
Creo que los cacereños que viven en el Polígono Isabel de Moctezuma
saben ya quién era esa princesa mexicana y la vinculación que con Cáceres tenía.
Como saben quienes eran otros muchos personajes históricos de la conquista
americana, aunque de momento les haya extrañado su nombre.
Por todo lo dicho, creo que nuestro Ayuntamiento acierta poniendo
nombres que, aunque no sean populares hoy en día en Cáceres, lo van a ser en el
futuro. Los vecinos de las calles o plazas nominadas, aparte de acostumbrarse a
ellos, van a preguntar e indagar quién era la persona que dio nombre a su
calle.
Esto pasó, por ejemplo, con la avenida de “La Roche-sur-Yon”. Cuando se puso allí la lápida, a los vecinos les
sonaba a raro el nombre, pero ahora todos saben que es el nombre de una ciudad
francesa que se ha hermanado con la nuestra. Lo mismo va a pasar con el nombre
de Ferdinand de Montlahuc, puesto a
una de nuestras plazas. Él fue uno de los artífices de esa hermandad entre las
dos ciudades y, aunque no es popularmente conocido en Cáceres, fue un gran
amante de nuestra ciudad y de sus cosas. Por ello y para esos vecinos, lo
decimos: como artífice de ese hermanamiento, bien merece Ferdinand
de Montlahuc tener una bella plaza en Cáceres.
Diario HOY, 27 de septiembre de 1987
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