
Pensemos solamente en las películas que nos ponen en la televisión o
en la gran pantalla. Todas entrañan gran violencia, y hay que decir que son
entretenidas (lo que es más peligroso aún), por citar algún nombre recordamos
las del “Equipo A”, o las policíacas
de “Como el perro y el gato”, en las
que se ven incendiar coches, matar gentes o explosionar edificios cada dos por
tres; o las películas de cualquier “Kun-Fú”,
que han puesto de moda las artes marciales asiáticas. En fin, que cualquier
película y cualquier programa de televisión lleva una gran carga de violencia,
aunque luego los ecologistas, o las sociedades protectoras de animales y
plantas, centren sus acciones en meterse con las corridas de toros españolas.
Pienso yo que, por esos mundos de Dios, hay muy pocos niños que quieran ser
toreros, pero sí muchos que quieren ser “Kun-Fú”,
o el pistolero a sueldo del Equipo A, que vuela vehículos o mata a bocajarro a
quien le lleva la contraria.
Si esta verdadera contaminación no se ataja, no debemos quejarnos de
la violencia, como dicen los obispos.
Diario HOY, 22 de octubre de 1987
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