros no hemos aplicado aún el IVA, esta es la subida que hacemos siempre a principios de año”… Algo así como lo de aquel que le preguntaban: “¿Usted qué quiere: chocolate o lomo?” y respondió sin inmutarse: “Yo quiero ‘chocolomo’”. Ya veremos si la clientela tiene “pelas” para atender el capricho de unos y otros.
Diario HOY, 10 de enero de 1986

sábado, 6 de enero de 2018

No escribo a los Reyes Magos

La verdad es que estoy perplejo y, así como otros años he escrito la carta a los Reyes Magos y sabía qué pedirles, este año estoy tan perplejo que, como muchos cacereños (españoles de siempre y más europeos aún desde e día 1 de enero) no me atrevo a pedirles nada, no vaya a ser que me salga, como suele decirse, “el tiro por la culata”, porque da la casualidad que el pasado año yo fui de los que en mi carta a Melchor, Gaspar y Baltasar, les pedía —entre otras cosas— nuestro pronto ingreso en la Comunidad Económica Europea y me encuentro con la sorpresa que nos encontramos muchos, que Sus Majestades nos han concedido el ingreso pero cargándonos ese IVA tan temeroso con el que, ciertamente, no sabemos lo que se nos viene encima.
Pienso yo que si las cosas se hicieran como es debido, más que el referéndum de la entrada o salida de la OTAN, que dicho sea de paso nos tiene con menos cuidados al hombre de la calle (aparte de lo que digan los políticos) que esta otras cosas que nos atañen al bolsillo y nos encarecen la vida, lo que debería hacerse era un referéndum para salirnos del IVA, aunque ello implicara el ser un poco menos europeos, como dicen que pasa en Grecia que tienen el IVA aplazado. En esto, pienso yo, que es donde se debe consultar al pueblo ya que con su escaso dinero es con el que se juega, pero dígame usted cómo le cuento yo esto a los Reyes Magos, que ni son europeos ni les importa un pito Europa ya que ellos son del Oriente y esto del IVA le debe sonar raro. En fin, el tonto fui yo que les pedí en la carta la entrada en la CEE, por creerme que de ello sólo se desprendían ventajas y, mire usted por dónde, que “al primer tapón zurrapa”, como dicen los castúos entre los que me cuento. Yo para mí el IVA, es una especie de carbón que nos echan por haber sido malos… y si no al tiempo, pero yo este año no escribo carta, no me atrevo.
Diario HOY, 5 de enero de 1986

miércoles, 3 de enero de 2018

Nos largarán la escoba


Yo no sé si ustedes se acuerdan de ese juego de la escoba. Se trata de un juego-baile muy entretenido en el que se permite el cambio de parejas mediante la entrega a cambio de una escoba que se pasa de unos a otros hasta que, como las parejas están descabaladas el último se queda de “tonto”, solo con la escoba, sin tener a quien entregársela. Hay otro juego, que también puede valernos, que es ese de las sillas. Se pone una serie de sillas, pero siempre una silla menos del número de comensales, que bailotean a su alrededor, y a una señal todos se sientan, menos el que no logra silla que se queda de “tonto”, con el lógico pitorreo de los demás. No sé si estos y algún otro juego más encajan mucho con lo que a mí me han explicado que es el IVA, pero a mí se me antoja que son los ejemplos que mejor vienen al caso y, como todos tratan de explicarse van a permitirme que exprese yo mi punto de vista.
Esto del Impuesto del Valor añadido es una especie de “falsa monea” que no pagan ni el industrial ni el comerciante, sino que se la van pasando de unos a otros, como en el ejemplo mío de la escoa, hasta que el último que es el consumidor, se queda de “tonto” final y paga por todos (el tanto por ciento que le han venido cargando las distintas manos) quedándose por tanto con la escoba y posiblemente hasta con el escobillo, porque dígame usted quién le garantiza al “tonto” final —que somos usted y yo— que no se le ha “ido la mano” a alguno de los recaudadores intermediarios, aunque sólo sea por curarse en salud, y no ha cargado el doble, amparándose en eso de que nadie lo entiende. En fin, yo no las tengo todas conmigo, y lo mismo que digo de la escoba o de la silla, puede imaginarse con un balón o con una patata caliente que al que le va a quemar las manos es al último y, oiga esto no me parece muy serio para un Mercado Común que se las da de tal, sobre todo porque el poder adquisitivo de los españoles es mucho menor que el de otros comunitarios; pero al final nos largarán la escoba.
Diario HOY, 3 de diciembre de 1985

martes, 2 de enero de 2018

Europeizar la Administración


Yo creo que ahora que vamos a entrar en Europa, esta entrada no debe notarse solamente en que se nos encarezcan las cosas, que al parecer es lo que comenzamos a temer los hombres de la calle y con lo que se nos “amenaza”, como el IVA y otros “cocos” que se nos vienen encima.
Creo yo, aunque de esto se habla poco, que para el hombre de la calle habrá alguna ventaja con esa entrada en Europa y a mi me gustaría que alguien nos dijera claramente en qué consisten esas ventajas de las que sólo se habla nebulosamente, sin que nadie profundice en ellas, y las explique a “Juan Español” —como se decía antes—, porque resulta que a él es a quien se le viene todo encima, sin haberle dado ocasión siquiera de un referéndum de entrada en Europa, como es el caso de la OTAN. Pues mire usted cómo son las cosas: si me apuran, creo que más necesario hubiera sido el de  entrada en Europa que en la ONU, porque si a uno le dan un bombazo ni se entera, pero si le sangran a impuestos toda la vida, el asunto no será agradable.
Pero aparte de eso hay que decir que los modos europeos los debe también tomar nuestra Administración y no sólo los ciudadanos de a pie. No sé si en otros sitios pasan cosas, pero en Cáceres, hay ciudadanos que aprobaron una oposición y llevan meses “currelando” sin cobrar aún, porque no se los incluirá en nóminas hasta primeros de enero; los que se jubilan tardan un año o dos en poder cobrar su jubilación, porque nuestra administración es lenta. Los proveedores de los organisms oficiales, cobran tarde y mal. Hay en Cáceres industrias a las que la Administración les debe millones (que cobrarán en su día, pero sin sumar los intereses) y son llevados a la ejecutiva, nada más que deben un duro a la Administración.
Pienso yo que esto no es europeo, como no debe serlo el que por que las nóminas se estén informatizando los funcionarios no cobren, por lo que creo que es nuestra Administración, y a todos los niveles, la que debe europeizarse, porque hay que estar a las duras y a las maduras.
Diario HOY, 26 de noviembre de 1985

miércoles, 20 de diciembre de 2017

El impuesto de las rejas


(Incluida en el libro “Ventanas a la Ciudad”)
Un impuesto municipal fue el causante de que desaparecieran de nuestra ciudad una colección de rejas de la mejor época y una serie de curiosas y típicas ventanas que podían observarse en nuestra ciudad, sobre todo en la parte monumental, hasta el año 1913.
En ese año o algún año anterior, hubo la protesta de que muchas de las ventanas de las plantas bajas de Cáceres eran con saledizo, o sea que salían demasiado hacia el acerado, lo que constituía un peligro para los ciegos, o las personas que salían a la calle por las noches, ya que la iluminación no fue nunca muy buena y había el peligro de darse de bruces con alguna reja. Así las cosas, el Ayuntamiento, que intentaba antes y ahora, sacar dinero de lo que puede, puso un fuerte impuesto a estas rejas (aprovechando además que había desaparecido uno de consumo que tenía) con lo que la mayoría de los vecinos, para no tener que estar pagándolo, prefirieron hacer desaparecer las rejas saledizas, empotrándolas en el muro, o sustituyéndolas por otras más sencillas que no salieran. Hasta aquí el impuesto tenía su lógica, ya que se imponía a algo que podía ser molesto para los viandantes y el resto de los vecinos, que podían tropezar con las mencionadas rejas, pero como el Ayuntamiento vio que lo recaudado por el impuesto disminuía al ir desapareciendo las rejas objeto del mismo, pasó (en este caso sin lógica alguna) el impuesto a las rejas altas y a todas las que salieran del edificio, estuvieran a la altura que estuvieran. El fenómeno de desaparición de ellas se repitió, aunque la Comisión de Monumentos de aquel entonces protestó ante el municipio reiteradamente señalando el peligro de desaparición de unas bellas y clásicas rejas que daban carácter a nuestra ciudad.
El Ayuntamiento siguió con su impuesto, transformado después en el de los balcones, y nos quedamos sin la más bella rejería de los pasados siglos.
Diario HOY, 29 de junio de 1985

lunes, 18 de diciembre de 2017

Pregunta ingenua


La conciencia de nuestra Hacienda Pública ha sido siempre muy sensible, y quizá por ello, para acallar posibles remordimientos colectivos, cuando ha autorizado un juego de azar —que el Gobierno y la Hacienda de cada momento saben que es tentación, pecado y hasta vicio para el ciudadano— lo suelen encubrir con un tinte benéfico o deportivo, que justifica y “endulza” ese pecado, haciéndolo menos pecado, o al menos, librando la conciencia del legislador que autorizó todo aquello.
Esto pasó con loterías y quinielas de todo tipo, parte de cuyos dineros van a lo deportivo benéfico “blanqueando” el pecado, si lo hubo, del resto del dinero y tapándonos la boca a los ciudadanos que allí perdemos la pestañas y que no podemos llamar tahúr al Estado por enviciarnos y sacarnos el dinero, puesto que el fin del dinero que nos saca parece ser bueno, ya que se destina a obras benéficas o deportivas. Falla por lo de que el fin no justifica los medios, pero dejemos eso aparte.
No es mi deseo discutir esta cosas que así son y las venimos aceptando hace años, sino más bien el señalar que cuando nuestra Administración, hace tiempo, autorizó un nuevo juego, el “bingo”, sin saber entonces qué resultados económicos le daría, sintió el mismo escrúpulo y legisló o recomendó (que esto no lo sé ciertamente) el que cada uno de ellos tuviera como motivo para poder autorizarlo una entidad deportiva, a la que irían determinados fondos de sus permios. Así, aquí hay autorizado dos, uno con el Club Polideportivo Cacereño, como “patrono” y el otro con el patronazgo del “Club Náutico Tajomar”.
Las actividades del Cacereño las conocemos todos, pero las del “Tajomar” son tan escasas o nulas —deportivamente hablando— que nos suena más a “mascarón de proa” que otra cosa; por ello, ingenuamente pregunto: ¿Esto de poner el nombre de un club es más bien “tapadera”? De ser sólo eso, ¿por qué no autorizar los bingos sin más y dejarse de zarandajas?
Diario HOY, 13 de junio de 1985

miércoles, 8 de noviembre de 2017

La ley del embudo


Aparte de que la administración socialista hable tanto del cambio y propiciarlo, lo que sigue siendo verdad es que una cosa es predicar y otra dar trigo, porque precisamente la administración a todos los niveles, siendo la primera que debería dar ejemplo, viene aplicando la llamada “ley del embudo”, con la parte ancha para su lado y la estrecha para el de los demás, siendo ella la menos propicia para cambiar cuando es la que debería dar ejemplo.
A nivel nacional hay noticias que parecen insólitas. Recordamos una reciente de un industrial valenciano, al que su ayuntamiento le ha embargado por unos pequeños débitos de unos miles de pesetas, cuando el propio ayuntamiento que le embarga debe al industrial casi cinco millones de pesetas, que no hay forma de que éste cobre. Precisamente, en declaraciones que el industrial hizo, dijo que al no pagar esas tasas trataba de resarcirse de algún modo del mucho dinero que le deben y que no es capaz de cobrar. Pues bien, estas cosas que trascienden como noticias nacionales se dan también en el terreno local y provincial porque parece que esto es un mal administrativo que no hay quien arregle. Un montón de casos conocemos de industriales de nuestro entorno —sobre todo de la construcción— a los que se les deben cifras sustanciosas, que cobran mal y tarde, aunque se los pasa a la ejecutiva por alguna gabela que ellos deben a sus deudores. Un caso palmario y reciente es el de la Asociación de Empresarios de Ambulancias de nuestra provincia a los que el INSALUD les debe de cuarenta a cincuenta millones de pesetas, sin que sean capaces de cobrárselas, aunque a ellos se les exigen puntualmente sus débitos a la Seguridad Social, recargándoselos con un 20 por ciento si se retrasan. En definitiva, que es la Administración la que debe dar ejemplo y no seguir con la ley del embudo.
Diario HOY, 22 de mayo de 1984

domingo, 22 de octubre de 2017

La envidia de nuestro vecindario


Cuando uno ve, en la reseña del pleno del Ayuntamiento de Badajoz, que dicho Ayuntamiento se ha pronunciado en contra del recargo municipal sobre la cuota del impuesto de la renta de las personas físicas y cuando comprueba que el alcalde de aquella ciudad hermana ha declarado que “aunque tenemos dificultades para nivelar el presupuesto, no queremos que las economías familiares tengan que soportar esta nueva carga durante el próximo año”, a uno le entra una tremenda envidia, porque nuestro alcalde y nuestro pleno —el de Cáceres— sí se han pronunciado por la imposición de este recargo a nuestro ya bien recargado vecindario, aunque gastaran alguna saliva en decir que ya sabían que nuestro vecindario estaba muy “achuchado”. El que compara la actuación de un Ayuntamiento y el otro —al menos desde Cáceres— no puede por menos que decir: “Esas son corporaciones comprensivas y no la nuestra que nada más que le dan ocasión de un nuevo impuesto va a por él, caiga quien caiga.”
Hay otros aspectos más curiosos en cuanto a la imposición de este y otros impuestos, como es saber que el “listo”, el cerebro que traza todos ellos, es precisamente el “jefe” de la oposición, Juan Manuel García Agúndez, concejal del grupo popular que preside la Comisión Municipal de Hacienda. No es que queramos decir que esto lo hace él solo, porque los demás también aprueban, pero sí que el estudio, al que pudiéramos llamar técnico, es más bien obra suya, con lo que la gente comienza a decir: “¡Anda, que si llega a salir alcalde nos arregla!”
Sorpresas de este tipo se vienen dando en otros muchos de nuestros ayuntamientos, como en el de Plasencia, donde también se aprobó el recargo, pero con el voto en contra del grupo socialista, que al menos se abstuvo. ¿Fue esto, como el caso de Cáceres, una estrategia socialista para que no se les señale a ellos como “los malos”?; no podremos saberlo nunca.
Precisamente, García Agúndez, cuando se discutía la imposición o no del impuesto, manifestó que lo importante de aprobarlo era por elegir esta nueva vía impositiva y más bien de una forma simbólica, aunque ese simbolismo nos va a costar a todos los cacereños algo así como 22 millones de pesetas, que es lo que supone el uno por ciento que se aplicará, como a Plasencia, le va a costar unos seis o siete millones. Uno piensa que, si de simbolismos se trataba, podía haberse impuesto un tanto por ciento menor que nos hubiera dado menos al bolsillo.
No sabemos la situación de los impuestos en Badajoz, pero al menos aquí, cuando hacía unos días que habían subido todos los impuestos y tasas, creemos que existían las mismas razones que allí para haber tomado una decisión valiente y positiva.
Diario HOY, 3 de enero de 1984

viernes, 20 de octubre de 2017

Una tasa ilegal


En Valladolid, el Ayuntamiento pleno de aquella ciudad —al igual que ha hecho el de la nuestra— aprobó, entre un bloque de nuevas tasas, la ordenanza fiscal reguladora de “la prestación de los servicios de prevención y extinción de incendios, prevención de ruinas, derribos y otras análogas”. Esta tasa la habrán de pagar todos los ciudadanos que, en potencia, podrían utilizar esos servicios que corren a cargo del Cuerpo de bomberos, lo que convierte en la práctica que, el Cuerpo de bomberos municipal sería pagado proporcionalmente entre todo el vecindario y no sólo por los que utilizaron sus servicios.
Yo recuerdo que cuando nuestro pleno municipal aprobó la referida ordenanza fiscal, algún concejal señaló que este tasa podría ser ilegal, porque él tenía conocimiento de que en Valladolid se había recurrido contra ella y la habían echado abajo. No supo el concejal matizar más, y se le respondió, más o menos, que una cosa era Valladolid y otra Cáceres y que el que no estuviera de acuerdo con la tasa tenía las vías legales para recurrir. Así quedó la cosa, pero ahora me llega la sentencia de la Audiencia Territorial de Valladolid, que a instancia de la Cámara Urbana de aquella ciudad, ha declarado ilegal esta ordenanza fiscal sobre la prevención y extinción de incendios. Por otra parte la Audiencia ha decidido no admitir el recurso de apelación interpuesto por el abogado del Estado en nombre del Ayuntamiento de Valladolid.
No vamos a entrar en más detalles, que cualquiera puede conocer recurriendo a la Cámara Urbana y que no son del caso en este rápido comentario, pero lo que sí pensamos es que si ilegal es la tasa en Valladolid, ilegal tiene que ser en Cáceres, donde debe haber concejales que deseen que no se cometan ilegalidades con el vecindario, ya que para eso los elegimos.
Me quedan, no obstante mis dudas, porque recuerdo que, en tiempos, nuestro Ayuntamiento puso una tasa sobre las antenas de televisión. Alguien dijo que esta tasa era ilegal, y la respuesta municipal fue: “Bien, aunque lo sea, que reclamen y al que así lo haga le devolveremos “los cuartos”, pero el que no reclame, que se fastidie”… ¿No pasará ahora algo de esto?
Diario HOY, 21 de diciembre de 1983