
Debemos llegar a la conclusión de que nuestras administraciones suelen
ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Si un contribuyente,
pongamos a la Lola Flores (que es un caso sonado), deja de pagar a la Hacienda,
se le embarga y se la persigue hasta que paga, o va a la cárcel. Pero si la
Administración (en la que se incluye también Hacienda) pierde un pleito y una
sentencia la obliga a pagar 300 millones, puede estarse años sin pagarlo y sin
que suceda nada. No quiero defender a Lola Flores (que pienso que , como los
demás, debió pagar a su tiempo), pero sí decir que el ejemplo debe comenzar por
la propia Administración. Y no suele ser muy ejemplar, que digamos, el perder
ante la justicia oficial y propia, con condena a un pago, que se ignora durante
años.
Si la caridad bien entendida comienza por uno mismo, la justicia bien
entendida también ha de comenzar por la propia Administración, si es que hay ley.
El hacer lo contrario, es simplemente aplicar la ley del embudo.
Diario HOY, 30 de octubre de 1987
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