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viernes, 23 de febrero de 2018

Las plagas veraniegas


Lo malo y lo bueno en esta vida es que “todo llega y todo pasa” y que “no hay mal, ni bien, que cien años dure”. Digo esto porque estos días se produce el relevo vacacional de mucho del personal que aún trabaja, a Dios gracias, porque por el camino que vamos España (perdón, este país) se va a convertir en una nación de subsidiados en la que el trabajo será un resto arqueológico para enseñar en los museos. No sé cómo podrá producirse ese milagro, pero vamos camino de ello y eso querrá decir que en vez del mes de vacaciones como estaremos todos de vacaciones obligadas, tendremos que solicitar el mes de trabajo, para compensar los otros once en los que obligadamente estaremos vacacionando,
Felices vacaciones
Pero no hagamos futurología, sino simplemente diremos que, afortunadamente aún hoy, una tanda viene ya tostada de las playas y otra se marcha a tostarse, por lo que yo —que soy de los primeros— deseo a los que marchan toda clase de parabienes y buenos deseos en esas vacaciones que, como a mí, se les harán cortas. Como este tiempo vacacional te da ocasión de conocer otros sitios y comparar con los lugares donde habitualmente uno se mueve, hay algo que tenemos que registrar, como es el aumento del número de mendigos, pícaros y menesterosos que en poblaciones grandes forman plagas. Pero lo más curioso de todo esto son las formas de pedigüeño, limpiando el parabrisas del coche, vendiéndote pañuelos de papel o perfumadores, que emplean algunos calés principalmente.
Mi asombro ha llegado al colmo al ver que, en una de estas obras que se hacen en la carretera nacional V, entre Almaraz y Jaraicejo, en un sitio totalmente alejado de cualquier población, como se forman largas colas de vehículos que esperan, sin saber de dónde aparecieron los calés intentando vender pañuelos o perfumadores a los que esperaban… Para que luego digan que los calés no trabajan.
Diario HOY, 2 de agosto de 1987

lunes, 19 de febrero de 2018

Una ciudad especial


Hay profesiones y oficios que se están perdiendo por la lógica evolución de los tiempos. Qué duda cabe que, de hacer un mueble de artesanía a hacerlo con máquinas hay un abismo, sobre todo en el precio final que este mueble tendrá y en el acabado del mismo que, de ser pieza única pasa a ser una más de una serie hecha como se hacen los churros, uno tras de otro. Sucede esto con los oficios artesanales principalmente, muchos de ellos perdidos para siempre. Pero ocurre que hay ciudades especiales que necesitan de estos oficios y de estos artesanos para poder seguir estando a punto. Yo no sé si ustedes han visto los albañiles acuáticos de Venecia, que son únicos de esa ciudad, porque le son necesarios hasta el punto de que Venecia, sin ellos, dejaría de ser la Venecia clásica que conocemos, para convertirse en un “pastiche” tipo decoración cinematográfica.
Bien, pues un poco de eso comienza a ocurrir con ciudades monumentales,  como la de Cáceres, donde en su recinto no sólo hay que utilizar materiales auténticos, sino artesanos para poner ese material, que sepan hacerlo por técnicas artesanales tradicionales. Ejemplo pudiera ser el revestir una pared, que azota el agua, con tejas árabes, en vez de planchas de uralita, o hacer unas rejerías de forja y no imitaciones, o labrar la cantería como supieron hacerlo en su tiempo Gil de Ontañón u otros maestros. Esto, que puede parecer una tontería, no lo es en absoluto. Podemos decirles que, no hace tanto, cuando hubo que empedrar una de las plazas del recinto monumental no se encontraban maestros empedradores y la técnica artesanal se había perdido totalmente, por lo que hubo que recurrir a algún viejo maestro jubilado, que indicó cómo debía hacerse. ¿Se sabría hacer ahora un escudo esgrafiado, como el que existe en la fachada del palacio de Hernando de Ovando?. Posiblemente no. Por ello nos parece de maravillas la labor que viene haciendo, de recuperación de técnicas y técnicos artesanos entre la juventud, la Escuela Taller de la Universidad Popular de Cáceres, porque con ella se cumplen dos finalidades: conservar técnicas que se van perdiendo o se han perdido y hacer un servicio a una ciudad monumental como la nuestra, que necesita de esos artesanos y esas técnicas para seguir estando viva.
Diario HOY, 27 de mayo de 1987

viernes, 16 de febrero de 2018

Las patronas y los patrones de Cáceres


(Incluida en el libro “Ventanas a la Ciudad”)
Este año ha dado la coincidencia de que se nos junten en Cáceres y casi en las mismas fiestas, los dos excelsos patronos de la ciudad, la Virgen de la Montaña y San Jorge, patronos, en los que hay una serie de coincidencias y curiosidades muy dignas de comentarse, aparte de la devoción que todos los cacereños les tenemos, como bien demostrado queda en el recibimiento hecho a la Virgen de la Montaña. Entre las coincidencias, señalaremos la de que éstos son los mismos patronos de Barcelona, ya que la imagen que aquí  llamamos de la Montaña, fue una primitiva imagen de Monserrat, que trajo a Cáceres en el siglo XVII el anacoreta de Casas de Millán, Francisco de Paniagua. Es más, la talla, sin los ropajes que lleva en Cáceres, es una virgen sentada, al igual que la de Monserrat y a la que aquí comenzó a llamársele de Monserrate. Bajó por primera vez a Cáceres, desde su improvisado santuario, en 1642 y el Ayuntamiento la declaró su patrona en 1668.
A San Jorge se le tiene por patrón desde el primer momento de la reconquista de Cáceres, en el siglo XIII, quizás por darse la doble circunstancia de haberse tomado la villa en su festividad y porque la cristiandad le declaró protector de sus ejércitos, por haber sido capitán en los de Diocleciano.
Pero Cáceres y su Ayuntamiento tuvieron otras muchas devociones y patronos hoy día olvidados. Uno de los más antiguos fue Santo Toribio de Liébana, a cuya ermita peregrinaban Concejo y pueblo cada 16 de abril. La ermita estaba más allá de lo que se conoce por Montebola, al otro lado de la carretera, en la heredad de Pontefuera, hoy convertida en tinado y casa de campo (creo que es ahora de la duquesa de Valencia), pero en 1632 todavía había ermita y población en el lugar. Otros patronos y patronas fueron: Santa Catalina, San Gregorio, San Sebastián y San Fabián, Santiago, La Purísima, La Virgen del Vaquero, la del Rosario, el Ángel de la Guarda, La Piedad, el Niño de la Congregación, la Caridad y el Nazareno.
Diario HOY, 23 de abril de 1987

miércoles, 14 de febrero de 2018

Un invento de los romanos


Las generalizaciones siempre son odiosas, peligrosas y hasta demagógicas y nuestra pobreza no radica tanto en lo material como en lo imaginativo. Tenemos falta de imaginación para afrontar nuestros propios problemas y aún falta de formación para ver que lo que es aplicable en otros sitios, no lo es en nuestro propio terreno, al menos todas las veces. No hace mucho leía un escrito del profesor don Antonio Floriano, muerto ya, en el que daba una serie de explicaciones sobre el origen y el porqué de los latifundios extremeños, o de muchos de ellos, que se crearon así por necesidad, desde la época romana. No defendía el profesor Floriano de quién había de ser el latifundio, sino el que hay tierras que no tiene otra forma de explotación que esa y que la “dehesa” no es una forma caprichosa surgida en Extremadura para atesorar riquezas y extensiones de terreno, sino que hay tierras que, por pobres, no tienen otro sistema de explotación y dejarían de ser riqueza para nadie, si se las parcelara. Llega a decir: “Sin ganas de hacer demagogia de ningún tipo, la dehesa no tiene más explotación que la tradicional, porque díganme ustedes qué se sacaría de parcelar los Riveros de Montoya”.
Esto lo desconocen muchos de nuestros “salvadores” actuales de dentro y fuera de la región y suponen que la riqueza de muchas de nuestras tierras de secano, de la mayoría, es igual que la de las mejores tierras de Andalucía, donde posiblemente la parcelación pueda dar de comer a muchas familias, lo que no sucede en la mayoría de las tierras del secarral de Cáceres, cuya única explotación tradicional tuvo que ser por extensión porque no había otro modo de vivir de ellas, haciendo un todo en el que un poco de ganado extensivo otro poco de siembra rotativa, algún huerto en el mejor sitio, los pastos y poco más, podían proporcionar un “pasar” a varias familias, siempre que se explotara conjuntamente, porque si se despiezaba parcelándolo, de cada parcela no podía vivir nadie. La mayoría de nuestras dehesas de secano son como un coche que tiene un valor, poco o mucho, mientras “rueda” conjuntamente, pero que deja de tenerlo si a uno se le da el volante, a otro la carrocería, a otro las ruedas, etc. No hay nada por inventar y ese invento de la dehesa lo hicieron los romanos.
Diario HOY, 29 de marzo de 1987

sábado, 10 de febrero de 2018

No me toquen los gallos


Estoy seguro que en Cáceres casi se ha perdido la afición a los gallos. En nuestra ciudad, que existe todavía aún una calle llamada “Reñidero de Gallos” y que se recuerda a galleros de tanta fama como el célebre Diego “Reculo”, que recibió el mote del nombre de su gallo, que murió de viejo sin que otro gallo fuera capaz de vencerle y cuyos restos, en vez de haber terminado en un puchero familiar, fueron enterrados, con todos los honores, al lado del olivo de “La Pavillita” donde, dicho se de paso, era el lugar de reunión de los últimos famosos galleros cacereños, para meditar, y yo creo que hasta para rezarle algún “padrenuestro” al gallo “Reculo”.
En esta ciudad, provincia y región que exportó, con los conquistadores, la afición a los gallos y sus peleas al mismo Méjico, donde “galleó” el mismísimo Hernán Cortés; en esta ciudad, digo, si no se ha perdido del todo la afición a los gallos, al menos ha quedado algo disminuida y reducida a Quesada y algún otro aficionado que siguen manteniéndola a trancas y barrancas. Pues bien, estos últimos galleros cacereños están indignados con la Generalidad de Cataluña por la ley que quiere poner en práctica en su territorio de prohibir las peleas de gallos, el tiro de pichón y hasta denunciar a los ciudadanos que maltraten a sus animales domésticos, aunque no se han atrevido a tocar —aun— las corridas de toros. “Se llega a prohibir —nos dicen— hasta la venta de animales a menores no emancipados, aunque se consiente maltratarlos para trabajos científicos y, puestos a pensar mal, hasta para embutirlos en las butifarras. Que se enteren antes, de que la raza de gallos de pelea, igual que la de toros de lidia, son razas hechas para la lucha, por lo que no hay derecho a que tomen el rábano por las hojas, sin entender que es esto de la gallería, porque su actitud puede poner en moda estas prohibiciones, lo que no nos gustaría.”
Diario HOY, 19 de febrero de 1987

viernes, 9 de febrero de 2018

San Blas y su romería


A San Blas se le han torcido las cosas, con las lluvias, las huelgas y las manifestaciones. Como ustedes saben, y si no lo saben se lo diremos nosotros, en Cáceres es tradicional la llamada “Romería de San Blas”, que se celebra precisamente en las vísperas del santo abogado de las gargantas y coincidiendo con la festividad de la Virgen de las Candelas, “La Candelaria”, que es como le llamamos en Cáceres. Una fiesta y otra han ido siempre juntas y las gentes del pueblo suele confundirlas, ya que lo curioso es que aquí lo que se festeja es la Candelaria, que es hasta fiesta local por una tradición de siglos, y en esa fiesta se aprovecha la tarde de ella para efectuar la romería de San Blas, bajando a su ermita que desde hace ya años se convirtió en parroquia. Lo que aquí no se festeja es a San Blas, que es el día después y a cuya procesión suelen ir solo los devotos de su parroquia, pero no es fiesta local como “Las Candelas”. Yo no sabría decir de cuándo viene la tradición de la romería samblasina que, antiguamente, solía ser el inicio de los bailes de carnaval y hasta había la tradición de bajar a la romería vestidos de máscara, y de traje típico, aunque en los años en que el carnaval se prohibió sólo se permitían estos últimos trajes.
Es tradición el que por esas fechas solía haber mal tiempo y lluvia, pero escampaba para la romería, con lo que solía decirse eso de “San Blas siempre recoge los ochavos”, referido a las limosnas de los fieles y la compra de las roscas.
Este año los actos coinciden con el fin de semana y se había preparado un programa que comenzaba el sábado pero que, a cuenta de los cortes de carretera, ha tenido que modificarse. La Candelaria, fiesta local en Cáceres es el lunes, día de la romería samblasina que, como dicen los carteles taurinos: se celebrará si el tiempo y las manifestaciones no lo impiden.
Diario HOY, 30 de enero de 1987

lunes, 5 de febrero de 2018

Promesa ante 1987


Esta noche nos disponemos a “quemarle la huella” a 1986, o si ustedes quieren, a enterrarle y, como en todos los entierros, habrá que hacer el panegírico al difunto y no nos parecerá tan malo el 1986, porque entre otras cosas, estos “entierros” que se realizan a base de uvas y alcohol (sea champán o vino peleón) nos hacen ver las cosas color de rosa y, porque, pensándolo bien y sin haber tomado una sola copa, a mí no me pareció tan malo el año que va a concluir en lo que al aspecto global y municipal se refiere. Por no pararnos en aspectos nacionales, de los que se encargarán otros, vean que, para los cacereños, eso de que nos hayan declarado en Europa patrimonio de la Humanidad es una consecución que para sí quisieran muchas otras ciudad habiendo algunas que lo solicitaron sin conseguirlo. No digo yo que ello sea la panacea para los problemas de Cáceres, que tendremos que resolver los propios cacereños tanto en el año venidero como en los que nos toque vivir, pero sí que si se sabe utilizar bien tal designación, podremos abrir nuestra ciudad al turismo que puede ser una fuente de riqueza en el futuro, en esta tierra donde tan escasos andamos de ella.
Por lo dicho, nuestra actitud y disposición, como cacereños, es mentalizarnos y prometernos, al filo de la entrada del nuevo año, que en el futuro vamos a trabajar todos, cada cual en su parcela, por que nuestra ciudad sea más grata al que nos visita, más hospitalaria, más limpia, con menos ladrones y gamberros de los que ahora tenemos, porque todos nos vamos a empeñar en hacer la ciudad patrimonio de todos, El título va por delante sirviéndonos de compromiso común ante el 1987, que deseo grato a todos.
Diario HOY, 31 de diciembre de 1986

La aldea de Beth-lehem


Lógico es que hoy hablemos de algún tema relacionado con las fechas, como puede ser la confección del “belén” o “nacimiento”, como tradición familiar y cristiana que iniciara, hace ya siglos, el propio San Francisco de  Asís. Esta ha sido una tradición muy arraigada en España, diciéndose que nos llegó de Italia, y que un propagador de la misma fue el propio rey Carlos III. Yo no lo sé, pero lo que sí puedo decir es que, en Cáceres, este año ha vuelto a tener un arraigo que se comenzaba a perder, aún a pesar de haberse organizado años atrás como estímulo algunos concursos referidos a “belenes” o “nacimientos”. El árbol de Navidad era más cómodo y más rápido de poner y, como novedad llegada de fuera, comenzó a tener un gran arraigo, como lo ha tenido también Papá Noel en detrimento de nuestros tradicionales reyes: Melchor, Gaspar y Baltasar. Yo no estoy en contra de otras tradiciones navideñas porque todas deben estar imbuidas del mismo espíritu y la Navidad es universal, aún para los que no creen en estas cosas, pero me alegra ver que nuestras tradiciones se mantienen y, si en algún momento pareció se perdería, ver que vuelven a  afianzarse con más arraigo. Todo esto se puede deducir de la cantidad de figuritas y casitas de Navidad que se venden, en puestos callejeros y ver que nuestros niños vuelven a interesarse por hacer sus “belenes”, aunque ahora las figuras sean de plástico y las casitas de poliéster pintado.
Creo que el hacer el “belén” tiene gran virtud de unir a la familia, recabar la ayuda de los padres, salir a buscar musgo o adornos y ofrecer a todos algo que la familia en conjunto ha trazado y en la que hay aportación de todos, aparte de ser un recuerdo al nacimiento de Cristo que nació hace casi dos mil años en esa aldea de Judá llamada en su época “Beth-lehem”, cuyo significado es: casa del pan, porque Él luego sería Pan para todos.
Diario HOY, 24 de diciembre de 1986

Bajen la música, por favor


Tenemos que aplaudir al Ayuntamiento o a quien sea por las magníficas luces ambientales de Navidad que ha colocado en nuestras calles. Puede que el colocarlas y encenderlas haya costado mucho dinero, pero ha merecido la pena porque las calles han quedado realmente con unos magníficos ambientes navideños. Pero como todo hay que decirlo, con lo que no estamos conformes en absoluto es con las músicas de Navidad que nos están dando todo el día a través de unos pequeños altavoces instalados en la mayoría de las calles, porque parece que las pone algún sordo a juzgar por el nivel a que nos las colocan. En la calle no hay quien se entienda en una conversación, y en las casas próximas, aun con las ventanas cerradas, no hay quien aguante la excesiva altura a que nos ponen la música, que debería ser baja y suave como requieren los ambientes de estos días.
Más de una persona nos ha llamado rogándonos que lo dijéramos en el periódico. Nos hablaron de que el ruido y la música a alturas excesivas son una contaminación más allá de lo corriente y que no saben cómo tolera esto la asociación ecologista ADENEX. Otros aducían que Cánovas y las calles de Cáceres no son una discoteca y preguntaban a quién podrían dirigirse para que bajaran la música, indicándonos que lo habían hecho ya al Ayuntamiento, a los policías municipales y a un montón más de organismos. Pues bien, nosotros trasladamos la queja al Ayuntamiento, sección de Fiestas y allí nos dijeron que, aunque la iluminación era de ellos, la sonorización la había hecho la Federación de Empresarios, a quien pueden ustedes dirigirse con sus quejas, teniendo nosotros la seguridad de que serán atendidos.
Diario HOY, 20 de diciembre de 1986

domingo, 4 de febrero de 2018

Que nos dure algo más que las fiestas


No sé yo si la dirección de Televisión Española ha puesto un momentáneo punto final a la conocidísima y popular serie de las maldades que vemos en la sobremesa de las tardes, "Falcon Crest", por aquello de que estamos en los días de Navidad y no conviene ver tantos odios, intrigas y desavenencias —tanta "mala uva"— en días que deben ser de paz y de amor, o es que ha caído así por las buenas; pero el caso es que se ha conseguido el efecto, aunque a decir verdad, muchas familias que se distraían con las maldades ajenas pueden dedicarse a hacer las propias. Pero de un modo u otro —como sucedía antiguamente con las “zorras” en Cuaresma— no está demás que se le den unas vacaciones en estos días a Ángela Channing y nos apliquemos un poco al amor al prójimo, aunque sea triste reconocer que bien poco es amar al prójimo sólo unos días al año y a fecha fija.
Algo es algo y aunque lo de televisión sea pura coincidencia, pongamos nuestro empeño en ser un poco mejores con los demás, comenzando por los de casa. En el ambiente local ese efecto parece lo viene polarizando la “Casa de la Misericordia”, de Alcuéscar, que bien se lo merece, porque cualquiera que haya visitado ese centro verá que allí es cierta la necesidad de ayuda. No decimos que no haya otras necesidades, pero sí que no nos gusta vernos engañados por los “profesionales” de la mendicidad, esos que, pensando que se saca más pidiendo que no dando, hacen profesión de la mano extendida. Pues bien, así y todo, yo pienso que también estos días debemos dejarnos “engañar” un poco, no vaya a ser que por seleccionar demasiado excluyamos a quien en realidad, aunque no lo aparente, necesita de nuestra ayuda. Hay además asociaciones que nos ayudan a no equivocarnos “Cáritas”, ACISJF y otras muchas, pero sobre todo debemos imbuirnos con el espíritu de amor a los demás, a ver si logramos que nos dure algo más que las fiestas.
Diario HOY, 19 de diciembre de 1986

Una batalla perdida


Nos lo dijo el concejal de Consumo, Emilio Vázquez, que “en estas fechas de la Navidad la batalla de los precios era batalla perdida”, aún a pesar de las muchas asociaciones, oficinas y organizaciones de defensa del consumidor. Resulta que, como siempre, el consumidor se tiene que defender solo y esas organizaciones son un poco consejeras de lo que uno debe o no debe hacer, porque los comerciantes están tan bien organizados que, cuando ven ocasión de ganar una peseta más —caiga quien caiga— van a por ella, porque es su orientación en la vida y viven de ello. Yo sé que a muchos amigos comerciantes esto que digo puede no sentarles bien, pero lo digo sin ánimo de ofenderlos y reconociendo que mercaderes y comerciantes que han vivido de servir a los demás los ha habido siempre,
Dicho esto, como simple consumidor, pienso que los tonto somos precisamente los consumidores, que nos empeñamos en comer pavo y langostino a fecha fija una vez al año, lo que es ponerle a los comerciantes el asunto como dicen que le ponían las carambolas a Fernando VII, porque si los consumidores nos conformáramos con comer unas sopas de patatas (que bien ricas están) y unas sardinas en estas fechas, los langostinos y el pavo seguirían a su precio.
Todo esto es así, y hay que reconocer que la oferta y la demanda tienen estas cosas. Lo único que me parece fuera de lugar en estas fechas no es el precio, sino el que parece que muchos de nuestros comerciantes (o algunos de ellos), además, disfrutan engañándote en la calidad o en la falta de peso del producto que ya de por sí venden tan caro.
Diario HOY, 16 de diciembre de 1986

miércoles, 31 de enero de 2018

Predicar con el ejemplo


A ras de terminada la guerra civil, entró el afán de repoblar todas las zonas que, a causa de la contienda, habían quedado desarboladas. Se hizo gran propaganda de ello, pero lo cierto es que en aquel entonces las gentes se ponían a hacer las cosas que “predicaban”, no sé si por imposición o por propia voluntad, pero se hacían cosas. En Cáceres, fruto de esas repoblaciones fue el bosque de pinos que hoy existe en el cerro de Cabezarrubia, que anteriormente era un calvero totalmente pelado y lleno de alacranes. Aquellas siembras se hacían por una especie de aportaciones muy curiosas, consistentes en que cada vecino tenía la obligación de ir a plantar un determinado número de árboles, o pagar para que otro lo hiciera en su lugar. Cierto que en muchos sitios no dieron el resultado apetecido, como sucedió en el campo de “El Rodeo”, que se plantó,  de punta a cabo, de arbolitos de pinos, que se comió el ganado nada más que se le dejó entrar, ya que como era una finca de pastos particulares no podía prohibirse su explotación tradicional. Pero otros sitios y lugares, como el cerro de Cabezarrubia, tienen un pequeño bosque gracias a aquello.
Tomando pie de esos intentos, pienso yo que las muchas asociaciones de ecologistas deberían hacer algo parecido y no centrar su acción sólo en la protesta. No niego que en alguna ocasión haya hecho alguna cosa, pero más simbólica que otra cosa. Resucitar la antigua “Fiesta del Árbol” (que, por cierto, nació en Cáceres) sería una buena cosa pero no dejándola solamente en símbolo. Podría pedirse algún terreno para ello y con maquinaria, como la que hoy tenemos, poco trabajo le costaba a esos centenares de ecologistas pasarse un fin de semana plantando arbolitos dirigidos por algún técnico en la materia, con lo que tendrían más fuerza moral para protestar después contra los que los quitan.
Diario HOY, 6 de noviembre de 1986

domingo, 28 de enero de 2018

La solución comienza con la plaza


Conocido ya el único y solitario cartel de toros que nos prepara, para la feria de Septiembre, el arrendatario de la plaza y empresario taurino, Joaquín Miranda (que iba a venir a “tragarse  el mundo y crear afición”, yo no sé si lo que está es tomando el pelo, no a los cacereños en general, sino a los aficionados al festejo que, si quieren toros en ferias, tienen que tragar por el único espectáculo que va a hacerse, aunque sea caro y malo, por que no habrá más nada donde elegir. “Si tuviéramos narices, me decía uno de estos sufridos aficionados, dejábamos sólo a Miranda y que fuera él, el que asistiera a su corrida, que la disfraza como concurso y es un saldo de ganaderías y casi de toreros. Pero no tenemos narices, y así nos va.”
Yo, la verdad, no sé a quien podríamos culpar de todo esto que parte de que la propietaria de la Plaza de Toros es una sociedad que puede arrendar la plaza a quien le parezca y hasta puede que lo que menos le importe es que se promocione o no el festejo taurino. Según se ha dicho, el contrato con Miranda se hizo porque fue el que más ofreció en la subasta púbica a que se sacó la plaza; que haya cumplido o no, es harina de otro costal. La propiedad dice que en cuanto al dinero a pagar, Miranda cumple religiosamente (será porque se santigua al dar los “cuartos”), aunque no cumple en el número de festejos prometidos en ese contrato que, en ese aspecto, no respetó desde el primer día. Pero la pregunta es que, si la propiedad está a gusto con Miranda, no será ella la que denuncie el contrato y el Ayuntamiento, en este concierto particular entre empresario y propietario, no “toca pito”, aunque debería buscar una solución porque la plaza de Cáceres se creó para dar espectáculos taurinos y no para tenerla cerrada. Es más, cuando el nuevo delegado de festejos dijo que estaba dispuesto a arrendar una portátil, nos dijimos: “por ahí puede haber algún asomo de salir de una situación incómoda para el aficionado”. Pero aquello quedó en palabras.
Diario HOY, 18 de septiembre de 1986