sábado, 3 de marzo de 2018

Morirá a los 38 años


(Incluida en el libro “Ventanas a la Ciudad”)
De suprimirse ahora la feria de septiembre, como dice el alcalde que quiere hacerse, nuestra feria chica —como se llamó casi siempre— hubiera vivido exactamente 38 años, lo que es una edad muy temprana para morir, tratándose de una feria. Bien es verdad, que desde su nacimiento se nos presentó con poca salud; un poco “pachucha”, como por aquí se dice, y a pesar de los cuidados que, sobre todo los primeros alcaldes, le prestaron siempre fue una feria debilucha y enfermiza, sobre la que hubo que pensar en un cambio de fechas, casi siempre, ya que sus festejos solían salir mojados.
Se concibió para los tres últimos días de septiembre y el primero de octubre y, pocos años después, se habló de cambiarla a la primera decena de septiembre, para que coincidiera con la festividad de la Virgen de Guadalupe, lo que supondría unas “vitaminas” de popularidad para la propia feria. Pero no se hizo nada. Como tampoco se suprimió las veces que anteriormente se pensó en ello.
La historia de la feria de San Miguel es por tanto muy corta. La creó en 1949 el entonces alcalde de Cáceres, Francisco Elviro Meseguer, razón por la que se llamó algunos años Feria de Elviro. También fue llamada feria chica, de septiembre y, últimamente, de San Miguel. En realidad, la creación de la feria se debió principalmente a las muchas transacciones de ganado porcino ibérico que se solían hacer por esas fechas. Pero esa razón, que fue su sostén, falló cuando se presentó la peste porcina y asoló la cabaña de ganado extensivo de este tipo. Se convirtió después en feria ganadera del equino y también este ganado perdió su importancia, con lo que la feria de ganados que sostenía el festejo perdió interés y quedó el festejo. Ahora puede que se suprima el festejo, aunque quede la feria. Pero de todos modos, es triste morir a los 38 años, por muy feria que se sea.
Diario HOY, 8 de octubre de 1987

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