
Lo verdaderamente curioso es que la
caza se ha “estado acabando” siempre.
Tengo revistas de cuando salieron las primeras escopetas de pistón, y en ellas
se dice que la caza se termina y lo mismo dicen las revistas de todas las épocas,
ya que esto se ha estado exagerando siempre. Pero no voy a eso, sino a las
declaraciones de un cazador actual, como Juanjo Viola, en las que le da un
repaso a estas cosas y al director general de Medio Ambiente, y gran amigo mío
y suyo, Jesús Garzón. Hay un consejo que Jesús no debería echar en saco roto,
cual es el que debe rodearse de asesores, a los que Juanjo llama “sanedrín”, como “El Perdiz”, “El Planeta”,
Santano, “El Gato” y también Manuel
Terrón Albarrán, lo que quiere decir en buen castellano que debe rodearse de entendidos,
aun de corsarios, mejor que de cazadores burócratas de despacho de los que está
rodeado ahora. En este sentido, recuerdo haber oído que cuando se quisieron
hacer buenas guarderías en los cotos reales de las cabras montesas, en Gredos,
se nombró guardas a los corsarios que estaban hartos de perseguirlas, y fue el
único modo de salvarlas.
Al fin y al cabo, el único cazador en
ejercicio es el corsario.
Diario
HOY, 26 de marzo de 1986
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