miércoles, 17 de enero de 2018

Promesas a cuatro años vista


Dicen, yo no lo sé, que el empresario que se quedó con la plaza de toros de Cáceres, mediante un contrato para explotarla durante cuatro años, firmó con la propiedad el acuerdo de entregarle un dinero en metálico en determinados plazos y el compromiso de dar un determinado número de espectáculos taurinos consistentes en corridas y novilladas a dar durante el tiempo que dure su contrato, pero sin especificar el número que de unas y otras correspondían a cada uno de los años de los cuatro que el contrato abarca. Ello quiere decir que cuando algún puntilloso de los cumplimientos taurinos saca el tema a relucir diciendo que el empresario no ha cumplido porque son muy pocos los espectáculos que ha dado a lo largo del año, es la propiedad de la plaza la que sale al paso aclarando que el compromiso es global, para los cuatro años, por lo que al no especificarse los espectáculos anuales, el empresario está cumpliendo el contrato hasta que los cuatro años acaban.
Meditando el asunto, uno tiene que decir que el empresario tiene razón, porque mientras le quede un solo año de contrato muy bien puede cumplir lo acordado aunque tenga que dar un espectáculo taurino cada día. Dicho esto, paso a aplicar el asunto a lo político y a cuenta de las elecciones que ya todos los grupos preparan con promesas a cuatro años vista, para el que saliera elegido. Ojo con las promesas, porque cuatro años dan mucho de sí, y a lo largo de ellos se olvida lo prometido o se va acumulando para cumplirlo en el tiempo que falta, dejándolo para el final, para luego olvidarse de ello, como en muchos aspectos ha hecho la Administración socialista que ahora nos gobierna, con sus 800.000 puesto de trabajo, la salida de la OTAN, etc… a no ser que en los meses que les faltan lo cumplan todo de golpe.
Diario HOY, 1 de mayo de 1986

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