
Crece la ciudad
En la época de la República, el caserío de Cáceres comenzó a crecer y,
aparte de varios chalets, por esa zona se establecieron algunos almacenes: los
Blázquez, Muriel, Bernal, que buscaban en realidad la proximidad a la estación
de ferrocarril, ubicada en los terrenos donde se realiza la feria. Entonces se
reformó un poco aquello y se instaló en la isleta del triángulo, lo que se
llamó popularmente “Fuente del Lápiz”,
ya que tenía, como remate, un monolito alargado de la misma forma. El tráfico
crecía a su alrededor, pero estaba en las afueras y no molestaba a nadie.
Un nudo conflictivo
La historia próxima la conocen todos. Ese cruce de carreteras se hizo muy
importante. Quedó dentro de la población y se instaló en él la Cruz de los Caídos,
nudo obligado e insuficiente de cruce de las mismas carreteras, que están
cargadas de tráfico pesado y que habría que llevar a las afueras de nuevo, como
estuvo en los tiempos pasados. Porque los nudos de comunicaciones se quedan chicos,
como los trajes, y hay que removerlos de cuando en cuando. Pero sin esperar
demasiado porque, como los trajes, pueden asfixiar al usuario.
No más demoras
Hay muchas soluciones teóricas previstas, que los políticos te dicen
que se pondrán en práctica “lo antes
posible”, pero aunque ese “antes
posible” fuera mañana, ya llegaría tarde.
Recomendamos a los posibles gestores que se estén una semana
observando lo que pasa ahí y luego vean si aquello tiene espera.
Diario HOY, 22 de septiembre de 1987
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