
Viene todo ello a cuento de
que se celebrará en Cáceres el VI Simposio Iberoamericano de Lengua y Literatura,
que concentrará aquí a unos 600 participantes, y los organizadores han tenido
que rechazar a más que hubieran venido, pero el lograr esas 600 plazas durante
el tiempo que dura el simposio ha sido ya un verdadero triunfo.
No es la primera vez que esto
ocurre, ni la primera que celebrándose aquí algún acontecimiento trascendente
hay que recurrir al alojamiento en colegios y aun en casas particulares porque
no hay plazas suficientes. Los cardiólogos hicieron en tiempos reuniones en
Cáceres y hubieron de desistir de hacer congresos porque no había plazas
hoteleras suficientes.
No quiero ni pensar lo que
sucedería si volvieran a tratar de hacerse los famosos festivales folklóricos
hispanoamericanos que se hicieron por los años sesenta y que movían a tanta
gente, porque ahora hay en Cáceres menos alojamientos que había entonces. Esto
es así, y yo siento que lo sea, y que le siente tan mal a algunas personas aun
el que se hable de ello.
Diario
HOY, 11 de mayo de 1986
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