
Hay pisos que hoy se cobran a 12 millones de pesetas y de los palacios
vendidos, ninguno hasta ahora ha alcanzado ese precio, cosa lógica por su
incomodidad para habitarse y su caro costo de mantenimiento.
La única salvación posible, que ahora se ha llevado a cabo en algunos,
es dedicarlos a centros públicos que, al darles una utilidad, tienen el
compromiso de mantenerlos. Entre éstos podemos contar con el de “La Generala”, dedicado a la Facultad de
Derecho; el de “Los Rivera”, dedicado
también a sede de la Universidad; el de la propia Diputación o el de los “Duques de Valencia”, que ha comprado
este organismo por no citar otros ya adquiridos para instituciones más o menos
públicas, como puede ser el de los “Corvos”,
donde está el Gobierno Militar; o el que en Santa María tiene la Jefatura de
Obras Públicas o el que tiene en San Mateo la Junta de Extremadura.
¿Qué pasará con los otros?, es la pregunta que nos hacemos, porque si
no se arbitra alguna otra forma de ayuda y mantenimiento pueden venírsenos
abajo y ellos son el mejor atractivo turístico cacereño.
Diario HOY, 17 de octubre de 1984
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