jueves, 2 de noviembre de 2017

La democracia y Penélope


Pienso yo que en España no llegaremos a entender bien la democracia hasta que, por ejemplo, al lado de la calle Generalísimo Franco tengamos otra que se llame Don Manuel Azaña, sin que unos nombres se superpongan a otros y nos enzarcemos en el continuo tejer y destejer que históricamente han supuesto los cambios políticos, que nos han convertido en “cambianombres” y “descuelgarretratos” sin lograr un avance positivo en lo que, realmente, es la propia democracia.
Lo mismo que cito esos nombres podría referirme a otros como: Plaza del general Mola, al lado de la que podría haber otra llamada del general Miaja, o de cualquier otro personaje de las dos Españas que estuvieron enfrentadas y que ahora, al menos teóricamente, son una sola.
También podríamos comenzar a cambiar la mentalidad de los españoles actuales en el respeto de lo que piensan los otros, no utilizando como arma arrojadiza las designaciones de: “facha”, “rojo”, “fascista” y tantas otras, si es que en realidad tratamos de convivir en buena armonía todos, aunque las ideas de unos grupos y otros sean distintas, como es lógico que lo sean en una convivencia democrática.
Yo sé que esto es muy difícil, aunque sea una cosa de sentido común, porque el sentido común, es el menos común de todos los sentidos; pero debemos intentar lograrlo, venciendo esa inercia de siglos, que es de todos los tiempos. Tan de todos los tiempos, que aquí mismo en Cáceres, cuando llegó la República, se cambiaron todos los nombres que sonaban a monarquía, hasta el punto de que el “Arco y calle del Rey”, le llaman desde entonces “Arco y calle de España”, con lo que, queriéndose lograr lo contrario, se logró identificar al rey con la nación.
Lo mismo podríamos decir de la desaparición de nombres en calles como : “Canalejas”, la de “Alfonso XIII”, por “Generalísimo Franco”, aunque el pueblo la siga conociendo como “Calle Pintores”, etc., etc., cosas que creo han sucedido en todos sitios pero que ahora, si en realidad aceptamos la democracia, no deberían volver a suceder si no quereos seguir tejiendo y destejiendo el velo de Penélope.
Diario HOY, 29 de marzo de 1984

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Un paso atrás en el turismo


La supresión de la Hostería del “Comendador” sería un paso atrás en la promoción del turismo de la propia capital cacereña, como lo fue —a nuestro juicio— la supresión del proyectado parador de turismo de Cáceres, en el Palacio de Moctezuma, por muchas justificaciones de tipo económico, o de otro tipo, que queramos darle.
Esto lo saben todos los cacereños que recordarán que cuando fue inaugurada la Hostería, en 1971, se habló de que era un primer paso para la consecución del Parador de Turismo que era en realidad el paso definitivo, para una atención lógica del turismo que venía atraído por nuestra Ciudad Monumental y que entonces —para una gran promoción del mismo— no tenía sitio donde alojarse, como no lo tiene ahora.
Sin entrar en lo que pudiéramos llamar “política” de estos centros, tenemos que decir que la Ciudad Monumental de Cáceres (tercera más bella del mundo, como dice el ICOMOS), es la materia prima para ese posible turismo al que hay que ofrecer unas comodidades y una infraestructura que ahora no tenemos y que entonces comenzó a trazarse con la instalación de la Hostería y la del parador. Si ahora esta incipiente infraestructura desaparece, volveremos a estar como estábamos a principio de siglo: con la Ciudad Monumental deteriorándose, porque no damos comodidades y facilidades a los que quieren venir a verla.
Entrar en rentabilidades es perderse. Porque habría que estudiar el porqué la Hostería fue rentable en los tres primeros años de su instalación y luego dejó de serlo, Podría estar en su ubicación dentro del casco antiguo, pero sin olvidar que el propio funcionamiento con una limitación estricta de horarios, con “caras largas”, nada más que los clientes prolongaban la sobremesa, comenzó a hacerla incómoda de utilización para el usuario que acabó prefiriendo otros establecimientos, de mejor trato, aunque pagara el mismo precio.
Todo esto deberían pulsarlo nuestras autoridades que deben tener en cuenta que la supresión acarrea males peores, como pueden ser también el del traslado de sus quince empleados a Trujillo, que evita que allí se abran nuevos puestos de trabajo, si son éstos los que van a ocuparlos. Un paso atrás, como decimos.
Diario HOY, 28 de marzo de 1984

Los seminarios de nuestra diócesis


(Incluida en el libro “Ventanas a la Ciudad”)
Convendría aclarar, pues muchos corianos no lo saben y muchos cacereños lo ignoran, que el primer seminario de la diócesis de Coria-Cáceres no se levantó en Coria, sino en Cáceres, levantándose el de Coria, que era entonces cabecera de la diócesis, bastante años después.
En la época del obispo García de Galarza, que vivió de 1578 a 1603, no había ningún seminario en nuestra diócesis, por lo que él construyó el de Cáceres, ya que el Concilio de Trento ordenaba hubiera un seminario en cada diócesis. Este primero se levantó en Cáceres y se llamó ”Colegio de San Pedro” y el edificio lo hemos conocido los cacereños, hasta su relativamente reciente demolición, con el nombre de Cuartel Viejo, ya que tras pasar el seminario a Coria, fue también cuartel, sede de una Universidad de Letras, Caja de Reclutas y otra infinidad de cosas más, puesto que con la desamortización pasó a manos del Ayuntamiento, que lo destinó a usos muy diversos, y fue precisamente un Ayuntamiento el que, ignorando toda esta carga histórica que tenía el edificio (ya que lo de haber sido el primer seminario de la diócesis era peso suficiente), mandó su demolición, quedando como recuerdo de él, aunque en lugar distinto, la portada principal, colocada en la fachada del palacio episcopal que da frente al Arco de la Estrella; otra portada interior, que es la actual puerta principal de la Diputación y las balconadas y escudos, que se pusieron en la Jefatura de Carreteras de Obras Públicas, en el palacio que hace ángulo con el de los Golfines de Abajo.
Escuchen ahora una cosa que no van a creer: la demolición de ese palacio la ordenó el alcalde don Alfonso Díaz de Bustamante, que, en descargo de este desacierto, tuvo posteriormente una dedicación amorosa y encomiable a la ciudad monumental; a mi modo de ver, enjugó ese pecado histórico de hacer desaparecer el edificio del primer seminario que tuvo la diócesis.
Diremos, para terminar, que el Seminario de Coria se hizo más tarde por el obispo Camargo, que lo levantó entre 1621 y 1623, costando la obra 1.500 ducados.
Diario HOY, 27 de marzo de 1984

Los ovnis y el Congreso


Yo me lo estaba temiendo nada más que se anunció la celebración en Cáceres del “Congreso Nacional de Parapsicología”, y para mí el hecho ha quedado confirmado con la noticia que ayer desde Trujillo, nos daba Maricarmen Moreno, por la que nos enteramos que los ovnis han hecho acto de presencia en Extremadura —según dice un trujillano— que los ha visto en los alrededores de Cáceres, en toda la comarca trujillana y también en Guadalupe. Agrega que no sólo él, sino otras personas han confirmado la presencia de estos extraños objetos, que son como autobuses de varios colores, que emitían destellos, y hasta se agrega que dicho fenómeno quedó sin corriente eléctrica a un automóvil y un camión que circulaban por el entorno. Es más, se dice que algunos trujillanos se quedaron sin suministro eléctrico al mediodía, sin saber a qué eran debidas las causas.
Para mí, la cosa está clarísima, esos ovnis, transportaban “marcianos” (con letra minúscula, no se los vaya a confundir con  mi compañero de redacción del mismo nombre) que de algún modo se han infiltrado en el Congreso de Parapsicología, porque de algún modo tenían que venir, y nada más lógico que emplearan sus vehículos preferidos, como son esos ovnis de que se habla. Además hay otro hecho coincidente, que es el quedar sin luz a un sector de Trujillo y hasta al pleno de la Diputación, que se celebraba en ese mismo momento y que el presidente, Veiga, justificó echando la culpa a Iberduero. Pues no señor, la culpa no es de Iberduero, sino de esos “marcianos” infiltrados, que son como duendecillos que les gusta hacer de las suyas, para hacerse notar.
Ustedes pueden tomar la cosa a broma, pero yo estoy por presentar una ponencia al Congreso, para que me aclaren si hay algo de cierto en todo esto, ya que ellos son los entendidos. Lo malo es que esos infiltrados suelen tomar otras apariencias y a lo mejor figuran como el congresista más inocente. Yo, desde luego, estoy alarmado.
Diario HOY, 26 de marzo de 1984

La leche y sus problemas


Parecía que el problema de la venta a granel de la leche había remitido, pero ha vuelto a suscitarse con concentración, ante el cuartelillo de la Policía Municipal, de un grupo de lecheros que claman por seguir vendiendo su leche a granel y no tenerlo que hacer a las centrales lecheras. En este tema ha habido muchos tiras y aflojas, suscitados por la corporación municipal actual, al tratar de aplicar la ley que prohíbe la venta de leche a granel, por la poca garantía sanitaria que presenta, pero “casándola” con el hacer el menor daño posible a estas pequeñas industrias de las que viven, en Cáceres y pueblos de alrededor, un estimable número de familias. Se han buscado diversas soluciones que no acaban de convencer a ninguna de las partes en litigio, o que no son aplicables, ya que las centrales tienen una concesión por un determinado número de años, que es prácticamente una exclusiva. En el Casar, y algún otro punto, figuran cooperativas lecheras, pero aun los miembros de ellas prefieren seguir vendiendo su leche a los particulares que a su propia cooperativa
Pienso yo que alrededor de todo esto hay también los intereses creados y una cierta picaresca —a la que somos dados los españoles— que son puntos a tener en cuenta, aunque no quiero decir que esta picaresca incluye a todos, pero sí a una estimable mayoría, picaresca de la que se debe hablar también claro. Es clandestino vender leche a granel y esto lo saben todos los lecheros, pero es más rentable. Las centrales y sus propias cooperativas les compran la leche a menor precio (creo que sobre unas 36 pesetas litro, no lo sé) y les exigen unas cualidades determinadas para tomársela, que no les exige el particular que se la compra a menudeo y se la paga —sin tanto control— a algo así como 50 pesetas litros (también es cifra aproximada), lo que quiere decir que a ellos les es “más desenredado” venderla sin control sanitario y a mayor precio del que les paga la central o la cooperativa. Esto es así de claro, para quien quiera verlo, aparte de que tenga otras implicaciones en las que no vamos a entrar.
Diario HOY, 24 de marzo de 1984

La primavera taurina


Ahora estamos en lo que podríamos llamar “primavera taurina”, con las adjudicaciones de las plazas de toros de Plasencia y Cáceres, y ello ha hecho florecer las conversaciones de bar y tertulia alrededor del tema taurino, en las que todos coinciden que la afición a la fiesta nacional va para abajo y alguno matiza que, posiblemente, la afición a los toros es mayor hoy en Hispanoamérica que en la propia España, aunque aquí la sigamos llamando fiesta nacional.
No vamos a entrar en esto que sería tema excesivamente largo, sino más bien en que en Cáceres capital, la afición decayó en los últimos años y el interés del pueblo se fue por otras aficiones, posiblemente por la poca frecuencia de los espectáculos y la carestía de las entradas a los mismos. Porque esto de la afición taurina es la pescadilla que se muerde la cola: si no hay espectáculos frecuentes, la afición flojea y si flojea la afición el montar espectáculos frecuentes es una verdadera aventura comercial.
Digo esto, antes de saber el resultado del concurso de adjudicación de la plaza de Cáceres, para el que había siete ofertas, cuyas plicas no se han abierto. No sé qué hará la propiedad de la plaza, pero hoy día, la fiesta la manejan cuatro o seis empresas que tienen más defensas que las empresas aisladas,
Hay una cosa cierta, que sale ahora a colación, y es que en Cáceres, cuando más popularidad tuvo la fiesta fue cuando la montaba Canorea, propietario de otras plazas, entre ellas la de Sevilla, que tenía sus toreros propios que los rotaba por las plazas de su propiedad consiguiendo abaratar entradas, y aún hacer abonos en las plazas más pequeñas, cuyas pérdidas podía enjugar con las grandes. Entonces subió la afición en Cáceres hasta el punto de celebrarse tertulias taurinas que radiaba una de nuestras emisoras, siendo nuestra afición envidiada por aficionados más tradicionales, como la propia de Salamanca. Se debía ello a la frecuencia de novilladas, festejos y toros, que podían verse a precios asequibles. Esperemos que en este caso la propiedad acierte y la empresa también, para resucitar la afición perdida.
Diario HOY, 23 de marzo de 1984

El que no llora…


Nuestra región es una región sumisa y paciente, aunque no temerosa o indiferente como bien señaló el presidente de nuestra autonomía, Rodríguez Ibarra, en el discurso de salutación recientemente al vicepresidente del Gobierno Alfonso Guerra, en su visita a Cáceres. Yo estoy de acuerdo en esta definición aunque tenga que reconocer que no es la que mejores resultados nos ha dado a lo largo de la historia. Es cierto que el extremeño es un hombre ponderado y paciente, como lo es nuestra propia región, que espera la justicia que los demás puedan hacerle en el reconocimiento de estas virtudes, pero desgraciadamente este reconocimiento no suele llegar nunca si uno no lucha por ponerle de manifiesto.
Aquí seguimos pensando eso de que “el buen paño en el arca se vende”, que puede ser cierto muy a la larga, pero que no lo es de momento, cuando otros paños de peor calidad te los meten por los ojos, sin dejarte abrir ni siquiera el arca donde está el tuyo.
Viene todo esto a cuento de la reestructuración que se está intentando hacer de la RENFE, de la que me hablaba un amigo entendido en la materia que me decía: “Desengáñate, que si los que han de hacerla tienen que suprimir, por ejemplo, quinientos kilómetros de ferrocarril, lo harán en las regiones o tramos en donde las gentes no protesten, aunque haya razones suficiente como para mantenerlos; pero huirán de las regiones que puedan montarle “el pitote” si les tocan un tramo de su ferrocarril.”
Creo que tiene razón mi amigo, porque en la política —y esto lo es— se atiende a los que más chillan tengan o no razones para chillar; el que no chilla, por muchas razones que tenga, será el que se quede siempre en la cuneta de la espera, por muy cargado de razones que esté. Si lo quieren ustedes, podemos decirlo con el refrán de que “el que no llora no mama”, que es más rotundo y que se entiende mejor. La cosa es para meditarla.
Diario HOY, 22 de marzo de 1984