
Felices vacaciones
Pero no hagamos futurología, sino simplemente diremos que,
afortunadamente aún hoy, una tanda viene ya tostada de las playas y otra se
marcha a tostarse, por lo que yo —que soy de los primeros— deseo a los que
marchan toda clase de parabienes y buenos deseos en esas vacaciones que, como a
mí, se les harán cortas. Como este tiempo vacacional te da ocasión de conocer
otros sitios y comparar con los lugares donde habitualmente uno se mueve, hay
algo que tenemos que registrar, como es el aumento del número de mendigos,
pícaros y menesterosos que en poblaciones grandes forman plagas. Pero lo más
curioso de todo esto son las formas de pedigüeño, limpiando el parabrisas del
coche, vendiéndote pañuelos de papel o perfumadores, que emplean algunos calés
principalmente.
Mi asombro ha llegado al colmo al ver que, en una de estas obras que
se hacen en la carretera nacional V, entre Almaraz y Jaraicejo, en un sitio
totalmente alejado de cualquier población, como se forman largas colas de
vehículos que esperan, sin saber de dónde aparecieron los calés intentando
vender pañuelos o perfumadores a los que esperaban… Para que luego digan que
los calés no trabajan.
Diario HOY, 2 de agosto de 1987
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