
¿Qué salida les queda a estos ayuntamientos?. Pues exclusivamente la
de Abundio, aquel que vendió el coche para comprar la gasolina. Todo ello
pensando que esas depuradoras pudieran venderse para comprar la energía
eléctrica. Pero así y todo, el engaño al vecindario queda palmario, y no es de
este ni de aquel tiempo, es de la tremenda picaresca española, sobe todo en
cuanto a la política y los políticos se refiere, en la que podía emplearse un
remedio de la frase de Diógenes, que con su linterna trataba de encontrar un
hombre… pero agregando en este caso: honrado.
Parece que muchos de estos políticos se interesan más por el hecho de
la inauguración y apuntarse el tanto que por servir al pueblo. Es un poco el “tente mientras cobro” que aquí podríamos
traducir por “tente mientras inauguro”, y no hay derecho a esto,
porque el padecimiento queda después para el pueblo usuario que se sintió
manipulado en la inauguración. ¿Otros ejemplos de cosas que no funcionan y
fueron bombo y platillo de su tiempo?, el Edificio Múltiple, escaso en
ascensores y con tal cantidad de defectos que en invierno empeña a la
administración por el coste de la calefacción y en verano por el de la
refrigeración, si se encendieran una y otra.
Esperemos que esta mentalidad política cambie, para bien de todos.
Diario HOY, 23 de octubre de 1985
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