
Resulta que unas familias gitanas han montado la forma de sacar un
dinero limpiando los parabrisas de los vehículos que paran, obligatoriamente,
en el semáforo que rige la confluencia de la Avenida de las Acacias (o de
Guadalupe) con la carretera de Salamanca (o calle Gil Cordero). Si el servicio
se prestara y aceptara voluntariamente, no habría nada que decir. Lo malo es
que el joven gitano que lo realiza, sin andar consultando nada al propietario
del vehículo, lo primero que hace es mancharle con agua sucia el parabrisas y
preguntarle después si se lo limpia. Ni que decir tiene que en la mayoría de
los casos el “servicio” se acepta a
regañadientes y porque, ya que te han manchado de entrada el cristal, que al
menos lo limpien. Pero otras veces, esto de que te tomen de “pardillo”, le molesta a uno, pues no se
ofrece el servicio según la suciedad del cristal, sino que si treinta veces
pasas por ese sitio, treinta veces te embadurnan el cristal de agua y casi “te obligan” a que les pagues por
limpiarlo. Y si te niegas a pagar, aparte de los insultos al conductor, la “troupe” la emprende a patadas y golpes
con el vehículo. Esto tenía que acabar mal alguna vez y terminó en un altercado
entre un conductor y el joven “limpiacristales”
Antonio Jiménez Silva. Tras el enfrentamiento terminaron en Comisaría. Ni que
decir tiene que la Policía Municipal confirmó todos los extremos que indicamos
y hasta señaló que es habitual recibir quejas de la actuación de esta familia “calé” que han montado un picaresco
servicio que no debe tolerarse.
Bien está el ofrecer un servicio, pero el “cliente” debe tener la libertad de rechazarlo o no, libremente, y
sin presiones
Diario HOY, 6 de noviembre de 1987
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.