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sábado, 3 de marzo de 2018

Un asunto que hay que aclarar


Tomando pie del revuelo que los aficionados taurinos tienen alrededor de si las astas (cuernos) de los toros de las corridas de feria de Cáceres fueron o no manipuladas (afeitadas) y la oposición que parece ser ha ejercido el gobernador civil, Ángel Hernández Craqui, a mandarlas ala Escuela de Sanidad Veterinaria, de Madrid, que ha provocado hasta que los representantes del Club Taurino y de la afición en general, se reúnan en tertulia propiciada por Radio Nacional con el propio gobernador para aclarar extremos y malentendidos, tengo que recordar que, en tiempos, todas las astas de las corridas de toros se enviaban a Madrid, a través del Gobierno Civil, y ello propició un malentendido en un pueblecito cacereño que, por contarlo yo en esta misma sección, me valió la enemistad de su alcalde, aunque nunca dije el nombre del pueblo. Ocurrió, contado un poco de pasada, que el alcalde aquel confundió acta (documento) con asta (cuerno), y como recibiera un oficio del Gobierno Civil pidiéndole que remitiera las actas de la capea a dicho Gobierno Civil, él tomó acta (con “c”) por asta (con “s” y a punto estuvo de enviarle un par de cuernos a Juan Ramírez Piqueras, a la sazón gobernador civil de Cáceres.
Cuento esto para indicar solamente que, entonces, los cuernos de todas las corridas de toros se enviaban a inspeccionar a Madrid y recuerdo que, hasta en alguna ocasión, hubo sanciones a alguna ganadería por manipulación de las “defensas” de los toros lidiados, realizándose esto como práctica impuesto por la propia Administración, sin que tuviera que solicitarlo ningún club taurino, ni ningún aficionado. Era simplemente un método para defender a la afición de los muchos fraudes que se le han venido haciendo. Yo no quiero pensar que esta práctica dejó de hacerse en esta ocasión porque la empresa era el Ayuntamiento y prefiero pensar que es una práctica caída en desuso pero, de todos modos, habría que aclararlo.
Diario HOY, 9 de octubre de 1987

Morirá a los 38 años


(Incluida en el libro “Ventanas a la Ciudad”)
De suprimirse ahora la feria de septiembre, como dice el alcalde que quiere hacerse, nuestra feria chica —como se llamó casi siempre— hubiera vivido exactamente 38 años, lo que es una edad muy temprana para morir, tratándose de una feria. Bien es verdad, que desde su nacimiento se nos presentó con poca salud; un poco “pachucha”, como por aquí se dice, y a pesar de los cuidados que, sobre todo los primeros alcaldes, le prestaron siempre fue una feria debilucha y enfermiza, sobre la que hubo que pensar en un cambio de fechas, casi siempre, ya que sus festejos solían salir mojados.
Se concibió para los tres últimos días de septiembre y el primero de octubre y, pocos años después, se habló de cambiarla a la primera decena de septiembre, para que coincidiera con la festividad de la Virgen de Guadalupe, lo que supondría unas “vitaminas” de popularidad para la propia feria. Pero no se hizo nada. Como tampoco se suprimió las veces que anteriormente se pensó en ello.
La historia de la feria de San Miguel es por tanto muy corta. La creó en 1949 el entonces alcalde de Cáceres, Francisco Elviro Meseguer, razón por la que se llamó algunos años Feria de Elviro. También fue llamada feria chica, de septiembre y, últimamente, de San Miguel. En realidad, la creación de la feria se debió principalmente a las muchas transacciones de ganado porcino ibérico que se solían hacer por esas fechas. Pero esa razón, que fue su sostén, falló cuando se presentó la peste porcina y asoló la cabaña de ganado extensivo de este tipo. Se convirtió después en feria ganadera del equino y también este ganado perdió su importancia, con lo que la feria de ganados que sostenía el festejo perdió interés y quedó el festejo. Ahora puede que se suprima el festejo, aunque quede la feria. Pero de todos modos, es triste morir a los 38 años, por muy feria que se sea.
Diario HOY, 8 de octubre de 1987

Se rompió la "jetatura"


Desde luego, una vez terminada la feria de San Miguel, al primero que tendríamos que felicitar es al jefe del Observatorio Meteorológico de Cáceres, José Luis Fajardo. Contra todo pronóstico, antes de comenzar nuestras ferias nos hizo el suyo, en el que garantizó que no caería una gota de lluvia durante ella, cosa que por cierto le “brindó” al organizador taurino Luis Alviz. Y se salió con la suya ya que, a decir verdad, mientras en el resto de España caían rayos y centellas (sobre todo en Cataluña), aquí ha hecho un tiempo espléndido que ha durado justamente hasta las últimas vaquillas del aguardiente corridas el pasado domingo.
La lluvia y la tormenta, como en cita puntual, volvieron a presentarse al caer de la noche del propio domingo, con lo que la feria quedó salvada y en seco cosa que no suele suceder todos los años.
Lo que no llegaremos nunca a saber es si el vaticinio del meteorólogo fue de “farol” y le salió encendido o fue por esa ciencia que indudablemente tiene José Luis cuando tira de sus altas presiones, la borrasca sobre el baco K, o la interpretación de las líneas isobáricas y otras cosas que, aunque nos suenan a chino, nos producen un gran respeto. Claro que a decir verdad, esto de la meteorología, aun a pesar de su carga científica, siempre nos ha sonado a brujería. Tan creíble es el “Calendario Zaragozano”, cuando dice que habrá lluvia, porque la luna está en Capricornio, como la televisión cuando nos presenta el mapa del tiempo. Lo que sí decimos es que José Luis Fajardo, el meteorólogo cacereño, se ha “cubierto de gloria” y que Luis Alviz, el organizador de las corridas, le está agradecidísimo (como se lo está al Ayuntamiento) porque parece que se rompió la “jetatura” de las lluvias en feria.
Diario HOY, 6 de octubre de 1987

Y hablando de ferias…


Comenzó otra feria de septiembre, o de San Miguel, nombre más acoplado ahora que han retrasado, con muy buen sentido, su celebración a los primeros días de octubre. Aunque, bien pensado, también caen fuera del día de San Miguel los festejos programados, aunque puestos a ceder, es mejor que la llamemos con el nombre del santo que con el nombre del mes, ya que es en octubre y no en septiembre, cuando van a celebrarse los espectáculos taurinos que, al decir de los que entienden de estas cosas, son los que hacen las ferias.
Hablo de que ha habido buen sentido en retrasarla, basándome sólo en el hecho de que la gente —sobre todo los padres de familia— están recién cobrados (cosa que no se daría en los últimos días de septiembre), para poder asistir económicamente a los suyos; aunque sea con una vuelta en los caballitos, unos churros con chocolate, o un pollo con “terramicina” (por la tierra que puede llevar encima) cenando alguna noche en los chiringuitos del “real”. Formas sencillas de celebración, pero que pueden dejar vacíos muchos bolsillos de tipo medio, que son los más numerosos,
Dicho esto, voy a señalar una curiosidad que puede servirnos para “medir” la evolución de Cáceres en el transcurso de los años: la ubicación de los distintos feriales que yo he conocido. Los primeros “miniparques” de atracciones de los que me acuerdo, se hacían en la llamada “Corredera” de San Juan; hubo otros en la Avenida de la Montaña, cuando allí no había más edificio que la Escuela de Magisterio. Cuando el edificio de “La Perra Gorda” era solar, también en él estuvo la feria; después en El Rodeo, con entrada por San Francisco y, por último, en el lugar que ahora la conocemos; los terrenos de la antigua estación de ferrocarril, de los que se lleva diciendo, hace muchos años, que esta sería la última celebración.
Les deseo salud para conocerla en los nuevos terrenos a  los que se lleve, si es que se lleva algún día.
Diario HOY, 30 de septiembre de 1987

jueves, 1 de marzo de 2018

Los precios de las entradas


Yo no sé cómo el Ayuntamiento va a lograr unos precios “sociales”, cono dice el presidente de la Comisión de Cultura, Ángel Rodríguez, en los festejos taurinos de feria, si es que entendemos lo social por precios asequibles a la mayoría. Cierto que el Ayuntamiento, con su gestión directa de la feria tarina, va a lograr ajustar un precio a la entrada que, al no contemplar los posibles beneficios del empresario, serán un poco más asequibles para algunos. Pero de eso, a los precios verdaderamente sociales, hay a nuestro juicio un abismo.
Sólo hay que echar unos números y ver que si sólo la corrida —en gastos— se pone en los 14 millones, y el aforo de la plaza es de 6.420 localidades (unas buenas y otras malas, unas de sol y otras de sombra), el precio medio de la entrada tiene que estar en más de 2.500 pesetas. Porque aunque las entradas de sol sean más baratas, habrá que cargar más las de sombra. Y, sobre todo, ya lo indicó Alviz, casi nunca se consigue el aforo completo de la plaza. Otro tanto podríamos decir que la novillada, con lo que no hemos de esperar que ahora pase como con la corrida medieval que se cobró a 200 pesetas la entrada, por tratarse de una ocasión única, como fue el nombramiento de Cáceres como ciudad patrimonial.
Aparte de lo dicho, el mismo Ángel Rodríguez indicó que hay entradas no aforadas que se deben descontar obligatoriamente para la propiedad, y el posible “tifus”, con lo que el aforo quedará más disminuido. No esperamos por tanto que, porque lo organice el Ayuntamiento, las entradas a la feria taurina van a estar por los suelos. Con lo que tampoco estamos de acuerdo es en lo que se viene diciendo, y se dijo en rueda de prensa, de “que si Cáceres no llena en esta ocasión la plaza es que aquí no hay afición taurina”. Oiga, lo que demostraría eso es que aquí no hay un duro, aunque haya afición.
Diario HOY, 17 de septiembre de 1987

lunes, 26 de febrero de 2018

A vueltas con lo taurino


A lo taurino de las próximas ferias llegaremos tarde, como siempre, porque septiembre lo tenemos encima y la decisión de dónde se harán los espectáculos taurinos no está tomada, aunque se barajan varias soluciones que son de las que vamos a hablar, aunque luego posiblemente no se adoptará ninguna.
Lo primero que diremos para el que no lo sepa, es que el viejo coso taurino sigue siendo del empresario Joaquín Miranda hasta el mes de abril, en que cumple su contrato, por lo que cualquier solución de utilización de esa plaza en septiembre tiene que pasar por un acuerdo con el empresario. Pero ¿cómo está este asunto?. Es lo que se preguntarán muchos y a los que no podemos responder más que con rumores de tercera personas, porque a Miranda no hay quien lo localice.
Siguen los contactos
Por su parte, la propiedad de la plaza quedó en denunciar el contrato con el empresario y no sabemos si el trámite judicial se inició, pero lo que sí sabemos es que ese trámite, si se inició, no estará resuelto para septiembre. Ahora la propiedad parece que está pendiente de un nuevo contacto con Miranda en el que, mediante cesión de algo del débito, podría llegarse a conseguir que el empresario cediera anticipadamente la plaza.
Plaza alternativa
¿Y qué pasa con el Ayuntamiento? Pues que al parecer la gestión con Miranda no dio resultado y se están buscando otras soluciones que pudieran pasar por el arriendo de una buena plaza portátil a instalar en el Espíritu Santo. Ya es sospechoso que en los programas de festejos se incluyan una corrida y una novillada. Pero hay más, hay algo que sabemos de muy buena tinta y que se centra en la construcción de un nuevo, más amplio y moderno coso taurino, que pasaría a ser propiedad del Ayuntamiento y solventaría de una vez todos los problemas que con el viejo coso vienen sucediendo. Aunque, claro, esta solución no puede estar para las ferias de septiembre.
Diario HOY, 26 de agosto de 1987

martes, 20 de febrero de 2018

Una sospecha


Esto de la afición taurina en nuestro pueblo está más arraigado de lo que podría pensarse. Lo taurino lleva un arraigo de siglos y esta es una fiesta, nacional, a la que se ha llegado por decantación de los genes ibéricos que la mayoría de los españoles debemos llevar dentro,
Lo de antitaurino es una beatería nueva, de origen inglés, que también tiene su tiempo de existencia y tergiversaciones, Una de ellas es que un periódico alemán afirma que en España se queman 20.000 toros anuales. Ustedes me dirán que forma de entender la fiesta es esa en la que se afirma que aquí se queman los toros.
Pero dejemos eso aparte para afirmar algo que yo presencié hace años: un filipino vino a ver a sus parientes cacereños, coincidiendo con una de aquellas ferias en las que se hacían un montón de corridas. No había visto la fiesta de toros nunca y era contrario a ella, pero fue a la corridas y, tras ver la primera, era el más encendido defensor de la fiesta y presumía de entender más que nadie de ella.
Todo esto viene a cuento de que, la mucha afición taurina cacereña está indignada con que Cáceres se haya quedado sin toros y cada cual lo expresa y explica como puede: algunos quieren manifestarse, otros culpan al alcalde, otros piden la dimisión de la Comisión de Festejos, otros se lo toman a guasa y dicen que, al menos, debería haberse avisado al vendedor de almohadillas, para que no estuviera estos dos días a la puerta de la plaza, sin vender una. Pero hay una sospecha generalizada, que está tomando cuerpo, y es que en esto ha  habido alguna maniobra ecologista de algún miembro antitaurino de la Corporación Municipal. Yo no paso a creer que esto haya sido así pero quíteselo usted de la cabeza a los aficionados  a la fiesta.
Diario HOY, 3 de junio de 1987

lunes, 19 de febrero de 2018

Lo taurino en nuestras ferias


Tenía que tronar muy gordo” —como suele decirse— para que se suspendieran las corridas en Cáceres, desde que nuestra plaza comenzó a prestar sus servicios allá por el año del Señor de 1846. No quiere decir esto que exista una estadística de las ferias en las que no hubo corridas, aunque podría hacerse una labor de investigación en este sentido, ya que nuestra feria de mayo es bastante más joven que nuestro coso taurino, puesto que nuestra feria grande procede de 1896, más o menos. Pero, de todos modos, volvemos a decir que, cosas muy trascendentes tenían que ocurrir aquí para que, como ahora nos han hecho, se nos quedara sin corridas o espectáculos taurinos en ferias. Ello hace decir a los aficionados actuales que en Cáceres ha habido dos empresarios que podrían colocarse en los extremos de promoción de la fiesta: en el lado positivo figuraría Diodoro Canorea, y en el negativo, Joaquín Miranda. Pero dejemos esto aparte y, por curiosidad, vamos a estudiar las razones más señaladas por las que nos dejaron sin toros los pasados años.
En 1854 y 1855 Cáceres quedó por primera vez en su plaza nueva sin corridas, ya que no pudieron celebrarse a cuenta del cólera que asolaba nuestra población. En 1885 y en 1890 se dieron las mismas causas, pero en la última de estas fechas porque se había acordonado la villa y no se dejaba entrar ni salir a nadie.
Entrando ya en nuestro siglo, las causas comenzaron a ser otras y tenía que ocurrir algo muy sonado para suspender los toros, excepto en 1902 que fueron suspendidos por discrepancias entre el alcalde y la Comisión de Festejos. Por lluvia se suspendieron un montón de veces, como en 1922, en 1960 y en 1961, entre otras. Hubo un caso curioso en 1917, en que se cambió la corrida por novillada para que toreara el paisano “Angelete”, que lo hizo alternando con “Nacional” y Manuel Lavín, Pero el caso más curioso de suspensión ocurrió e 1959, en que el gobernador civil no autorizó la corrida por falta de peso y trapío. Se trataba de la ganadería de María Terrones, de Salamanca.
Diario HOY, 30 de mayo de 1987

La ciudad en sus carteles


En estos prolegómenos de feria se ha abierto, en la sala de arte “El Divino Morales”, una curiosísima exposición de carteles que años anteriores, desde 1911, anunciaron nuestras ferias y fiestas de mayo. Para el curioso cacereño que por allí se pase, hay mucho que ver, meditar y pensar en esa exposición, aunque no haya carteles de todos los años, ya que muchos faltan, y faltan también la mayoría de los carteles taurinos que anunciaron los espectáculos dados en nuestro coso desde ese ya lejano año de 1911.
La mayor curiosidad de la muestra, es ver lo que ha evolucionado, en esos 76 años transcurridos, nuestra ciudad y sus costumbres. En uno de los pocos carteles taurinos, el de 1911, se reseña también el resto de los festejos, ya que entonces el cartel de toros y feria era único. Es muy bonito el cartel en su trazo y muy curioso en su contenido. Se anuncian en él las dos corridas celebradas los días 30 y 31 de mayo, en las que sólo hubo dos toreros, en lo que hoy se llama un mano a mano: Cocherito de Bilbao y Gaona, que despacharon reses de Trespalacios, el primer día, y portuguesas de Palhas, el segundo. Es curioso el anuncio de festejos, en los que se incluyen también (no sabemos si como un festejo más): “Limosnas para las familias pobres”, partidos de “foot-bal”, elevación de globos y fantoches, matinées y verbenas,
El resto de los carteles tienen todos curiosidad, ya que son verdaderas joyas de la cartelería y la pintura, puesto que sus autores son pintores muertos, que ya son historia: Juan Caldera, Eulogio Blasco, Toribio López “Tori” o Lucas Burgos, entre otros.
Si nos centramos en los edificios representados, allí está una Torre del Bujaco de la que las generaciones actuales no tienen ni idea, puesto que figura con un templete y el yugo y las flechas de la Falange que, durante muchos años, figuraron en su fachada; o en otro, que puede verse el puente de San Francisco, con un solo ojo, como realmente era en la antigüedad.
En fin, un trozo de 76 años de historia de la ciudad, representados en carteles de feria.
Diario HOY, 23 de mayo de 1987

sábado, 17 de febrero de 2018

De acuerdo con los Festivales


Tras de ver el primer día de “Festivales Medievales”, que conmemoran la designación de Cáceres como Patrimonio de la Humanidad y en los que se van a  gastar un buen puñado de millones, tengo que decir que estoy con los Festivales y con los que tuvieron la feliz idea (al menos para mí) de organizarlos, cuesten lo que cuesten.
Digo esto por varias razones que voy a tratar de explicar de una forma sencilla, para que los detractores —que los hay— de esos Festivales, al menos los de buena fe, tengan un elemento más de juicio. Hay quien dice que ese dinero hubiera estado mejor empleado en otras cosas como la pavimentación de las calles, que están indecentes, con lo que nos hubieran dejado un Cáceres magníficamente urbanizado. Es posible que ello, teóricamente, pudiera ser cierto, pero sólo teóricamente, porque las pavimentaciones de calles tienen ya su presupuesto y creemos que el hacer algo sonado para conmemorar la designación de Cáceres como Patrimonio mundial, cosa que no suele ser corriente ni de todos los días, bien merece la pena de gastar una treintena de millones, para que el pueblo se divierta y lo festeje, que es a mi juicio de lo que se trata y también para el mismo fin que tuvieron los viejos festivales folklóricos hispanoamericanos de los que tanto se sigue hablando aún y en los que se gastaba, en aquel entonces, tanto o más dinero.
Otros dicen que los festivales se hacen con fines electoralistas. Es posible que así sea, pero gracias a esos fines llegará al pueblo una cosa digna de verse. Si las campañas electorales se montaran sólo a base de entretener, divertir y enseñar algo al pueblo, eso ganaría el pueblo porque al fin y de una forma u otra cada partido arrima el ascua a su sardina y es mejor que lo haga de forma que el pueblo participe y saque al menos algo que recordar y no sólo las paredes sucias de carteles y a cabeza llena de candidaturas y promesas que no suelen cumplirse.
Finamente, el precio popular de los festivales me da ocasión de decir que se han hecho para todos con lo que, de lo empleado, algo sacará el pueblo, aunque sólo sea ver ese espectáculo de “luz y sonido” que recoge la historia de Cáceres y Extremadura.
Diario HOY, 6 de mayo de 1987

viernes, 16 de febrero de 2018

La "Disneylandia" que se nos avecina


Aquí, o no hacemos ni una fiesta durante todo un año, o nos metemos en fiestas y no tenemos un rato ni para descansar entre una y otra. Esto nos va a pasar a partir de esta Semana Santa, que también ha sido una fiesta concurrida en Cáceres, porque casi la vamos a ligar con las fiestas patronales de San Jorge que, prácticamente han comenzado ya en sus prolegómenos, con la Semana de Teatro en Extremadura; las propias fiestas patronales; la celebración de la exposición Filatélica y Numismática, con motivo de la declaración de Cáceres como patrimonio mundial; reunión de un congreso hispano-luso de Endocrinología; celebración, el domingo próximo, de la fiesta campestre en la que la asociación de informadores cacereños conocida por “La Lupa” se reunirá para entregar sus premios anuales —en esta ocasión serán los primeros— uno positivo: la lupa cristalina, y otro negativo; la lupa opaca. A ello se unirán las fiestas medievales que se inician con el mes de mayo, en las que habrá de todo lo imaginable, y tras ello habrá que ir pensando en las ferias de mayo, que por los motivos lógicos del nombramiento, deben sr unas ferias excepcionales. Todo esto sin contar con la bajada de la patrona a la ciudad desde su santuario y otras fiestas menores, que de por sí hubieran constituido acontecimiento aisladamente, como el encuentro Cacereño-Sevilla o Murcia-Cacereño.
En fin, que el cotarro va a estar animado de verdad, porque estoy seguro que me quedo otras muchas fiestas en el tintero. No parece sino que Cáceres entero está haciendo un imaginario viaje al país de los festejos y que hemos puestos el “piloto automático” a ver dónde podemos llegar. Lo que sí estamos echando de menos en toda esta “Disneylandia” que se nos ha montado, es un programa conjunto, por el que podamos saber qué hay cada día y escoger entre lo ofrecido.
Diario HOY, 21 de abril de 1987

jueves, 15 de febrero de 2018

Tener las cosas a punto


Llegando estas fechas los “hermanos” cofrades de las distintas agrupaciones penitenciales cacereñas comienzan a ponerse nerviosos, porque estas cosas de las cofradías y las procesiones son cosas tradicionales del propio pueblo, que las vive y las disfruta, ya que es una forma de devoción y aun sacrificio, posiblemente heredada de anteriores generaciones pero que, en Cáceres, están muy vivas.
Dicho eso, no hay que esforzarse mucho en afirmar que los cofrades de cualquier cofradía penitencial de Cáceres ya están preparando sus hábitos, sus “pasos” y sus desfiles procesionales y que cualquier cosa que a ellas les ataña les interesa a ellos sobremanera. Por ello, más de uno y más de dos de estos “hermanos” están francamente alarmados porque las cosas relacionadas con las cofradías no se han movido, a su juicio, como debieron moverse y a estas alturas no hay aún en la calle carteles anunciadores de nuestras procesiones, ni “guías” que indiquen los horarios, itinerarios y cultos cofradieros, ni programas que puedan explicarle al forastero —y al no forastero— de dónde y cuándo salen las procesiones y un poco de historia de las mismas. Es más, un jefe de paso, de una de las más destacadas cofradías, nos decía ayer que era intolerable que estas cosas sucedan porque los organismos que intentan ayudar a una divulgación de nuestra Semana Mayor, no se pongan de acuerdo de una vez y ello implique el retraso de unas fechas, por cosas tan tontas como: ¿quién hace y paga los carteles?, ¿quién edita los folletos? y ¿quién se ocupa de que todo eso esté a punto? Yo no hablo por mí, porque no sé exactamente lo que pasa, pero según ese cofrade y otros más, las cofradías lo tienen todo a punto, pero de la edición de carteles y la distribución, aparte de las subvenciones y los pagos, se tienen que ocupar, entre otros: la Unión de Cofradías, el Ayuntamiento, no sé si alguna Caja de Ahorros y el Patronato de Promoción del Turismo y la Artesanía de la Diputación que este año también toma parte y entre todos no llegan a un acuerdo.
Diario HOY, 14 de abril de 1987