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jueves, 15 de febrero de 2018

Tener las cosas a punto


Llegando estas fechas los “hermanos” cofrades de las distintas agrupaciones penitenciales cacereñas comienzan a ponerse nerviosos, porque estas cosas de las cofradías y las procesiones son cosas tradicionales del propio pueblo, que las vive y las disfruta, ya que es una forma de devoción y aun sacrificio, posiblemente heredada de anteriores generaciones pero que, en Cáceres, están muy vivas.
Dicho eso, no hay que esforzarse mucho en afirmar que los cofrades de cualquier cofradía penitencial de Cáceres ya están preparando sus hábitos, sus “pasos” y sus desfiles procesionales y que cualquier cosa que a ellas les ataña les interesa a ellos sobremanera. Por ello, más de uno y más de dos de estos “hermanos” están francamente alarmados porque las cosas relacionadas con las cofradías no se han movido, a su juicio, como debieron moverse y a estas alturas no hay aún en la calle carteles anunciadores de nuestras procesiones, ni “guías” que indiquen los horarios, itinerarios y cultos cofradieros, ni programas que puedan explicarle al forastero —y al no forastero— de dónde y cuándo salen las procesiones y un poco de historia de las mismas. Es más, un jefe de paso, de una de las más destacadas cofradías, nos decía ayer que era intolerable que estas cosas sucedan porque los organismos que intentan ayudar a una divulgación de nuestra Semana Mayor, no se pongan de acuerdo de una vez y ello implique el retraso de unas fechas, por cosas tan tontas como: ¿quién hace y paga los carteles?, ¿quién edita los folletos? y ¿quién se ocupa de que todo eso esté a punto? Yo no hablo por mí, porque no sé exactamente lo que pasa, pero según ese cofrade y otros más, las cofradías lo tienen todo a punto, pero de la edición de carteles y la distribución, aparte de las subvenciones y los pagos, se tienen que ocupar, entre otros: la Unión de Cofradías, el Ayuntamiento, no sé si alguna Caja de Ahorros y el Patronato de Promoción del Turismo y la Artesanía de la Diputación que este año también toma parte y entre todos no llegan a un acuerdo.
Diario HOY, 14 de abril de 1987

martes, 12 de diciembre de 2017

Historias de la Cofradía de los Ramos


(Incluida en el libro “Ventanas a la Ciudad”)
Como estamos en plena Semana Santa, vamos a hablar de procesiones ya que hoy sale la cofradía de los Ramos con su imagen más preciada, la Virgen de la Esperanza, a la que suelen acompañar las cacereñas vistiendo la tradicional mantilla. Es casi un rito obligado en honor de la Virgen a la que se ha dado en llamar la Macarena cacereña.
También esta imagen y esta cofradía, aun en el corto tiempo que lleva constituida (sobre todo si la comparamos con las medievales) tiene sus curiosas historias. Se fundó en el 1947, siendo su primer mayordomo Antonio Fernández Mijares, al que sustituyó en 1948 Abelardo Martín Fernández, a iniciativa del cual se compró esta imagen que realizó el escultor cacereño, residente en Madrid, José García Bravo y que importó 135.000 pesetas (de las de antes). El día 1 de abril de 1949 la bendecía el obispo de Coria, don Francisco Cavero y Torno, que marchó a Coria para presidir la procesión de las Palmas que sale de aquella catedral el Domingo de Ramos. Pues bien, en el momento de salir la procesión de la catedral y a la puerta de ella, con la palma en la mano, falleció repentinamente mencionado obispo.
Hay otra curiosidad relacionada con esta cofradía y es que en 1980 fallecía su segundo mayordomo, don Abelardo Martín Fernández, que se enterraba precisamente una mañana del Domingo de Ramos de aquel año, mientras su cofradía realizaba el obligado desfile y procesión de las palmas.
Le sustituyó entonces Esteban Moretón Moreno, que desde esas fechas sigue siendo el mayordomo de la cofradía de los Ramos.
Para que vean que aun las cofradías más jóvenes van atesorando ya sus anécdotas e historias, propias para recordar estos días y sobre todo, para que las conozcan los propios cofrades.
Diario HOY, 3 de abril de 1985

La cosa no vino sola


Para estos días de Semana Santa no hay una sola plaza hotelera en Cáceres. Este fenómeno se viene dando todos los años desde hace un montón de ellos y es cosa que espera toda la hostelería de la ciudad y de sus alrededores, porque muchos de los que vienen a ver la Semana santa, si no pueden hacer su “campamento central” en la capital, se instalan en algún alojamiento de los pueblos o ciudades cacereñas de los alrededores, porque nuestra Semana Mayor es atractiva por su tipismo, pero no solo en la capital sino en nuestros pueblos que ahora con la floración de la primavera tiene magníficos paisajes que ofrecer, sitios históricos, etcétera.
Pero esta venida del turismo en grandes cantidades y en estas fechas, principalmente turismo nacional, no se ha hecho espontáneamente, aunque se nos explique que es turismo de paso a las Semanas Santas del sur, o a las playas de Andalucía, para acabar diciéndonos que prácticamente ha venido sólo sin que nadie lo promocione.
Pienso yo que en la promoción del turismo de la Semana Santa de Cáceres tuvo mucho que ver la “vista” del ya fallecido obispo de Coria-Cáceres, don Manuel Llopis Ivorra, que como buen levantino sabía buscar el punto práctico de las cosas y, allá por 1957, creó en Cáceres la llamada “Comisión Pro – Semana Santa”, que durante muchos años no solo aunó los esfuerzos de las diversas cofradías penitenciales, sino que se encargó de la propaganda externa de nuestra Semana Santa, con concursos, carteles, guías y folletos de turismo, que se enviaban al resto de las provincias españolas en una labor lenta pero continuada, de la que creo estamos ahora recogiendo los frutos. Las cosas no se han hecho solas y promocionarlas cuesta tiempo.
Diario HOY, 2 de abril de 1985

Algo casi perdido


Los cacereños, que son tan amantes de sus cosas, van a tener ocasión de escuchar, una vez más las saetas al estilo tradicional y casi perdido que se cantaban de antiguo en Cáceres. A decir verdad, la saeta cacereña es más fea que la andaluza, porque ésta está más adornada y la cacereña es un cante escueto, seco si se quiere, que sin adorno dice lo que quiere decir sin entrar en florilegios de garganta. Es más una oración gritada que tiene el mínimo ritmo para poder ser canto, pero no pretende agradar a la concurrencia —como la andaluza— sino decir lo que se lleva muy dentro y se grita a la imagen que pasa.
Su origen podría ser  castellano —yo no lo sé—, pero pienso que si los “moros” no hacían procesiones ni cantaban, las saetas y el origen de ellas y de las procesiones hubo de venir del Norte, tras la Reconquista, y de la oración cantada castellana —o leonesa— el andaluz hizo el preciosismo de su propia saeta a la que adicionó la gracia morisca de su canto.  Si esto fuera así, las nuestras serían los restos de un canto cristiano y medieval a las imágenes que se hubiera perdido si algunos viejos cacereños, como Teresa la Navera, el Niño de la Pizarra y algún otro, no la hubiera seguido cantando, y si hace años emisoras como Radio Cáceres, no la hubieran promocionado con sus concursos.
Hoy, en San Mateo, vamos a tener ocasión de oírlas en la propia Iglesia, también promocionadas por el Ayuntamiento que, además, ha montado un concurso para estos días, en el que se ha registrado la curiosidad de inscribirse un cacereño de noventa años, conservador de este tipo de cante y por tanto competidor de Teresa, que está deseoso de intervenir y que confiesa que no lo ha hecho antes porque “le da reparos cantar por el micrófono” o malo es que este tipo de saeta acabará perdiéndose con ellos, por eso es más curioso el escucharla.
Diario HOY, 30 de marzo de 1985

lunes, 11 de diciembre de 2017

La falta de coordinación


Los “piques” también existen en estas cosas de la Semana Santa y de las cofradías. Suelen ser pequeñas cosas que acaban solucionándose, pero que a veces se enconan por esa falta de capacidad que solemos tener todos los humanos, de escuchar lo que los demás dicen y adaptarlo a lo que decimos nosotros. Ese partir las diferencias es de lo más difícil que suele darse, máxime si las diferencias son entre colectivos como las cofradías. Resulta que ahora nos vamos a encontrar con que el Lunes Santo, que es el próximo, habrá dos procesiones casi a la misma hora, y casi por las mismas calles. ¿Qué es lo que ha pasado aquí?, se pregunta uno que sabe que si la participación para una es escasa, más lo será para dos.
Pues bien, es algo que podríamos relacionar con los derechos adquiridos. Hace unos once años, la Cofradía del Cristo de las Batallas, por su carácter militar, dejó de hacer su desfile de la Semana Santa, que se hacía precisamente el Lunes Santo, con salida de Santa María a las ocho treinta de la tarde. Para cubrir ese hueco, la Cofradía del Nazareno, que tiene muchos “hermanos” y muchas procesiones, pasó la suya llamada “del Silencio” —que hacía en la madrugada del Sábado Santo— al lunes. Eso se hacía como “emergencia”, pero la tal “emergencia” ha durado once años, ya que éste, reformada y convertida en civil la Cofradía del Cristo de las Batallas, vuelve a reclamar su procesión del Lunes. Lo lógico es que la otra cofradía hubiera trasladado la suya al sábado, pero no se ha resignado y la anuncia para el lunes, a las nueve treinta, con salida de Santiago.
Sabemos que el mayordomo y los “hermanos” de la primera están molestos y hasta han recurrido al obispo, porque dicen: “Si casi todos somos cofrades del Nazareno, ¿cómo vamos a estar en las dos procesiones?”.
Ya ven cómo por la abundancia también se riñe.
Diario HOY, 28 de marzo de 1985

sábado, 25 de noviembre de 2017

El Nazareno y su autor


Hoy vamos a echar el asunto por la historia local, que es parcela que gusta a muchos cacereños. Refiriéndonos a la imagen de Jesús Nazareno, de tan gran devoción en Cáceres, hemos de reconocer que hasta que el investigador cacereño, fallecido ya, don Tomás Pulido, logró encontrar documentos que acreditaban que era obra del escultor Thomas de la Huerta, se había achacado a  Montañés o a alguno de sus alumnos, por su magnífica factura; pero lo curioso del caso es que del tal Thomas de la Huerta poco sabemos en Cáceres, al menos a nivel popular.  ¿De dónde era? ¿Qué otras obras hizo? ¿Fue escultor de altos vuelos?. En fin, que tras esa magnífica talla como es la del Nazareno, poco sabemos de este artista.
Pues bien, en la obra póstuma de don Tomás Pulido, “El protocolo de artistas”, se dan nuevas noticias sobre el mismo, y también se dan en un libro del que es autor otro investigador cacereño, también fallecido, como fue don Tomás Martín Gil, aunque este último ignoraba que el tal escultor fuera el autor del Nazareno.
Por ello y para curiosidad de los que gustan de estas cosas, vamos a referirnos a este escultor que dejó obra importante, aunque muchos lo ignoren. Thomas de la Huerta era natural de Ciudad Rodrigo, o al menos fue vecino de esa ciudad salmantina; por la razón que fuera se trasladó a Cáceres, pero no a la capital, sino a Casar de Cáceres, de cuyo pueblo fue vecino muchos años, posiblemente porque se le había contratado para hacer el retablo mayor de la iglesia parroquial del Casar, de cuyas esculturas es autor, como lo es de las del de Sierra de Fuentes. Allí recibió otros muchos encargos de obra diversa, que está repartida por nuestros pueblos. Para la capital hizo el Nazareno, posiblemente su mejor obra, y también un Jesús Resucitado que le encargó la Cofradía dela Soledad, aunque yo no sé si esa segunda imagen sigue existiendo en dicha cofradía. Lo que sí pienso es que su obra es lo suficientemente importante como para que se investigara más sobre ella.
Diario HOY, 8 de noviembre de 1984