
Posiblemente en lo que a los escritores se refiere la diferencia está
en una escala que podrían formar los estilos, o imaginadas escuelas, en las que
las viejas cabezas podrían ser Góngora, Cervantes y Quevedo, siendo Góngora el
más distante del pueblo (que puede admirarle sin comprenderle) y Quevedo el más
próximo a él, porque sabe genializar lo que el pueblo entiende y comparte.
Creo yo que este es el caso de ese “tirón” mágico que tiene nuestro académico Camilo José Cela, que
ha llegado a Cáceres para “pregonarnos”, de forma original, las “Fiestas medievales” que comienzan ahora.
Es más, pienso que esos hombres que, como él, sigue admirando el pueblo están
más cera de lo genial que los otros y no necesitan la artificiosidad ni la
afectación con la que, los más vacíos, tratan de llenar sus carencias. Pienso
yo que estas cosas hay que decirlas, cuando merece la pena hacerlo, como en
este caso, porque en ellas radica el magisterio de las letras.
Vaya con ellas nuestra bienvenida para el pregonero.
Diario HOY, 30 de abril de 1987
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