
Pues bien, en la obra póstuma de don Tomás Pulido, “El protocolo de artistas”, se dan nuevas
noticias sobre el mismo, y también se dan en un libro del que es autor otro
investigador cacereño, también fallecido, como fue don Tomás Martín Gil, aunque
este último ignoraba que el tal escultor fuera el autor del Nazareno.
Por ello y para curiosidad de los que gustan de estas cosas, vamos a
referirnos a este escultor que dejó obra importante, aunque muchos lo ignoren.
Thomas de la Huerta era natural de Ciudad Rodrigo, o al menos fue vecino de esa
ciudad salmantina; por la razón que fuera se trasladó a Cáceres, pero no a la
capital, sino a Casar de Cáceres, de cuyo pueblo fue vecino muchos años,
posiblemente porque se le había contratado para hacer el retablo mayor de la
iglesia parroquial del Casar, de cuyas esculturas es autor, como lo es de las
del de Sierra de Fuentes. Allí recibió otros muchos encargos de obra diversa,
que está repartida por nuestros pueblos. Para la capital hizo el Nazareno,
posiblemente su mejor obra, y también un Jesús Resucitado que le encargó la
Cofradía dela Soledad, aunque yo no sé si esa segunda imagen sigue existiendo
en dicha cofradía. Lo que sí pienso es que su obra es lo suficientemente
importante como para que se investigara más sobre ella.
Diario HOY, 8 de noviembre de 1984
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