
Ya sabemos que el máximo órgano consultivo en este popular deporte
cinegético es el Consejo provincial de Caza y sobre su decisión han comenzado a
caer las críticas de las peñas de cazadores modestos y populares que esperaban
que, a menos este año, hubiera un poco más de mano abierta en cuanto a las
tiradas de tórtolas.
Las opiniones son para todos los gustos. Nos decía un cazador del ramo
de hostelería, que también los hay: “Dígame
usted cómo tiro yo la tórtola, cuando el día de más trabajo en mi ramo
profesional son los sábados y domingos”, “A mi lo que me parece —agregaba otro— es que ese Consejo está formado sólo por “perdigoneros” y gentes
que se dedican a las monterías, y de los demás tipos de caza no saben o no
quieren saber nada, con lo que los cazadores modestos prácticamente no tenemos
ni voz ni voto en mencionado Consejo, cuando deberíamos ser los más
representados en él, porque somos los más abundantes.”
Total, que según los cazadores más representativos y numerosos las
decisiones sobre su deporte las toman unos señores poco vinculados a él, y
desde la burocracia de unos despachos, teniendo ellos que aceptar lo que allí
se “guisa”, pero sin intervenir en
dicho “guiso”.
Diario HOY, 31 de julio de 1984
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