(Incluida en el libro “Ventanas a la Ciudad”)

Uno de estos temas manoseados hasta la saciedad fue el “museo de la Torre de Bujaco”. Un museo
de la ciudad que sería como la Torre de
Londres cacereña, en el que se podrían contemplar los objetos verdaderamente
importantes de la ciudad. Algo así como la sala de banderas que siempre hubo en
el Ayuntamiento y en la que se expusieran, con ciertas seguridades, piezas
realmente curiosas: Los Fueros y Privilegios dados por Alfonso IX de León a la
ciudad; la llamada piedra fundacional romana de la Colonia Norba Cesarina que
ahora figura empotrada en una de las paredes del despacho del alcalde; el genio de la colonia, conocido por diosa
Ceres; el pendón de San Jorge, que es la bandera militar más antigua de España,
acompañada de otras tantas enseñas que ondearon sobre las tropas municipales
cacereñas en las diversas guerras que intervinieron; la espada del general
Ezponda y un montón de recuerdos más de la historia de la ciudad, ahora
dispersos y que podrían verse de una sola vez.
La idea era bonita; lo malo fue que la seguridad y el decorado se
encargaron a un tal Macarrón y aquello resultó un “spaguetti” que no hay quien trague. Ahora la Comisión de Gobierno
ha decidido desistir de la idea, sin más
consultas y sin más explicaciones. Pienso yo, como simple vecino, que si una
Corporación es heredera de otra y aquélla nos puso así la cabeza con el “museo del Bujaco”, ésta debiera explicar
el porqué no lo hace, dando unas razones más convincentes que las de no haber
parido ellos la idea.
Diario HOY, 5 de noviembre de 1987
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