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sábado, 27 de enero de 2018

La aviación y nuestra ciudad


Diego Andrada
En estos día se está volando la II Vuelta Aérea a Extremadura en Ultraligeros, que esperamos sepa rendir etapa final en Guadalupe el día de la Patrona, consiguiendo así una marca más en la aviación deportiva a la que, dicho sea de paso, hay gran afición en nuestra ciudad, y yo diría que hay materia como para que las autoridades de turno (las que sean) le prestaran más atención.
No es sólo el hecho de que el campeón de España de ultraligeros sea un chaval de veintiocho años, nacido en Arroyo de la Luz, y que aprendió el vuelo en estos “cacharros” en nuestra ciudad, de manos de otro verdadero deportista de la alas, Javier Collado, que es el nombre del primero, y Diego Andrada, que es el del segundo, no necesitan ya promoción de clase alguna, pero sí lo necesita este deporte para el que habría que recabar algunas mayores facilidades, no sólo a nivel local, sino nacional.
Es curioso sabe que en nuestra provincia, no sabemos si por aquel lema de “más vale volando”, la afición a las alas, al vuelo y todo lo que se relacione con la aviación han tenido mucho arraigo popular, No habrá que remontarse al placentino José Patiño, que en 1784 voló con su “Pez Aéreo” desde la Catedral de Plasencia hasta Coria; ni a otros vuelos anteriores envueltos en la leyenda. Lo cierto y verdad es que nuestro viejo campo de aviación (ya fuera de servicio) data de 1927, pero que la llegada de escuadrillas a Cáceres era un verdadero acontecimiento popular, hasta el punto de que desde la feria de 1912 solían ofrecerse algunas exhibiciones aéreas que arrastraban la atención del público más que cualquier festejo de ferias.
Yo pienso que si en cualquier provincia o región logran tener al campeón de España del vuelo en ultraligeros algo más hubieran hecho por este deporte de lo que se está haciendo aquí.
Diario HOY, 8 de septiembre de 1986

Interesante artículo de Arturo Pérez Reverte sobre Javier Collado PINCHAR AQUÍ.

martes, 19 de diciembre de 2017

Todos a una


Que mire usted por donde que a mí, que soy de la capital, me alegra el que Plasencia vaya para arriba en todos los órdenes, y no sólo en lo del fútbol en donde el equipo de la “Perla del Jerte” (como suele llamarle Tomás Pérez) se ha cubierto de gloria logrando su ascenso a segunda división, mientras los equipos representativos de las dos capitales: Cacereño y Badajoz, militarán en tercera este año, el Cacereño porque ya estaba y el Badajoz porque ha bajado. Ya ven, unos suben y otros bajan y no vale aquello de ser de un sitio u otro, para que el ascensor tome camino contrario del que uno merece. Los equipos de las dos capitales merecen estar en tercera, tras unas pésimas campañas de las que no pueden culpar a nadie, y el de la ciudad de Plasencia va para arriba, por entusiasmo y coraje y yo soy el primero que lo aplaudo, como creo lo aplaudirán todos los extremeños, sean de donde sean. Si el Plasencia es el único equipo de la región que militará este año en segunda, pienso yo que toda la región debe presumir de ello, no sólo los placentinos, y también ayudar a que se mantenga, porque la cosa no está para “tirar de los pies” a quien vale y sube (aunque esto se de mucho en la vida), sino en ayudar a subir a otros, y mantener a los que ya han subido —que una cosa no quita para otra—.
Recojo esta opinión porque no es sólo la mía sino la generalizada aún entre la misma afición de Cáceres y los simples cacereños no aficionados al fútbol. Igual que cuando quedan a Plasencia sin ferrocarril, nos duele a todos (o debe dolernos) cuando Plasencia consigue unas metas nos debe alegrar a todos y en el “intríngulis” de saber entender esto es en el que lograremos hacer  región.
Vaya por tanto mi felicitación y que los equipos de las dos capitales aprendan.
Diario HOY, 18 de junio de 1985

lunes, 18 de diciembre de 2017

Pregunta ingenua


La conciencia de nuestra Hacienda Pública ha sido siempre muy sensible, y quizá por ello, para acallar posibles remordimientos colectivos, cuando ha autorizado un juego de azar —que el Gobierno y la Hacienda de cada momento saben que es tentación, pecado y hasta vicio para el ciudadano— lo suelen encubrir con un tinte benéfico o deportivo, que justifica y “endulza” ese pecado, haciéndolo menos pecado, o al menos, librando la conciencia del legislador que autorizó todo aquello.
Esto pasó con loterías y quinielas de todo tipo, parte de cuyos dineros van a lo deportivo benéfico “blanqueando” el pecado, si lo hubo, del resto del dinero y tapándonos la boca a los ciudadanos que allí perdemos la pestañas y que no podemos llamar tahúr al Estado por enviciarnos y sacarnos el dinero, puesto que el fin del dinero que nos saca parece ser bueno, ya que se destina a obras benéficas o deportivas. Falla por lo de que el fin no justifica los medios, pero dejemos eso aparte.
No es mi deseo discutir esta cosas que así son y las venimos aceptando hace años, sino más bien el señalar que cuando nuestra Administración, hace tiempo, autorizó un nuevo juego, el “bingo”, sin saber entonces qué resultados económicos le daría, sintió el mismo escrúpulo y legisló o recomendó (que esto no lo sé ciertamente) el que cada uno de ellos tuviera como motivo para poder autorizarlo una entidad deportiva, a la que irían determinados fondos de sus permios. Así, aquí hay autorizado dos, uno con el Club Polideportivo Cacereño, como “patrono” y el otro con el patronazgo del “Club Náutico Tajomar”.
Las actividades del Cacereño las conocemos todos, pero las del “Tajomar” son tan escasas o nulas —deportivamente hablando— que nos suena más a “mascarón de proa” que otra cosa; por ello, ingenuamente pregunto: ¿Esto de poner el nombre de un club es más bien “tapadera”? De ser sólo eso, ¿por qué no autorizar los bingos sin más y dejarse de zarandajas?
Diario HOY, 13 de junio de 1985

martes, 28 de noviembre de 2017

El fútbol y la información


Yo no acabo de explicarme la posición de los responsables del fútbol nacional ante las negativas a que se retransmitan o se televisen los partidos.
Viene esto a cuento de que el partido entre el Anderlecht y el Real Madrid, que se anunció iba a ser retransmitido por televisión, con autorización de la televisión belga, no pudo retransmitirse por la negativa de la Federación española de Fútbol, con lo que un gran número de aficionados españoles se ahorraron el sufrimiento de ver perder al equipo español nada menos que por tres goles.
Lo que no me explico es la posición absurda de los dirigentes de nuestro fútbol a esas retransmisiones, porque olvidan que la popularidad que hoy día tiene ese deporte de masas se debe en gran medida a los medios informativos que lo han divulgado hasta la saciedad entre el gran público, popularidad que puede perderse nada más que los medios informativos le “pongan la proa” en beneficio de cualquier otro deporte, como puede ser el baloncesto, cuyas últimas retransmisiones son una muestra de lo que digo. Esa misma posición se vio resentida en las quinielas y nuestros altos futboleros olvidan que la popularidad se pierde o se gana porque los medios informativos hacen o quitan afición a cualquier deporte, según el tratamiento y la atención que le presten. Cierto que el fútbol tiene aún la máxima popularidad entre nuestro público, pero el mantenimiento de esa popularidad necesita de divulgación porque si no el fútbol quedará —quizás como debería estar— como un deporte más entre otros muchos. No habrá quien niegue que ese “fútbol hasta en la sopa” de los medios informativos y los resultados de las quinielas son los que más han contribuido a popularizarlo y no lo que se hace en las propias canchas. Yo no sé si esto se lo han pensado nuestros inteligentes futboleros.
Diario HOY, 30 de noviembre de 1984

jueves, 16 de noviembre de 2017

La saturación


A los programadores de Televisión Española los ha venido Dios a ver con esto de la Olimpiada de los Ángeles. Nada de ingeniarse en hacer programas amenos para el verano, sino que con conectar con Los Ángeles tienen resuelta la papeleta, a la que agregan —entre conexión y diferido— alguna peliculilla de dibujos animados, y pare usted de contar.
Con ello, aunque uno sea amante del deporte, tras  de tres o cuatro horas de Olimpiada de Los Ángeles, acaba tan saturado de los Juegos Olímpicos que busca otra distracción que no sea la “tele”, porque tampoco vale el decir: “Me voy a la segunda cadena”, porque resulta que en ella, tras de haber grabado en “vídeo” lo de la primera nos lo vuelven a dar, con lo que la programación de las dos cadenas oficiales es a base de la Olimpiada, con lo que los habituales televidentes —al menos aquí en Cáceres— acaban cerrando la televisión y dedicándose a algo más ameno.
Conste que no tengo nada contra las olimpiadas, pero por saturación pienso que vamos a acabar odiándolas, porque tampoco cabe decir que como España está haciendo muy buen papel la cosa tenga más interés para nosotros. Los españoles participantes, aparte de Samaranch, están haciendo un papel más bien discretito —como era de esperar— y son los que menos salen.
No digo yo que algunas partes de las transmisiones dejen de ser interesantes, pero la saturación no es buena por mucho que a uno le gusten los Juegos Olímpicos. Ya comenzó la mentalización antes de ellas con el programa “De Olimpia a Los Ángeles”; ahora son las retransmisiones de horas y horas de competición, y después tendremos durante todo el verano los comentarios sobre lo sucedido, las opiniones, etc., etc.
En fin, lo que les digo, que para los programadores la cosa viene de “perillas”, pero el espectador está hasta el gorro de los Juegos Olímpicos.
Diario HOY, 2 de agosto de 1984

lunes, 13 de noviembre de 2017

La nueva guerra de la independencia


Ya lo han dicho los periódicos de la especialidad y todos los otros: “París bien vale un penalty”, Confrontación de infarto”, “Ya estamos en la final”, y un montón de cosas más, ya que se habla y se hablará durante mucho tiempo del Dinamarca – España del pasado domingo que nos tuvo pendientes del televisor aún a los no aficionados al fútbol.
Los técnicos en la materia ya lo han dicho, o lo dirán todo, pero nosotros, desde esta “ventana”, no podemos silenciar el impacto que entre nuestra gente, aquí en Cáceres, tuvo esa tarde azarosa del domingo que, por su emoción, nos tuvo el corazón en la garganta. El que más y el que menos, aficionado o no, por esa patriotería lógica —y lo digo sin ningún sentido peyorativo—, se reunió entre familias y amigos a ver ese histórico partido. Los gritos, los abrazos, los tacos, los vivas y la alegría del triunfo fueron inenarrables. Cada hogar de Cáceres era un hervidero de “forofos” de nuestra selección. Cuando el gol del empate, los balcones y ventanas se poblaron de gentes gritando y compartiendo la alegría con el vecino de enfrente, al que a lo mejor uno ni saluda por la escalera: “¡Viva España, vecino, que estos tíos se van a enterar de lo que vale un peine!”, se gritaba al desconocido convecino del piso contiguo, (porque el caso es compartir las alegrías), que a lo mejor contestaba: “¡Que somos muy grandes los españoles, vecino, y eso que el árbitro... bueno, que es un hijo de la Gran Bretaña!”, y entre vivas y abrazos al final y copas para festejarlo se nos fue el domingo, con una alegría que no nos cabe en el cuerpo.
Lo malo es que el miércoles tenemos la final con Francia, sin Maceda y Gordillo, y eso va a ser otra Guerra de la Independencia, con decirte que yo ya tengo hasta preparado un disco con “El sitio de Zaragoza”, que por cierto es de Oudrí, un autor extremeño, aparte de la bandera y un montón de cohetes, que voy a encender como traca final.
Diario HOY, 26 de junio de 1984

viernes, 20 de octubre de 2017

Gentes de buen conformar


El que no se contenta es porque no quiere, y como nuestra gente es de buen contentar, hemos de decir que ayer los cacereños en general —como creo que el resto de los españoles— estaban contentos, con la marcha de la selección española y ello sirvió para enjugar la escasa suerte que en el asunto de la lotería de Navidad tuvimos en Cáceres.
A mi me agrada que la gente vea el lado bueno de las cosas. Ya conocen el cuento del optimista y del pesimista que encontraron una botella de vino a medias y mientras el pesimista decía: “¡Vaya, hombre, qué mala suerte, una botella medio vacía!”, el otro se alegraba diciendo: “¡Qué suerte, una botella casi llena!” Nuestra gente es de estos últimos y supieron encajar todos la pésima suerte que tuvimos en la lotería conformándose de diversas maneras.
Lo curioso es que esta alegría general vino a enjugar la falta de suerte de la lotería y ella fue la comidilla del día, hasta el punto de que alguno de los consultados nos decía: “Para mí, este año de tantas catástrofes —porque ha sido malo el 1983— ha tenido dos noticias positivas en Cáceres: una la terminación de la sequía, y otra el triunfo de la selección española que creo no nos perdimos ningún cacereño.”
Pensaba yo, escuchándole, que la primera desde luego había sido una buena noticia local, pero la otra tenía más carácter nacional, aunque bien pensado, Cáceres está dentro de la nación, y también los cacereños disfrutamos del espectáculo, casi hasta el borde del infarto.
Tan esto es así que los vecinos del piso de arriba de mi casa me tuvieron con el alma en vilo, porque cada vez que se producía un gol, se ponían a dar saltos, y yo, dentro de la alegría, temía que el techo se me viniera encima, por lo que, en vez de enfadarme, me subí con ellos, a partir del quinto gol, y me uní a sus saltos y alegrías, porque compartidas las alegrías parecen más grandes.
Diario HOY, 23 de diciembre de 1983

lunes, 9 de octubre de 2017

Respondiendo al Correo


Juan Salvador Fernández, de Plasencia, está en desacuerdo con una de mis “ventanas” en la que me refería a la falta de imaginación programativa de Televisión Española, la manipulación actual del medio con un abuso de los temas deportivos, mucho mayor que las criticadísimas manipulaciones que en ese sentido tuvo la “dictablanda” de Franco (que para él fue dictadura con todas las consecuencias) y se ofende por llamar “rollo” al dedicar unos pocos de días, las dos cadenas estatales (únicas que existen), sólo al tema deportivo, olvidando el resto de los temas y olvidando a unos televidentes, no aficionados al deporte pero sí a otras cosas, lo que por lo menos es poco democrático dentro del pluralismo de ideales y aficiones que todos los españoles tenemos. También me recuerda que estamos en democracia y ahora no sucede lo que sucedía en dictadura.
Creo yo que lo lógico es eso, porque la dictadura tiene unos objetivos distintos que la democracia y de lo único que me dolía en esa “ventana” es de que, en muchos aspectos, se continúa programando como se hacía entonces, en una verdadera dictadura encubierta, que en el caso de la Televisión la ve hasta un ciego.
Precisamente por estar en democracia, yo respeto el criterio de este comunicante, como espero respete él el mío y mi punto de vista que, a mi modo de ver, no ha sabido entender.
Los medios de comunicación estatales están ahora tan manipulados como estaban en la dictadura y de ahí partía mi queja. A dedo se elegían entonces los cargos en estos medios —lo que en una dictadura es lógico— y a dedo se eligen ahora, lo que en una democracia no lo es.
Por ponerle algunos ejemplos que conozco, le diré que en México, la televisión tiene 13 canales, y sólo uno es estatal; en Nueva York, por citar otra ciudad de un país democrático, hay 14 canales de televisión y sólo uno estatal, pudiendo elegir los televidentes el de su gusto o el más afín con sus ideas y existiendo entre todas las emisoras —las estatales y las privadas— una sanísima pugna por hacer mejores programas, lo que va en beneficio de la escucha. Aquí nos tenemos que tragar lo que la Televisión estatal nos da, porque no hay otra y si surge alguna como “Televisión Coria”, la cortan de raíz, por medio muy poco democrático.
Que estas cosas ocurran en la dictadura es lógico, pero que sigan ocurriendo en la democracia no lo es, y eso es lo que yo quería decir en ese comentario, que yo creo él no ha sabido entender, No obstante respeto su punto de vista, como espero sepa él respetar el mío.
Diario HOY, 23 de agosto de 1983

El escrito remitido por la persona indicada por Fernando se publicó en la sección “Cargas a HOY en el periódico de 21 de agosto de 1983, y se refería a la “Ventana” publicada el 16 de agosto anterior bajo el título “Demos gracias a la televisión”.
El escrito en cuestión, decía lo siguiente:
Le escrito esta carta en relación a un artículo aparecido en su periódico del 16, dentro de la sección “Ventana a la ciudad”.
En dicho artículo, firmado por Fernando, al parecer se quiere criticar a la televisión (a la que toda crítica que se haga quizás venga bien), pero en una forma y con unas comparaciones que están fuera de toda lógica.
El articulista pretende comparar las prácticas antidemocráticas y contra la libertad de expresión utilizadas por el régimen de Franco, que cuando preveía la posibilidad de algún conflicto social (1º de Mayo, etc.) programaba acontecimientos deportivos y extradeportivos con la intención de meter a la gente en sus casas y que no participen o que no se enterasen. Esto lo pretende relacionar Fernando con el hecho de que el domingo hubiese quizás demasiado deporte en la programación de Televisión. Quisiera decirle a este señor que está totalmente equivocado.
En la actualidad nos encontramos en una democracia y estas prácticas no se dan y además Fernando demuestra no ver la televisión o no conocer la situación actual de España, pues de lo contrario no se comprende cómo puede decir que con el deporte se intenta encubrir algo. Los problemas de España existían antes de la programación deportiva y siguen existiendo en la actualidad. Además todos y cada uno de los medios de comunicación nos lo dan todos los días, lo cual no ocurría con su “dictablando” (dictador para mi), donde en estos días claves no te enterabas de nada, por lo menos por los medios de comunicación, gracias a la censura.
También quisiera decirle unas palabras sobre el deporte al que usted llama “rollo”: se trataba nada más y nada menos que del I Campeonato del Mundo de Atletismo, más importante en esta disciplina incluso que las olimpiadas, con la participación además de 159 países. Dicho acontecimiento ha mantenido la atención mundial durante toda la semana, con grandes espacios en todos los medios de comunicación, por su interés, importancia y por lo que significa de unión pacífica entre todos los pueblos sobre todo en estos tiempos de crisis mundial.
Juan Salvador Fernández
Plasencia

domingo, 8 de octubre de 2017

Demos gracias a la televisión


Cuando lo de la dictadura de Franco, que a juicio de otros fue más bien “dictablanda”, una de las cosas más criticadas a la televisión de entonces era que cuando llegaba una fecha que podría ser conflictiva, se le daba al gran público algún interesante partido de fútbol televisado, y aun retransmitido por las radios nacionales, con lo que las fechas que solían ser el uno de mayo o alguna otra que pudiera implicar convocatoria de protestas, pasaban desapercibidas, porque los posibles “protestantes” se concentraban ante los aparatos para ver u oír el acontecimiento y se olvidaban de las posibles protestas que siempre habían convocado, de forma subversiva, los de la oposición encubierta.
Esto al menos es lo que decía entonces esa oposición, que agregaba que esto era una manipulación del dictador porque el deporte en la televisión era algo así como “el opio del pueblo”, que nos dejaba drogados y con la imposibilidad de acudir a protesta alguna.
Vistas así las cosas, uno ingenuamente pensaba que al llegar la democracia estas prácticas terminarían, porque los que la traían eran los que más criticaron esto y hasta parecía que nos querían decir: “Veréis cuando lleguemos nosotros cómo no hacemos estas manipulaciones y no comeremos el coco a nadie, para que el pueblo esté despierto y sepa lo que le conviene”.  Pero resulta que viene pasando todo lo contrario y que lo que, según ellos, era un “nirvana” para el pueblo, nos lo dan ahora a “cucharetones” y en dosis tan enormes que están logrando los efectos contrarios, o sea, hartamos hasta tal punto que uno termina apagando la radio o la televisión y dedicándose a otra cosa, porque la saturación acaba no aceptándola nadie. Si acaso, cuatro “forofos” de alguno de los muchos deportes que nos ofrecen y que a mi juicio podrían contarse con los dedos de la mano.
Para poner un ejemplo, podríamos tomar la programación de las dos cadenas del pasado domingo. En la primera el asunto comenzó a las 12,30 con “Tiempo y marca”, que ofrecía en un larguísimo y aburrido espacio, imágenes de los Campeonatos del Mundo de Atletismo que se celebran en Helsinki, y también pruebas del Campeonato de Natación que se celebraron en Sevilla. Tras un pequeño espacio de noticias, por la tarde, nueva conexión con Helsinki, para seguir con “el rollo”. Por la noche, y quizás con más atractivos, la final del Trofeo Ciudad de La Línea, entre el Atlético y el Cádiz. Por si ello fuera poco, uno no podía refugiarse en la segunda cadena, porque también ésta estaba a saturación con otras pruebas deportivas, como fueron las de Fórmula Uno del Gran Premio de Austria —que díganme ustedes qué me importan, al menos a mi—y que casi nos ocuparon todo el espacio dedicado habitualmente a otros programas más variados.
Con todo, hay quien dice que esta saturación deportiva no es debida a lo que comentamos al principio, sino más bien a una falta de ingenio en los actuales programaciones, a los que les resulta más cómodo hacer conexiones que inventarse programas atractivos.
Aunque así fuera, a mi modo de ver, todo esto ha tenido una parte positiva y es que en mi casa al menos —y supongo que en otras también— cerramos la televisión y nos dedicamos a la lectura, que sigue siendo práctica, mucho más formativa, con lo que hay que decir que “no hay mal que por bien no venga”, aunque no fuera ésta la intención de los programadores televisivos.
Diario HOY, 16 de agosto de 1983

jueves, 28 de septiembre de 2017

Viejos ciclistas cacereños


(Incluida en el libro “Ventanas a la Ciudad”)
Siempre que se celebra una vuelta ciclista a España sucede el mismo fenómeno de promoción de bicicleta entre jóvenes y menos jóvenes. No sé si ustedes lo han observado, pero a raíz de un acontecimiento deportivo de este tipo crece la afición por la bicicleta y supongo que la venta de ellas.
Pero este no es un fenómeno actual que pueda achacarse a la mayor difusión que la televisión le ha dado a “la vuelta”, sino que ha sido fenómeno de todos los tiempos.
Recuerdo que en el Cáceres de mi infancia, cuando no había televisión, solía suceder igual, bien porque varias “vueltas” pasaron por aquí o porque los jóvenes y niños estábamos pendientes de los incidentes de esta prueba deportiva por los periódicos de entonces.
Es más, pienso que ello fue consecuencia de que en Cáceres hubiera de antiguo muy buenos ciclistas, que fueron punteros al menos en el deporte regional. Nuestros ídolos nacionales eran entonces Cañardó, Trueba y más tarde Bahamontes, sin olvidar a Mula, que era el farolillo rojo de las “vueltas” de entonces, cosa que tenía a gala y del que se contaban numerosas anécdotas.
En lo local, y por recordar sólo a los antiguos, citemos a un magnífico “routier” como fue Pepe García Lozano y un poco más jóvenes que él, Faustino Gijón, que además era un habilidoso con la bicicleta —tuvo un taller dedicado a ellas—, así como a Ricardo Vila.
Este último llegó a correr alguna de las “vueltas” nacionales en las que no llegó a hacer buen papel del todo por su mala suerte, ya que facultades le sobraban. Vila era un hombre de una gran fortaleza, pero si se escapaba un cubo con agua —tirado con idea de refrescarle—, le descabalgaba de la bicicleta; si había pinchazos, él se llevaba la mayor parte de ellos. En fin, que no tenía suerte, y hasta su enorme fortaleza era un inconveniente porque tenía que correr con bicicletas reforzadas de mayor peso, ya que las otras solía destrozarlas. No obstante, él fue nuestro ídolo dentro del ciclismo y pienso que hasta hubiera sido alguien destacado en el ciclismo nacional con mejor suerte y mejor equipo a su alrededor, porque entonces todo era improvisado.
No voy a referirme a otros ídolos posteriores, como Hormigo, pero sí destacar que siempre hubo aquí ciclismo de solera.
Diario HOY, 12 de mayo de 1983

sábado, 9 de septiembre de 2017

La Ciudad Deportiva surgió de chiripa


Hay hechos relativamente recientes de los que nos olvidamos totalmente y, como quien dice, acaban de ocurrir. Entre ellos podríamos recordar uno de no hace tantos años relacionado con los baños en las playas, marítimas o fluviales, o en las propias piscinas cuando nos obligaban poco menos que a vestirnos de buzos para poder tomar un baño o estar en los alrededores de estos sitios refrescantes, porque la censura era muy estricta y pudibunda.
Cierto que en España somos celestiales —como diría mi buen amigo Víctor Gerardo Camino— y pasamos, casi sin transición, de ser pecado social el contemplar un ombligo al “streaker”, que es pasearse como a uno le trajeron al mundo. Pero como aquí nos vamos de extremo a extremo, ello no quita para que, cuando menos lo pensemos, pasemos a sufrir otras censuras como las que dicen impone en Irán  el ayatolhá Jomeini.
Prueba de lo que digo es que, siendo niño, conocí la primera piscina que se hizo en Cáceres en plena República. La hizo el Club Deportivo Cacereño en el Espíritu Santo y luego se la conoció como “Piscina del Frente de Juventudes”, porque se requisó para él. Pues bien en esa piscina, y entonces, se bañaban juntos hombres y mujeres, pero al llegar el Movimiento hubo separación de sexos y la piscina quedó solo para varones.
Más tarde surgió la creación de la Ciudad Deportiva Sindical, con su complejo de piscinas, ciudad que pienso se hizo de chiripa por lo que voy a explicar: Se pensó en piscinas y hubo que hacer dos: una para hombres y otra para mujeres. Antes, con una sola piscina había que repartir los días de baño entre los sexos. Surgió después el hacer una piscina para niños, pero como no podían estar con las niñas, hubo que hacer dos, y lo mismo pasó con las pistas de tenis, de patinaje, gimnasio, etc., con lo que, sin darnos cuenta, nos encontramos con una verdadera ciudad deportiva que, de no haber existido la censura, se hubiera quedado en una simple piscina y alguna pista más para ambos sexos, razón que me hace pensar que la ciudad deportiva surgió de chiripa.
De lo que podemos deducir aquello de “no hay mal que por bien no venga”. Es más, aun hoy día, se siguen conociendo las dos piscinas grandes de ella como piscina de los hombres y piscina de las mujeres.
Diario HOY, 18 de diciembre de 1982