
Esto a ni modo de ver es tan demencial, como si el servicio de agua,
por tener un déficit en su mala gestión, nos obligara a correr con el gasto y
reparación del tendido por el que nos
sirve — y nos cobra— el agua que consumimos, ¿Qué diríamos si este servicio
diera como solución suprimir parte del tendido, que le resulta caro mantener, y
dejar sin agua a los vecinos más pobres?
Hay algo que se olvida y es que cuando se instaló el ferrocarril, por
ser un servicio público, muchos de nuestros pueblos tuvieron que empeñar sus
bienes de propios para contribuir a la instalación de las líneas Esas líneas se
dieron a unas compañías (que ahora es Renfe) para que las hicieran funcionar
por su función social más que por el dinero que podría o no ganar con ellas.
Nuestros pobres pueblos ya hicieron bastantes esfuerzos económicos entonces, y
no vale que ahora, a la vuelta de más de 50 años de funcionamiento, se nos diga
que también tenemos que pagar los servicios por el fracaso de la gestión de
Renfe.
La solución del Gobierno es una solución simplista, aparte de injusta,
que no nos convence a nadie. Si el Gobierno tiene que entrar a sanear la Renfe,
que lo haga, pero sin suprimir líneas a los que más necesitan de ellas. De un
plumazo no puede condenarse a una región al ostracismo.
Diario HOY, 13 de septiembre de 1984
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