
Así las cosas, ahora nos llega la otra peste, la equina, que dicen la
han traído unas cebras que, no sé qué ecologistas o zoologistas, se empeñaron
en aclimatar aquí, y que están a punto de dejarnos sin caballos.
Afortunadamente, a nuestra región no ha llegado todavía la enfermedad, según se
dice, pero la tenemos casi en puertas, en Ávila, por lo que “cuando las barbas de tu vecino veas rapar,
echa las tuyas a remojar”, Quiero decir con ello que, yo que nuestras
autoridades, vacunaba hasta a los “pasos
de cebra”, no vaya a ser que también nos la líen con esa otra cabaña
ganadera y nos tengamos que dedicar a exportar sapos parteros, de los que al
parecer estamos muy bien abastecidos.
Viene esto a cuento y como comentario al cuidado que tenemos que tener
con nuestra cabaña que, sin duda, se relaciona también con la denominación de
origen que se quiere conseguir de los productos de cerdo de la región, a los
que se les quiere poner algo así como “Montanera
de Extremadura”. No está mal, pero debemos darnos prisas, porque podemos
quedarnos sin “bichos”.
Diario HOY, 20 de septiembre de 1987
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