
Los ecologistas han convencido
Todo esto nos hace sospechar que los “ecologistas” han convencido a esta Dirección General —que necesita
muy poco para convencerse— de que no de permiso, o se oponga con uñas y dientes
a la realización de ese camino vecinal, porque es mejor que queden
incomunicados los vecinos de dos pueblos cacereños, que interrumpir los
apareamientos de los “sapos parteros
ibéricos” o espantar las cigüeñas de cualquier color que haya en la zona.
No es que a mi me parezca mal que se defienda a los “bichos” pero pienso que el primer “bicho” a defender es el bípedo llamado hombre que habita en
Robledollano y en Fesnedoso de Ibor, que tienen necesidad de que el progreso
llegue hasta ellos y de que en algún caso —más frecuente de lo que parece—,
alguna ambulancia pueda ir a evacuar a un enfermo de esa zona a un centro
hospitalario.
Cuando todos los pueblecitos de Extremadura y sus habitantes estén lo
suficientemente atendidos en lo que es infraestructura primaria de
comunicaciones, será tiempo de hablar de “sapos
parteros” y otras zarandajas por el estilo. Dicho sea con el perdón de mis
amigos los ecologistas.
Diario HOY, 26 de septiembre de 1987
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