
Antes, los delegados de ministerios tenían prohibido hacer
declaraciones sin que se lo autorizara el ministro, pero el ministro estaba
lejos y la orden no se cumplía del todo; ahora con la autonomía y la democracia es otra cosa; uno
va a un departamento de la junta, a cualquier oficina de Cáceres a pedir el más
mínimo dato y no te lo niegan, pero te dicen que tienen que solicitarlo a Mérida,
porque si no el consejero, o el director
general de turno, se pone por allí arriba y puede echar a la calle al
funcionario. Ello quiere decir que hemos ganado 240 kilómetros, porque a Mérida
hay 60 kilómetros y a Madrid 300.
Pero no es lo peor eso, lo peor son los lugares en que nos centralizan
la información, diciendo que es para darnos facilidades pero es más bien para
manipularla haciendo desaparecer datos y nombres que no interesan dar, por la
razón que sea, como por ejemplo: “En
Moraleja han robado una tienda de electrodomésticos”, o “Fulano de Tal denuncia que han apalancado el escaparate de una tienda
de su hermano”. Ni que decir tiene que el elemento oficial no te da un dato
más, con lo que la política de puertas y ventanas está tanto o más cerrada que
anteriormente.
Diario HOY, 2 de septiembre de 1987
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