lunes, 29 de enero de 2018

Mirar el diccionario


(Incluida en el libro “Ventanas a la Ciudad”)
La ordenanza que regulará la venta ambulante en Cáceres fue presentada al Pleno municipal y devuelta, tras unas larguísimas discusiones, porque nuestros ediles no están del todo de acuerdo con lo que ha de hacerse con estos vendedores con tenderetes que hace más de un año, en algunos casos, ocuparon el paseo principal cacereño, el de Cánovas, y no quieren moverse del mismo aduciendo que ellos pagan los impuestos que se les exigen y tienen sus licencias de vendedores ambulantes con pago al día.
En alguna ocasión, creo que en las pasadas ferias de mayo, se intentó levantarlos, al menos de parte del paseo, del tramo que es el Parque de Calvo Sotelo, dándoles acomodo en otro lugar del jardín, pero montaron su protesta, se fueron en bloque a ver al alcalde y la cosa siguió como estaba.
Mientras tanto el comercio establecido protesta porque, siempre según ellos, estos industriales ambulantes les hacen una competencia ilícita y ocupan el mejor sitio de ventas de Cáceres. Cierto que el comercio establecido protesta por todo y a nuestro juicio hace bien porque se saca más protestando que cediendo, como bien demostrado queda con las protestas de los vendedores ambulantes, que no hay quien los mueva de donde llevan meses o años. Para mí esa indecisión de los concejales se subsanaba mirando en el diccionario qué significa eso de “ambulante” que es la calidad que tienen estos comerciantes. El diccionario dice exactamente: “Ambulante: que va de un lugar a otro sin tener asiento fijo. Errante, transeúnte, nómada, pasajero.”
Si estos vendedores tienen licencias de ambulantes y desde años no se mueven del mismo sitio, han perdido la calidad de ambulantes y por tanto no debe considerárseles como tales.
Diario HOY, 15 de octubre de 1986

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