
Sólo hay que echar unos números y ver que si sólo la corrida —en
gastos— se pone en los 14 millones, y el aforo de la plaza es de 6.420
localidades (unas buenas y otras malas, unas de sol y otras de sombra), el
precio medio de la entrada tiene que estar en más de 2.500 pesetas. Porque
aunque las entradas de sol sean más baratas, habrá que cargar más las de sombra.
Y, sobre todo, ya lo indicó Alviz, casi nunca se consigue el aforo completo de
la plaza. Otro tanto podríamos decir que la novillada, con lo que no hemos de
esperar que ahora pase como con la corrida medieval que se cobró a 200 pesetas
la entrada, por tratarse de una ocasión única, como fue el nombramiento de
Cáceres como ciudad patrimonial.
Aparte de lo dicho, el mismo Ángel Rodríguez indicó que hay entradas
no aforadas que se deben descontar obligatoriamente para la propiedad, y el
posible “tifus”, con lo que el aforo
quedará más disminuido. No esperamos por tanto que, porque lo organice el Ayuntamiento,
las entradas a la feria taurina van a estar por los suelos. Con lo que tampoco
estamos de acuerdo es en lo que se viene diciendo, y se dijo en rueda de
prensa, de “que si Cáceres no llena en
esta ocasión la plaza es que aquí no hay afición taurina”. Oiga, lo que demostraría
eso es que aquí no hay un duro, aunque haya afición.
Diario HOY, 17 de septiembre de 1987
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.