sábado, 18 de noviembre de 2017

Contestando el correo


En la sección de “Cartas a HOY”, doña Mercedes García Plata, desde Plasencia, inserta una “carta abierta a Fernando”, de la que acuso recibo y que agradezco porque viene a aclarar unas precisiones de tipo histórico a las que yo me refería en la “ventana” titulada “Una lección para los vascos”.
Precisa la comunicante que los obreros deportados a Cáceres, a cuenta de una huelga, que trabajaron en las obras de pavimentación del Paseo de Cánovas eran asturianos y no vascos, aportando una serie de curiosidades de tipo familiar ya que por ser su madre asturiana los acogió como algo propio y esta familia convivió con ellos. Yo agradezco la precisión y el dato, del que sólo tomaba pie para referiré a la lección que recibieron esos trabajadores ya que “la huelga montada por ellos era en petición de unos salarios que en nuestra tierra se nos antojaban astronómicos, pero que ellos creían escasos —de buena fe— hasta que conviviendo con nuestros obreros que cobraban menos de la tercera parte, sin protestar, se dieron cuenta de lo injusto de su petición ya que ellos tuvieron que vivir aquí con esos mismos salarios”.
Tengo para mi, aunque hablo simplemente de memoria, que aparte de asturianos hubo también vascos deportados en esta u otra obra de por aquel entonces y por las mismas causas, pero la lección —fueran de una u otra regionalidad— era vigente para todos y hasta pienso que sigue vigente hoy en día si tenemos en cuenta que el farolillo rojo de la renta per cápita de todas las regionalidades la llevábamos en aquel entonces y ahora los extremeños, que somos de los menos protestones de los españoles aunque nos sobran motivos de protesta. El dato me vale y lo agradezco, pero la lección de fondo, a la que me refería, vale para asturianos y vascos.
Diario HOY, 24 de agosto de 1984

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