
Elegantemente, y con la ponderación que le caracteriza, Iglesias
Marcelo no quiso cargar tintas sobre el hecho histórico y sólo dijo: “muerto en trágicas circunstancias, que nunca
deberían repetirse”.
Recordó también a otros alcaldes: Antonio Silva, catedrático, que fue
también profesor suyo; Luis González Cascos, como primer alcalde de la
democracia, y Manuel Domínguez Lucero, su antecesor y amigo, aun a pesar de las
diferencias ideológicas de ambos, con el que le había sido grato trabajar.
Nosotros, que estimamos las indudables dotes del nuevo alcalde, desearíamos
que su gestión, que él ha matizado quiere ser a favor de todos y cada uno de
los cacereños, tuviera las virtudes positivas que caracterizaron a cada uno de
esos alcaldes: de Canales, el deseo de poner Cáceres por encima de todo; de
Silva, su sapiencia; de Cascos, su talante de saber escuchar, y de Domínguez
Lucero, su tesón y su quehacer incansable.
Pero ello para nuestro nuevo alcalde va a ser una prueba difícil, y él
no debe desconocerlo. Por remontarnos sólo a Canales, diremos que precisamente
por ser moderado y de todos, sufrió las más acerbas críticas de los extremistas
de su propio partido, de las que supo salir airoso pero a base de sinsabores y
disgustos, porque la moderación tiene estos inconvenientes aunque de
remontarlos depende la futura gloria, que en el caso de Canales es ya historia
indiscutible.
¿Sabrá Juan Iglesias pasar la difícil prueba?, esta es la interrogante
que se abre en su gestión, para la que deseamos sepa guardarse de los de dentro
y de los de fuera.
Diario HOY, 24 de mayo de 1983
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