
Lo malo de esto es que el alcalde socialista que se precie de ello, ha
visto la necesidad de seguir por esos derroteros, y así, el alcalde de Mérida,
nuestra capital política regional, ha lanzado un bando de este estilo invitando
al vecindario a que enjalbegue y adecente sus fachadas usando también un bello
decir antiguo, que he admirado, pero que creo tiene sus peligros para otras
ciudades que se verán en la necesidad de imitar el estilo de la antigua “fabla”. Me imagino en el brete que todo
esto pone a nuestro alcalde en funciones, señor Machuca, o al señor Rubio, que
va a sustituirle dentro de unos días, o al propio alcalde titular, Juan
Iglesias, cuando se incorpore, buscando algún diccionario de frases antiguas
para verter en él sus bandos: “El alcalde
constitucional de la villa y ciudad de Cáceres, por la gracia de Dios, y la
mayoría e votos, hace saber a sus convecinos; nobles, pecheros y menestrales,
que para el buen gobierno y mayor aprovechamiento de la cosa pública, etc.,
etc.” ¿Ustedes lo imaginan?
Diario HOY, 14 de agosto de 1984
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